On mai no creix l´herba, de Sebastià Bennasar

17/03/2015

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La venjança i la supervivència son dos dels grans temes de la humanitat. Com l´amor, l´odi, els diners. El gènere negre es caracteritza per exprimir les desgracies humanes, per mostrar les baixeses dels individus, la seva cara fosca, la necessitat, la gratuïtat moltes vegades dels seus actes. L´oportunitat, la lluita per sortir del fang, la violència com a forma de vida.

En Bennasar, com qualsevol altre autor de gènere negre, abraça i utilitza dues grans icones del gènere humà: la venjança i la supervivència.

On mai no creix l´herba és moltes coses; és amor per un país que no vols que es trenqui, que no vols que deixi de ser el que sempre has admirat i reverenciat, una unitat que mames des de els avis, una il·lusió de país que es remunta a temps en que aixafar cultures era el dogma. És cuitat, és barri, és un mosaic de la nova societat que tira endavant, de la nova creença del al menys tinc una feina, de les compres mínimes, del silenci i el cap avall. És un reguer de sang que has de seguir, una mostra de la ment malaltissa d´algú que ha decidit emprendre justícia, la seva justícia, ves a saber perquè, a cops d´escopeta retallada. És assaltar una vegada més una casa, un xalet, un magatzem, una fabrica. És amagar un mort. És un client més que esperes que no et rebenti el sexe a embranzides descontrolades i amb el cap lluny de l´habitació fosca i pudenta on estàs feta un nyap.

¨El país és una merda si els atracadors canvien bancs amb caixes rònegues per supermercats…¨

És venjança i supervivència.

Lluny de la neu, del romanticisme del pobles petits, les ermites, els paisatges que et deixen embadalit i l´hermetisme del coneguts que fan pinya en front d´un foraster que en Bennasar ens oferia a El país dels crepuscles, aquesta vegada el mallorquí ens situa a ciutat. A Barcelona. Al barri de la Verneda.

Es un canvi notable, del petit mon de la Vall de Boí a la cosmopolita Barcelona, a la colossal ciutat. S´endinsa en una gola de llop on tot té un altre ritme, un altre manera de funcionar, un caire més trist, més gris. Un altre realitat.

Aquesta vegada en Sebastià no utilitza el model més canònic de la novel.la criminal o policíaca, que sí va fer servir a El país dels crepuscles, en aquesta ocasió, en Bennasar a optat per una novel.la filada amb quatre histories diferents, quatre visions de la nova societat que aflora en quests temps de crisis monetàries, crisis de creences, d’ètica i de valors. Quatre vides, i alguna més, que viuen entre la desesperació, la venjança, la supervivència, les creences obsessives i l´anodina feina.

Una novel.la on el nostre estimat Jaume Fuster no acaba de ser el protagonista, l´eix de la trama, sinó que més aviat es part de la maquinaria que fa funcionar els esdeveniments, com a vàlua d´un sistema que es podreix i s´enfonsa. Un Jaume Fuster de tornada de tot, irònic, tranquil, que veu com el seu voltant canvia de pressa i aixafant els vells temps sense immutar-se.

Però el que fa més sorprenen a On mai no creix l´herba, diferent, amb un punt quelcom incòmode pel lector, en el bon sentit d´una visió interna i directe, es la utilització de la segona persona per part d´en Bennasar, una segona persona que involucra al lector en els esdeveniments, que els en fa part. Per mi, que no m´he l´havia trobat mai, ha estat una experiència torbadora i estranya a parts igual. Nova.

En Bennasar aprofita aquesta historia de múltiples vides, no només per contar les desesperances d´uns quants pobres d’ànima. Com ja va sent marca del mallorquí, la denuncia social hi es molt present, així com la reivindicació d´una cultura, d´una llengua, d´un país. El nostre. Amb petites pinzellades, dient les coses sense dir-les.

¨Es molt curiós això que passa als centres comercials: pots viure en un món hiperglobalitzat on sempre hi ha una cultura que sobra, la pròpia.¨

On mai no creix l´herba
Sebastià Bennasar
Alreves/Crims.cat 2015
177 pagines.

Terry

13/03/2015

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Marzo se supone que iba a ser divertido. En casa, tres de los cuatro que la habitamos cumplimos años. Este pequeño viaje alrededor de una mesa también. Los días son un poco más largos, el frío empieza a retroceder. Un mes donde parece que remontas las dificultades de principio de año, te quitas el polvo de la ropa, coges fuerza, y afrontas lo que te queda por delante.

Marzo ya nunca será igual. Hace unas cuantas horas que tengo la vista nublada por las lágrimas. He estado levantado parte de la noche, dando vueltas en silencio sin entender muy bien porque. Triste, hundido.

El Hombre del Sombrero se ha ido.

Supongo que para muchos de vosotros es difícil entender la enorme tristeza que sentimos muchos de sus lectores, es alguien a quien no conocíamos personalmente, a quien nunca habíamos visto. Pero para algunos de nosotros fue casi como un padre. El Hombre del Sombrero era en quien apoyarse, a quien buscar cuando sentías que el frío ganaba terreno.

Mi primera novela de Pratchett fue El color de la magia, la primera de la serie del Mundodisco. No recuerdo donde la compré, pero recuerdo que tenía en la cabeza la palabra Mundobizarro, no tengo la menor idea de porqué. Esa palabra me bailaba en la cabeza hacía meses y un día vi una novela que hablaba del Mundodisco. Asociación de ideas. Inteligéncia embotada por la musica siempre demasiado alta, el humo y el alcohol. La compré al instante, atraído por la cubierta y algo de que este autor era el más robado en la cadena de librerías Waterstone´s. Pensad que en aquella época yo calzaba botas militares, pantalones pitillo lilas, rojos o negros, cazadoras militares e iba gran parte del día borracho.

Apenas con diecisiete ya no vivía en casa, mi padre me había enseñado donde estaba la puerta, vivía en un garaje. Mi madre vivías lejos y sin ganas de saber mucho de nosotros. Me pasaba el día patinando, escuchando punk y dejando trabajos uno detrás de otro. Y bebiendo.

El color de la magia no me salvo la vida, ni dejé de ser lo que era, pero Practhett me hizo reír y disfrutar, me hizo olvidarme de la soledad de un garaje con un camastro, de la falta de amor de mis padres. Con Practhett me sentía un poco especial, como un miembro de la guardia, arropado por sus congéneres, por Vimes.

Luego conocí a mi mujer. Y dejé un camino que se torcía por momentos, para coger otro que tampoco ha sido demasiado recto. Pero Practehtt siempre ha estado ahí. En casa tengo treinta y dos novelas suyas, todas leídas y manoseadas, de las cuales veintiuna son de bolsillo. Recuerdo comprar muchas de ellas en Gigamesh, con vergüenza, las de los lomos verdes. Recuerdo ahorrar para comprarlas, dejar de fumar Ducados, de beber cerveza, para tener dinero para leer.

Ahora tengo treinta y siete años, a unos días de cumplir uno más, y Pratchett sigue siendo un pilar en mi vida, sigue alegrándome el día cuando pienso que hace un año que no encuentro trabajo, que educar a un adolescente es brutal, que intentar seguir adelante con un millón de dificultades es imposible. Sigue ahí, con sus lecciones entre las páginas, con su visión de la vida tan increíble, con ese humor tan delicioso que hace que revivas y que la vida valga la pena.

Mi padre murió en 2010, y yo, como Vimes, tampoco llore cuando se fue. Pero si lo he hecho ahora, con Terry, lágrimas que llegan en cualquier momento en cualquier lugar, una sensación de tristeza infinita que te oprime el pecho.

Leo la tristeza de Manu, la de Vimes, la de David en Facebook y veo que todos hemos tenido vidas parecidas, sin un padre que nos sirviera de modelo, sin una vida ordenada. Pratchett ha sido nuestro modelo, nuestro asidero en momentos de caída.

Hace años, cuando internet estaba en pañales, cuando las redes sociales no existían y nos comunicábamos en los foros, conocí a Manu y a David. Hablábamos del Mundodisco, de las traducciones, de las ediciones, de tantas cosas. Las listas de correo, las convenciones, cualquier cosa para seguir alimentándonos.

La fuerza se agota, Ledesma, Practhett, dos grandes que han marcado mi vida. Es difícil seguir sonriendo, fingir que todo va bien.

¨La gran tortuga A´Tuin se acerca, nadando lentamente por el golfo interestelar, con los pesados miembros llenos de hidrógeno congelado, la enorme y viejísima concha llena de cráteres de meteoros. Con unos ojos del tamaño de mares, encostrados de lágrimas reumáticas y polvo de asteroides, Él contempla fijamente el Destino.¨

Hipotermia, de Arnaldur Indridason

12/03/2015

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Indridason era una de mis asignaturas pendientes de hace tiempo, el islandés ha sido bastante premiado (La llave de cristal, el Martin Beck Award, el Golden Dagger, el Premio de la Crítica Francesa y el Premio RBA de Novela Negra) y yo tenía mucha curiosidad por leer alguna novela ambientada en Islandia. Su mujer de verde ha calado entre los lectores y la serie del inspector Erlendur Sveinsson parece que tiene seguidores fieles. Y aunque nunca es bueno empezar una serie por el último que se ha escrito… hay que ponerle emoción a la vida.

En Hipotermia, Indridason nos cuenta cómo el sargento de la policía de Reikiavik, Erlendur Sveinsson investiga un poco por libre tres casos distintos. Al parecer no hay mucha faena en la comisaría y el sargento puede dedicar su tiempo a investigar casos que, en otro momento, habría que dar por cerrados.

El primero de ellos es un suicidio; María, una mujer de mediana edad casada y sin hijos, ha aparecido colgada en su residencia de verano. El bungaló está a orillas de un lago y la familia de María lo tiene desde que ésta era una niña. El comisario está convencido de que la mujer se ha quitado la vida, pero conmovido al conocer su pasado, decide intentar entender que ha llevado a una mujer tan joven a suicidarse.

Los otros dos casos que investiga Erlendur, off de record, son dos desapariciones ocurridas hace más de treinta años, un chico por un lado y una chica por otro, de los cuales de un día para otro nunca más se supo. El padre del chico, un octogenario a las puertas de la muerte, sigue visitando a Erlendur con la esperanza de que éste le dé algún día una noticia sobre el paradero de su hijo.

Y no hay mucho más. Hipotermia es entretenida, se lee con una facilidad pasmosa y está escrita con mucho oficio, no busquéis mucho más. Los nórdicos no son lo mío, salvo Nesbö, no suelo acercarme a ninguno, y ahora recuerdo porqué. Indridason es frío, su narración es distante, sin chispa, monocorde, sin vida, igual que sus personajes, todos ellos vacíos, grises, tristes, parece que todos y cada uno aguanten el peso del mundo, empezando por el comisario. Puedo entender que Indridason quiera ese carácter en sus personajes, quizá hasta en el ambiente; una carga sobre todos ellos, representar un país como Islandia, sumido en la oscuridad, en el frío. Pero no comulgo con ese estilo de narrar desposeído de calidez, de cualquier calidez, sin alma.

Hipotermia no me ha transmitido nada, ni siquiera tristeza, porque hasta en eso hay que poner sentimiento. Es curioso, porque uno se siente cómodo leyendo la novela, es fácilmente disfrutable, pero he tenido la sensación de que el texto era plano, de que el autor dictaba y no escribía. Además no he empatizado con ningún personaje, pero eso es fácil porque aparecen muy desdibujados, y creo que eso es parte del estilo de Indridason, de esa manera parca de escribir, casi reservada.

Para mi Indridason ha sido una experiencia extraña, por un lado no me ha disgustado, es entretenido, pero por otro, no creo que repita, a un libro le pido mucho más, mucha más fuerza, mucho más contenido, una trama que no se apoye en las casualidades -aquí dos sub tramas se resuelven un poco en la cuerda floja- pido que me haga vibrar, enfadar, sonreír, algo, y Indridason conmigo no lo consigue. Entiendo que a mucha gente le pueda gustar, incluso maravillar esa cadencia con la que escribe el islandés, esa desesperanza un poco rebajada que desprende, ese aura un poco triste, pero yo soy un chico de barrio, y en el género criminal me gusta la acción, la sangre y el sexo. Normalmente.

Hipotermia no es una mala novela, creo que Indridason es un tipo peculiar, con un estilo muy personal, con unos lectores bastante concretos, entre los que no me encuentro.

Hace pocos días que he reformado una habitación de mi casa. Lo que era una de las habitaciones de los niños ha pasado a ser un despacho-biblioteca-zona de estudio. La he pintado de gris claro y gris oscuro. Estoy escribiendo esto en esta nueva habitación. Huele a pintura, hay eco y hace frío. La estancia no desprende vida, no está vivida, es impersonal, fría, no la reconozco. Pero me gusta. Hay que llenarla de recuerdos, de momentos, de calidez, de presencia.

Hipotermia
Arnaldur Indridason
RBA Serie Negra 2015
343 páginas.

El diablo en cada esquina, de Jordi Ledesma

07/03/2015

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La maldad vista de frente acojona. Cuando cae sobre ti entumece, nubla el juicio, desespera, sacude, pone en marcha mecanismos de supervivencia que ni siquiera conoces.

Vista de refilón, mirando sin mirar, de reojo, haciendo ver que no está allí, ignorándola con esfuerzo, la maldad es casi peor. Envenena, desquicia, tortura.

Lo mejor es no tener nada que ver con la maldad, con la crueldad, la brutalidad, lo ilegal. Pero ¿Y si se lleva en los genes? ¿Y si nos llama con un hermoso canto de sirena? Hay una maravillosa novela del gran Edward Bunker en que un delincuente acaba de cumplir condena en prisión por falsificar cheques. Cuando nuestro ex falsificador sale libre busca un buen trabajo, un trabajo legal para rehacer su vida, para ser decente, quiere cambiar y ser un ciudadano honrado. ¿Cuánto creéis que tarda en hacer algo ilegal? Poco, muy poco. Y él lo intenta, pero lo lleva dentro, es lo que ha aprendido, es lo que sabe hacer.

Es lo que le pasa a Esteban un niño de papa que lo ha tenido todo, que ha crecido con dinero, que podría haber llevado una vida desahogada trabajando en la empresa de papá. Pero que eligió los cantos de sirena, que siguió el impulso interior de destruir su vida y la de su entorno. Drogas, sexo y fiestas como forma de vida, la subsistencia sin esfuerzo y los atajos habituales para seguir en la cima de esa montaña. La maldad que se pega a tu piel como una falsa identidad. Como algo ineludible.

Jorge Solís tuvo claro desde el principio que con la honradez no iba a ninguna parte, que en la policía no haría carrera, que en la vida solo sería un pusilánime. Así que se agazapó bajo la protección del alcohol, de las drogas y de la corrupción más feroz e inició una carrera llena de éxito y servidumbre al demonio, de mentiras, deudas y muertos. Y la maldad lo dejó como un cascarón vacío.

A Humberta, o Dulce, como se la conoce ahora, solo hubo que darle un empujón para que se diera cuenta de cuál era su verdadera naturaleza, de cuál era su vocación. Una vez metida en el mundo del dinero fácil y la conciencia silenciada solo fue cuestión de tiempo que la ambición creciera en su interior y que acabara por devorarla.

Y si hablamos de mal al servicio del mal hay que nombrar a Santiago, un hombre que desde niño se rodeó del escalafón más bajo de la sociedad, que creció entre sangre, gritos ahogados por los puños, palizas, robos y crimen, que pasó por el correccional, para salir y endurecerse en el ejército, de donde salió aún más bravo de lo que entro. Que se impregno de la violencia más letal de la mano del Mossad. Y que ahora trabaja para el mismísimo diablo. Siendo él su alumno más aventajado.

Cuatro almas negras, huecas, cuatro demonios sueltos infectando una sociedad propensa a pudrirse. Cuatro historias que se entrelazan, que se persiguen, que se rehúyen y se buscan, cuatro vidas podridas que afrontan últimas oportunidades desesperadas, que disparan los últimos cartuchos para intentar seguir sobreviviendo en unos cuerpos ya vacíos, muertos.

El diablo en cada esquina es corta y afilada, rápida, directa, Ledesma narra de manera casi expeditiva, sin miramientos, sin sobrantes, sin florituras, acción y reacción. Con las palabras exactas, en el momento exacto. La novela esta milimetrada, ajustada para que vaya de la nada al todo, para que vaya creciendo en cada párrafo hasta conseguir un final apoteósico de violencia desenfrenada, caos y estupidez humana.

  ¨…viene solo y entra enfurecido, tiene los ojos fuera de órbita y rezuma olor a vómito, huele a heces, sangre y azufre. Lleva un big-brother MK-48, que sostiene con las dos manos.¨

El diablo en cada esquina
Jordi Ledesma
Alreves Ed. 2015
192 páginas.

La verdadera historia de la nariz de Pinocho, de Leif GW Persson

25/02/2015

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Los personajes extremos siempre me han atraído, mucho más cuando son policías o detectives. Me gustan los personajes que cruzan líneas rojas, en todos los sentidos. De gente anodina y sosa está la literatura llena, y la novela negra no es una excepción. Así que cuando me dijeron que Evert Bäckström se salía bastante de la norma, que era un granuja tirando a marrullero, no me lo pensé dos veces.

Pero ojo porque hay muchos tipos de marrullero.

La verdadera historia de la nariz de Pinocho, un título largo y nada atractivo para mi gusto, es una entretenida novela de procedimiento policial, de puro procedimiento policial. Con todo lo bueno y todo lo malo que tiene eso. No es una novela de comisaría, pero casi. Leif GW Persson, desarrolla una trama un tanto enmarañada al principio, que a lo largo de sus excesivas seiscientas treinta páginas se encarga de ir despejando. Con tres frentes abiertos sin ningún tipo de relación, Persson despliega todos sus efectivos para intentar resolver dos misterios menores y un asesinato. Entre medio, un par de clases un tanto tediosas, sobre historia y arte Ruso que nos ponen en situación en cuanto a una de las subtramas que conjuntan todo el misterio.

Thomas Ericksson, un conocido abogado que tiene como clientes a los peces gordos de la mafia y a los peces no tan gordos pero igualmente de dudosa reputación, aparece asesinado en su lujosa casa en Estocolmo. Enemigo declarado de la policía por dejar libres a quien ellos quieren encerrar y sin demasiado amigos tampoco del otro bando, por no poder cumplir siempre con su cometido, Ericksson no era un personaje muy querido. Su casa era un auténtico bunker infranqueable. Además era enemigo directo de Bäckström por un caso ocurrido en el pasado.

Empecé la novela con cierta sorpresa, descubriendo a un Bäckström que desde luego es un tipo diferente; enamorado de sí mismo y de su supersalami, machista, racista, homófobo, vago, chanchullero, borde y unas cuantas cosas más.

Un auténtico hijo de puta.

Porque a Bäckström cuesta tragarlo, y aunque todo lo que leo sobre él en la red es bastante políticamente correcto, lo cierto es que es un personaje tan bien construido como odioso.

Persson nos pone delante a un tipo que no se molesta en investigar; se pasa el día comiendo en restaurantes, escaqueándose de la comisaría para ir a dormir la siesta, para follar con una masajista prostituta, para comer más y finalmente para irse a casa al final del día a tomarse una copa. Delega constantemente el trabajo en su segunda, Annika Carlsson, la bollera combativa, como el la llama, que si hace su trabajo, y muy bien. Bäckström es poco más que un decorado de la comisaría, salvo algún interrogatorio y las reuniones con su equipo no hace mucho más, y a cambio se lleva todos y cada uno de los méritos.

Cuesta empatizar con alguien así, si es que llegas a hacerlo alguna vez, y supongo que el sector femenino debe fruncir el ceño constantemente ante un tío tan misógino.

Supongo que Persson quiere poner en relevancia la sociedad actual; la situación de la mujer en el trabajo al verse rodeada de tipos como Bäckström, los estamentos de poder, la homofóbia, la sexualidad. Bäckström no deja de ser una amalgama de personalidades comunes, de clichés masculinos reunidos en un solo hombre para hacernos reflexionar, madurar, avergonzarnos si nos vemos levemente reflejados, ponernos en guardia.

Pero si Persson no necesitara más de seiscientas páginas para contar una historia todo iría mejor también. La novela tiene ritmo, es innegable, pero para mi gusto podían haber sido menos páginas, a veces tanto Bäckström y tanto de su vida personal, innecesaria para la trama, acaban por atragantarse. Y es que Bäckström llega a empequeñecer una trama interesante y unos secundarios realmente buenos, él solito acapara tanto protagonismo que al final el lector tiene la sensación de avanzar en la trama a marchas forzadas entre pensamiento misógino, insulto homófobo y alabanza de su miembro viril.

Pero a otro nivel, dejando a la estrella del sexo a un lado, La verdadera historia… funciona muy bien. Como he dicho, tiene secundarios muy buenos, diálogos afilados, buen ritmo y un estilo directo y claro que hacen que la novela sea muy dinámica y sencilla de leeer.

No es una novela para recomendar a ciegas, ni siquiera para recomendar a alguien a quien conoces del club de lectura y tiene los mismos gustos que tú. Te pueden llover un par de insultos. O una mirada airada. Bäckström es un tipo especial, mucho, y en los tiempos que corren, solo nombrarlo es un acto de valentía.

La verdadera historia de la nariz de Pinocho
Leif GW Persson
Grijalbo 2015
635 páginas.

La piedad del Primero, de Pablo Bueno

19/02/2015

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Dios santo, debo llevar veinte años sin leer fantasía épica. Leerla de manera un poco continuada quiero decir. Desde que leí El Hobbit y sus obligatorias continuaciones, a la tierna edad de 16 años, solo me he asomado a la fantasía épica en contadas ocasiones, y tampoco es que nos hayamos hecho muy amigos. Veamos: Juego de tronos, el primero de la más famosa saga de fantasía me gustó, pero no lo suficiente como para seguir con Martin. Con el estallido de la fiebre Rothfuss intenté leer el soporífero El nombre del viento, pero no lo llegue a terminar y lo regalé en cuanto tuve ocasión. Finalmente el gran Joe Abercrombie, del que leí la mitad de Los Héroes y que aun gustándome mucho, dejé para una ocasión mejor y (sobre todo) con más tiempo.

Como El Hombre Del Sombrero no entra en los cánones de lo que se entiende por fantasía épica, ni lo voy a nombrar. Que de ese si he leído mucho.

Menudo desastre.

Pero es que a mí la fantasía épica no me ha llamado la atención más allá de algún que otro fenómeno puntual como los que he indicado arriba, pobre de mí. Ya sabéis que a mí lo que me gusta es lo policíaco y derivados. Además soy un lector impaciente, y la fantasía suele ser muy lenta.

Entonces, ¿Por qué demonios me meto entre pecho y espalda una novela de fantasía épica de casi seiscientas páginas de un autor más bien desconocido? Pues no tengo la menor idea. Bueno, algo hay de salir de la zona de confort, de leer cosas diferentes y todo eso. Pero no estoy muy seguro.

Aunque mucha culpa la tienen Alexander y su presentación de la novela en la MIRcon.

La piedad del primero es épica de principio a fin, no hay duda, desde el inicio encontramos un ambiente duro, oscuro, hermético, que nos dispara la imaginación en todas direcciones; en la de los protagonistas, en la de la trama, y en la de ese lugar enigmático donde arranca la novela. Todo en consonancia con nuestro héroe, un personaje central que, como nosotros, va agrandándose, mejorando, volviéndose más épico a cada página.

Para mí, después de tanto tiempo sin leer fantasía de manera intencionada, sin una razón más allá de disfrutar de la aventura que nos propone el autor, La piedad del primero ha sido la puerta de entrada perfecta para volver al género, para volver a alimentar el gusto por estas aventuras, por volver a sumergirme en novelas de largo recorrido, para leer con calma.

La piedad es la primera novela de Pablo Bueno, un debut ambicioso y a largo plazo, puesto que esta novela es la primera de una trilogía. Es bueno saber que uno se enfrenta a una trilogía, yo iba sobre aviso, porque el libro queda abierto y me consta que no a todo el mundo le hizo gracia enterarse a posteriori.

En el territorio de las cuatro provincias, los niños que, apenas empiezan a andar, demuestran aptitudes fuera de lo normal, son reclutados por un siniestro séquito de hombres que los separa de sus padres y los recluye en un monasterio donde serán entrenados, adiestrados y ejercitados a conciencia hasta cumplir con los requisitos necesarios. Este entrenamiento exhaustivo y mortal suele durar desde los cuatro años hasta cumplidos los veinte, y es tan extremo que la mayoría de los niños reclutados suelen perecer en el camino. Solo los más duros sobreviven y llegan a cumplir los objetivos de los captores.

Una vez terminado el adoctrinamiento, se les revela el motivo por el que han sido tratados con tanta dureza y se les asigna una misión.

La novela esta dividida en tres partes muy diferenciadas. La primera gira en torno al adiestramiento de los niños en el monasterio, desde que entran con apenas cuatro años, hasta que salen cerca de los veinte. En esta primera parte conocemos muchos de los niños, pero Bueno se centra en un reducido grupo de cinco y muy concretamente en un niño llamado Marc, que será nuestro épico héroe en esta novela. Esta primera parte es de las que necesitan lentitud y desarrollo, en ella conocemos a los cinco protagonistas, sus personalidades, sus habilidades, sus afinidades. Vemos como los cinco chicos crecen juntos, beben juntos, luchan juntos, como se forja una amistad que ha de ser para toda la vida. También vemos como Marc se distingue de los demás, como sus gustos son algo más refinados, siente una pasión especial por la música, como algo en él se perfila y se agranda para estar por encima de sus compañeros.

En la segunda parte de la novela, ya con todos fuera del monasterio, veremos cómo los cinco chicos cumplen distintas misiones que les han sido encargadas, veremos cómo es Marc fuera de las protectoras murallas que lo han guardado. En esta segunda parte, cada uno se mostrara tal como es, con su brutalidad, su destreza para esconderse, su magnetismo, su habilidad para la conciliación o su sentido de la justicia. Se forjaran como personas en una sociedad que los teme y alaga al mismo tiempo y que no les deja espacio para la vacilación.

Esta segunda parte se me ha hecho un poco cuesta arriba, Bueno aprovecha sus personajes para mostrarnos las cuatro provincias, hace una suerte de worldbuilding mientras cabalgamos, navegamos o luchamos de la mano de sus personajes. Esta segunda parte es pura aventura y desarrollo de un mundo que vamos conociendo a través de ellos. A mí me ha costado, ya que estoy poco acostumbrado a la épica fantástica, a las aventuras de espada y brujería y a tanto mundo repleto de campesinos, posadas y nobles.

La tercera y última parte es el clímax, una tercera parte emocionante y extraña a partes iguales. En este último tramo de la novela el argumento cambia por completo, da un giro para cambiar la perspectiva de la historia. Por desgracia no se puede contar demasiado, o reventaría una parte crucial de la historia. En esta última parte, veremos en todo su esplendor la parta mágica de la novela. La Voluntad, es un tipo de poder mental que va desde mover sencillos objetos hasta donde el individuo que la controle pueda llegar, cuanto más poderoso es alguien con la voluntad, más poder podrá esgrimir contra los demás. Aunque está presente durante toda la novela, es en esta última parte donde cobra más protagonismo y sabemos más sobre ella.

Esta última parte, como digo, es algo extraña, pues nuestro protagonista cambia casi por completo en algunos aspectos y creo que no le acaba de sentar demasiado bien. El personaje de Marc esta algo sobreactuado, forzado, siempre alerta y siempre atento. Quizá algo menos de heroicidad le hubiese sentado mejor y ser algo más humilde lo habría hecho más creíble. Aunque paradójicamente esta tercera parte es la que más he disfrutado. Mi demanda de sangre ha quedado satisfecha, mi sed de venganza también, mi pequeña dosis de romance…

Esta tercera parte es crucial en la novela, es donde nace el germen de las siguientes entregas, es donde todo arranca, y aunque me ha gustado muchísimo, yo le habría dado más páginas, al menos para darle más chance al lector, un poco más de desarrollo, porque viendo el final tan abierto que deja el autor, se queda uno muy desamparado, el corte es algo brusco y los que no estamos muy acostumbrados a las sagas nos entra (al menos a mí) un poco de desesperación

Pero de la buena eh Pablo.

En conjunto, La piedad del primero me parece una magnífica primera novela, si es verdad que el argumento recuerda a los clásicos de la fantasía y que su esquema es muy cerrado, pero escribir algo así de potente en un debut es para quitarse el sombrero. Los personajes tienen profundidad y están muy bien construidos, hay secundarios espectaculares, como Phillipe, Aurore o Melquior, la ambientación es magnífica, pese a mis reticencias con tanta posada, y el estilo de Pablo es fuerte y claro, directo y con un vocabulario especialmente cuidado.

Espero ansioso la siguiente novela de Pablo, que diría que ya está escrita y está en proceso de corrección, y espero poder leer a otros tantos autores de aquí, a ver si doy un poco de ejemplo por una vez en la vida…

La piedad del Primero
Pablo Bueno
Sportula 2014
566 páginas.

Libertad condicional, de Jim Thompson

13/02/2015

9788490065822

El 11 de febrero de 1949, Thompson fue despedido del diario Los Ángeles Mirror por alcohólico, no pudo soportar la presión que los plazos de entrega de los artículos ejercían sobre él y su alcoholismo de desmadró. Pero volvió a San Diego, donde estaba viviendo su familia, con la feliz noticia de que su novela Sólo un asesinato sería publicada en Francia y en Australia. Una vez en casa, se puso a trabajar en una nueva novela al instante, una reescritura de Sólo un asesinato pero más suavizada y con un aire algo más comercial.

En octubre, Thompson viajó de nuevo a Los Ángeles para trabajar como profesor de escritura creativa en la Universidad de California del Sur durante tres meses. De nuevo en Los Ángeles, termino su nueva novela a principios de 1950, trabajando en ella los fines de semana. Fue en esa época cuando Thompson dijo una de sus frases que más se recuerdan dirigida a los escritores noveles; entrevistado en el programa Recortes de San Diego en la emisora KGB, le pidieron a Thompson un consejo para los escritores que estaban empezando, a lo que Jim contestó, ¨Que aprendan fontanería¨.

Por desgracia, la nueva agente de Thompson no pudo vender la novela a ninguna editorial de tapa dura de aquel momento, y Libertad condicional acabó en un cajón del que salió tres años después, en 1953, cuando Thompson ya estaba en nómina de Lion Books.

Para escribir esta novela, Thompson se basa de nuevo en cosas que ha vivido y en personas que ha conocido, mezclando una vez más realidad y ficción, cosa que haría en prácticamente todas sus novelas. Para Libertad condicional se valió sin duda de sus múltiples detenciones por embriaguez y vagancia tan frecuentes en los años treinta y cuarenta, donde conoció personajes tan singulares como el Doctor Roland Luther.

Libertad condicional es sin duda la novela criminal más floja que Thompson escribe en ese momento, después de Sólo un asesinato, Tierra sucia, y la brutal El asesino dentro de mí, Thompson quiere escribir algo más comercial y para todos los públicos, y desde luego escribe una novela algo descafeinada. No me sorprende que, en aquel momento, después de lo que había escrito, Thompson no encontrara comprador para la novela, puesto que ya se empezaba a asociar su nombre con un tipo de novelas pulp muy concretas.

Pero desde luego, Libertad condicional, en el conjunto de la obra de Thompson tiene su espacio y su porqué, y no hay que menospreciarla. Lo que me fascina de leer todas sus novelas ahora, después de leer Arte salvaje, es ponerlas en situación y contexto y ver qué motivó a Thompson a escribir cada una de ellas. En la mayoría de los casos fue la obsesión por ganar dinero para mantener a su familia, pero también hay mucho de una mente que no paraba nunca de tejer historias, de una inquietud innata por viajar, moverse y por escribir incansablemente.

En Libertad condicional conocemos a Pat ¨Airplane Red¨ Cosgrove, ¨Pat¨ para los amigos. Pat lleva quince años recluido en Standstone, la penitenciaría estatal de Capital city por robar un banco empuñando una escopeta a los 17 años. Sin familia ni amigos, Pat está condenado a cumplir una condena de por vida y sin derecho a libertad condicional. Pero Pat no se resigna, así que decide escribir cientos de cartas a las personas más influyentes de Capital city, -abogados, médicos, empresarios- por si aparece un ángel de la guarda. Y ese ángel de la guarda es el doctor Roland Luther.

A nadie se le escapa que Luther tiene un motivo para hacer lo que hace; sacar a Pat de la cárcel, darle un techo donde dormir –y no cualquier sitio-, pagarle la ropa, darle un trabajo, incluso él mismo Pat se pregunta el porqué de tantas atenciones. Y ese es el juego al que nos hace jugar Thompson en esta historia, al juego de la ambigüedad, del desconocimiento, a ofrecernos multitud de pistas y de señales para que intentemos adivinar qué hay detrás de los intereses no solo de Luther, sino de todo un abanico de personajes que acompañan al doctor en esta aventura. No faltan las mujeres sugerentes, provocativas o como dice el mismo Pat a colación de una de las mujeres protagonistas: ¨…muchos hombres se volverían locos por ella. Seguramente conoce el tipo. Alta, rubia, guapa. Y un poco pelandusca.¨

Libertad condicional parece desde luego un intento de acercar la novela criminal a todos los públicos, el argumento, algo confuso a veces, es más político que otra cosa, y está basado en una trama que se teje a espaldas del protagonista y que el lector tiene que ir intuyendo y desentramando. Sorprende, y más para la época, que Thompson dejara a un lado la oscuridad de sus tramas, la violencia y la visceralidad que tanto nos gustan de él y se encaminara hacia algo tan descafeinado como lo que al final resulta ser Libertad condicional.

Uno de los principales males que le veo es el protagonista, Pat, un hombre recién salido de la cárcel que a la postre resulta un personaje un tanto anodino y plano, sin demasiada sangre y plegado a las órdenes de todo el mundo. He echado en falta algo de iniciativa propia por su parte, un poco de juego. Aunque entiendo por dónde nos lleva Thompson con la actitud de Pat, creo que sus ganas de llegar al gran público le hacen crear un personaje tan honrado como aburrido, un personaje que ha pagado su pena y se ha revalidado – ¿moralina? – pero que para el lector de hardboiled es un tanto insustancial.

En cualquier caso, Libertad condicional no deja de ser una buena novela de un maravilloso escritor, una novela con sus más y con sus menos, porque todos tenemos días buenos y días de mierda, una novela que sirvió a Thompson para probar algo, para intentar abrirse camino por otro lado. Quien va a culparlo por intentar llegar a más gente, por intentar ganar más dinero, por intentar vivir mejor. Yo no desde luego.

Y menos viendo lo que escribió después.

Libertad condicional
Jim Thompson
RBA Serie Negra 2003
188 páginas.

La tierra larga, Terry Pratchett y Stephen Baxter

03/02/2015

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A estas alturas de la película no os tengo que presentar Al Hombre Del Sombrero, uno de mis escritores favoritos, del que ya hemos hablado bastante por aquí y del que he leído más de treinta novelas. Pratchett es una institución en el mundo de la fantasía, un cachondo mental y el antídoto perfecto para este mundo gris en el que a veces caemos con el devenir de los días monótonos. Vamos que no es cualquiera.

Baxter ya es otra historia, prácticamente no lo conocía y no he leído nada de él hasta esta Tierra larga. Pero me dicen que es un tío tirando a serio, licenciado en matemáticas e ingeniería y exprofesor de física y tecnologías de la información. Y por si fuera poco, escribe ciencia ficción dura.

Pues no sé yo.

Allá por los años ochenta, justo después de escribir el primer libro de la serie del Mundodisco, Pratchett se lanzó a probar con la ciencia ficción más seria. Por si El color de la magia no tenía demasiada buena acogida, Pratchehtt escribió un borrador de algo más serio, el embrión de lo que sería más tarde La tierra larga. Pero resulto que El color de la magia fue un éxito rotundo, y Practhett continuo con la serie dejando en el cajón su proyecto de ciencia ficción seria. Un montón de años después, en una reunión donde casualmente estaba presente Baxter, el agente de Practhett sacó a la luz ese borrador de ciencia ficción que llevaba veinte años en un cajón, con la suerte de que a Baxter le entusiasmó la idea y decidió sumarse al proyecto.

Así suceden las cosas entre tíos con mentes privilegiadas.

La premisa de La tierra larga es sencilla y a la vez compleja, me explico; todos conocemos la tierra tal y como la percibimos, como nos lo han contado, una tierra, un mundo, una civilización. Pero qué pasa si resulta que no hay una sola tierra, ¿sino que hay infinidad de ellas? Una al lado de la otra y de otra y de otra ¿hasta no se sabe cuántas? El concepto es sencillo, ¿Pero os dais cuenta de la complejidad de un multiverso? ¿Y del potencial que tiene? A mí me fascina la idea. ¿Y cómo funciona este multiverso? ¿Cómo nos desplazamos de una tierra a otra? Con una Cruzadora. Un aparato del que aparecieron los planos colgados en internet. Desde ese día, El día del cruce, cualquiera que se construyera una Cruzadora podía viajar a lo largo y ancho de La tierra larga. Basta con seguir las instrucciones al detalle de los planos de la Cruzadora, que no es más que unos cuantos cables de cobre, unos circuitos, un par de tornillos y…una patata.

Cruzadora

La Cruzadora dispone de un interruptor Este/Oeste totalmente aleatorio, pues la tierra larga es un mundo virgen, sin descubrir, sin puntos cardinales, el interruptor es orientativo para que el cruzador viaje hacia delante o hacia atrás. De esta manera tenemos a la tierra que conocemos, la nuestra, a la que se llama Tierra Datum que podría ser la tierra 0, a partir de ahí hay millones de tierras por explorar. El choque es tal, que la gente empieza a viajar por toda la tierra larga, abandona trabajos, casas e incluso hijos, pues hay personas que no pueden viajar… Los países se afanan en establecer leyes para colonizar los países espejo en otras tierras, la tierra larga se inunda de colonos con ganas de vivir como hace cien años, puesto que no se puede cruzar con nada de metal y allá donde se establezca un asentamiento hay que empezar de cero. Imaginad los Amish y tendréis una buena imagen de lo que son estos nuevos colonos.

Poder cruzar a otra tierra es un concepto fascinante, y cuantas más tierras te alejes menos gente hay y más difiere de la tierra Datum, ¿nuevas especies? ¿Parajes inhóspitos? Para explorar la tierra larga tenemos a Joshua Valienté, un chico que se ha criado en un centro rodeado de monjas y que tiene un par de habilidades especiales, y a Lobsang, un ente que se aloja en una máquina de refrescos, en un dirigible o en un robot de apariencia humana. Lobsang jura que es un humano, que antes era un mecánico tibetano y que cuando murió su alma se refugió en un circuito de gel o algo por el estilo. A petición de Lobsang, Joshua y el tibetano viajaran a través de la tierra larga con la idea de cartografiar y descubrir qué demonios se esconde en esa multitud de tierras que se suceden al parecer, hasta el infinito y más allá.

Me lo he pasado tan bien leyendo esta historia que deseaba que no terminara, me ha gustado tanto el concepto de la tierra larga que me he quedado totalmente enganchado. Por momentos me acordaba de Viaje al centro de la tierra, por ese espíritu de aventura, por esos mundos vírgenes, inhóspitos, llenos de especies extrañas, con esa sensación de meterse en la historia y descubrir junto a los exploradores todo cuanto nos rodeaba. La mezcla de aventura y ciencia ficción casa tan bien que hacen de La tierra larga un libro fascinante, lleno de sensaciones nuevas, de curiosidad, de expectativa.

Aunque esto no es el Mundodisco. ¿Eso es malo? Ni mucho menos. Hay que tener claro que La tierra larga no tiene la locura y la chispa de las entregas del Mundodisco, La tierra larga es un concepto diferente, mucho más pausado, más reflexivo. Se nota que Baxter está presente, de su mano salen muchos conceptos cuánticos y duros, pero ahí está Practhett para darle un toque y poner su sello irreverente, haciendo que la novela esté perfectamente compensada entre los dos autores. Si es verdad que la narración se inclina un poco más hacia Baxter, pero no tanto como para aburrir o ser plana o pesada, Terry hace constantes incursiones para aflojar la seriedad de su colega y vemos su huella en todas partes y en todo momento.

La tierra larga es una Caja de Pandora, es y será lo que este par de genios quieren que sea, las opciones son casi infinitas, el concepto es brutal y el potencial ilimitado, de momento ya hay tres novelas escritas, y nos prometen cinco, así que no puede pintar mejor, me froto las manos solo de pensar en el segundo libro, puesto que La tierra larga acaba con un cliffhanger tan brutal que es imposible resistirse a seguir con la saga…

No sé vosotros pero a mí…    ¡ploff!

La tierra larga
Terry Pratchett y Stephen Baxter
Fantascy 2014
457 páginas.

Pista negra, de Antonio Manzini

26/01/2015

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Parece que los autores italianos de género negro vuelven a coger fuerza en nuestro país. Aunque siempre han estado presentes desde la década de los ochenta, fueron sobre todo dos grandes autores los que le dieron total visibilidad y con los que Italia vivió una auténtica edad de oro criminal. Hablo por supuesto de Donna Leon y Andrea Camilleri.

Con ellos, Italia se metió en muchas casas de lectores de género que hasta el momento solo habían leído a los clásicos de la novela negra americana, y con suerte unas pocas españolas y quizás algún que otro exótico Mankell. Italia cuajó y su fama creció de manera exponencial a lo que lo hacían las series de Brunetti y Montalbano. Las series se afianzaron y fidelizaron un público que, a día de hoy, sigue comprando cada entrega de la serie casi como si fuera la primera.

Eso fue el boom, el inicio, lo que abriría el camino a otros autores que llegarían un poco más tarde, con unos lectores ya familiarizados con los ágapes deliciosos, los aromas, los paisajes, el talante y los peligros del país de la bota. Detrás de estos dos gigantes del género llegarían autores tan reconocidos como Giorgio Scerbanenco, Carlo Lucarelli, Marco Vichi, Massimo Carlotto o el controvertido Roberto Saviano y su Gomorra. Y por supuesto no podemos olvidar a Maurizio de Giovanni y su conocida serie del Comisario Ricciardi, a la que acaba de sumar una serie más, la del Inspector Lojacono. Precisamente ha sido Giovanni el que, después de unos años de sequía en cuanto a autores y de monopolio Camilleri-Leon, ha vuelto a poner a Italia en las mesas de novedades.

Como se ve, el panorama criminal italiano se ha ido haciendo en nuestro país un hueco nada desdeñable, sumando autores poco a poco y enmarcando el género negro en una especie de corriente de novela negra mediterránea (junto a los griegos y los franceses) que está un poco alejada de la crudeza y oscuridad que nos llega de otros países con más tradición negra.

Y como no hay nada mejor para un sello de novela negra que el eclecticismo, Salamandra Black deja de lado su americanismo de novelas anteriores y apuesta con fuerza por una novela mediterránea, italiana y gamberra.

Antonio Manzini (Roma 1964) es actor y director de cine y teatro además de escritor, ha publicado dos novelas y varios relatos breves, algunos de ellos con Niccolò Ammaniti. Pista negra es su tercera novela y la primera de la serie del subjefe de la policía de Roma Rocco Schiavone.

Pista negra se enmarca en ese tipo de novelas de las que os he hablado alguna vez cuando me refiero a las de Camilleri, esas novelas sin crudeza, tranquilas, con grandes dosis de humor, historias cercanas y reconocibles, con continuos guiños, con personajes muy humanos, cargadas de verborrea y de cierta socarronería políticamente incorrecta. ¿Será eso una característica de los italianos? Parece ser, tendré que leer más para averiguarlo.

Manzini sitúa la trama en un paraje bastante idílico, el valle de Aosta en Los Alpes Italianos, concretamente en el pueblo que da nombre al valle, Aosta. Nuestro querido e insubordinado subjefe de policía Rocco Schiavone ha sido trasladado allí desde su querida Roma por un pequeño incidente con el hijo de alguien demasiado poderoso que no tuvo ningún reparo en hacer que lo desterraran al paraje más lejano y dejado de la mano de Dios que había en Italia.

Schiavone es un hombre sofisticado, amante de lo bueno y lo caro y acostumbrado a una ciudad en ebullición como Roma, así que los Alpes italianos no estarían entre sus destinos predilectos donde acabar su carrera de policía. El frío, la ropa gruesa, el provincianismo, la nieve, las distancias entre cualquier punto y la pasividad de un pueblo pequeño hacen que su ya natural tendencia al mal humor aflore de manera desaforada, convirtiendo al pobre Schiavone en un tipo borde, faltón, despectivo y con tendencia ridiculizar a sus subordinados a la mínima posibilidad.

Schiavone tiene una escala muy personal de cosas que más le tocan los cojones, entre ellas están: los centros comerciales, los bancos, las oficinas de correos, los dentistas, los parientes, las cenas de trabajo, el teatro, los estancos cerrados, encontrarse con alguien que te suelta rollos interminable y, muy arriba en la lista, hacer vigilancias con agentes que no saben lo que es una buena ducha. Aunque la tocada de cojones non plus ultra en el top diez para Schiavone es: tener que apechugar con un caso.

¿Es para quererlo o no? ¿Eh?

A una hora y media en coche montaña arriba desde Aosta se encuentra Champoluc, un pueblo aún más pequeño que Aosta y que sirve de excusa para la gran estación de esquí que allí hay emplazada. La desgracia para Schiavone es que en uno de los atajos que une dos pistas de esquí, una maquina pisa nieves…ha pisado el cadáver de un hombre.

Cabreado, helado, mojado y muerto de sueño, nuestro cascarrabias tendrá que subir a ver qué demonios ha pasado más allá de lo que él creía que era el culo del mundo, arriba en la montañas, donde el frío es capaz de cortarte la respiración sin salir del coche.

Manzini construye una novela con una trama procedimental clásica donde Schiavone investiga, sigue las pistas y deduce hasta resolver el caso. Un caso por otro lado, que sirve un poco en este tipo de novelas, para que conozcamos al personaje principal y su entorno, para que nos adentremos en su pasado y en vida interior, un caso a través del cual se nos desvelan los porqués de su castigo, de su carácter, de su personalidad.

La gracia es que Manzini ha construido un personaje que bebe indiscutiblemente del Montalbano de Camilleri, incluso hay dos subordinados de Schiavone que me gusta pensar que son un claro homenaje a Catarella, pero al que le ha dado la suficiente personalidad como para que no se parezca en nada a Montalbano. Ese juego de ser y no ser, de poder ofrecer a los lectores algo reconocible pero nuevo, dotarlo de tu imaginario al mismo tiempo que no pierdes de vista el posible germen del personaje, es una de las cosas que me ha seducido, porque Schiavone es único por supuesto, incluso es tan políticamente incorrecto que en su mismo despacho fuma marihuana, por no mencionar otras cosas que descubriréis en la novela y que se apartan bastante de lo que entendemos por la ética de un policía. Pero al mismo tiempo es un tipo al que las mujeres lo traen de cabeza (guiño) al que la buena comida le apasiona (guiño), que vive sumido en la nostalgia (guiño) y que tiene problema con sus superiores (guiño).

Así que poco más puedo decir, Manzini pone en esta novela las bases de una serie y de un personaje que da para mucho y del que hemos visto apenas un parte, un Schiavone peleón y cabezota que tiene pinta de querer dar guerra unos cuantos libros más. A ver si hay suerte y Salamandra Black nos trae las siguientes entregas de éste protestón irredento llamado Rocco Schiavone.

Manzini no será un transgresor del género, ni un innovador, pero demonios, es que no le hace ninguna falta.

Pista negra
Antonio Manzini
Salamandra Black 2015
250 páginas.

Hèrencies col.laterals, Lluís Llort

19/01/2015

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 Em costa trobar el moment de llegir en català, em fa una ràbia infinita. I em juro una i mil vegades que això no pot ser, que m´hi haig d´esforçar més cony, que si els de casa no ens hi posem no ho faran els altres. Així que aquest any 2015 m´he proposat llegir molt en català.

En fi. Tenia moltíssimes ganes de llegir el nou llibre d´en Llort, m´ho vaig passar molt bé amb Si quan et donen per mort un dia tornes, molt, em va semblar una historia angoixant, molt negre i molt ben escrita. Llort es un escriptor, com es veu al llegir les seves dues ultimes novel•les, que te molta capacitat d´adaptació, que es mou perfectament allà on a decidit internar-se. O dic per que he trobat diferencies estre Herències col•laterals i Si quan et donen per mort un dia tornes. No nomes en el format de la trama, totalment diferents, també en l´ambientació, l´estil i la premissa de la novel.la.

Aquestes Herències col•laterals han perdut negror en vers a Si quan et donen… però han guanyat en denuncia social, en maduresa, en profunditat de personatges i de trama, en sorpresa. I no es que l´anterior no tingues res d´això que he dit, no, però era diferent, més visceral, amb un altre ritme, amb un enfocament diferent. Però deixem-nos de comparatives i parlem d’Herències col•laterals.

Si d´una vegada per totes ens deixem d´etiquetes, jo el primer que soc un catalogador insaciable i una mica torracollons, i ens centrem en les novel•les per elles mateixes, estic segur que en gaudirem més. O dic per que la novel.la d´en Llort es bastant inclassificable, ja ho deia la grandíssima Anna Villalonga al seu blog parlant d´aquesta mateixa novel.la, i es un tema del que n´hem parlat durant hores i hores. El terme novel.la negre ha quedat pràcticament obsolet en els temps actuals, on la maldat te infinites cares i encara més maneres d´actuar. S´imposa un canvi de cànon, una obertura de portes i de mires per encabir totes les novel•les que estan sorgint en aquests temps difícils i globals. L´Anna va fer servir el terme novel.la criminal per englobar totes les novel•les purament de gènere i totes aquelles de nova factura que limiten o transgredeixen els límits del que fins ara han estat els dogmes de la novel.la negre. I a mi em sembla collonut.

I tot aquest rotllo es per que en Llort a escrit una historia fosca, que no negre, trista, d’ànimes buides, de soledat, que entra i surt del gènere, que el limita. Però que de criminal en te un bon pedaç. Amb el seu estil sempre clar i contundent, amb un vocabulari ric i intel•ligent sense ser pretensiós, amb uns personatges profunds i vius, amb una trama rodona i sense arestes, Llort construeix una novel.la magnífica, amb un punt torbador i greixos que ens impregna d´una capa de culpa, d´una capa de responsabilitat social, d´una realitat que, en moltes ocasions, no volem veure.

A poc a poc, Llort va desgranant una historia on res es el que sembla, una historia on les capes es superposen i les vides viscudes imposen les regles de joc, una historia on hi ha dolents implacables que amaguen dolor i tristesa, perdedors que viuen l’existència com un cúmul de d’entrebancs i de pèrdues, vides que van passant a cop de violacions i silencis, vides malogrades a la infantesa que es torcen per sempre i acaben per explotar amb una violència brutal i venjativa. Llort compila una sèrie d´essers desmanegats, trencats, ultratjats, oblidats i malviscuts i els enfronta al temps i a la vida, els passa pel sedàs d´una societat normal i ens en mostra les conseqüències, els efectes. Esperances trencades, esforços arruïnats, futur incert.

Herències col•laterals no colpeja amb un cop dur i sec, no es dura ni traumàtica, s´escola poc a poc al teu subconscient i et va omplint d’inquietud i malestar, d´una sensació d’estranyesa incòmode. Llegir-la atordeix com una picada d´aranya, però es quan el verí s´escampa que fa mal de veritat.

Herències col.laterals
RBA- La Magrana 2014
208 págines.


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