La verdadera historia de la nariz de Pinocho, de Leif GW Persson

25/02/2015

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Los personajes extremos siempre me han atraído, mucho más cuando son policías o detectives. Me gustan los personajes que cruzan líneas rojas, en todos los sentidos. De gente anodina y sosa está la literatura llena, y la novela negra no es una excepción. Así que cuando me dijeron que Evert Bäckström se salía bastante de la norma, que era un granuja tirando a marrullero, no me lo pensé dos veces.

Pero ojo porque hay muchos tipos de marrullero.

La verdadera historia de la nariz de Pinocho, un título largo y nada atractivo para mi gusto, es una entretenida novela de procedimiento policial, de puro procedimiento policial. Con todo lo bueno y todo lo malo que tiene eso. No es una novela de comisaría, pero casi. Leif GW Persson, desarrolla una trama un tanto enmarañada al principio, que a lo largo de sus excesivas seiscientas treinta páginas se encarga de ir despejando. Con tres frentes abiertos sin ningún tipo de relación, Persson despliega todos sus efectivos para intentar resolver dos misterios menores y un asesinato. Entre medio, un par de clases un tanto tediosas, sobre historia y arte Ruso que nos ponen en situación en cuanto a una de las subtramas que conjuntan todo el misterio.

Thomas Ericksson, un conocido abogado que tiene como clientes a los peces gordos de la mafia y a los peces no tan gordos pero igualmente de dudosa reputación, aparece asesinado en su lujosa casa en Estocolmo. Enemigo declarado de la policía por dejar libres a quien ellos quieren encerrar y sin demasiado amigos tampoco del otro bando, por no poder cumplir siempre con su cometido, Ericksson no era un personaje muy querido. Su casa era un auténtico bunker infranqueable. Además era enemigo directo de Bäckström por un caso ocurrido en el pasado.

Empecé la novela con cierta sorpresa, descubriendo a un Bäckström que desde luego es un tipo diferente; enamorado de sí mismo y de su supersalami, machista, racista, homófobo, vago, chanchullero, borde y unas cuantas cosas más.

Un auténtico hijo de puta.

Porque a Bäckström cuesta tragarlo, y aunque todo lo que leo sobre él en la red es bastante políticamente correcto, lo cierto es que es un personaje tan bien construido como odioso.

Persson nos pone delante a un tipo que no se molesta en investigar; se pasa el día comiendo en restaurantes, escaqueándose de la comisaría para ir a dormir la siesta, para follar con una masajista prostituta, para comer más y finalmente para irse a casa al final del día a tomarse una copa. Delega constantemente el trabajo en su segunda, Annika Carlsson, la bollera combativa, como el la llama, que si hace su trabajo, y muy bien. Bäckström es poco más que un decorado de la comisaría, salvo algún interrogatorio y las reuniones con su equipo no hace mucho más, y a cambio se lleva todos y cada uno de los méritos.

Cuesta empatizar con alguien así, si es que llegas a hacerlo alguna vez, y supongo que el sector femenino debe fruncir el ceño constantemente ante un tío tan misógino.

Supongo que Persson quiere poner en relevancia la sociedad actual; la situación de la mujer en el trabajo al verse rodeada de tipos como Bäckström, los estamentos de poder, la homofóbia, la sexualidad. Bäckström no deja de ser una amalgama de personalidades comunes, de clichés masculinos reunidos en un solo hombre para hacernos reflexionar, madurar, avergonzarnos si nos vemos levemente reflejados, ponernos en guardia.

Pero si Persson no necesitara más de seiscientas páginas para contar una historia todo iría mejor también. La novela tiene ritmo, es innegable, pero para mi gusto podían haber sido menos páginas, a veces tanto Bäckström y tanto de su vida personal, innecesaria para la trama, acaban por atragantarse. Y es que Bäckström llega a empequeñecer una trama interesante y unos secundarios realmente buenos, él solito acapara tanto protagonismo que al final el lector tiene la sensación de avanzar en la trama a marchas forzadas entre pensamiento misógino, insulto homófobo y alabanza de su miembro viril.

Pero a otro nivel, dejando a la estrella del sexo a un lado, La verdadera historia… funciona muy bien. Como he dicho, tiene secundarios muy buenos, diálogos afilados, buen ritmo y un estilo directo y claro que hacen que la novela sea muy dinámica y sencilla de leeer.

No es una novela para recomendar a ciegas, ni siquiera para recomendar a alguien a quien conoces del club de lectura y tiene los mismos gustos que tú. Te pueden llover un par de insultos. O una mirada airada. Bäckström es un tipo especial, mucho, y en los tiempos que corren, solo nombrarlo es un acto de valentía.

La verdadera historia de la nariz de Pinocho
Leif GW Persson
Grijalbo 2015
635 páginas.

La piedad del Primero, de Pablo Bueno

19/02/2015

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Dios santo, debo llevar veinte años sin leer fantasía épica. Leerla de manera un poco continuada quiero decir. Desde que leí El Hobbit y sus obligatorias continuaciones, a la tierna edad de 16 años, solo me he asomado a la fantasía épica en contadas ocasiones, y tampoco es que nos hayamos hecho muy amigos. Veamos: Juego de tronos, el primero de la más famosa saga de fantasía me gustó, pero no lo suficiente como para seguir con Martin. Con el estallido de la fiebre Rothfuss intenté leer el soporífero El nombre del viento, pero no lo llegue a terminar y lo regalé en cuanto tuve ocasión. Finalmente el gran Joe Abercrombie, del que leí la mitad de Los Héroes y que aun gustándome mucho, dejé para una ocasión mejor y (sobre todo) con más tiempo.

Como El Hombre Del Sombrero no entra en los cánones de lo que se entiende por fantasía épica, ni lo voy a nombrar. Que de ese si he leído mucho.

Menudo desastre.

Pero es que a mí la fantasía épica no me ha llamado la atención más allá de algún que otro fenómeno puntual como los que he indicado arriba, pobre de mí. Ya sabéis que a mí lo que me gusta es lo policíaco y derivados. Además soy un lector impaciente, y la fantasía suele ser muy lenta.

Entonces, ¿Por qué demonios me meto entre pecho y espalda una novela de fantasía épica de casi seiscientas páginas de un autor más bien desconocido? Pues no tengo la menor idea. Bueno, algo hay de salir de la zona de confort, de leer cosas diferentes y todo eso. Pero no estoy muy seguro.

Aunque mucha culpa la tienen Alexander y su presentación de la novela en la MIRcon.

La piedad del primero es épica de principio a fin, no hay duda, desde el inicio encontramos un ambiente duro, oscuro, hermético, que nos dispara la imaginación en todas direcciones; en la de los protagonistas, en la de la trama, y en la de ese lugar enigmático donde arranca la novela. Todo en consonancia con nuestro héroe, un personaje central que, como nosotros, va agrandándose, mejorando, volviéndose más épico a cada página.

Para mí, después de tanto tiempo sin leer fantasía de manera intencionada, sin una razón más allá de disfrutar de la aventura que nos propone el autor, La piedad del primero ha sido la puerta de entrada perfecta para volver al género, para volver a alimentar el gusto por estas aventuras, por volver a sumergirme en novelas de largo recorrido, para leer con calma.

La piedad es la primera novela de Pablo Bueno, un debut ambicioso y a largo plazo, puesto que esta novela es la primera de una trilogía. Es bueno saber que uno se enfrenta a una trilogía, yo iba sobre aviso, porque el libro queda abierto y me consta que no a todo el mundo le hizo gracia enterarse a posteriori.

En el territorio de las cuatro provincias, los niños que, apenas empiezan a andar, demuestran aptitudes fuera de lo normal, son reclutados por un siniestro séquito de hombres que los separa de sus padres y los recluye en un monasterio donde serán entrenados, adiestrados y ejercitados a conciencia hasta cumplir con los requisitos necesarios. Este entrenamiento exhaustivo y mortal suele durar desde los cuatro años hasta cumplidos los veinte, y es tan extremo que la mayoría de los niños reclutados suelen perecer en el camino. Solo los más duros sobreviven y llegan a cumplir los objetivos de los captores.

Una vez terminado el adoctrinamiento, se les revela el motivo por el que han sido tratados con tanta dureza y se les asigna una misión.

La novela esta dividida en tres partes muy diferenciadas. La primera gira en torno al adiestramiento de los niños en el monasterio, desde que entran con apenas cuatro años, hasta que salen cerca de los veinte. En esta primera parte conocemos muchos de los niños, pero Bueno se centra en un reducido grupo de cinco y muy concretamente en un niño llamado Marc, que será nuestro épico héroe en esta novela. Esta primera parte es de las que necesitan lentitud y desarrollo, en ella conocemos a los cinco protagonistas, sus personalidades, sus habilidades, sus afinidades. Vemos como los cinco chicos crecen juntos, beben juntos, luchan juntos, como se forja una amistad que ha de ser para toda la vida. También vemos como Marc se distingue de los demás, como sus gustos son algo más refinados, siente una pasión especial por la música, como algo en él se perfila y se agranda para estar por encima de sus compañeros.

En la segunda parte de la novela, ya con todos fuera del monasterio, veremos cómo los cinco chicos cumplen distintas misiones que les han sido encargadas, veremos cómo es Marc fuera de las protectoras murallas que lo han guardado. En esta segunda parte, cada uno se mostrara tal como es, con su brutalidad, su destreza para esconderse, su magnetismo, su habilidad para la conciliación o su sentido de la justicia. Se forjaran como personas en una sociedad que los teme y alaga al mismo tiempo y que no les deja espacio para la vacilación.

Esta segunda parte se me ha hecho un poco cuesta arriba, Bueno aprovecha sus personajes para mostrarnos las cuatro provincias, hace una suerte de worldbuilding mientras cabalgamos, navegamos o luchamos de la mano de sus personajes. Esta segunda parte es pura aventura y desarrollo de un mundo que vamos conociendo a través de ellos. A mí me ha costado, ya que estoy poco acostumbrado a la épica fantástica, a las aventuras de espada y brujería y a tanto mundo repleto de campesinos, posadas y nobles.

La tercera y última parte es el clímax, una tercera parte emocionante y extraña a partes iguales. En este último tramo de la novela el argumento cambia por completo, da un giro para cambiar la perspectiva de la historia. Por desgracia no se puede contar demasiado, o reventaría una parte crucial de la historia. En esta última parte, veremos en todo su esplendor la parta mágica de la novela. La Voluntad, es un tipo de poder mental que va desde mover sencillos objetos hasta donde el individuo que la controle pueda llegar, cuanto más poderoso es alguien con la voluntad, más poder podrá esgrimir contra los demás. Aunque está presente durante toda la novela, es en esta última parte donde cobra más protagonismo y sabemos más sobre ella.

Esta última parte, como digo, es algo extraña, pues nuestro protagonista cambia casi por completo en algunos aspectos y creo que no le acaba de sentar demasiado bien. El personaje de Marc esta algo sobreactuado, forzado, siempre alerta y siempre atento. Quizá algo menos de heroicidad le hubiese sentado mejor y ser algo más humilde lo habría hecho más creíble. Aunque paradójicamente esta tercera parte es la que más he disfrutado. Mi demanda de sangre ha quedado satisfecha, mi sed de venganza también, mi pequeña dosis de romance…

Esta tercera parte es crucial en la novela, es donde nace el germen de las siguientes entregas, es donde todo arranca, y aunque me ha gustado muchísimo, yo le habría dado más páginas, al menos para darle más chance al lector, un poco más de desarrollo, porque viendo el final tan abierto que deja el autor, se queda uno muy desamparado, el corte es algo brusco y los que no estamos muy acostumbrados a las sagas nos entra (al menos a mí) un poco de desesperación

Pero de la buena eh Pablo.

En conjunto, La piedad del primero me parece una magnífica primera novela, si es verdad que el argumento recuerda a los clásicos de la fantasía y que su esquema es muy cerrado, pero escribir algo así de potente en un debut es para quitarse el sombrero. Los personajes tienen profundidad y están muy bien construidos, hay secundarios espectaculares, como Phillipe, Aurore o Melquior, la ambientación es magnífica, pese a mis reticencias con tanta posada, y el estilo de Pablo es fuerte y claro, directo y con un vocabulario especialmente cuidado.

Espero ansioso la siguiente novela de Pablo, que diría que ya está escrita y está en proceso de corrección, y espero poder leer a otros tantos autores de aquí, a ver si doy un poco de ejemplo por una vez en la vida…

La piedad del Primero
Pablo Bueno
Sportula 2014
566 páginas.

Libertad condicional, de Jim Thompson

13/02/2015

9788490065822

El 11 de febrero de 1949, Thompson fue despedido del diario Los Ángeles Mirror por alcohólico, no pudo soportar la presión que los plazos de entrega de los artículos ejercían sobre él y su alcoholismo de desmadró. Pero volvió a San Diego, donde estaba viviendo su familia, con la feliz noticia de que su novela Sólo un asesinato sería publicada en Francia y en Australia. Una vez en casa, se puso a trabajar en una nueva novela al instante, una reescritura de Sólo un asesinato pero más suavizada y con un aire algo más comercial.

En octubre, Thompson viajó de nuevo a Los Ángeles para trabajar como profesor de escritura creativa en la Universidad de California del Sur durante tres meses. De nuevo en Los Ángeles, termino su nueva novela a principios de 1950, trabajando en ella los fines de semana. Fue en esa época cuando Thompson dijo una de sus frases que más se recuerdan dirigida a los escritores noveles; entrevistado en el programa Recortes de San Diego en la emisora KGB, le pidieron a Thompson un consejo para los escritores que estaban empezando, a lo que Jim contestó, ¨Que aprendan fontanería¨.

Por desgracia, la nueva agente de Thompson no pudo vender la novela a ninguna editorial de tapa dura de aquel momento, y Libertad condicional acabó en un cajón del que salió tres años después, en 1953, cuando Thompson ya estaba en nómina de Lion Books.

Para escribir esta novela, Thompson se basa de nuevo en cosas que ha vivido y en personas que ha conocido, mezclando una vez más realidad y ficción, cosa que haría en prácticamente todas sus novelas. Para Libertad condicional se valió sin duda de sus múltiples detenciones por embriaguez y vagancia tan frecuentes en los años treinta y cuarenta, donde conoció personajes tan singulares como el Doctor Roland Luther.

Libertad condicional es sin duda la novela criminal más floja que Thompson escribe en ese momento, después de Sólo un asesinato, Tierra sucia, y la brutal El asesino dentro de mí, Thompson quiere escribir algo más comercial y para todos los públicos, y desde luego escribe una novela algo descafeinada. No me sorprende que, en aquel momento, después de lo que había escrito, Thompson no encontrara comprador para la novela, puesto que ya se empezaba a asociar su nombre con un tipo de novelas pulp muy concretas.

Pero desde luego, Libertad condicional, en el conjunto de la obra de Thompson tiene su espacio y su porqué, y no hay que menospreciarla. Lo que me fascina de leer todas sus novelas ahora, después de leer Arte salvaje, es ponerlas en situación y contexto y ver qué motivó a Thompson a escribir cada una de ellas. En la mayoría de los casos fue la obsesión por ganar dinero para mantener a su familia, pero también hay mucho de una mente que no paraba nunca de tejer historias, de una inquietud innata por viajar, moverse y por escribir incansablemente.

En Libertad condicional conocemos a Pat ¨Airplane Red¨ Cosgrove, ¨Pat¨ para los amigos. Pat lleva quince años recluido en Standstone, la penitenciaría estatal de Capital city por robar un banco empuñando una escopeta a los 17 años. Sin familia ni amigos, Pat está condenado a cumplir una condena de por vida y sin derecho a libertad condicional. Pero Pat no se resigna, así que decide escribir cientos de cartas a las personas más influyentes de Capital city, -abogados, médicos, empresarios- por si aparece un ángel de la guarda. Y ese ángel de la guarda es el doctor Roland Luther.

A nadie se le escapa que Luther tiene un motivo para hacer lo que hace; sacar a Pat de la cárcel, darle un techo donde dormir –y no cualquier sitio-, pagarle la ropa, darle un trabajo, incluso él mismo Pat se pregunta el porqué de tantas atenciones. Y ese es el juego al que nos hace jugar Thompson en esta historia, al juego de la ambigüedad, del desconocimiento, a ofrecernos multitud de pistas y de señales para que intentemos adivinar qué hay detrás de los intereses no solo de Luther, sino de todo un abanico de personajes que acompañan al doctor en esta aventura. No faltan las mujeres sugerentes, provocativas o como dice el mismo Pat a colación de una de las mujeres protagonistas: ¨…muchos hombres se volverían locos por ella. Seguramente conoce el tipo. Alta, rubia, guapa. Y un poco pelandusca.¨

Libertad condicional parece desde luego un intento de acercar la novela criminal a todos los públicos, el argumento, algo confuso a veces, es más político que otra cosa, y está basado en una trama que se teje a espaldas del protagonista y que el lector tiene que ir intuyendo y desentramando. Sorprende, y más para la época, que Thompson dejara a un lado la oscuridad de sus tramas, la violencia y la visceralidad que tanto nos gustan de él y se encaminara hacia algo tan descafeinado como lo que al final resulta ser Libertad condicional.

Uno de los principales males que le veo es el protagonista, Pat, un hombre recién salido de la cárcel que a la postre resulta un personaje un tanto anodino y plano, sin demasiada sangre y plegado a las órdenes de todo el mundo. He echado en falta algo de iniciativa propia por su parte, un poco de juego. Aunque entiendo por dónde nos lleva Thompson con la actitud de Pat, creo que sus ganas de llegar al gran público le hacen crear un personaje tan honrado como aburrido, un personaje que ha pagado su pena y se ha revalidado – ¿moralina? – pero que para el lector de hardboiled es un tanto insustancial.

En cualquier caso, Libertad condicional no deja de ser una buena novela de un maravilloso escritor, una novela con sus más y con sus menos, porque todos tenemos días buenos y días de mierda, una novela que sirvió a Thompson para probar algo, para intentar abrirse camino por otro lado. Quien va a culparlo por intentar llegar a más gente, por intentar ganar más dinero, por intentar vivir mejor. Yo no desde luego.

Y menos viendo lo que escribió después.

Libertad condicional
Jim Thompson
RBA Serie Negra 2003
188 páginas.

La tierra larga, Terry Pratchett y Stephen Baxter

03/02/2015

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A estas alturas de la película no os tengo que presentar Al Hombre Del Sombrero, uno de mis escritores favoritos, del que ya hemos hablado bastante por aquí y del que he leído más de treinta novelas. Pratchett es una institución en el mundo de la fantasía, un cachondo mental y el antídoto perfecto para este mundo gris en el que a veces caemos con el devenir de los días monótonos. Vamos que no es cualquiera.

Baxter ya es otra historia, prácticamente no lo conocía y no he leído nada de él hasta esta Tierra larga. Pero me dicen que es un tío tirando a serio, licenciado en matemáticas e ingeniería y exprofesor de física y tecnologías de la información. Y por si fuera poco, escribe ciencia ficción dura.

Pues no sé yo.

Allá por los años ochenta, justo después de escribir el primer libro de la serie del Mundodisco, Pratchett se lanzó a probar con la ciencia ficción más seria. Por si El color de la magia no tenía demasiada buena acogida, Pratchehtt escribió un borrador de algo más serio, el embrión de lo que sería más tarde La tierra larga. Pero resulto que El color de la magia fue un éxito rotundo, y Practhett continuo con la serie dejando en el cajón su proyecto de ciencia ficción seria. Un montón de años después, en una reunión donde casualmente estaba presente Baxter, el agente de Practhett sacó a la luz ese borrador de ciencia ficción que llevaba veinte años en un cajón, con la suerte de que a Baxter le entusiasmó la idea y decidió sumarse al proyecto.

Así suceden las cosas entre tíos con mentes privilegiadas.

La premisa de La tierra larga es sencilla y a la vez compleja, me explico; todos conocemos la tierra tal y como la percibimos, como nos lo han contado, una tierra, un mundo, una civilización. Pero qué pasa si resulta que no hay una sola tierra, ¿sino que hay infinidad de ellas? Una al lado de la otra y de otra y de otra ¿hasta no se sabe cuántas? El concepto es sencillo, ¿Pero os dais cuenta de la complejidad de un multiverso? ¿Y del potencial que tiene? A mí me fascina la idea. ¿Y cómo funciona este multiverso? ¿Cómo nos desplazamos de una tierra a otra? Con una Cruzadora. Un aparato del que aparecieron los planos colgados en internet. Desde ese día, El día del cruce, cualquiera que se construyera una Cruzadora podía viajar a lo largo y ancho de La tierra larga. Basta con seguir las instrucciones al detalle de los planos de la Cruzadora, que no es más que unos cuantos cables de cobre, unos circuitos, un par de tornillos y…una patata.

Cruzadora

La Cruzadora dispone de un interruptor Este/Oeste totalmente aleatorio, pues la tierra larga es un mundo virgen, sin descubrir, sin puntos cardinales, el interruptor es orientativo para que el cruzador viaje hacia delante o hacia atrás. De esta manera tenemos a la tierra que conocemos, la nuestra, a la que se llama Tierra Datum que podría ser la tierra 0, a partir de ahí hay millones de tierras por explorar. El choque es tal, que la gente empieza a viajar por toda la tierra larga, abandona trabajos, casas e incluso hijos, pues hay personas que no pueden viajar… Los países se afanan en establecer leyes para colonizar los países espejo en otras tierras, la tierra larga se inunda de colonos con ganas de vivir como hace cien años, puesto que no se puede cruzar con nada de metal y allá donde se establezca un asentamiento hay que empezar de cero. Imaginad los Amish y tendréis una buena imagen de lo que son estos nuevos colonos.

Poder cruzar a otra tierra es un concepto fascinante, y cuantas más tierras te alejes menos gente hay y más difiere de la tierra Datum, ¿nuevas especies? ¿Parajes inhóspitos? Para explorar la tierra larga tenemos a Joshua Valienté, un chico que se ha criado en un centro rodeado de monjas y que tiene un par de habilidades especiales, y a Lobsang, un ente que se aloja en una máquina de refrescos, en un dirigible o en un robot de apariencia humana. Lobsang jura que es un humano, que antes era un mecánico tibetano y que cuando murió su alma se refugió en un circuito de gel o algo por el estilo. A petición de Lobsang, Joshua y el tibetano viajaran a través de la tierra larga con la idea de cartografiar y descubrir qué demonios se esconde en esa multitud de tierras que se suceden al parecer, hasta el infinito y más allá.

Me lo he pasado tan bien leyendo esta historia que deseaba que no terminara, me ha gustado tanto el concepto de la tierra larga que me he quedado totalmente enganchado. Por momentos me acordaba de Viaje al centro de la tierra, por ese espíritu de aventura, por esos mundos vírgenes, inhóspitos, llenos de especies extrañas, con esa sensación de meterse en la historia y descubrir junto a los exploradores todo cuanto nos rodeaba. La mezcla de aventura y ciencia ficción casa tan bien que hacen de La tierra larga un libro fascinante, lleno de sensaciones nuevas, de curiosidad, de expectativa.

Aunque esto no es el Mundodisco. ¿Eso es malo? Ni mucho menos. Hay que tener claro que La tierra larga no tiene la locura y la chispa de las entregas del Mundodisco, La tierra larga es un concepto diferente, mucho más pausado, más reflexivo. Se nota que Baxter está presente, de su mano salen muchos conceptos cuánticos y duros, pero ahí está Practhett para darle un toque y poner su sello irreverente, haciendo que la novela esté perfectamente compensada entre los dos autores. Si es verdad que la narración se inclina un poco más hacia Baxter, pero no tanto como para aburrir o ser plana o pesada, Terry hace constantes incursiones para aflojar la seriedad de su colega y vemos su huella en todas partes y en todo momento.

La tierra larga es una Caja de Pandora, es y será lo que este par de genios quieren que sea, las opciones son casi infinitas, el concepto es brutal y el potencial ilimitado, de momento ya hay tres novelas escritas, y nos prometen cinco, así que no puede pintar mejor, me froto las manos solo de pensar en el segundo libro, puesto que La tierra larga acaba con un cliffhanger tan brutal que es imposible resistirse a seguir con la saga…

No sé vosotros pero a mí…    ¡ploff!

La tierra larga
Terry Pratchett y Stephen Baxter
Fantascy 2014
457 páginas.

Pista negra, de Antonio Manzini

26/01/2015

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Parece que los autores italianos de género negro vuelven a coger fuerza en nuestro país. Aunque siempre han estado presentes desde la década de los ochenta, fueron sobre todo dos grandes autores los que le dieron total visibilidad y con los que Italia vivió una auténtica edad de oro criminal. Hablo por supuesto de Donna Leon y Andrea Camilleri.

Con ellos, Italia se metió en muchas casas de lectores de género que hasta el momento solo habían leído a los clásicos de la novela negra americana, y con suerte unas pocas españolas y quizás algún que otro exótico Mankell. Italia cuajó y su fama creció de manera exponencial a lo que lo hacían las series de Brunetti y Montalbano. Las series se afianzaron y fidelizaron un público que, a día de hoy, sigue comprando cada entrega de la serie casi como si fuera la primera.

Eso fue el boom, el inicio, lo que abriría el camino a otros autores que llegarían un poco más tarde, con unos lectores ya familiarizados con los ágapes deliciosos, los aromas, los paisajes, el talante y los peligros del país de la bota. Detrás de estos dos gigantes del género llegarían autores tan reconocidos como Giorgio Scerbanenco, Carlo Lucarelli, Marco Vichi, Massimo Carlotto o el controvertido Roberto Saviano y su Gomorra. Y por supuesto no podemos olvidar a Maurizio de Giovanni y su conocida serie del Comisario Ricciardi, a la que acaba de sumar una serie más, la del Inspector Lojacono. Precisamente ha sido Giovanni el que, después de unos años de sequía en cuanto a autores y de monopolio Camilleri-Leon, ha vuelto a poner a Italia en las mesas de novedades.

Como se ve, el panorama criminal italiano se ha ido haciendo en nuestro país un hueco nada desdeñable, sumando autores poco a poco y enmarcando el género negro en una especie de corriente de novela negra mediterránea (junto a los griegos y los franceses) que está un poco alejada de la crudeza y oscuridad que nos llega de otros países con más tradición negra.

Y como no hay nada mejor para un sello de novela negra que el eclecticismo, Salamandra Black deja de lado su americanismo de novelas anteriores y apuesta con fuerza por una novela mediterránea, italiana y gamberra.

Antonio Manzini (Roma 1964) es actor y director de cine y teatro además de escritor, ha publicado dos novelas y varios relatos breves, algunos de ellos con Niccolò Ammaniti. Pista negra es su tercera novela y la primera de la serie del subjefe de la policía de Roma Rocco Schiavone.

Pista negra se enmarca en ese tipo de novelas de las que os he hablado alguna vez cuando me refiero a las de Camilleri, esas novelas sin crudeza, tranquilas, con grandes dosis de humor, historias cercanas y reconocibles, con continuos guiños, con personajes muy humanos, cargadas de verborrea y de cierta socarronería políticamente incorrecta. ¿Será eso una característica de los italianos? Parece ser, tendré que leer más para averiguarlo.

Manzini sitúa la trama en un paraje bastante idílico, el valle de Aosta en Los Alpes Italianos, concretamente en el pueblo que da nombre al valle, Aosta. Nuestro querido e insubordinado subjefe de policía Rocco Schiavone ha sido trasladado allí desde su querida Roma por un pequeño incidente con el hijo de alguien demasiado poderoso que no tuvo ningún reparo en hacer que lo desterraran al paraje más lejano y dejado de la mano de Dios que había en Italia.

Schiavone es un hombre sofisticado, amante de lo bueno y lo caro y acostumbrado a una ciudad en ebullición como Roma, así que los Alpes italianos no estarían entre sus destinos predilectos donde acabar su carrera de policía. El frío, la ropa gruesa, el provincianismo, la nieve, las distancias entre cualquier punto y la pasividad de un pueblo pequeño hacen que su ya natural tendencia al mal humor aflore de manera desaforada, convirtiendo al pobre Schiavone en un tipo borde, faltón, despectivo y con tendencia ridiculizar a sus subordinados a la mínima posibilidad.

Schiavone tiene una escala muy personal de cosas que más le tocan los cojones, entre ellas están: los centros comerciales, los bancos, las oficinas de correos, los dentistas, los parientes, las cenas de trabajo, el teatro, los estancos cerrados, encontrarse con alguien que te suelta rollos interminable y, muy arriba en la lista, hacer vigilancias con agentes que no saben lo que es una buena ducha. Aunque la tocada de cojones non plus ultra en el top diez para Schiavone es: tener que apechugar con un caso.

¿Es para quererlo o no? ¿Eh?

A una hora y media en coche montaña arriba desde Aosta se encuentra Champoluc, un pueblo aún más pequeño que Aosta y que sirve de excusa para la gran estación de esquí que allí hay emplazada. La desgracia para Schiavone es que en uno de los atajos que une dos pistas de esquí, una maquina pisa nieves…ha pisado el cadáver de un hombre.

Cabreado, helado, mojado y muerto de sueño, nuestro cascarrabias tendrá que subir a ver qué demonios ha pasado más allá de lo que él creía que era el culo del mundo, arriba en la montañas, donde el frío es capaz de cortarte la respiración sin salir del coche.

Manzini construye una novela con una trama procedimental clásica donde Schiavone investiga, sigue las pistas y deduce hasta resolver el caso. Un caso por otro lado, que sirve un poco en este tipo de novelas, para que conozcamos al personaje principal y su entorno, para que nos adentremos en su pasado y en vida interior, un caso a través del cual se nos desvelan los porqués de su castigo, de su carácter, de su personalidad.

La gracia es que Manzini ha construido un personaje que bebe indiscutiblemente del Montalbano de Camilleri, incluso hay dos subordinados de Schiavone que me gusta pensar que son un claro homenaje a Catarella, pero al que le ha dado la suficiente personalidad como para que no se parezca en nada a Montalbano. Ese juego de ser y no ser, de poder ofrecer a los lectores algo reconocible pero nuevo, dotarlo de tu imaginario al mismo tiempo que no pierdes de vista el posible germen del personaje, es una de las cosas que me ha seducido, porque Schiavone es único por supuesto, incluso es tan políticamente incorrecto que en su mismo despacho fuma marihuana, por no mencionar otras cosas que descubriréis en la novela y que se apartan bastante de lo que entendemos por la ética de un policía. Pero al mismo tiempo es un tipo al que las mujeres lo traen de cabeza (guiño) al que la buena comida le apasiona (guiño), que vive sumido en la nostalgia (guiño) y que tiene problema con sus superiores (guiño).

Así que poco más puedo decir, Manzini pone en esta novela las bases de una serie y de un personaje que da para mucho y del que hemos visto apenas un parte, un Schiavone peleón y cabezota que tiene pinta de querer dar guerra unos cuantos libros más. A ver si hay suerte y Salamandra Black nos trae las siguientes entregas de éste protestón irredento llamado Rocco Schiavone.

Manzini no será un transgresor del género, ni un innovador, pero demonios, es que no le hace ninguna falta.

Pista negra
Antonio Manzini
Salamandra Black 2015
250 páginas.

Hèrencies col.laterals, Lluís Llort

19/01/2015

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 Em costa trobar el moment de llegir en català, em fa una ràbia infinita. I em juro una i mil vegades que això no pot ser, que m´hi haig d´esforçar més cony, que si els de casa no ens hi posem no ho faran els altres. Així que aquest any 2015 m´he proposat llegir molt en català.

En fi. Tenia moltíssimes ganes de llegir el nou llibre d´en Llort, m´ho vaig passar molt bé amb Si quan et donen per mort un dia tornes, molt, em va semblar una historia angoixant, molt negre i molt ben escrita. Llort es un escriptor, com es veu al llegir les seves dues ultimes novel•les, que te molta capacitat d´adaptació, que es mou perfectament allà on a decidit internar-se. O dic per que he trobat diferencies estre Herències col•laterals i Si quan et donen per mort un dia tornes. No nomes en el format de la trama, totalment diferents, també en l´ambientació, l´estil i la premissa de la novel.la.

Aquestes Herències col•laterals han perdut negror en vers a Si quan et donen… però han guanyat en denuncia social, en maduresa, en profunditat de personatges i de trama, en sorpresa. I no es que l´anterior no tingues res d´això que he dit, no, però era diferent, més visceral, amb un altre ritme, amb un enfocament diferent. Però deixem-nos de comparatives i parlem d’Herències col•laterals.

Si d´una vegada per totes ens deixem d´etiquetes, jo el primer que soc un catalogador insaciable i una mica torracollons, i ens centrem en les novel•les per elles mateixes, estic segur que en gaudirem més. O dic per que la novel.la d´en Llort es bastant inclassificable, ja ho deia la grandíssima Anna Villalonga al seu blog parlant d´aquesta mateixa novel.la, i es un tema del que n´hem parlat durant hores i hores. El terme novel.la negre ha quedat pràcticament obsolet en els temps actuals, on la maldat te infinites cares i encara més maneres d´actuar. S´imposa un canvi de cànon, una obertura de portes i de mires per encabir totes les novel•les que estan sorgint en aquests temps difícils i globals. L´Anna va fer servir el terme novel.la criminal per englobar totes les novel•les purament de gènere i totes aquelles de nova factura que limiten o transgredeixen els límits del que fins ara han estat els dogmes de la novel.la negre. I a mi em sembla collonut.

I tot aquest rotllo es per que en Llort a escrit una historia fosca, que no negre, trista, d’ànimes buides, de soledat, que entra i surt del gènere, que el limita. Però que de criminal en te un bon pedaç. Amb el seu estil sempre clar i contundent, amb un vocabulari ric i intel•ligent sense ser pretensiós, amb uns personatges profunds i vius, amb una trama rodona i sense arestes, Llort construeix una novel.la magnífica, amb un punt torbador i greixos que ens impregna d´una capa de culpa, d´una capa de responsabilitat social, d´una realitat que, en moltes ocasions, no volem veure.

A poc a poc, Llort va desgranant una historia on res es el que sembla, una historia on les capes es superposen i les vides viscudes imposen les regles de joc, una historia on hi ha dolents implacables que amaguen dolor i tristesa, perdedors que viuen l’existència com un cúmul de d’entrebancs i de pèrdues, vides que van passant a cop de violacions i silencis, vides malogrades a la infantesa que es torcen per sempre i acaben per explotar amb una violència brutal i venjativa. Llort compila una sèrie d´essers desmanegats, trencats, ultratjats, oblidats i malviscuts i els enfronta al temps i a la vida, els passa pel sedàs d´una societat normal i ens en mostra les conseqüències, els efectes. Esperances trencades, esforços arruïnats, futur incert.

Herències col•laterals no colpeja amb un cop dur i sec, no es dura ni traumàtica, s´escola poc a poc al teu subconscient i et va omplint d’inquietud i malestar, d´una sensació d’estranyesa incòmode. Llegir-la atordeix com una picada d´aranya, però es quan el verí s´escampa que fa mal de veritat.

Herències col.laterals
RBA- La Magrana 2014
208 págines.

El escondite, Ian Rankin

13/01/2015

9788490060582

Heymoonshaker – Premature Blues

Un nuevo Rebus, un Rebus más que se cuela y anida entre oscuridades y tinieblas. Que se sumerge y lucha contra los demonios con los puños desnudos, con fuego en los ojos, con la convicción de una ayuda leal y desinteresada. Sin esperar nada, ofreciendo todo, sin hacer más que lo que sabe, lo que le dice su buen mentor, mirando siempre, de reojo, a quien pueda estar a su vez mirando.

Esta egunda entrega de la serie de John Rebus, El escondite vuelve a darnos aquello conocido que tanto nos sedujo en Nudos y cruces, aquellos lugares y aquellas dinámicas, aquellos personajes, ambientes, circunstancias y matices que nos hacen entrar en terreno seguro, en miedos conocidos, encontrarnos con demonios viejos, con situaciones aceptadas.

Un Rebus ascendido a inspector, algo menos caricaturesco que en la anterior entrega, más reflexivo, más intuitivo, pero aún con mucho camino por delante, con mucho por aprender. Con traumas superados y algún que otro nuevo, se ha quedado solo, se siente solo, en ocasiones confundido con el sistema, con sus superiores, con la vida.

Un yonqui al que nadie echa de menos, salvo su novia, aparece muerto en una casa ocupada en un barrio marginal. El pobre chico ha muerto de sobredosis, nada extraño dadas las circunstancias, pero hay dos cosas que a Rebus no le cuadran; el cadáver estaba en posición de crucifixión en el suelo y rodeado de velas negras, por no hablar de la estrella rodeada de un circulo que hay pintada en la pared. Por si eso fuera poco, al chico muerto de la han encontrado una bolsita llena de heroína pura y lista para ser chutada, cosa extraña cuando ha muerto por chutarse heroína adulterada…

En esta segunda entrega, Rankin va dotando a Rebus de más mundo, de más iconos reconocibles. Gill Templer su pareja en Nudos y cruces ha quedado atrás, pero en esta novela hace un par de apariciones para atormentar un poco a nuestro querido Rebus que aún sigue enamorado de ella. Al haber ascendido a inspector, Rebus puede echar mano de agentes para sus investigaciones, así es como conocemos a Brian Holmes, un joven policía con ganas de agradar al inspector y que tiene un importante papel en esta novela y veremos si en las siguientes de la serie. Volvemos a ver a Tony McCall, al capitán Watson

En general El escondite sigue la estela de calidad de Nudos y cruces, es un poco más madura, más templada. Aunque a mí la resolución de la trama no ha acabado de convencerme, se apoya demasiado en algunas intuiciones o casualidades. Eso no lo note en Black and Blue, así que creo que es básicamente un tema de aprendizaje de Rankin, que con el tiempo ha sabido ir puliendo las tramas y darles la fuerza y desarrollo necesarios. De todas maneras, lo que me seduce de estas novelas, las de Rankin, las de Block, Nesbo, Kerr, en definitiva, las series con continuidad, es en gran parte el personaje central, ya lo he dicho varias veces, verlos crecer, vivir, aprender y desarrollarse como personajes es lo que me hace seguir leyéndolos. Así que, ¿Qué importa si una trama es un poco más floja de lo que nos esperábamos?

El escondite
Ian Rankin
RBA- Serie Negra 2011
283 páginas.

John muere al final, David Wong

31/12/2014

john-muere-al-final-valdemar-insomnia

Creo que la colección Insomnia de Valdemar está hecha justo para mí. Aunque no he leído aún todos los títulos que han sacado, viendo la temática de los que me quedan por leer y de los que ya he leído, no me cabe duda de que cuando alguna mente perversa en la editorial tuvo la idea de esta colección, estaba pensando en lectores como el que aquí escribe; lectores cañeros y bastante gamberros a los que nos gustan las emociones fuertes.

John muere al final es seguramente la novela más bruta, gamberra y monstruosa que he leído en estos últimos años, de verdad, menuda locura.

El señor Jason Pargin A.K.A David Wong para los amigos, tuvo un sueño bastante macabro allá por el año 2000. Un sueño extraño y chungo que fue la raíz de lo que hoy en día es John muere al final. Para dar salida a ese sueño Wong decidió escribirlo en su blog, empezó en el año 2000 con una primera parte, y fue colgando las siguientes partes de la historia una vez al año coincidiendo con el día de Halloween. La cosa se fue alargando y a mediados del año 2006 Wong ya tenía una buena historia escrita. Hasta ese momento la cosa no había pasado de anécdota, pero ese mismo año una editorial se fijó en lo que contaba ese perturbado en su blog, y les gustó. Tanto, que lo corrigieron vehementemente y lo editaron.

 Y fue un éxito. Incluso un tío aún más perturbado que Wong pensó que sería una buena película. Y la hizo.

David y John son dos amigos que viven o más bien sobreviven a los días entre trabajos insustanciales, fiestas y borracheras. Hasta que un día todo se vuelve más, digamos, sobrenatural, absurdo, loco y peligroso. La culpa la tiene una droga llamada salsa de soja, que viene a ser un líquido negro y espeso con poderes bastante excepcionales, entre ellos abrirte la puerta a otras dimensiones o hacerte ver cosas que nadie más ve, ese tipo de emociones. Así que, entre intentar salvar el culo que alguien se empeña en patearles, ayudar a gente que ha perdido el juicio viendo criaturas extrañas e intentar convencer al resto de la humanidad que no están locos, nuestros dos héroes de medio pelo van pasando los días y las noches como buenamente pueden.

Y viviendo aventuras, claro.

Con un tono de humor igualmente sinvergüenza, Wong ha escrito una novela que es el paradigma de novela para Freaks -llenándola no solo de aventuras disparatadas, acción, sangre, sudor y lágrimas- sino que también ha plagado la historia de referencias a la cultura pop de los ochenta; desde las películas de serie B, pasando por la música, los videojuegos o la literatura, toda la novela tiene ese aura un poco retro, un poco decadente, qué los que vivimos los años ochenta y noventa reconoceremos en menos de lo que canta un gallo.

Así que imaginad: dos tipos bastante pasados de vueltas, una droga bastante chunga y potente que, o te hace flipar bastante o te hace explotar, en serio, no bromeo, un montón de monstruos a cual más RARO, EXTRAÑO, IMPOSIBLE O directamente ATROZ, un perro que…yo que sé, un PERRO MUY RARO JODER, una chica pelirroja, tierna, un poco oscura y que solo tiene una mano, bichos, MUCHOS BICHOS y de muchos tipos, y… una sensación… constante de peligro en toda la novela, de susto, de acoso. De paranoia.

El coctel es brutal.

Y aunque la trama suene (y sea) una absoluta locura, Wong se las ingenia para darle al mismo tiempo mucha cordura a la historia, para hacerla serena y legible. En eso creo que ha ayudado haberla escrito durante tanto tiempo y con espacios tan largos, se nota que la novela respira, se abre, avanza a diferentes velocidades dependiendo de la acción, no es atropellada ni alocada, ni lenta o plomiza. Está perfectamente acompasada, tiene el ritmo justo en cada acción y en global es una novela ajustada al milímetro. No es, aunque pueda parecerlo, un speech atolondrado de casi seiscientas páginas sin demasiado sentido, no, es más bien un viaje en una montaña rusa, con sus momentos de adrenalina desaforada, sus pausadas subidas y sus serenas rectas. Porque la historia tiene momentos para todo; desde ser perseguidos por monstruos de muchas patas y peluca rubia, pasando porque alguien nos dispare al pecho, o que una marabunta de bichos nos corretee por la piel y por debajo de ella. O para algo tan trivial y tranquilo como esperar en un coche una gélida noche de invierno a que lleguen los malos para ser abducirnos. Como he dicho, una novela encajada y ajustada como un reloj.

El estilo de Wong también suma a la hora de darle cierta cordura a todo esto, huyendo de los histrionismos, lo recargado o lo trillado. Wong es un tío sencillo y directo, claro y conciso, la novela es fácil, llevadera, cercana y tiene un tono coloquial perfecto sin llegar a esa horrible cantinela de colegueo que muchos autores se empeñan en imprimir en sus historias para hacerlas más auténticas. Sus personajes son fuertes, muy bien construidos, con mucha personalidad y muy diferentes entre ellos, con sellos de identidad muy marcados, vivos, expresivos, no nos cuesta demasiado empezar a sentirnos como David, entre perdido, trastornado, a ratos eufórico, o simplemente un fracasado. Un compendio de personajes bastante extremos que son una delicia del primero al último. Monstruos incluidos.

Y como he dicho al principio, Wong llena la novela de un humor negro absolutamente genial y marca de la casa; chistes en los momentos más absurdos o peligrosos, situaciones surrealistas en cualquier momento, diálogos pasados de vueltas o directamente absurdos, monstruos que, más que invitarte a salir corriendo, hacen que te quedes mirando con los ojos entrecerrados para ver qué demonios es eso que hay ahí delante…y que tiene TODA la pinta de querer COMERME.

Así que, bueno, ¿Qué puede ser mejor? O sea, Wong ha metido aquí un montón de monstruos, gente que explota, tíos a los que se les caen partes del cuerpo, ciervos con cuernos que son pinzas de langosta y que cuando los acribillas a tiros aparece una cajita con munición, perros que hablan, salchichas teléfono, policías desquiciados, medusas que practican sexo con lámparas de pared…

¿Hace falta algo más?

Wong se ha marcado la novela que a todos nos gustaría escribir para impresionar a nuestras novias del instituto, una mezcla de testosterona, adrenalina, violencia y monstruos extraños, esa historia que todos llevamos dentro pero que es demasiado loca para contársela a nadie si sentirnos estúpidos. Wong es el portavoz de la generación que creció con el heavy metal, los salones de video juegos, las primeras consolas, los comics de superhéroes y esa sensación constante de que nuestras vidas tenían que ser mejor que las de nuestros padres.

Wong, Wong, Wong…la que has liado colega.

John muere al final
David Wong
Valdemas colección Insomnia 2014.
568 páginas.

El cantante de gospel, de Harry Crews

22/12/2014

PORTADA-GOSPEL

¨Un mar de carne femenina, húmedo, violentamente tumultuoso, de olor ligeramente salado, que le rodearía en el altar tras cesar los cánticos, olas calientes que le apretujarían y se arremolinarían a su alrededor, un aire colectivo con olor a aliento y amor.¨

Tenía que volver a Crews antes de acabar el año, no he conseguido quitarme de la cabeza Cuerpo y todo cuanto representa, no he podido quitarme de la cabeza al mismo Crews. Se ha quedado ahí en un rincón, con esa mirada un poco torva y algo parecido a una sonrisa en los labios, sentado en un sillón, un poco desafiante, esperando.

El cantante de Gospel es un auténtico mazazo, brutal, sin anestesia. Un golpe a cámara lenta que se acerca despacio, describiendo un amplio arco, una curva en la que ves la potencia de lo que te va a golpear. Y te golpea. Aun sabiendo la velocidad y potencia de lo que se acerca, eres incapaz de mover un músculo para apartarte, estás hipnotizado, como un conejo ante los faros de un coche, esperando que el daño no sea mucho, intentando mantener el tipo.

Porque al final se trata de eso, de mantener el tipo ante Crews mientras desgrana la esencia del alma humana, mientras te muestra lo bajos que son los instintos, mientras te cuenta cómo un paleto se convierte en el icono de todo un pueblo, de todo un estado, de todo un país, cómo se le eleva a símbolo religioso, cómo se hace Dios.

¨El cantante de Gospel abrió la boca y la carpa entera se inclinó hacia delante y dejó de respirar¨

El cantante de Gospel es la primera novela que publicó Harry Crews. Lo hizo en 1968, después de una vida llena de duros golpes, después de haberse casado y divorciado dos veces con la misma mujer y después de haber perdido uno de sus dos hijos ahogado en la piscina de su vecino con solo cuatro años. La primera después de intentar dedicar toda su vida a la literatura; toda su vida hasta ese momento, su matrimonio y su salud. Todo. Lo que quiero decir es que Crews estaba obsesionado con escribir. Lo que intento decir es que Crews estaba lleno de miles de experiencias bastante duras, que creció en un lugar que endureció su corazón y que, básicamente, no supo hacer otra cosa en su vida que escribir.

Y su primera novela es tan extraordinaria, oscura, dura, ácida y turbadora, que a la mierda todo, en serio, a la mierda con el resto de la literatura, a la mierda la gente que no escribe desde las tripas, a la mierda los que no lo dan todo, a la mierda los que dan vueltas y más vueltas y no van directos al hígado, a la mierda.

harry-crews-cp-enigma big

Crews nos sitúa en Enigma, un pueblo al sur de los Estados Unidos donde está a punto de llegar El cantante de Gospel, su ciudadano más emblemático, más famoso, el hijo prodigo del pueblo, y de América. El cantante de Gospel nació y se crio en Enigma hasta que descubrió que tenía el don de cantar como los ángeles, de sanar las conciencias y de convertir a la gente con la palabra de Dios. Vuelve a casa para cantarle a su pueblo, y lo hace justo cuando su novia ha sido cosida a puñaladas por un negro. Y al parecer, el circo de freaks que lo sigue a todas partes allá donde va de gira, también ha acampado a las afueras de Enigma. Cosa que asusta de veras al chico de melena rubia y cara angelical.

Desde el minuto uno, en esa asfixiante celda donde está el responsable de la muerte de MaryBell, Crews empieza a moldear, a dar forma, a una historia tremendamente épica, a un episodio oscuro y violento en la historia de Enigma que se nutre de toda una sucesión de acciones encadenadas, alimentadas, por la cultura sureña, por las creencias, por las necesidades –apoyadas en la superchería, en la miseria, en la desgracia- que empiezan a generar cierta energía en torno a El cantante de Gospel. Una energía que se vuelve densa y pegajosa y que sofoca y oprime al pequeño pueblo y al cantante de Gospel.

Una energía que se propaga como la pólvora y se adueña de todo, una energía que el cantante de Gospel conoce y teme y desprecia y aborrece.

Una energía a la que podemos darle infinidad de nombres.

Y lo apabullante, es ver cómo Crews construye esta historia desde la nada, desde la soledad de una celda, desde el rumor de una visita, ver cómo se va haciendo cada vez más y más grande, más grotesca, más violenta, más oscura, más demente. Hasta que se alinean todos los factores y estalla toda esa energía generada, se da rienda suelta a los instintos, se da prioridad a las creencias por encima de la realidad, la fe ciega y la rabia toman el control, y lo humano queda al descubierto. La fealdad, la pobreza de espíritu, el alienamiento.

Espero no estar poniéndome demasiado melodramático.

Pero es que Crews reúne en ésta novela una serie de factores que la hacen tan atractiva como brutal, oscura y triste. Un pueblo del sur lleno de paletos, míseros y estúpidos, un semidiós de carne y hueso hijo del pueblo, al que atribuyen poderes curativos, sanadores y no sé cuántas cosas más, un circo de freaks lleno deformes, feos, tullidos y esperpénticos seres, un manager acérrimo creyente en la palabra de Dios, y con un pasado oscuro y feroz que desprecia la mentira y la falsedad; sexo iniciático, culpa, racismo, odio, sangre, cerdos, mugre y mucha religión.

¨….olfateó el aire. El olor a agua sucia, barro y mierda de cerdo estaba tan impregnado por los años acumulados que rezumaba por el suelo, la hierba, el forraje y hasta parecía que lo transpirasen las mismas piedras y ladrillos de la casa.¨

Así como Cuerpo es una novela más estática, casi como una sitcom, El cantante de Gospel es una historia viva, una historia que va in crescendo, mucho más oscura, sexual, violenta y decadente, una primera novela tan impresionante que os va a joder el resto de lecturas a partir de este momento.

Harry Crews, mi jodido Cantante de Gospel.

El cantante de Gospel
Harry Crews
Acuarela-Machado Ed. 2012
318 páginas.

Todos muertos, de Chester Himes

15/12/2014

TODOS MUERTOS CHESTER HIMES

Chester, Chester, Chester. Lo que me llega a gustar este hombre. Poco me acuerdo de lo diferente que es al resto, de su manera loca de tejer novelas, de sus buenos personajes, de sus dos Hombres duros. Con lo que disfruté leyendo Por amor a Imabelle.

No voy a poner la excusa de siempre, si no leo más a Himes es porque soy un capullo, aunque a partir de hoy tengo una excusa nueva y de mucho peso, luego os la cuento.

Todos muertos es la quinta novela de La serie de Harlem, que como ya sabéis tiene como protagonistas a Ataúd Ed Johnson y Sepulturero Jones, los dos detectives negros más duros y bestias del hardboiled.

Se supone que después de Por amor a Imabelle debería haber continuado con La banda de los musulmanes, que es la segunda, pero a saber en qué estaba pensando cuando compré Todos muertos y no La banda de los musulmanes. Bueno, sí que lo sé, Todos muertos me costó apenas dos euros, y venía aún con el film original de fábrica, está tan nueva que parece que se imprimió ayer. Así que ya que la tenía en casa, me decidí a leerla antes que la otra. Sobre todo porque la serie de Harlem se puede leer suelta, no importa demasiado, salvo un pequeño incidente en la cara de uno de los detectives en la que aterrizó un poco de ácido…

Por lo demás es una serie que admite leerla alternando títulos, además de que la podéis encontrar toda de segunda mano a precios muy, muy populares.

Pero hablemos de Todos muertos.

Harlem en plena noche, las calles vacías, alguien roba las ruedas de un coche y presencia lo que a todas luces es un atropello. El ladrón, escondido tras el avistamiento y a la espera de seguir con su faena, ve, incrédulo, como la victima del atropello se levanta y, justo cuando lo ha conseguido, es atropellado de nuevo, y esta vez mucho más violentamente, tanto, que la pobre víctima sale volando y es empalada por una cañería y se incrusta en la pared. Nuestro ladrón emprende la huida como si un demonio lo persiguiera. Al mismo tiempo, los integrantes del primero vehículo son interceptados por la policía que ha presenciado el atropello…

Pero como cada noche, parece que Harlem ha enloquecido, la policía recibe avisos sin parar; al parecer alguien está torturando un perro, un hombre ha llamado porque afirma que las monjas han organizado una orgía, una mujer asegura que han matado y violado a una mujer en plena calle y dos patrulleros llaman desde una cabina porque dicen haber sido atacados y pisoteados por un platillo volante que está recorriendo el barrio.

Una noche como todas. Hasta que llama el camarero de un bar en la calle París, dice haber sido testigo de un doble asesinato en plena calle y que un tercer hombre está también en el suelo inconsciente…y allá que van nuestro dos detectives.

Himes ha construido una novela bastante loca, como va siendo un la norma, llena de humor negro, diálogos afilados, culturas contrapuestas, violencia y una fina ironía impresa en cada párrafo. En Todos muertos, Himes alude al mundo político y a su potencial como estructura sobornable, a los cientos de tentáculo que despliega para llegar a todas partes. Aunque lo hace de manera muy suave y no centra la novela en eso ni de lejos. Himes se centra más en el momento, sus novelas parecen estar escritas para disfrutar de la acción misma que está sucediendo, sin importar demasiado lo que vendrá después. Tiene un punto de algarabía, de enredo, de folletín que no va más allá de unas cuantas páginas. Es precisamente eso lo que a mí me seduce tanto, esa aparente falta de previsión en la trama que hace que leer a Himes sea como montar en una montaña rusa en la que vas dando bandazos, en la que subes lentamente para luego bajar a toda velocidad en una alocada y surrealista persecución, en la que giras hacia la derecha, luego hacia la izquierda, vuelves a bajar en otra persecución donde ¡hay un motorista sin cabeza!, para llegar al final y parar con un golpe seco donde la cabeza da un par de bandazos antes de saber dónde demonios está.

Así es leer a Himes.

Siempre con ese estilo directo y duro, con esa construcción de ambientes tan sólida y un poco lírica y oscura, con esas segundas intenciones siempre impresas en sus tramas, esas lecturas entre líneas. Y esa acción tan brutal y tan intensa siempre, que apenas te deja respirar, que te lleva de un sitio a otro con un humor tan fantástico como excéntrico; lleno de homosexuales, travestis, policías, negros, blancos, y toda una fauna de gente extraña, loca y al límite de todo.

Pero no todo es bueno. Al principio os comentaba una excusa de peso por la que me planteo elegir con más cuidado las lecturas de Himes, o básicamente, autores editados en los setenta en Bruguera. La traducción. Me gusta comentar cuando una traducción es buena, me encanta decirlo, es un trabajo que admiro y que si no se hace bien te destroza totalmente un libro. Cuando es regular no suelo decir nada, y cuando es mala lo digo bajito. Pero esta vez tengo que advertir a los futuros lectores de esta edición de Todos muertos en Libro amigo de Bruguera, la traducción es muy mala, pésima, hasta el punto que la trama es difusa, cuesta entenderla, muchos diálogos no tienen sentido, algunas acciones tampoco, es un auténtico despropósito. Cuesta seguir la lectura hasta la desesperación.

No imagino las condiciones de trabajo en 1977, que es la fecha de esta traducción, ni la carga de trabajo que estos traductores debían soportar, pero me puedo hacer una idea. Por eso no diré el nombre de la traductora, mi advertencia es para los que os acerquéis a esta edición, para que vayáis preparados, en ningún caso me quiero cargar a la traductora que en aquellos años y en estos libros de tirada semanal, bastante tendría ya la pobre.

Pero que la traducción no os haga pasar de Himes, es un autor brutal y al que hay que leer sí o sí, podéis empezar por las tres primeras de la serie que están editadas en Akal y tienen traducción nueva y muy buena, no hay excusa.

Todos muertos
Chester Himes
Libro amigo-Bruguera 1985
217 páginas.


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