Archive for 27 julio 2013

El cartero siempre llama dos veces, de James M.Cain

27/07/2013

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¨Entonces la vi. Hasta ese momento debía de haber estado en la cocina, pero en ese momento entró en el comedor para recoger la mesa. Salvo el cuerpo, no era una gran belleza, pero tenía una mirada enfurruñada y los labios tan carnosos que me dieron ganas de fundirlos con los míos¨

Prometí leerla, y me encanta cuando hago estas promesas conmigo mismo, joder, me encanta hacerme caso a mí mismo, estoy encantado de conocerme. No buscaba esta novela hace un par de días cuando fui a la biblioteca con uno de los enanos, no buscaba nada, estaba leyendo plácidamente a Miéville en una de las mesas. Pero ya sabéis, hay una fuerza oculta que hace que te levantes y ojees todos y cada uno de los libros de la biblioteca, uno a uno. Y M.Cain salto a mi mano, sin más, iba mirando y de pronto M.Cain estaba ahí. ¿Qué iba a hacer?

Amo a James Mallahan Cain.

Y vosotros lo amareis también. Estoy seguro. Leed esta novela, o Pacto de sangre, o cualquier otra, da lo mismo, M.Cain es un maestro del Pulp, con un estilo precioso y un ritmo increíble, es un clásico imprescindible.

El cartero siempre llama dos veces es uno de los grandes clásicos de la novela negra de la historia, con dos adaptaciones de cine a sus espaldas y millones de ejemplares vendidos, es difícil que no hayáis oído hablar de él, o que no hayáis visto alguna de las películas. Yo lo conocía, pero ni  había leído esta novela ni había visto ninguna de las películas. Para mí eso ha sido perfecto, pues he llegado al libro sin saber absolutamente nada, ni siquiera algo del famoso Frank y nuestra querida Cora.

El argumento de El cartero siempre llama dos veces es sobradamente conocido; Frank Chambers, un semi vagabundo, un buscavidas seductor y bastante vago, llega a una pequeña cafetería de carretera regentada por el griego Nick Papadakis. Chambers está de paso, ha llegado a bordo de un camión y solo quiere comer algo y seguir su camino. Pero esta no sería una novela Pulp en toda regla si en esa cafetería Chambers no se cruzara con una mujer que le hiciera perder el juicio en el mismo instante de verla. Esa mujer es Cora, la mujer de Nick Papadakis.

¿No es eso lo que queremos, Cora, ser un par de vagabundos, como en realidad somos?

A partir de ahí sucede lo obvio en una novela de este tipo, que no cuento por si no soléis ser lectores de Pulp. La trama por supuesto en estos tiempos no es la más original, claro, en estos tiempos, pero cuando M.cain  escribió esta novela fue toda una revolución y se vendieron un buen montón de ejemplares, incluso en Boston fue prohibida.

El estilo de M.Cain es buenísimo, claro, conciso, rápido, directo, frases cortas, diálogos sin florituras, un punto de surrealistas, veloces. Flota en toda la trama un aire de misterio que crece conforme la novela va avanzando, un desenlace apremiante, pero que M.Cain va retardando, va atrasando magistralmente con toda clase de trucos perfectos. El estilo Pulp cien por cien de la novela la hace deliciosa y endiabladamente rápida, yo me leí las apenas 120 páginas en un solo día.

El cartero siempre llama dos veces es una excelente novela, una de las mejores expresiones del Pulp americano, una lectura imprescindible para entender el movimiento. Un novela que se empieza y no se suelta hasta la última página, puro entretenimiento, pura adrenalina, una historia de amor violenta, cínica, cruel y maravillosa.

El cartero siempre llama dos veces

James M.Cain

RBA Serie Negra 2010

125 páginas.

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El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas, de Darío Vilas

12/07/2013

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¨Ha dejado de luchar. Uno de sus ojos, el que traté de arrancarle, permanece cerrado. El otro es una catarata de lágrimas que se juntan con las babas y la sangre que salen de su boca.¨

Darío Villas ha salvado mi patético culo de las lecturas anodinas, pusilánimes y efectistas que estas últimas semanas estaban mermando mí ya muy limitada capacidad de raciocinio. No os voy a engañar, unas cuantas malas novelas y tres abandonos. Y mi ego lector largándose a toda máquina hacia alguien más exigente. Mi grito desesperado pidiendo una novela potente que no se quedara en la superficie fue oída, por vete tú a saber quién, y me encontré leyendo El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas.

A Dios le va la caña, es innegable.

Marcos Laguna o Marquitos como se le conoce en la isla de Simetría es un tipo enorme, de unos dos metros, grande cómo un armario, solitario, oscuro, callado  y con pasado del que huir a toda ostia. Marquitos se dedica ahora a cuidar sus gallinas, a recoger sus huevos, a trabajar el campo, a hacer vino. Y también a repartir el producto de su esfuerzo, huevos y vino, a quien se los compre. Pero no siempre fue así, Marquitos, como ya he comentado, tiene un pasado oscuro; antes se dedicaba a librar una batalla, a limpiar el mundo de una plaga, de una peste, Marquitos era un justiciero.

A su manera.

¨-No hay belleza en lo que hago. Es necesario. Tú no puedes entender el peligro que representan…. Estoy librando al mundo de ellas.¨

Ahora Marquitos ya no ejerce, está retirado, solo él y sus gallinas, su campo; hace diez años que todo quedó atrás…que no tiene compañía, que todo está en calma. Pero uno nunca sabe ni dónde ni cuándo puede volver ese instinto, ese cosquilleo, esa voz; en una mirada por la calle, en una tienda, detrás de una puerta, en un intenso perfume de Magnolia…

POTENCIA. El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas destila potencia por todas partes; en cada párrafo, en cada página, siempre, de principio a fin, a bocajarro. Darío Vilas ha construido una trama oscura, cruel y brutal, con toques de terror y novela negra, un subgénero gamberro y Pulp que él ha llamado realismo bizarro.

Os Juro que me he enamorado.

¨…lo levanta con ferocidad por encima de su cabeza para después estamparlo de espaldas contra el suelo, sumando a su impulso el peso del propio muchacho. Al sonido del brutal impacto se une una combinación de crujidos que provienen del interior del cuerpo: maquinaria vital reventando, huesos quebrándose como mondadientes.¨

Darío divide la trama en dos hilos, uno capítulos nos narran la vida del Marquitos actual, con su nueva vida corriente, sus reflexiones, sus repartos…y la otra nos muestra al hombre de negro al Justiciero; sus cazas, sus rituales, sus fantasmas. Las dos partes destilan fuerza, ritmo, electricidad, Darío escribe de manera clara y directa, cómo en las mejores novelas Pulp, sin pasearse, sin dar rodeos, con velocidad y clase, con un lenguaje rico, nada de narración atropellada y vulgar, todo lo contrario, cada cosa en su lugar y en su justo momento.

La parte oscura de la novela, la crudeza, hará las delicias de todos a los que nos gustan las novelas con cierta potencia, con imágenes impactantes, de esas que ves venir y que te erizan la piel. Pero que no tema el resto de lectores, no es una novela truculenta, ni por supuesto gore, tiene sus dosis de violencia, pero muy bien llevada.

Que me aspen si El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas no me ha encantado, de principio a fin. Me ha devuelto la fe en mí mismo, ¡En Mi Mismo! Y me lo he pasado absolutamente brutal leyéndola, el día y medio que me ha durado. Es una novela diferente, de las que te piden un poco, de las que tiran de ti, en la que entras de golpe, en la primera página, cómo si alguien te empujara de golpe dentro de una habitación oscura, sin venir a cuento, recién levantado, con resaca y en pelota picada, justo unos segundos antes de que se encienda la luz, para darte cuenta que estas en medio de un montón de gente también en pelotas, desorientada, y que ata cabos a la velocidad de la luz.

Esa cara es la que se te queda leyendo, ESA.

Mención especial para el prólogo de la novela a cargo de José Luis cantos, prologazo que nos sitúa y prepara para la enorme novela que viene después.

El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas es la primera novela de la nueva colección DIRT de la editorial Tyrannosaurus Books, editorial que hay que seguir muy, MUY, de cerca porque tiene un catálogo impresionante y están preparando cosas para después del verano que van a hacer las delicias de todos a los que nos gusta el Pulp, el Terror, la Cifi y los géneros dispersos e inclasificables. En serio, no les quitéis ojo.

El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas

Darío Vilas

Ed. Tyrannosaurus Books 2013 (Colección DIRT 1)

168 páginas.

 

Los huesos del invierno, de Daniel Woodrell

09/07/2013

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 ¨Ree necesitaba inyectarse a menudo sonidos agradables, clavarlos a fondo en el caos constante de gritos y chillidos que la vida cotidiana erigía en su espíritu…¨

Cuantas veces he tenido esta novela en la mano, casi cada vez que me acercaba a la librería la bajaba de la estantería, la ojeaba, la empezaba. Así unos cuantos meses. Tengo que leerla joder.

Y un día estás indeciso entre La lluvia de neón de  J.L. Burke y Los huesos del invierno.

Y te decides por Woodrell.

Y te equivocas.

Ree Dolly es una adolescente de apenas dieciséis años, tiene a su cargo a dos hermanos pequeños y a una madre a la que se le ha ido la cabeza y se pasa el día sentada en una mecedora mirando al vacío. Su padre, un cocinero de meta ha desaparecido sin dejar rastro después de ser puesto en libertad bajo fianza después de su última encarcelación. Ree debe encontrar a su padre antes de treinta días o los que han pagado la fianza de su padre se quedaran con la casa y los terrenos en los que viven.

En una comunidad donde todos tiene algún parentesco sanguíneo, donde las leyes viene de los antepasados, donde tienen sus propias leyes, una niña de dieciséis años no lo tiene nada fácil para moverse entre hombres rudos y salvajes, mujeres brutas y frías, un submundo de rencillas, odio y silencio.

Con un argumento cómo el que plantea Woodrell la novela prometía muchísimo, una pequeña sociedad que recuerda a los gitanos, con hombres muy primarios, violentos, oscuros…y por desgracia no hay mucho de eso. O casi nada. La novela empieza con lentitud, Woodrell  nos plantea la novela, nos pone el caramelo en la boca y…se duerme en los laureles. La trama no va más allá, Ree se pasa toda la trama de aquí para allá con una parsimonia exasperante, sin que pasen demasiadas cosas interesantes, viendo cómo cae la nieve, cómo sus botas pisan la nieve, reflexionando. Woodrell no imprime ritmo a la novela, ni tensión, ni misterio, sólo la mantiene viva, cómo quien riega una planta, no abre caminos, parece que siga las roderas de los que ya han pasado por allí, no se arriesga, cumple con las normas, rellena espacios, te enseña la zanahoria, pero no hay nada más, no hay premio, es sólo un espejismo.

Woodrell no escarba en la maldad de los personajes, no entreteje una trama potente y dura, nos enseña una oscuridad latente, una oscuridad que se mastica, pero no nos da más, no hace nada joder, parece que en algún momento alguien vaya a estallar de locura o a tomarse la justicia por la mano, o que se avecine una  increíble y cruda matanza, y no. Nada. La trama es más bien plana, algo poética, sí, pero fría e impersonal, tanto que el final es bastante predecible.

Además, Woodrell no explota el enorme potencial de los personajes que crea, porque eso si lo hace bien, crea unos personajes potentes, fuertes, creíbles, enormes, y no hace nada con ellos, es desesperante, los hace pasar por las páginas a modo de decoración, sin sacarles todo el potencial que el mismo les ha dado. Ree por ejemplo, es un personaje muy bueno, con mucha fuerza, y la mantiene casi aletargada, quizá no tanto, pero la mantiene a medio gas, sin que tenga ningún momento sobresaliente, sin que nos demuestre todo lo que es. Su tío Lágrimas, otro personaje brutal, al que deja de segundón cuando es un protagonista en toda regla, aunque nos regala un buen par de momentos de locura, algo es algo.

Es una lástima, porque la novela, si no viniera tan bien avalada, con película incluida, si no comparan a Woodrell con Faulkner, ¡Ni más ni menos!, si no nos la vendieran cómo una novela negra sureña incluida en el country noir, y alguna estupidez más, podría funcionar, al menos yo no me habría acercado a ella esperando encontrar a otro Pollock, que es de lo que tiene toda la pinta a primera vista y los leídos todos los comentarios.  Puede que el daño hubiese sido menor.

Y lo de novela negra, en fin, dejémoslo.

Los huesos del invierno

Daniel Woodrell

Alba Editorial 2013

213 páginas.