Archive for 26 febrero 2010

Todos los hermosos caballos de Cormac McCarthy

26/02/2010

 

Todos-los-hermosos-caballos

Empecé mal con McCarthy. Con Mccarthy hay que ir algo avisado, advertido.  Mi primer intento con Mccarthy fue Meridiano de sangre, si pasáis por aquí habitualmente, visteis mi fracaso. Aun así, sabía que McCarthy era algo más que aquella cara oscura y desalmada que ofrece en Meridiano de sangre, quería cogerle el juego. Quero disfrutar de el.

Y entonces me enamore.

Mentiría si dijera que Todos los hermosos caballos es floja, apta, fácil y muchas cosas mas. Ni de coña. Todos los hermosos caballos es puro McCarthy, oscura, hosca, áspera, dura y violenta.  Pero esta novela es idónea para descubrir a McCarthy, aunque mucha gente dice que la mejor para iniciarse en el mundo McCarthy es La carretera; yo creo que si superas Todos los hermosos caballos y te gusta, estas metido hasta el cuello en el jodido mundo McCarthy. Y lo amaras para siempre.

La historia de John Grady y su amigo Lacey Rawlins es absolutamente increíble. Grady es un héroe, un jodido héroe. John y Lacey de diecisiete y dieciséis años respectivamente, viven en un pequeño pueblo de Texas. Deciden marcharse a México con sus caballos, corre el año 1949. El resto es Literatura. Lo que McCarthy nos muestra es una relación de amistad que supera todos los cánones posibles, todas las fisuras, una amistad inquebrantable hasta las últimas consecuencias. Dos amigos y sus caballos, entorno a los cuales gira toda la novela. Los caballos, más que animales, más que objetos con los que cabalgar, serán la punta de lanza de una suerte de pasajes i vivencias durísimas, los caballos como eje de todo, como motivo, como causa.

Pero si los caballos, sus caballos, los caballos, son el eje de la novela, junto con la amistad omnipresente, hay que destacar la lealtad y la honestidad, sobre todo de Grady, llevadas hasta último termino. La honestidad hasta el último aliento, la búsqueda de la verdad. La defensa de la verdad. Es una novela de excesos. Y de redenciones.

Pasajes en que McCarthy nos muestra la obstinación del ser humano, nos hace sufrir y desear no seguir leyendo aún sin poder apartar la vista de las páginas. McCarthy con su mundo de diálogos cortos y ásperos, con paisajes llenos de polvo y sudor, con esa envoltura de grandes valles y jinetes, caballos, pequeñas ladeas, mexicanos, y silencios, con su prosa hipnotizante y durísima.

El amor también esta presente. El amor rebelde y prohibido que siente Grady.

Y el desarraigo. Como se instala en nosotros una sensación creciente conforme avanza la novela de profundo desarraigo. Grady es un apátrida, un errante, que cabalga por el mero hecho de cabalgar, ama los caballos más que a su vida. La desazón por el hogar se hace muy palpable justo en las últimas páginas, cuando después de innumerables incidentes, en los que el destino o el azar han interpuesto su mano, Grady cabalga de nuevo hacia Texas. Texas, que en palabras del propio Grady:

Creo que seguiré viajando

Con todo, este es un buen país.

Si, lo sé. Pero no es mi país.

Rawlins se acercó, cogió el caballo y se detuvo.

¿Dónde esta tu país?, preguntó

No lo sé, dijo John Grady. No sé donde está. No sé como es mi país.

Hay un episodio maravilloso y surrealista, hacia el final de la novela, donde Grady llega a casa de un reverendo, el reverendo Jimmy Blevins. El azar, la casualidad, cualquier fuerza, cualquier cosa, su propia búsqueda, hace que vaya a parar a esa casa, a ese reverendo con un significado enrome. Un doble significado, uno es casi incontable sin relatar parte de la trama, el otro, en un alarde de formidable misticismo es la redención de nuestro protagonista. Grady quiere ser perdonado, entendido. El reverendo cura a través de la radio, lleva la palabra de dios a todo el mundo, incluso a Marte. Y siendo suficiente solamente su presencia en la casa, su charla con el reverendo y sobre todo con su mujer, ésta ultima algo alejada de la realidad, John es perdonado, significativamente.

 

Todos los hermosos caballos es la primera de las tres que componen la Trilogía de la frontera, a la que siguen En la Frontera y Ciudades en la llanura.

 

El expediente Archer de Ross Macdonald

18/02/2010

Compré este libro hace un par de semanas, después de verlo reseñado en el blog de Francisco Ortiz. Quizás los hubiese comprado igualmente, o puede que no, pero después de leer esa entrada en su blog, en cuanto me crucé con el libro, lo compré. La entrada de Ortiz estaba cargada de una sensibilidad y un cariño hacia Macdonald, que, saltándome La mirada del adiós, que descansa en los pendientes, decidí descubrir a Macdonald por este Expediente Archer.

Y que bueno es leer blogs como los de Ortiz. Cuanto se descubre. Este Expediente Archer, es perfecto para empezar a conocer a Lew Archer; detective privado, honrado, insobornable y testarudo. Empezamos el Expediente por un magnifico prologo de Rodrigo Fresan, cargado de anécdotas y curiosidades, un prologo magnifico como todos los que acompañan a las ediciones de Roja y negra. Después de ese bocado, nos encontramos el magnifico texto, En memoria de Archer, un perfil biográfico, de Tom Nolan. Hay que decir que la edición esta a cargo de Tom Nolan, biógrafo de Macdonald. Aquí Nolan nos novela la vida de Archer a partir de los libros de Macdonald. Un ejercicio espectacular. Nolan nos contara como creció Archer, donde estudio, sus amores, por que se izo policía, detective privado, el coche que conduce, su suerte en la vida. Todo un ejercicio de investigación a través de sus casi 20 novelas y relatos, una delicia solo apta para fervorosos.

Y entonces llega la carne. Doce relatos. Doce historias clásicas del género, doce fábulas Californianas que nos muestran los múltiples comportamientos del género humano, desde la codicia hasta la vanidad, pasando por la locura o la traición. Macdonald carga estos relatos de profundos mensajes, en ocasiones tan sutiles, que emergen cuando menos te lo esperas. Uno de los que más me ha gustado es El Hombre enfadado, que me dejó un amargo sabor a injusticia durante un buen rato. Relatos clásicos del género en todos los aspectos, llenos de rubias platino, Whisky, revólveres, Buicks negros y sombreros de felpa, hombres con traje, sheriffs desconfiados y el buen tiempo de California.

Siempre se ha comparado  a Archer con Marlowe. Las comparaciones son odiosas. Archer y Marlowe comparten cosas, cierto, pero son totalmente diferentes. A grandes rasgos Archer es muchos más testarudo y preguntón que Marlowe, bebe mucho menos y sus escarceos amorosos nada tienen que ver con los del fogoso Marlowe. A mi me fascina como escribe Chandler, me encanta Marlowe, pero he de admitir que Macdonald supo crear un detective lleno de fuerza y personalidad y que aún compartiendo época, ciudad y estilo con Marlowe, consiguió agregarle suficientes rasgos diferenciales para que nada tengan que ver el uno con el otro y que los dos nos hipnoticen por igual.

Para cerrar este volumen negro y criminal Tom Nolan añade al conjunto, después de un breve prefacio, una suerte de once posibles relatos. Me explico, Nolan ha recopilado de entre los papeles póstumos de Macdonald, algunas de sus libretas y cuadernos, once comienzos de relatos inacabados y trozos de posibles novelas. Así, disfrutamos de once oportunidades para dejar volar la imaginación e imaginarnos Macdonald intentando acabar de forma plausible cualquiera de las once historias.

En conjunto, un volumen cercano a las seiscientas paginas, de autentico sabor negro de gran calidad, una magnifica manera de adentrarse en el universo Archer. Un gran libro que, rescatado y editado por primera vez en España (existía o existe una edición únicamente de los relatos, de edición sudamericana totalmente imposible de encontrar) que no hay  que dejar escapar si nos encontramos entre los que nos gusta la buena novela negra.

Lew Archer

14/02/2010

Me tumbaba boca arriba y flotaba, mirando al cielo, sin nada a mí alrededor salvo el fresco y transparente Pacífico, y sin nada en los ojos salvo el extenso espacio azul. Era lo mas cerca que podía estar de la pureza y la libertad, y lo mas lejos que podía estar de la gente.  [La piscina de los ahogados]

El expediente Archer, Ross Macdonald

09/02/2010

¿Alguien pensó que no volvería a probar?

BCNegra 2010 charlas, firmas y empujones.

07/02/2010

Por un año más, esto se acabó. Y de que manera. Por desgracia solo he podido asistir a dos actos en toda la semana; la entrevista con Don Winslow y el cierre a BCNegra 2010 en la librería Negra y Criminal. La cercanía del nacimiento de nuestro segundo hijo no me ha permitido asistir a más eventos, aún así, he tenido a mi amiga L cerca de algunos y me ha sabido menos amargo.

El martes L y yo nos desplazamos a la calle Hospital de Barcelona para encontrarnos con Don Winslow, escritor americano afincado en San Diego, que nos presentaba en España El poder del perro. Winslow muy correcto y simpático, nos contó como había trabajado de guía de safaris fotográficos en África, donde por cierto estuvo en la cárcel, nos explico que de niño fue actor en varias películas y que fue repartidor de comida. Nos contó también, que su último trabajo antes de vivir de los libros que escribe, fue detective privado.  Muchos de las novelas que escribe, nos contaba, están basadas en hechos reales que él investigó en esa agencia de detectives. Winslow, antes de vivir en San Diego, estuvo viviendo en California, donde sufrió los terribles incendios de hace unos años. Nos explico como vivió aquellos momentos trágicos para el, rodeado de fuego, y como afecto eso a sus novelas.

Winslow tiene publicadas en Estados Unidos cerca de veinte novelas. Su dinámica de trabajo es increíble; padece insomnio, y se pone a trabajar sobre las cinco de la madrugada y acaba sobre las diez de la mañana, luego sale a correr, pasear, o practica el surf. Es un apasionado del surf, mientras lo practica repasa mentalmente los capítulos escritos. Por la tarde trabaja en otra novela diferente. Trabaja en dos novelas diferentes al mismo tiempo, espectacular.

Yo todavía no he leído El poder del perro, pero no tardare demasiado, la tengo en la mesa esperando. Después de escuchar a Winslow esperemos que Mondadori nos traduzca el resto de sus novelas.

A la charla con John Connolly no pude asistir, pero prácticamente no me izo falta, mi amiga L si estuvo y me lo contó con todo detalle, podéis pasar por su blog y leer la crónica de su puño y letra. Como detalles os avanzo que Connolly es un gamberro redomado que izo participe al publico en numerosas ocasiones, que dejó a Dan Brown a la altura del betún y que le dio un poco de caña a Larsson, además confesó un especial cariño por Ross McDonald, asegurando que es mejor escritor que Chandler, ahí es nada. Lo mejor, el regalo que me trajo L de su visita a Connolly.

Mi tercer objetivo era Ian Rankin, y como no pude bajar el resto de la semana, lo he visto hoy sábado en el cierre de BCNegra 2010 en la librería Negra y Criminal. El cierre ha sido fantástico, prácticamente todos los escritores participantes en BCNegra estaban allí, salvo Don Winslow y John Connolly. He de decir que ha sido duro, bastante duro, la librería estaba totalmente llena de gente y no cabía nadie, literalmente. Hemos echo un primer intento para entrar, y lo hemos conseguido, pero una vez dentro nos hemos agobiado, yo sobretodo, y hemos salido fuera a replantear la jugada. La calle estaba igualmente atestada, pero ni mucho menos como la librería. En el segundo intento, con un plan bien definido, hemos entrado, hemos cogido lo que buscábamos, a saber: Ledesma, Rankin, Martín y Villar, y después de pagar hemos ido directos ha hacer cola para que nos firmaran los ejemplares y coger un poco de aire.

Al final no he comprado nada de Rankin, llevaba ya tres libros, y tampoco es que Rebus me vuelva loco. Al primer autor que hemos ido ha ver a sido Francisco González Ledesma, entrañable escritor e increíble persona. He hablado un rato con el y mis sospechas eran ciertas, es una persona excelente, simpática, atenta y muy educada, me ha firmado un ejemplar de Una novela de barrio con una dedicatoria excelente y en catalán. El segundo al que hemos asaltado ha sido Domingo Villar, que me ha firmado un ejemplar de Ojos de agua, primera entrega de Leo Caldas. Villar también ha estado simpático y educado, aunque algo frío para mi gusto, una dedicatoria buena y un tío muy atento. Y el ultimo al que hemos perseguido a sido a Andréu Martín, al que hemos pillado de pie, todos estaban en mesas, y con el que nos hemos reído mucho. Andréu me ha firmado un ejemplar de Prótesis, asegurándonos que ahora es un tío mas calmado y menos sanguinario que cuando escribió esa novela. Un tío amable y bromista, simpático, cercano, y socarrón.

En primer termino Jose Luis Ibáñez, detras Francisco Gonzalez Ledesma

Andreu Martín

Ian Rankin

Rosa Ribas

Después de nuestras firmas, y de echar unos últimos vistazos al ambiente, nos hemos ido a tomar un pequeño refrigerio por el esfuerzo. Y nada más clásico que unas Bravas en la Barceloneta, buenas, baratas y deliciosas. Hasta el año que viene BCNegra.