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La cartera del cretino, de Kurt Vonnegut

08/11/2013

diarios_563

Es bueno tener amigos con buen gusto para los libros, con gustos exquisitos. Y es aún mejor cuando lo comparten contigo. Y no solo lo comparten si no que no cejan en su empeño hasta que les has hecho caso en alguna recomendación. Tengo la gran suerte de estar rodeado de amigos así, pero en este caso Vonnegutiano que nos concierne, tengo que agradecer su empeño a mis queridos Laura y Jordi, ellos son los culpables absolutos de que Vonnegut entrara en mi vida.

Después de Matadero 5 y El desayuno de los campeones, éste último de la biblioteca porque no hay manera humana de conseguir un ejemplar, caí a los pies de Vonnegut, a esa manera especial de contar las cosas, a esa acidez, a esa calidez y envoltura que te transiten sus historias, así que cuando la editorial Malpaso sacó a la luz estos relatos inéditos, me faltaron segundos para engatusar a más de uno y lanzarnos a su lectura.

La edición de La cartera del cretino es algo peculiar, una faja extra grande, que yo prefiero conservar siempre, tapa dura, y los bordes del libro pintados de un color naranja totalmente delicioso que le dan un aspecto llamativo y desde luego diferente. Por no hablar de un olor muy peculiar que desprende el libro que a mí me recuerda un álbum de cromos de cuando contaba apenas 10 años de edad…lo importante, en todo caso, es el hecho diferencial que busca la editorial, y que creo que consiguen al cien por cien.

La cartera del cretino cuenta con seis relatos, un ensayo, y un séptimo relato inacabado de ciencia ficción. Creo, que este pequeño libro que nos ofrece Malpaso, es la mejor manera para descubrir a Vonnegut, desde mi humilde opinión; aquí tenemos representadas varias facetas de éste magnífico escritor, desde su cara más tierna y romántica, pasando por una más picante, socarrona e incluso irónica, para acabar con un potente, duro y muy crítico Vonnegut. Todas ellas magníficas y con una fuerza innegable.

El primer relato, Entre tibio y Tombuctú versa sobre el tiempo y el dolor, sobre el paso del tiempo, inevitable y doloroso y sobre la pérdida de un ser querido, dolorosa y a veces inevitable. Un relato que me impresiono mucho, por todo lo que representa, por la obsesión que Vonnegut le imprime al protagonista, por ese final colosal que te deja el pecho oprimido, pero con un punto de esperanza.

¨No se daba cuenta de que el tiempo (…) era la plaga más terrorífica y destructiva de la humanidad¨

En Roma, el segundo relato, que me ha gustado y divertido especialmente, una obra de teatro algo subida de tono es la excusa para que Vonnegut muestre su cara más irónica y socarrona, valiéndose de unos personajes extraordinarios y de unas situaciones más que comprometedoras, el escritor pone de manifiesto la hipocresía social, la educación, el egoísmo, pone en juicio la supuesta moral de algunos personajes…todo un relato magnífico con un final, éste, de sonrisa y aplauso absoluto.

¨No puedo hacerlo, señorita St. Coeur…Sobre todo, con público.

-Vaya- dijo Sally.

Papá dice que besarse en público es lo más asqueroso que hay.

El hombre que le había dicho eso estaba imputado por un timo de seis millones de dólares a sus vecinos y a su país.¨

El tercer relato Paraíso junto al río, es uno de esos donde nada es lo que parece, donde Vonnegut nos lleva por un camino lleno de espejismos y que solo si estamos muy atentos podremos ver qué hay de verdad y que no, sólo unas pequeñas señales nos advierten que lo que estamos leyendo puede que no sea lo que en verdad creemos estar leyendo…y de nuevo, el final del cuento nos arroja esa luz que nos ha faltado durante el camino, una luz directa y cegadora que nos aclara cómo un jarro de agua fría, toda la verdad.

La cartera del cretino, que le da título a éste volumen, es de un claro carácter protector, paternalista. El protagonista, un corredor de bolsa que mantiene la cartera de acciones de un chico que ha perdido a sus padres, se nos muestra cómo alguien decididamente preocupado por sus clientes, un hombre recto, justo y noble, y que yendo más allá de sus obligaciones, intentara averiguar porque éste cliente suyo en concreto quiere dilapidar la pequeña fortuna que sus padres habían reservado para él. Un relato que, por su carácter detectivesco y un poco de bajos fondos, me ha recordado a los relatos Pulp de la época y que he disfrutado muchísimo.

Señortita Snow, está usted despedida, quinto relato y una absoluta delicia de principio a fin. Lancé a Twitter una pequeña captura que, para mí, era un resumen de todo cuanto representa este relato, las ganas de vivir que al fin y al cabo es en lo que todo se resume, las ganas de dejar una vida gris y anodina; pero también el miedo a equivocarnos de nuevo, a enamorarnos de la persona equivocada, a la soledad, al ridículo, a temerse a uno mismo.

¨…alejándote de todo esto: del aguanieve, del frío, de los Wetzels de este mundo, de la Compañía General de Forjas y Fundiciones, de la hipocresía, del miedo, de la mojigatería , de las segundas intenciones, del conformismo, de los matones, de los compromisos, del no hacer jamás lo que realmente queremos hacer… -clamaba Fleming-. Arlene, eres lo más bonito que he visto en toda mi visa. No puedo soportar la idea de que te salgas de ella. Te amo. Quiero que te fugues conmigo esta misma noche.¨

El sexto, París, Francia es donde el amor, con mayúsculas es el protagonista. Desde el amor puro de una pareja joven, pasando por el amor deteriorado y destructor, teñido de odio de una pareja madura, hasta el amor incondicional y cariñoso de una pareja de ancianos. Tres parejas en un tren camino de París, tres enfoques diferentes, tres evoluciones diferentes. Un relato triste, evocador, duro.

Y llegamos al Vonnegut  más potente, más irreverente, al Vonnegut más crítico, llegamos a El último de Tasmania, donde Vonnegut pone en tela de juicio multitud de cosas, desde Colon hasta la televisión. Vemos aquí un Vonnegut preocupado por el futuro, por un futuro incierto donde no ve claro el destino de la humanidad, donde una persona ha de racionar su basura, basura de la que desconoce el destino, donde las personas son adoctrinadas por la televisión y moldeadas al gusto de ésta. Pero también preocupado por el pasado, por un pasado de sangre y destrucción, donde un Colon, héroe de nuestros tiempos, es alabado por arrasar una minoría e imponer su cultura. Un ensayo que levanta ampollas incluso ahora en nuestros tiempos y que fue escrito en 1992 con esa fanfarronería que destilaba Vonnegut y que lejos de ser mezquina, era de absoluta actualidad.

Y por último está La ciudad robot y el señor Caslow, un fantástico relato de ciencia ficción que por desgracia acaba abruptamente cuando uno ya se había dejado mecer por su narración, cuando ya estás metido de lleno ese extraño colegio del futuro, cuando ya estas enganchado a una acción que promete muchísimo, pero que por desgracia se queda en sólo una sospecha de algo mucho mejor, una autentica lástima…

La cartera del cretino dura apenas un día, dos, si cómo yo, queréis disfrutar de sus páginas con más calma, si queréis entreteneros en ellas y degustar los pasajes de sus relatos, si queréis tocar y oler y leer sus páginas con parsimonia, con deleite. Es un librito de esos que da gusto leer, de esos que regalas con una sonrisa contenida hasta ver la cara del que recibe tu obsequio, de esos de los que gusta hablar y discutir con amigos, cervezas y abrigos y tardes interminables.

Vonnegut después de todo.

La cartera del cretino

Kurt Vonnegut

Malpaso ediciones 2103

143 páginas.