La profundidad del mar amarillo, Nic Pizzolatto

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Me ha asaltado la estúpida idea de que Pizzolatto nunca ha querido ser escritor. De verdad. Lo he pensado mientras terminaba La profundidad del mar amarillo. Creo que estos relatos son una amalgama de los autores que han influenciado a Pizzolatto durante su vida. Que son una mezcla imposible de estilos y de influencias. He reconocido en ellos los ambientes y los personajes de James Lee Burke, la sequedad de Joe R. Lansdale o incluso la lírica de James Sallis. Y creo que Pizzolatto no iba (demasiado) en serio cuando los escribió.

Luego pienso que fue lo primero que escribió. Y luego me acuerdo de Galveston.

Así que lo que creo que ocurrió es que el bueno de Nic escribió algunos relatos, y unos cuantos de ellos fueron publicándose en revistas como The Missouri Review, Best American Mystery Stories o The Atlantic Oxford American. Y entonces él, o alguien de su entorno, pensó que sería buena idea reunirlos en una antología y publicarlos. Una antología a la que llamaron Between Here and the Yellow Sea.

Quizá los relatos de Pizzolato funcionen aislados, sueltos, en otro contexto, como parte de otra cosa; de una revista, entre otros textos, no sé. Pero reunidos ofrecen un conjunto extraño, cojo, inconexo, ésta profundidad del mar amarillo aprueba justo, con una media baja, no brilla. Para mi gusto hay demasiado de otros autores, estos relatos parecen escritos para uno mismo, como un juego.

La antología empieza floja, Pájaro fantasma y La vigilia de Amy son relatos a los que no les veo nada, nada de lo que espero en un relato, nada que haya despertado mi curiosidad, nada que me haya estimulado. El primero, sobre un guarda forestal que hace salto base en paracaídas, un tipo nocturno, con una vida ordenada y metódica. Un relato plagado de filosofía oriental que para mi gusto rompe el tono lírico que Pizzolatto, un poco forzado, quiere imprimir a la historia. El segundo, un amor del pasado que no se olvida y que se suple con un amor artificial, una chica embarazada, un tipo mayor que ella, todo muy adolescente y con una moralina un poco absurda.

1987, en las carreras podría ser un relato mejor si Pizzolatto no se empeñase en ser tan dramático. El relato de un tipo que es un perdedor nato, separado y que pierde los papeles de manera patética delante de una mujer que no está a su alcance es lo suficientemente interesante para remontar un poco el mal comienzo de la antología. Si todo eso lo ambientamos en un hipódromo y al tipo le ponemos un hijo adolescente que ve como su padre se hunde en el barro, tenemos un buen relato. Si Pizzolatto se hubiera ahorrado un poco de dramatismo y le hubiera imprimido un poco más de punch, el resultado sería aún mejor.

Dos orillas es uno de mis favoritos, ya está mucho mejor escrito, los personajes tienen más cuerpo y la historia tiene lo que le pedimos a un relato. El viejo Sur empieza a estar presente y se reconoce a Burke en algunos pasajes. Tanto es así que uno de los personajes clave de esta historia se apellida Robicheaux como el magnífico detective creado por el ya mencionado James Lee Burke.

La profundidad del mar amarillo, para mí el mejor relato de la antología, un relato magnífico, intimista, potente, triste y tremendamente conmovedor. Bob y su antiguo entrenador de futbol americano, emprenden un viaje desde Texas hasta California para secuestrar a la hija de éste último, huida de casa hace años y que en California se dedica al porno. El relato tiene un punto surrealista delicioso, pero al mismo tiempo destila tristeza por los cuatro costados. Los escenarios, los personajes, la suerte de road-movie que es todo él nos hace ver lo que más tarde se convertirá en Galveston.

El gremio de ladrones, mujeres extraviadas y Sunrise Palms, es otro de mis favoritos y, de nuevo, otro que bebe claramente de autores sureños. Poblados de caravanas, parias, mugre, tristeza, un tipo que no tiene nada en el mundo, soledad.

La plantilla y Tierra acosada vuelven a bajar el ritmo y la calidad de la antología. El primero es triste y de nuevo algo dramático, podría tener algo, pero la protagonista es algo insulsa. El segundo es, de nuevo, un relato de adolescentes, sobre dos adolescentes que se magrean y que nunca van más allá. Por si fuera poco hay una subtrama sobre la fiebre que invade a la gente del pueblo por esperar la llegada de los extraterrestres y que se pasan el día y la noche mirando el cielo. Un desproposito.

Nepal esta tan fuera de lugar, es tan aburrido y es tan largo, que lo mejor que podéis hacer es saltároslo.

Y cierran la antología Busca y captura y Tumbas de luz. El primero de ellos excelente, un relato negro sobre la soledad y la incomprensión, con un toque de humor pero de fondo triste y melancólico. El segundo un relato más sobrio, un relato sobre la pérdida y la obsesión, la soledad, el abandono, la vejez. Dos relatos bien escritos y sólidos que cierran una antología extraña y desigual.

Aun siendo esta antología lo primero que publicó Pizzolatto, creo que es bastante cuestionable la elección de los relatos. Son demasiado desiguales en calidad y a un lector medianamente exigente no le pasara por alto que el conjunto no funciona demasiado bien. A muchos relatos les falta profundidad, alma, punch.

Pizzolatto ha centrado su carrera en ser guionista y ha abandonado, de momento, la de escritor. Quizás no se sienta cómodo en ese papel y yo tenga razón, quizás su idea nunca fue la de ser escritor. Quién sabe.

La profundidad del mar amarillo
Nic Pizzolatto
Salamandra Black 2015
293 páginas.

 

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