Archive for the ‘Cormac McCarthy’ Category

El Sunset Limited, de Cormac McCarthy

04/03/2012

¨NEGRO- Estaba pensando si no habrá tenido una mala racha demasiado larga. Y al final se ha quedado con la idea de que el mundo es así.
BLANCO- Que el mundo es así.
NEGRO- Eso.
BLANCO- ¿Y como es el mundo?
NEGRO- No sé. Un sito donde hay malas rachas. Lo que quería decir es que aunque a usted le parezca que el mundo es así tiene que comprender que el sol no siempre calienta el mismo culo. ¿Me entiende, profesor?¨

NoshajodidoelNegro.

Tengo en mi cabeza la imagen de un McCarthy viejo y gruñón.

Y profundamente religioso.

Y a cada novela suya que leo, esa imagen se vuelve más nítida.

Si no lo confesé antes lo digo ahora. Después de leer su Trilogía de la frontera convertí a McCarthy en un Dios. En un Dios creador de historias desgarradoras y PERFECTAS.

Coooojonudo.

El Sunset Limited no es desgarradora. Es bastante perfecta. Y  Es Muy Reflexiva.

 Y muy corta.

No es una novela. Por ahí dicen que es una obra de teatro, y este libro es una adaptación de la obra de teatro. Que mas da, sea lo que sea es buenísima. Las noventa y ocho páginas de El Sunset Limited son un dialogo entre un NEGRO y un BLANCO. De principio a fin. Y cada uno defiende una visión de la vida. Cada uno de ellos ve la vida desde un punto de vista distinto del otro y los dos defienden su verdad. De hecho el NEGRO intenta convencer al BLANCO de su punto de vista e intenta cambiar su tan pesimista impresión del mundo. De ahí ese primer párrafo que he colgado y que define a grandes rasgos la esencia de la novela.

Este libro tiene tantas lecturas, tantos mensajes y tantas interpretaciones como lectores se acerquen a él, en la aparente sencillez del dialogo se esconde una profunda reflexión sobre  el ser humano, el pasado de las personas, el entorno y ante todo, sobre la vida y la muerte.

La sencillez como artefacto explosivo.

Pero pese a esa sencillez, se adivina el sello de McCarthy; aunque un McCarthy más suave, no tan cortante, no tan seco, pero igual de poderoso narrativamente, igual de portentoso crenado personajes; fuertes, enérgicos, Redondos, creíbles, igual de enigmático describiendo entornos, igual de sobrio en las descripciones. Un McCarthy en dosis pequeña pero concentrada.

Es, en definitiva, un libro impresionante, a la altura (salvando las distancias en cuanto a trama, escenarios y demás) del resto de sus novelas, un libro incisivo que levanta ampollas y que se presta a buenas discusiones y charlas sobre su contenido y significado, una breve pero intensa dosis de buena literatura que nos enriquece como lectores, como personas y como humanos. Creyentes o no.

A cien kilómetros por hora se acerca El Sunset Limited.

El Sunset Limited
Cormac McCarthy
Editorial Mondadori 2012
98 páginas.

Ciudades de la llanura de Cormac McCarthy

06/12/2010

Todavía tengo el corazón en un puño. Me va a durar esa sensación de haber cerrado un grandísimo libro, una grandísima trilogía, esa sensación que te hace sonreír un poco como un estúpido mientras recuerdas lo que has leído. La tercera parte de la Trilogía de la frontera es tan excepcional como sus dos primeras partes. Y no exagero ni un gramo.

En este tercer volumen McCarthy reúne a los protagonistas de las dos novelas anteriores, John Grady de Todos los hermosos caballos y a Billy Parham, protagonista de En la frontera. Y ya añado que verlos cabalgar juntos es una autentica delicia.

John y Billy trabajan en un tranquilo rancho fronterizo con Mexico, propiedad de Mac, un viejo granjero de actitud tranquila y familiar. John y Billy, junto a Oren, Troy, JC, el viejo Johnson y Socorro, la sirvienta, forman una autentica familia en el rancho; los chicos se dedican al ganado y a los caballos, son auténticos vaqueros, mientras el viejo Johnson, suegro de Mac, cuenta historias sobre tiempos pasados y hombres de carácter heroico. Amen de levantarse alguna noche en calzones largos y deambular por el rancho sin rumbo fijo. Socorro es la sirvienta, cocinera y madre encubierta de todos los chicos.

Ciudades de la llanura se desarrolla con una pasmosa tranquilidad, con una fluidez asombrosa, McCarthy nos mete de lleno en el devenir del rancho, tanto y tan suavemente, que casi no parece una novela de McCarthy; los diálogos son los de McCarthy, esos diálogos cortantes, abruptos, los personajes son los de McCarthy, esos personajes algo fríos, valientes y obstinados, los paisajes son, sin duda, los de McCarthy, esas llanuras polvorientas de las que siempre hablo, esas extensiones imposibles de rocas y desierto, tan silenciosas que hielan la sangre, pero a diferencia de sus dos anteriores partes, Ciudades de la llanura es, sin duda, la menos oscura y cruel de las tres. Tan poco oscura, que casi, no parece una novela de McCarthy.

Pero con McCarthy no se puede bajar la guardia ni un minuto, y eso lo tendríais que haber aprendido ya. Ciudades de la llanura es deliciosa de principio a fin, deliciosa como es leer a McCarthy, con esa literatura gruesa de la que os he hablado, con esas reflexiones escondidas, minimizadas, con esos personajes absolutamente perfectos y esbeltos, bien educados, valientes y heroicos, con esos paisajes increíbles a lomos de un caballo, llenos de polvo y sudor, llenos de hogueras en la noche, charlas, cigarrillos y whiskey. Pero esta novela, pese a sumirnos en un delicioso vaivén de quehaceres diarios de nuestros protagonistas, pese a deslumbrarnos con una imagen casi bucólica de la vida en un rancho, puesto que las tres primeras partes de la novela, son eso, un devenir tranquilo y sosegado de la vida en el rancho, también tiene esa parte oscura y trágica que sabe imprimir McCarthy en todas sus novelas, en todas sus historias, humanas hasta la medula.

John Grady se enamora de Magdalena, una prostituta que trabaja en el White Lake, un burdel que queda en el otro lado de la frontera, en México. Ya conocemos a Grady, un chico obstinado, terco y cabezota, pero leal, honrado y muy noble. Tan noble y cabezota, que se enamora hasta la medula de Magdalena, y decide casarse con ella. Y lo hace como ya nos tiene acostumbrados McCarthy, imprimiendo a Grady ese carácter duro e introspectivo que lo hace un ser solitario, reflexivo, el mismo John Grady héroe que vimos en Todos los hermosos caballos, el mismo John Grady enfrentándose a hazañas imposibles, quiméricas. En este caso Grady se propone comprar a Magdalena al dueño del burdel, Eduardo, que no se lo pondrá por supuesto, nada fácil. Y aquí esta la parte oscura de la novela, mientras la novela trascurre tranquila por un flanco, con John y Billy y los muchachos cuidando del ganado, asistiendo a subastas de caballos, charlando con el viejo Johnson de tiempos pasados y disfrutando de la vida en el rancho, la otra cara de la novela, nos ofrece a un John Grady  embrujado de amor, un John Grady casi fantasmal que acude muchas noches al burdel a ver a Magdalena, sufriendo siempre frío y silencioso; un John Grady que vende caballos y revólveres para conseguir dinero, y que pide favores y consejos a Mac. Esa parte es oscura y de mal presagio. Grady además, arregla con sus propias manos una cabaña abandonada en las montañas, una cabaña que será el nuevo hogar para el y Magdalena. Así McCarthy nos da esa pincelada de autosuficiencia heroica que imprime siempre en sus protagonistas, la imagen de Grady arreglando la cabaña es tierna y dura, metódica, casi épica.

Esta parte oscura llega a su clímax en una pelea a navajas entre Eduardo y Grady, una de las partes mas intensas, dramáticas y conmovedoras de la novela. Otra imagen que me impacto por su fuerza y su belleza transcurre una mañana en que todos los muchachos salen ha cazar unos perros salvajes que han estado atacando a su ganado. La cacería de esos perros si es totalmente épica, bestial, arrolladora por su rapidez y dureza. Al día siguiente, Grady y Billy salen solos a buscar unos cachorros de perros salvajes, y se produce de nuevo una fuerte imagen de heroicidad y de compañerismo, aparece de nuevo ese sello inconfundible de McCarthy.

En esta historia, al verse juntos  nuestros dos protagonistas, es fácil ver sus diferentes caracteres, personalidades. Mientras en novelas separadas, podrían tener caracteres parecidos; duros, obcecados, apasionados y algo suicidas, en Ciudades de la llanura, el rol de Grady se mantiene intacto, mientras que Billy es quien se muestra mas responsable y sensato, advirtiendo a Grady del lío enorme en que se esta metiendo. Sensato, pero amigo sobre todo y ante todo.

La novela se cierra con un epilogo de carácter filosófico, en el que no entrare demasiado por no desvelar nada de la trama final de la novela. Solo decir que una vez mas, a mi entender, y como ya izo en sus dos anteriores partes, McCarthy nos deja esas pinceladas, bíblicas si queréis, reflexivas si preferís, que tan bien muestran el carácter final de la novela, de sus personajes, y porque no de el mismo.

 

Después de leer las tres partes de la trilogía, puedo decir que ninguna es floja ni flojea, las tres, tanto por separado como en su conjunto son una autentica maravilla y una delicia para los que nos gusta y apasiona leer, puedo asegurar sin duda, que es lo mejor que he leído en este año 2010.

Y para terminar, os dejo un inquietante poema que marca el final de esta preciosa novela.

 

Seré el niño que de la mano lleves
Y tú serás yo cuando sea viejo
El mundo se enfría
Se agitan las naciones
Aquí termina la historia
Pasa página.

 

En la frontera de Cormac McCarthy

16/06/2010

Lenta y pausada. Y exquisita. Tranquila como su primera parte. Como viene siendo habitual, una historia sobre la tenacidad y obcecación de su protagonista. Una historia que empieza con una loba y acaba con una muerte. Donde los personajes parecen exentos de sentimientos. Soledad, polvo y caballos. McCarthy tiene el poder del silencio, de la sencillez, de los enormes paisajes.

El libro empieza con una escena fascinante. Los protagonistas, Billy y Boyd, dos hermanos campesinos, se encuentran un indio en el bosque cercano a su rancho. Todo el acontecimiento con el indio me hipnotizo totalmente, me hechizó, haciendo palpable que me encontraba de nuevo ante el enorme escritor que es McCarthy. De nuevo dos adolescente a escena, Billy de diecisiete y Boyd su hermano algo menor que el. En Todos los hermosos caballos, McCarthy nos daba una lección sobre la amistad, la honestidad y la lealtad. En esta novela, McCarthy se centra sobre todo en la relación de los dos hermanos, una relación aparentemente fría y distante, pero que en el mundo de McCarthy adquiere una dimensiones extraordinarias y traspasa cualquier barrera lógica, logrando una simbiosis extraña entre los hermanos que va mas allá de todo entendimiento. Por supuesto la honestidad y la lealtad vuelven a ser viajeros indiscutibles en toda la historia.

Con la anecdótica aparición de una loba en el territorio, McCarthy empieza a tejer una increíble novela de soledades, vaqueros, asesinos y cuatreros, mexicanos, grandes llanuras, hambre y muchos caballos. Con esos parajes que solo McCarthy sabe dibujar y que te embrujan y te hipnotizan, con esos personajes duros y fuertes, que son héroes o que están totalmente locos.

El intento de cazar a la loba por parte de Billy pasara de intención a ofuscación, y llevara a Billy a abandonar su casa y su familia por largo tiempo. Adentrándose en México y cruzándose con muy dispares personajes, Billy conocerá, como ya lo hizo John Grady, las diferentes caras del alma human. A su vuelta una dura sorpresa aguarda en el rancho de su familia y, junto a su hermano, se lanzara a buscar esa conocida lealtad y honradez que le ha sido arrebatada por unos cuatreros.

Quizá no tan dura como Todos los hermosos caballos, pero algo más cruda en el fondo, con  ese punto de personaje extremo tan delicioso e incomodo que a uno hace que se le hiele la sangre, McCarthy nos despliega una vez más una historia íntima, introspectiva y dura, preciosa, perfecta y excitante.

McCarthy me parece cada vez mas enorme, mejor, literatura con mayúsculas. En la frontera es la segunda parte de la Trilogía de la frontera, que finalizara con Ciudades de la llanura.

Todos los hermosos caballos de Cormac McCarthy

26/02/2010

 

Todos-los-hermosos-caballos

Empecé mal con McCarthy. Con Mccarthy hay que ir algo avisado, advertido.  Mi primer intento con Mccarthy fue Meridiano de sangre, si pasáis por aquí habitualmente, visteis mi fracaso. Aun así, sabía que McCarthy era algo más que aquella cara oscura y desalmada que ofrece en Meridiano de sangre, quería cogerle el juego. Quero disfrutar de el.

Y entonces me enamore.

Mentiría si dijera que Todos los hermosos caballos es floja, apta, fácil y muchas cosas mas. Ni de coña. Todos los hermosos caballos es puro McCarthy, oscura, hosca, áspera, dura y violenta.  Pero esta novela es idónea para descubrir a McCarthy, aunque mucha gente dice que la mejor para iniciarse en el mundo McCarthy es La carretera; yo creo que si superas Todos los hermosos caballos y te gusta, estas metido hasta el cuello en el jodido mundo McCarthy. Y lo amaras para siempre.

La historia de John Grady y su amigo Lacey Rawlins es absolutamente increíble. Grady es un héroe, un jodido héroe. John y Lacey de diecisiete y dieciséis años respectivamente, viven en un pequeño pueblo de Texas. Deciden marcharse a México con sus caballos, corre el año 1949. El resto es Literatura. Lo que McCarthy nos muestra es una relación de amistad que supera todos los cánones posibles, todas las fisuras, una amistad inquebrantable hasta las últimas consecuencias. Dos amigos y sus caballos, entorno a los cuales gira toda la novela. Los caballos, más que animales, más que objetos con los que cabalgar, serán la punta de lanza de una suerte de pasajes i vivencias durísimas, los caballos como eje de todo, como motivo, como causa.

Pero si los caballos, sus caballos, los caballos, son el eje de la novela, junto con la amistad omnipresente, hay que destacar la lealtad y la honestidad, sobre todo de Grady, llevadas hasta último termino. La honestidad hasta el último aliento, la búsqueda de la verdad. La defensa de la verdad. Es una novela de excesos. Y de redenciones.

Pasajes en que McCarthy nos muestra la obstinación del ser humano, nos hace sufrir y desear no seguir leyendo aún sin poder apartar la vista de las páginas. McCarthy con su mundo de diálogos cortos y ásperos, con paisajes llenos de polvo y sudor, con esa envoltura de grandes valles y jinetes, caballos, pequeñas ladeas, mexicanos, y silencios, con su prosa hipnotizante y durísima.

El amor también esta presente. El amor rebelde y prohibido que siente Grady.

Y el desarraigo. Como se instala en nosotros una sensación creciente conforme avanza la novela de profundo desarraigo. Grady es un apátrida, un errante, que cabalga por el mero hecho de cabalgar, ama los caballos más que a su vida. La desazón por el hogar se hace muy palpable justo en las últimas páginas, cuando después de innumerables incidentes, en los que el destino o el azar han interpuesto su mano, Grady cabalga de nuevo hacia Texas. Texas, que en palabras del propio Grady:

Creo que seguiré viajando

Con todo, este es un buen país.

Si, lo sé. Pero no es mi país.

Rawlins se acercó, cogió el caballo y se detuvo.

¿Dónde esta tu país?, preguntó

No lo sé, dijo John Grady. No sé donde está. No sé como es mi país.

Hay un episodio maravilloso y surrealista, hacia el final de la novela, donde Grady llega a casa de un reverendo, el reverendo Jimmy Blevins. El azar, la casualidad, cualquier fuerza, cualquier cosa, su propia búsqueda, hace que vaya a parar a esa casa, a ese reverendo con un significado enrome. Un doble significado, uno es casi incontable sin relatar parte de la trama, el otro, en un alarde de formidable misticismo es la redención de nuestro protagonista. Grady quiere ser perdonado, entendido. El reverendo cura a través de la radio, lleva la palabra de dios a todo el mundo, incluso a Marte. Y siendo suficiente solamente su presencia en la casa, su charla con el reverendo y sobre todo con su mujer, ésta ultima algo alejada de la realidad, John es perdonado, significativamente.

 

Todos los hermosos caballos es la primera de las tres que componen la Trilogía de la frontera, a la que siguen En la Frontera y Ciudades en la llanura.

 

09/02/2010

¿Alguien pensó que no volvería a probar?

Meridiano de sangre de Cormac McCarthy

02/01/2010

Asomarse a McCarthy tiene peligro, asomarse a Meridiano de sangre a pelo es prácticamente un suicidio. Valga como aviso; Meridiano de sangre no es una novela con la que descubrir a McCarthy.

Una visión dura y violenta de la humanidad, primaria.

La novela tiene 345 páginas. McCarthy es tan áspero escribiendo, tan poco descriptivo, inexpresivo y frío que el lector ha de imaginarse muchas escenas de la novela. El tiempo es relativo en esta novela, pasa velozmente mientras los protagonista cabalgan en ponis o en caballos, para, en la siguiente acción, pasar lentamente mientras suben una montaña o acampan en chozas abandonadas; y vuelve a pasar rápidamente al seguir el rastro de los salvajes o al organizar una matanza en un campamento indio, para languidecer de nuevo sentados en plena noche a la luz de un buen fuego. La escritura de McCarthy es extraña, con frases cortas y pocos diálogos marcados, la novela es oscura y sumamente violenta.

Conocemos a un chico, del que sabemos una pequeña pincelada de su pasado, que vaga por tierras áridas y desiertos sobreviviendo de pequeños trabajos o robos. El chico es violento, no habla demasiado y es americano. Se pelea con frecuencia y es capturado por unos mejicanos y obligado ha hacer trabajos penosos como recoger excrementos humanos junto a otros presos americanos. Durante ese episodio llegan al pueblo Jinetes americanos de apariencia salvaje, semidesnudos, con restos humanos a modos de trofeos y fuertemente armados. El y dos mas deciden unirse a ellos, el fin del grupo es dar caza a lo indios. Asesinatos, violaciones, persecución, el fin es acabar con los salvajes, decapitaciones entre los jinetes del grupo, abandonos, fugas, todo sucede sin el mas mínimo reproche, sin apenas palabras. La estrella del grupo asesino es el juez Holden un hombre frío y calculador, que sabe moverse muy bien en todos esos parajes y que guía al grupo a la caza de los indios, un ser despiadado que bien podría encarnar al mismísimo diablo.

McCarthy deja al imaginativo del lector un montón de datos sobre toda la historia, sabemos los nombres del grupo de jinetes, pero no así el del protagonista, al que llama el chaval o el chico, tampoco sabemos en que año o años transcurre la novela, y tan solo se citan algunos lugares y pueblos. Apenas hay referencias de ninguna época, auque podríamos situarla en el salvaje oeste durante  principios del siglo diecinueve en alguna frontera entre Méjico y Estados Unidos. En conjunto la novela me ha parecido escasa en información, muy esquemática y no he conseguido entrar en ella, McCarthy carga las frases de adjetivos difíciles y de frases algo complicadas de asimilar, llegando a desesperar al lector en numerosas ocasiones. Por desgracia no me he sentido con animo para terminar la novela, a falta de escasas 100  páginas, he abandonado el libro.

No es un abandono definitivo, es una pausa. Para esta novela hay que tener una cierta predisposición, sobre todo anímica, que no me acompaña en este momento. Bloom se leyó esta novela al cuarto intento, así que como veis no es ninguna bobada.

Para muchos McCarthy es un genio, y esta novela, es de lo mejor que se ha escrito nunca. McCarthy es un buen escritor. No he conseguido seguir el juego que McCarthy nos propone, aunque soy consciente que la novela posee un aura fantástica de Western maldito, de novela apocalíptica que la confieren como una novela única y personal, como una apuesta para aquellos que estén preparados para asomarse al mismísimo infierno. Hace ya tiempo que, aunque me de una rabia terrible, no me cuesta dejar un libro a medias. Quizá mas adelante la brusquedad de McCarthy me sea menos hostil.