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La lunática del castillo, de J.P. Manchette

01/06/2015

manchette

¨Mientras la guarnición lo protegía de los chorros de sangre, Thompson agitó vigorosamente la empuñadura, y el corazón del homosexual quedó cortado en dos o más pedazos. La víctima abrió la boca y sufrió un solo espasmo.¨

Hace unos meses, alentado por Alexis Ravelo, leí mi primer libro de Jean-Patrick Manchette, Fatal. Me habían hablado muy bien de Manchette, pero Fatal no me pareció una novela demasiado impresionante. Me gustó, es una novela corta con mucho ritmo, violenta y un tanto extraña, pero me faltaba algo, me faltaba eso de lo que me hablaron Ravelo y Víctor del Árbol en el pasado Collbató negra entre cigarrillos y resguardados de una tremenda tormenta bajo un porche helado.

En el prólogo de Fatal, Andreu Martín (otro al que hacerle caso en todo), habla de que la primera vez que leyó a Manchette fue con la novela La lunática en el castillo, la primera novela que se publicó en España del autor allá por 1975. Martín se quedó fascinado con Manchette después de leer esa novela, así que pensé que no perdía nada si buscaba La lunática en el castillo y probaba a ver si el efecto era el mismo en mí.

Encontré una edición de la editorial Laia de 1975 con traducción de Lluís M. Todó (que me ha parecido muy buena y que no ha envejecido nada mal) pero para cuando me llegó, mis ganas de leer a Manchette habían menguado en proporción de lo que había crecido mi pila de novedades por leer.

Pero éste sábado pasado, en medio de días extraños y muy pocas ganas de leer, repasando, manoseando y ordenando la pila de libros por leer, una y otra vez, me he encontrado con esta novela de Manchette en la mano. Con una punzada de tristeza por haberlo dado por perdido, me he sentado a ojear el libro de nuevo, y ya no me he levantado hasta terminarlo.

Ha sido fascinante, absolutamente fascinante, una lectura obsesiva, algo que hacía tiempo que no me sucedía, una de esas lecturas que se te meten dentro y te aceleran el pulso, de las que hacen que las horas se esfumen sin darte cuenta, de esas lecturas en las que no permites que nada se interponga, en las que el mal humor asoma si alguien se acerca si quera a un metro con intención de hablarte, de pedirte, de distraerte.

A Manchette se le engloba en la corriente conductista, un tipo de narración en la que solo importan los hechos, los actos y el comportamiento, dejando de lado los sentimientos y los estados de ánimo de los personajes. La lunática en el castillo es un claro ejemplo de este tipo de novela, ya que sus personajes están exentos de cualquier sensación más allá del cansancio, la ira o el dolor. Mirado desde fuera, el conductismo o behaviorismo puede parecer frío o extraño, pero plasmado en una novela negra es tremendamente eficaz, dotando a la narración de una fuerza, ritmo y violencia increíbles y dejándola libre de un sentimentalismo que muchas veces lastra la trama de manera irrecuperable.

La lunática en el castillo es sencilla, no tiene una trama intrincada, ni decenas de personajes, ni quiere ser la mejor novela negra de la década. Hartog, un hombre millonario y de carácter seco y distante, contrata a Julie para que le haga de niñera, el millonario ha quedado a cargo de su sobrino después de la muerte de los padres de éste. Al mismo tiempo conocemos a Thompson (guiño, guiño) un violento y frío asesino a sueldo al que le han encargado cierto trabajo que ará que las vidas de Hartog, Julie, Thompson y el pequeño Peter converjan en caminos no demasiado satisfactorios para alguno de ellos.

Lo que me ha seducido de esta novela, de Manchette, es su manera de escribir, su manera de narrar (parca, seca, fría), su manera de construir la trama; alejándose de lo convencional y apoyándose en la acción, en los diálogos, en lo que está sucediendo, y dejando la novela desnuda de cualquier cosa insustancial o innecesaria. Lejos de ser una historia superflua, Manchette logra crear una magnífica novela, así como unos personajes increíbles con apenas unas pinceladas. Por no hablar de la violencia que destila y la potencia visual de sus imágenes.

No hace mucho, leí que Manchette concibió Fatal como una novela experimental y que no era para él una novela de temática negra. Eso me deja mucho más tranquilo.

Manchette ganó con esta novela el Grand prix de littérature policière en 1973, era la tercera novela que escribía.

La lunática en el castillo
J.P. Manchette
Laia 1975
195 páginas.

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