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Ojos de hielo, de Carolina Solé

12/05/2013

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Supongo, que en última instancia es culpa mía. Soy el que decide y el que se conoce. El que elige, no siempre con buen criterio, la siguiente lectura. Estoy acostumbrado a filtrar mucho lo que leo, ya no por el dinero o por el tiempo que se pierde en una mala lectura, lo hago por el malestar de leer algo que no me gusta, por el sentimiento de engaño que me queda y por el cabreo monumental que algunas veces siento al cerrar el libro.

Mi mala decisión se llama Ojos de hielo, primera novela de Caronila Solé, editada por Planeta y con la friolera de setecientas páginas.  Ese número de páginas ya me tendría que haber hecho dudar sobre si me iba a sentir a gusto con la novela, como ya hizo dudar a otros, pero decidí leerla, entre otras cosas, porque nos animamos unos cuantos en twitter a leer la novela juntos.

No veréis en este blog reseñas negativas, creo que solo hay una, pero el sentimiento de engaño absoluto que he tenido al leer esta novela y que me la hayan vendido como una novela negra cuando desde luego NO es una novela negra me han empujado a escribir no ya una reseña, si no, una queja, una opinión, algo que sirva para que se deje de mangonear el género, para que las editoriales dejen de meter en el género negro cualquier novela que el editor le venga en gana, cualquier novela que tenga un muerto, un herido, un robo, una violación o vete tú a saber qué. Basta.

Podemos recordar la brutal y magnifica El diablo a todas horas de Donnald Ray Pollock que sin duda es absolutamente negra; hay sangre a borbotones, muertos, desmembrados, perdedores y bajeza humana, A + B+ C. I a su editor no se le ocurrió venderla como una novela negra. ¿Porque Ojos de hielo nos la venden como una novela negra? ¿Hay que vendérsela a la gran suma de lectores que está registrando la novela negra? Por supuesto.

La trama de Ojos de hielo nos lleva a La Cerdanya, un valle plagado de tierras de conreo cercano a Puigcerda. Allí, en una era, encuentran el cuerpo sin vida de Jaime Bernat; terrateniente poderoso, con multitud de propiedades, tantas como enemigos, un personaje frío y calculador, vengativo, malo y obsesionado por sus tierras. Y que en el momento de su muerte, estaba peleando con Dana Prats, vecina de éste, por unas tierras colindantes a las suyas.

Tenemos al muerto, y nos va a durar setecientas páginas. Dana se ve sospechosa del asesinato, y llama a su amiga de la infancia Kate Salas, una abogada de prestigio de Barcelona, para que la ayude. El caso lo lleva el sargento J.B. Silva, policía de la brigada de estupefacientes que, tras la muerte de su compañero y una actitud poco elegante, es trasladado a la comisaria de Puigcerda. Junto al sargento está el caporal Arnau Desclòs, subordinado que quiere escalar puestos y que el sargento no soporta.

Con todos estos ingredientes Ojos de hielo, lejos de ser una novela negra, es una novela de familias, una novela de sagas familiares, de pugnas por las tierras desde hace siglos, de venganzas…Aunque la trama tampoco va muy allá en esos sentidos, Solé se centra en describirnos constantemente detalles insignificantes para desarrollar la trama (al menos en lo referente a lo negro), hay páginas enteras, capítulos enteros que no aportan nada a esa trama, por no hablar ya de intentar descubrir quien ha matado a Jaime Bernat. Solé abre varios frentes; uno con la abogada Salas y un caso importante en Barcelona, otro con el asesinato de Jaime Bernat, otro con el hijo de Bernat, Santi, otro con Dana y sus problemas financieros, y algunos más relacionados con el sargento, la comisaria de policía, etcétera. Ninguno es tratado a fondo, la mayoría se tratan de pasada, se dan pinceladas durante las setecientas páginas sin llegar a nada, el muerto va pasando página a página sin pena ni gloria, añadiendo algún detalle poco relevante. Eso sí, nos tragamos capítulos enteros de Kate salas y sus hermanos, de sus reuniones familiares, sus mudanzas, sus gustos con la ropa, los hombres, su lívido y sus rabietas. Capítulos que no aportan nada y que son más parte de una novela de largo recorrido que de una novela supuestamente negra. Con el sargento J.B. y con Dana sucede prácticamente lo mismo. Llega un punto en que todo parece una enorme broma, yo seguí leyendo para ver hasta donde era capaz de rellenar páginas Solé con tanta nada, y por supuesto para ver como cerraba la novela.

Porque eso es lo que más me ha encendido, el final, después de aguantar setecientas páginas de unos personajes insufribles; Kate Salas es un personaje prepotente, con una actitud soberbia y con el pocos lectores van a empatizar, el sargento J.B. Silva es un meapilas incapaz de dar un puñetazo encima de la mesa y que se pasa la novela soñando y que no aporta absolutamente nada y Dana es una autocompasiva exasperante y ñoña, Solé cierra la novela de la forma más ridícula que jamás he visto, esta tan centrada es su saga familiar, de la cual esta novela es la primera parte de tres, que nos da el asesino de Bernat en un movimiento totalmente absurdo y grotesco, de una forma apresurada y tan banal que simplemente no se puede creer. Un final así es de juzgado de guardia, solo por eso, y dejaremos atrás el caso nulo que se le hace al muerto en seiscientas páginas, esta novela es imposible que encaje en el género negro, es atroz y un insulto al lector.

Me siento tremendamente engañado, se me ha quedado cara de imbécil al llegar a la página seiscientos noventa y eso me mosquea. Toda novela tiene su lector, de acuerdo, yo no soy el target de esta novela, está claro, pero en esta novela el trabajo no está pulido, no se puede terminar así una novela, no está acorde con lo que se publicita, es un engaño, esta novela está más encarada a otro tipo de lector, con otras inquietudes, puede que los culebrones, el punto de cruz, no sé, pero desde luego no a los lectores de novela negra. El público catalán recordara perfectamente la serie que emitió TV3 Nissaga de poder, a nadie se le ocurrió tachar a esa serie de negra ¿verdad? Pues Ojos de hielo está totalmente en esa línea.

No me gustaría que Carolina Solé se tomara estas palabras como algo personal, ni me imagino la cantidad de horas y de ilusión que hay detrás de esta novela, la cantidad de esfuerzo y trabajo. Pero algo se ha hecho mal cuando de 7 lectores que yo tengo controlados del grupo de la lectura a 6 no nos ha gustado, y toda la culpa no es de Solé por supuesto, para mí el gran culpable es la editorial, ya lo he comentado más arriba, me sorprende que nadie en la editorial haya pulido ese final, el desarrollo de la trama, los personajes, y sobre todo no me gusta la campaña de marketing que se está llevando a cabo vendiendo la novela como una novela negra de estilo rural, aprovechando el filón de la novela El guardián invisible de Dolores Redondo.

Espero que me comprendáis cuando defiendo a capa y espada a las editoriales pequeñas y a las que claramente apuestan por el género negro.

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