Archive for 26 enero 2015

Pista negra, de Antonio Manzini

26/01/2015

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Parece que los autores italianos de género negro vuelven a coger fuerza en nuestro país. Aunque siempre han estado presentes desde la década de los ochenta, fueron sobre todo dos grandes autores los que le dieron total visibilidad y con los que Italia vivió una auténtica edad de oro criminal. Hablo por supuesto de Donna Leon y Andrea Camilleri.

Con ellos, Italia se metió en muchas casas de lectores de género que hasta el momento solo habían leído a los clásicos de la novela negra americana, y con suerte unas pocas españolas y quizás algún que otro exótico Mankell. Italia cuajó y su fama creció de manera exponencial a lo que lo hacían las series de Brunetti y Montalbano. Las series se afianzaron y fidelizaron un público que, a día de hoy, sigue comprando cada entrega de la serie casi como si fuera la primera.

Eso fue el boom, el inicio, lo que abriría el camino a otros autores que llegarían un poco más tarde, con unos lectores ya familiarizados con los ágapes deliciosos, los aromas, los paisajes, el talante y los peligros del país de la bota. Detrás de estos dos gigantes del género llegarían autores tan reconocidos como Giorgio Scerbanenco, Carlo Lucarelli, Marco Vichi, Massimo Carlotto o el controvertido Roberto Saviano y su Gomorra. Y por supuesto no podemos olvidar a Maurizio de Giovanni y su conocida serie del Comisario Ricciardi, a la que acaba de sumar una serie más, la del Inspector Lojacono. Precisamente ha sido Giovanni el que, después de unos años de sequía en cuanto a autores y de monopolio Camilleri-Leon, ha vuelto a poner a Italia en las mesas de novedades.

Como se ve, el panorama criminal italiano se ha ido haciendo en nuestro país un hueco nada desdeñable, sumando autores poco a poco y enmarcando el género negro en una especie de corriente de novela negra mediterránea (junto a los griegos y los franceses) que está un poco alejada de la crudeza y oscuridad que nos llega de otros países con más tradición negra.

Y como no hay nada mejor para un sello de novela negra que el eclecticismo, Salamandra Black deja de lado su americanismo de novelas anteriores y apuesta con fuerza por una novela mediterránea, italiana y gamberra.

Antonio Manzini (Roma 1964) es actor y director de cine y teatro además de escritor, ha publicado dos novelas y varios relatos breves, algunos de ellos con Niccolò Ammaniti. Pista negra es su tercera novela y la primera de la serie del subjefe de la policía de Roma Rocco Schiavone.

Pista negra se enmarca en ese tipo de novelas de las que os he hablado alguna vez cuando me refiero a las de Camilleri, esas novelas sin crudeza, tranquilas, con grandes dosis de humor, historias cercanas y reconocibles, con continuos guiños, con personajes muy humanos, cargadas de verborrea y de cierta socarronería políticamente incorrecta. ¿Será eso una característica de los italianos? Parece ser, tendré que leer más para averiguarlo.

Manzini sitúa la trama en un paraje bastante idílico, el valle de Aosta en Los Alpes Italianos, concretamente en el pueblo que da nombre al valle, Aosta. Nuestro querido e insubordinado subjefe de policía Rocco Schiavone ha sido trasladado allí desde su querida Roma por un pequeño incidente con el hijo de alguien demasiado poderoso que no tuvo ningún reparo en hacer que lo desterraran al paraje más lejano y dejado de la mano de Dios que había en Italia.

Schiavone es un hombre sofisticado, amante de lo bueno y lo caro y acostumbrado a una ciudad en ebullición como Roma, así que los Alpes italianos no estarían entre sus destinos predilectos donde acabar su carrera de policía. El frío, la ropa gruesa, el provincianismo, la nieve, las distancias entre cualquier punto y la pasividad de un pueblo pequeño hacen que su ya natural tendencia al mal humor aflore de manera desaforada, convirtiendo al pobre Schiavone en un tipo borde, faltón, despectivo y con tendencia ridiculizar a sus subordinados a la mínima posibilidad.

Schiavone tiene una escala muy personal de cosas que más le tocan los cojones, entre ellas están: los centros comerciales, los bancos, las oficinas de correos, los dentistas, los parientes, las cenas de trabajo, el teatro, los estancos cerrados, encontrarse con alguien que te suelta rollos interminable y, muy arriba en la lista, hacer vigilancias con agentes que no saben lo que es una buena ducha. Aunque la tocada de cojones non plus ultra en el top diez para Schiavone es: tener que apechugar con un caso.

¿Es para quererlo o no? ¿Eh?

A una hora y media en coche montaña arriba desde Aosta se encuentra Champoluc, un pueblo aún más pequeño que Aosta y que sirve de excusa para la gran estación de esquí que allí hay emplazada. La desgracia para Schiavone es que en uno de los atajos que une dos pistas de esquí, una maquina pisa nieves…ha pisado el cadáver de un hombre.

Cabreado, helado, mojado y muerto de sueño, nuestro cascarrabias tendrá que subir a ver qué demonios ha pasado más allá de lo que él creía que era el culo del mundo, arriba en la montañas, donde el frío es capaz de cortarte la respiración sin salir del coche.

Manzini construye una novela con una trama procedimental clásica donde Schiavone investiga, sigue las pistas y deduce hasta resolver el caso. Un caso por otro lado, que sirve un poco en este tipo de novelas, para que conozcamos al personaje principal y su entorno, para que nos adentremos en su pasado y en vida interior, un caso a través del cual se nos desvelan los porqués de su castigo, de su carácter, de su personalidad.

La gracia es que Manzini ha construido un personaje que bebe indiscutiblemente del Montalbano de Camilleri (incluso hay dos subordinados de Schiavone que me gusta pensar que son un claro homenaje a Catarella) pero al que ha dado la suficiente personalidad como para que no se parezca en nada a Montalbano. Ese juego de ser y no ser, de poder ofrecer a los lectores algo reconocible pero nuevo, dotarlo de tu imaginario al mismo tiempo que no pierdes de vista el posible germen del personaje, es una de las cosas que me ha seducido, porque Schiavone es único por supuesto, incluso es tan políticamente incorrecto que en su mismo despacho fuma marihuana, por no mencionar otras cosas que descubriréis en la novela y que se apartan bastante de lo que entendemos por la ética de un policía. Pero al mismo tiempo es un tipo al que las mujeres lo traen de cabeza (guiño) al que la buena comida le apasiona (guiño), que vive sumido en la nostalgia (guiño) y que tiene problema con sus superiores (guiño).

Así que poco más puedo decir, Manzini pone en esta novela las bases de una serie y de un personaje que da para mucho y del que hemos visto apenas un parte, un Schiavone peleón y cabezota que tiene pinta de querer dar guerra unos cuantos libros más. A ver si hay suerte y Salamandra Black nos trae las siguientes entregas de éste protestón irredento llamado Rocco Schiavone.

Manzini no será un transgresor del género, ni un innovador, pero demonios, es que no le hace ninguna falta.

Pista negra
Antonio Manzini
Salamandra Black 2015
250 páginas.

Hèrencies col.laterals, Lluís Llort

19/01/2015

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 Em costa trobar el moment de llegir en català, em fa una ràbia infinita. I em juro una i mil vegades que això no pot ser, que m´hi haig d´esforçar més cony, que si els de casa no ens hi posem no ho faran els altres. Així que aquest any 2015 m´he proposat llegir molt en català.

En fi. Tenia moltíssimes ganes de llegir el nou llibre d´en Llort, m´ho vaig passar molt bé amb Si quan et donen per mort un dia tornes, molt, em va semblar una historia angoixant, molt negre i molt ben escrita. Llort es un escriptor, com es veu al llegir les seves dues ultimes novel•les, que te molta capacitat d´adaptació, que es mou perfectament allà on a decidit internar-se. O dic per que he trobat diferencies estre Herències col•laterals i Si quan et donen per mort un dia tornes. No nomes en el format de la trama, totalment diferents, també en l´ambientació, l´estil i la premissa de la novel.la.

Aquestes Herències col•laterals han perdut negror en vers a Si quan et donen… però han guanyat en denuncia social, en maduresa, en profunditat de personatges i de trama, en sorpresa. I no es que l´anterior no tingues res d´això que he dit, no, però era diferent, més visceral, amb un altre ritme, amb un enfocament diferent. Però deixem-nos de comparatives i parlem d’Herències col•laterals.

Si d´una vegada per totes ens deixem d´etiquetes, jo el primer que soc un catalogador insaciable i una mica torracollons, i ens centrem en les novel•les per elles mateixes, estic segur que en gaudirem més. O dic per que la novel.la d´en Llort es bastant inclassificable, ja ho deia la grandíssima Anna Villalonga al seu blog parlant d´aquesta mateixa novel.la, i es un tema del que n´hem parlat durant hores i hores. El terme novel.la negre ha quedat pràcticament obsolet en els temps actuals, on la maldat te infinites cares i encara més maneres d´actuar. S´imposa un canvi de cànon, una obertura de portes i de mires per encabir totes les novel•les que estan sorgint en aquests temps difícils i globals. L´Anna va fer servir el terme novel.la criminal per englobar totes les novel•les purament de gènere i totes aquelles de nova factura que limiten o transgredeixen els límits del que fins ara han estat els dogmes de la novel.la negre. I a mi em sembla collonut.

I tot aquest rotllo es per que en Llort a escrit una historia fosca, que no negre, trista, d’ànimes buides, de soledat, que entra i surt del gènere, que el limita. Però que de criminal en te un bon pedaç. Amb el seu estil sempre clar i contundent, amb un vocabulari ric i intel•ligent sense ser pretensiós, amb uns personatges profunds i vius, amb una trama rodona i sense arestes, Llort construeix una novel.la magnífica, amb un punt torbador i greixos que ens impregna d´una capa de culpa, d´una capa de responsabilitat social, d´una realitat que, en moltes ocasions, no volem veure.

A poc a poc, Llort va desgranant una historia on res es el que sembla, una historia on les capes es superposen i les vides viscudes imposen les regles de joc, una historia on hi ha dolents implacables que amaguen dolor i tristesa, perdedors que viuen l’existència com un cúmul de d’entrebancs i de pèrdues, vides que van passant a cop de violacions i silencis, vides malogrades a la infantesa que es torcen per sempre i acaben per explotar amb una violència brutal i venjativa. Llort compila una sèrie d´essers desmanegats, trencats, ultratjats, oblidats i malviscuts i els enfronta al temps i a la vida, els passa pel sedàs d´una societat normal i ens en mostra les conseqüències, els efectes. Esperances trencades, esforços arruïnats, futur incert.

Herències col•laterals no colpeja amb un cop dur i sec, no es dura ni traumàtica, s´escola poc a poc al teu subconscient i et va omplint d’inquietud i malestar, d´una sensació d’estranyesa incòmode. Llegir-la atordeix com una picada d´aranya, però es quan el verí s´escampa que fa mal de veritat.

Herències col.laterals
RBA- La Magrana 2014
208 págines.

El escondite, Ian Rankin

13/01/2015

9788490060582

Heymoonshaker – Premature Blues

Un nuevo Rebus, un Rebus más que se cuela y anida entre oscuridades y tinieblas. Que se sumerge y lucha contra los demonios con los puños desnudos, con fuego en los ojos, con la convicción de una ayuda leal y desinteresada. Sin esperar nada, ofreciendo todo, sin hacer más que lo que sabe, lo que le dice su buen mentor, mirando siempre, de reojo, a quien pueda estar a su vez mirando.

Esta egunda entrega de la serie de John Rebus, El escondite vuelve a darnos aquello conocido que tanto nos sedujo en Nudos y cruces, aquellos lugares y aquellas dinámicas, aquellos personajes, ambientes, circunstancias y matices que nos hacen entrar en terreno seguro, en miedos conocidos, encontrarnos con demonios viejos, con situaciones aceptadas.

Un Rebus ascendido a inspector, algo menos caricaturesco que en la anterior entrega, más reflexivo, más intuitivo, pero aún con mucho camino por delante, con mucho por aprender. Con traumas superados y algún que otro nuevo, se ha quedado solo, se siente solo, en ocasiones confundido con el sistema, con sus superiores, con la vida.

Un yonqui al que nadie echa de menos, salvo su novia, aparece muerto en una casa ocupada en un barrio marginal. El pobre chico ha muerto de sobredosis, nada extraño dadas las circunstancias, pero hay dos cosas que a Rebus no le cuadran; el cadáver estaba en posición de crucifixión en el suelo y rodeado de velas negras, por no hablar de la estrella rodeada de un circulo que hay pintada en la pared. Por si eso fuera poco, al chico muerto de la han encontrado una bolsita llena de heroína pura y lista para ser chutada, cosa extraña cuando ha muerto por chutarse heroína adulterada…

En esta segunda entrega, Rankin va dotando a Rebus de más mundo, de más iconos reconocibles. Gill Templer su pareja en Nudos y cruces ha quedado atrás, pero en esta novela hace un par de apariciones para atormentar un poco a nuestro querido Rebus que aún sigue enamorado de ella. Al haber ascendido a inspector, Rebus puede echar mano de agentes para sus investigaciones, así es como conocemos a Brian Holmes, un joven policía con ganas de agradar al inspector y que tiene un importante papel en esta novela y veremos si en las siguientes de la serie. Volvemos a ver a Tony McCall, al capitán Watson

En general El escondite sigue la estela de calidad de Nudos y cruces, es un poco más madura, más templada. Aunque a mí la resolución de la trama no ha acabado de convencerme, se apoya demasiado en algunas intuiciones o casualidades. Eso no lo note en Black and Blue, así que creo que es básicamente un tema de aprendizaje de Rankin, que con el tiempo ha sabido ir puliendo las tramas y darles la fuerza y desarrollo necesarios. De todas maneras, lo que me seduce de estas novelas, las de Rankin, las de Block, Nesbo, Kerr, en definitiva, las series con continuidad, es en gran parte el personaje central, ya lo he dicho varias veces, verlos crecer, vivir, aprender y desarrollarse como personajes es lo que me hace seguir leyéndolos. Así que, ¿Qué importa si una trama es un poco más floja de lo que nos esperábamos?

El escondite
Ian Rankin
RBA- Serie Negra 2011
283 páginas.