Archive for 31 marzo 2007

Murakami el antirealista

31/03/2007

Leo en el diario El País, una entrevista a Haruki Murakami. No me sorprende demasiado, ya que se acaba de publicar en España Kafka en la orilla, lo que me sorprende al leer la entrevista es esto : “No tengo interés en escribir novelas largas con estilo realista, pero decidí que, aunque sólo fuera una vez, iba a escribir una novela realista. Tokio blues fue un simple experimento. Personalmente, a mí me gusta esa novela, pero no he vuelto a leerla desde hace casi 20 años. De momento, no tengo ninguna intención de volver a escribir algo parecido. No tengo interés en el pasado. Ya no puedo sentir interés en el llamado estilo realista porque, si escribo una novela así, acabo aburriéndome” Joder! Pues lo tendrías que haber dicho antes hombre! Que duele y jode gastarse 20 euros, en una novela tan coñazo como es Tokio blues!! Si tu te aburriste escribiéndola, imagina la cara que se nos quedo a nosotros leyéndola! Pero bueno, se desprende también de esas declaraciones, que el resto de sus novelas no son para nada como Tokio blues, lo que me tranquiliza un poco, y me anima a leerme alguna obra mas de este señor que es Murakami. Así que igual me decido a leerme la tan admirable y asombrosa (según Tusquets) Kafka en la orilla. Eso si, animaría a los señores de Tusquets a editar en bolsillo el resto de novelas de Murakami que ya hace un tiempo que corren en castellano por nuestras librerías, tal y como ha hecho Edicions 62 en catalán. La entrevista de El País, a todas luces, muy, pero que muy esclarecedora, en cuanto a Murakami se refiere (era para rellenar?):
EP-¿Está en deuda Kafka Tamura, protagonista de Kafka en la orilla, con Holden Caulfield?
M-No -tajante.
EP-¿Y con Franz Kafka [que es uno de sus autores favoritos]?
M-Claro, toda la novela es un homenaje a Franz Kafka.
EP-Dicen que le gusta abrir el apetito de sus lectores.
M-Me gusta escribir sobre comida. Quiero provocar una reacción física de los lectores al escribir sobre la comida o la bebida. Poder hacerlo con frases es uno de mis placeres como escritor. Tengo la convicción de que si puedo conseguir hacerlo bien, seré capaz de hablar con más claridad, con más fuerza, sobre el amor o la tristeza, o el sentido de vivir.
“Yo lo único que hago es perseguir las imágenes que acuden a mi mente y, siguiendo ese flujo, voy escribiendo la historia. No sabría explicar la trama, todo viene en un paquete llamado historia, que yo presento envuelto en un texto”. Sin embargo, no le parecen mal los términos huida y búsqueda para esbozar esa trama en la que ni puede ni quiere profundizar: Kafka Tamura se va de casa el día de su decimoquinto cumpleaños; es una fuga meditada, ya no soporta más que su destino esté unido al de su siniestro padre. Y emprende un viaje que, espera, termine en su madre, que desapareció cuando él tenía cuatro años.
Aunque, en general, se resista a diseccionar las historias de sus novelas, Murakami ha tenido que claudicar y hacer una excepción con Kafka en la orilla: el libro ha causado tal desconcierto entre sus lectores que su editor japonés tuvo que crear una web para dar respuesta a los miles de preguntas que le enviaron. En sólo tres meses, Haruki Murakami ha dado respuesta a más de 1.200 cuestiones.
EP-¿Era su intención provocar un desconcierto tan general?
M-Soy incapaz de sentir interés en novelas que no causen desconcierto a los lectores. Esto no quiere decir que intente desconcertarles o escribir algo difícil. Lo que quiero decir es que las novelas largas que no hagan cuestionarse a los lectores el sentido de la historia, el flujo de su conciencia o la firmeza de la base de su existencia, no deben escribirse ni leerse. Yo tardo varios años en escribir una novela larga dejándome, literalmente, la piel en ello. Si no fuera capaz de escribir una novela con una fuerza como esa, la escritura no sería más que una pérdida de tiempo.
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El mercader de alfombras de Philip Lopate

31/03/2007

Habéis sentido alguno de vosotros, esa molesta sensación, de no encontrar vuestro sitio en este mundo?, de no encajar del todo en esta sociedad? Bien, para los que hayáis sentido esa sensación, este libro os va a gustar (puede incluso que ha encantar). En estas 252 paginas de El mercader de alfombras, escrito por Phillip Lopate y editado por Libros del Asteroide, se nos narra la vida de Cyrus Irani, un cuarentón soltero, educado, respetuoso y solitario dueño de una tienda de alfombras, que lo ultimo que desea es que su rutina se vea alterada por ninguna circunstancia.

Rutina que se ve irremediablemente alterada por la subida del alquiler de su pequeña tienda de alfombras. En apariencia no parece una gran, grandiosa historia, pero nada mas lejos de la realidad, Lopate nos hace participes del sufrimiento de Cyrus, en las cosas más mundanas y mas humanas, nos muestra como una persona es capaz de pasar toda una vida acomodado a la quietud, nos enseña un ermitaño social en plena ciudad de Nueva York. Cyrus padece y nos hace padecer, la perdida inminente de su negocio, y con ello su cobijo y refugio durante todos estos años. Aunque en algunos momentos, la novela se va por lo derroteros de la religiosidad, Cyrus y sus familiares practican el Zoroastrismo, el conjunto de toda la novela es magnifico. No he podido evitar sentirme totalmente identificado con Cyrus, que ve como esta a punto de perder lo que tantos años le ha costado ganar, su lugar en el mundo, su rincón donde ocultarse, donde permanecer a salvo. Una buena novela para aprender un poco mas sobre la condición humana, una novela fácil, dulce, tierna, y suave. También sin duda, una novela sobre Nueva York, sus gentes, sus manías, y sus carencias, una novela sin duda, de principio a fin.

Viajes por el Scriptorium de Paul Auster

31/03/2007

Lo he acabado esta mañana, he cerrado el libro y ha pasado eso tan malo que te puede suceder cuando cierras un libro, NADA. Y es que el último libro de mi querido Auster, me ha dejado bastante frío. Frío, desamparado y algo cabreado, lo he leído en apenas una semana, por que es corto y porque es ¨fácil¨ muy fácil, con eso quiero decir que es poco Auster. En esta ultima novela, no hay nada de sus juegos con el azar, ni tampoco esos rompecabezas a los que nos tiene acostumbrados. Viajes por el scriptorium, nos habla de Mr Blank, un hombre mayor que al parecer esta encerrado en una habitación, en contra de su voluntad, retenido. Ese es solo el planteamiento inicial, de ahí parte la historia. Al parecer el narrador de la historia es alguien que observa a Mr Blank por un circuito cerrado de TV y nos va contando lo que va sucediendo, al mismo tiempo la narración se traslada en algunos momentos al propio Mr Blank que nos transmite sus pensamientos a viva voz. Hasta ahí la cosa no pinta mal, se puede desarrollar una buena historia, y siendo Auster el artífice, uno espera una GRAN y ENMARAÑADA historia. Pues no, Auster nos llena las paginas de paja literaria, haciendo que Mr Blank nos lea una supuesta novela que encuentra en el escritorio que esta en la habitación, aburriéndonos sobremanera y desviando toda nuestra atención de la historia inicial, que no es otra que el porque Mr Blank se encuentra ahí. Por si esto no fuera poco, solo los MUY iniciados en las novelas de Auster, o sea los que nos las hemos leído todas, se darán cuenta de que los pocos personajes que aparecen en la novela, son personajes de otras novelas de Auster. Eso no es gratuito, ya que toda la simbología de la novela se encuentra precisamente en eso, en sus personajes. Solo al final, uno puede deducir que es el propio Auster quien esta encerrado en ese cuarto, y que son sus propios personajes de ficción los que lo han encerrado, para hacerle pagar por todo lo que les ha hecho pasar en sus novelas. La idea de la historia es buena, pero creo que Auster no ha sabido desarrollarla bien, y se ha centrado en detalles estupidos, que nos podrían reflejar los propios miedos del autentico Auster, a la vez que llenaba paginas de letra inútil, en un intento de justificar en algo la trama de la historia. Sobra por ejemplo el insólito placer que encuentra Auster en relatarnos las erecciones de Mr Blank, que no aportan nada a la historia. Lamento este negativismo, pero no me esperaba algo tan ligero y tan ególatra (si es que Auster nos muestra sus miedos por escrito) de este gran escritor

Fuera

31/03/2007

…miro a su alrededor, le gustaba la sensación de novedad que se siente al viajar a otro país, esos nervios en la barriga, que no se marchan nunca… No estaban muy lejos, apenas a 12 horas de casa, pero era otro país, otra lengua, otras costumbres. Eso le fascinaba, se sentía plenamente feliz, y lo transmitía… le gustaba entrar a las tiendas y hablar su torpe francés autodidacta con los lugareños, pedir la comida o intentar hablar con alguna chica sobre el surf… No era la primera vez que viajaba a esta playa, pero eso no quitaba la emoción y el placer de lo nuevo, al contrario lo hacia todo aun mas divertido. Estaba sentado en una de las dunas de arena que dividen la carretera principal de la costa, las famosas dunas que salen en todas las revistas, y que todo surfero que haya estado aquí conoce. Sus amigos estaban en el coche, sacando las tablas y poniéndose los neoprenos, en menos de 15 minutos habría amanecido, y entrarían al agua. Se levantó estaba cansado, había conducido toda la noche, pero la perspectiva de lo que le esperaba lo lleno de energía, se dio la vuelta y la vio, negra y sola, la misma casa del año pasado, al aparcar no se había fijado era de noche, pero ahora, con las primera luces del alba, se distinguía su silueta conocida, la casa de madera, la surfhome como la llamaban, una casa de madera estilo americano, en primera línea de mar, una preciosidad. Caminó hasta el grupo, ya salía el sol, les comunico su hallazgo y todos rieron, pensaron que era una señal, buenas olas fijo, dijo alguien. Se puso su traje de goma, con ese olor tan característico, cogió la tabla y corrieron todos hacia la playa, al llegar, sus temores se disiparon y se miraron todos con complicidad, las olas eran enormes…

Corazón tan blanco

28/03/2007

Lo único malo de esta novela, es no haberla leído antes. Me voy a imponer un castigo ejemplar, uno bien duro. Y es que siendo esta mi tercera novela de Javier Marías, no se porque espere tanto a leerla. Si ya sus dos anteriores novela leídas, Tu rostro mañana I (fiebre y lanza) y Tu rostro mañana II (baile y sueño) fueron para mi un punto y aparte en mi forma de entender la literatura, de leerla, de interpretarla y así mismo de disfrutarla, Corazón tan blanco, no ha hecho mas que reforzar esa idea de una literatura total, de una prosa sólida y exquisita, rica y mas aún deliciosa. La historia que se nos cuenta, nos la narra el mismo protagonista. Así en primera persona, nos desmenuza a caso de su primer año de casado, nos repasa desde el recuerdo, ya que lo cuenta desde el presente, todo lo que ha sucedido en este último año junto a su esposa: viajes al extranjero, amistades de la infancia, el oficio de su padre, el suyo propio y el de su esposa (que al caso son los mismos), como conoció a su mujer (Luisa) etc… Aunque para mi lo realmente interesante no sea la estructura en si de la novela (que, como, quien, donde, porque) si no mas bien todas las reflexiones que acompañan a casi todos y cada uno de los personajes y situaciones por ellos vividas. Esas reflexiones, tan duras y golpeantes, tan ciertas y tan crudas, son para mi, la autentica esencia de este libro, lo que te hace desearlo y no querer acabarlo, mimarlo, y mas aún disfrutarlo. Para mí. Para muestra un botón de esas magnificas reflexiones y al caso verdades como puños:

el mundo entero se mueve a menudo solo para dejar de ocupar su lugar y usurpar el de otro/ todos nos cansamos indeciblemente de ser el que somos y el que hemos sido.

-también esta a nuestra espalda quien nos instiga, también ese nos susurra al oído sin que lo veamos a caso, la lengua es su arma y es su instrumento, la lengua como gota de lluvia que va cayendo desde el alero tras la tormenta, siempre en el mismo punto cuya tierra va ablandándose hasta ser penetrada y hacerse agujero.

Reunión

25/03/2007

Me levanto ya aquí, miro la noche, miro mi cama, miro mi mano. Busco mis zapatillas, manoseo mis pantalones, me coloco la camiseta. Salgo del pequeño apartamento, dejando atrás un rastro estupido de nostalgia que abandono con comodidad, porque la nostalgia solo causa dolor y confunde al hombre mas preparado. Camino calle arriba, nadie, saco un cigarrillo, lo enciendo, andando sobre la noche, observo multitud de objetos, cosas, formas, que durante el día me pasan inadvertidas, señales extrañamente altas, a las que nadie presta atención, papeleras de formas absurdas en las que nadie recae, bancos para sentarse una persona, obligándonos a la soledad, a la incomunicación, al auto-aislamiento. Apreto el paso, llego tarde, a estas hora las mujeres mas vividas, las dueñas de nuestros instintos mas bajos, pululan por las calles con las llaves de nuestras insinuaciones, de nuestro susurros, de nuestras lujurias… Giro a la derecha, llego a una plaza, mi destino esta cerca, la cruzo en diagonal y llego al número 2, un portal viejo y lleno de pintadas. Subo las escaleras hasta el tercer piso, pico en la única puerta que se dibuja en la penumbra, con los nudillos, golpe, golpe, golpe. Me abre Jo, alto, delgado, despeinado y con cara de excitado, intercambiamos una breve mirada, entro, se cierra la puerta y ando un largo pasillo, Jo me sigue en silencio. Llego al comedor y allí sentados en circulo, en el suelo y con una botella de Martíni blanco en el centro, como adorándolo, están todos, esperándome, alguien susurra un –llegas tarde- me disculpo, me acomodo en el frío y desnudo suelo, Jo se sienta también. Enciendo otro cigarrillo, alguien me pide uno, lo entrego, me sirvo un Martíni y espero a que empiece todo. De fondo se discute, cual apetece hoy, se habla, se debate, y se llega a una conclusión, hoy leeremos, El Perseguidor.

Siendo Georges Perec

19/03/2007

Hoy me siento un poco como Perec:

Me acuerdo del nacimiento de mi hijo
Me acuerdo de mi abuelo Luís
Me acuerdo de los veranos en la playa
Me acuerdo del BX rojo de mi padre
Me acuerdo de las gallinas encerradas en el gallinero de mi casa, cuando yo era pequeño
Me acuerdo de jurar morir a los 27
Me acuerdo de mi primer amor
Me acuerdo de mi profesor de literatura en EGB, el señor Moreno
Me acuerdo de querer llevar gafas
Me acuerdo de llorar en la escalera después de perder las llaves de mi casa, por enésima vez
Me acuerdo del olor del coche de mi primo Manolo
Me acuerdo de mi primer cigarrillo
Me acuerdo de Badalona
Me acuerdo del pánico a la piscina
Me acuerdo de mi delgadez con 10 años
Me acuerdo de la soledad al coger el autobús con 9 años
Me acuerdo del día en que se separaron mis padres
Me acuerdo del quiosquero que me vendía golosinas en Caldas
Me acuerdo del día que dormimos en un banco de la plaza Real en Barcelona
Me acuerdo del sábado, en que cumplí los treinta.

Felicidades, querido

16/03/2007

…creo que me pasa desde siempre, bueno más bien desde que decidí no ser como los demás, no ser como la persona con la que me estaba cruzando en ese omento. No ser como el hombre que cruzaba el semáforo delante de mí, o como la señora que estaba delante de mí en la cola del supermercado, no ser ni un gramo como esa persona, aun sin conocerla, aun sin haberla tratado. Eso lo decidí hace mucho, lo que hago, una de mis manías. Una de mis manías es no caminar nunca detrás de alguien, justo detrás, tras sus pasos, nunca seguir la estela (aunque invisible) de una persona (como tampoco lo hacia un personaje de Pío Baroja en El árbol de la ciencia) no pasar por donde ya pasaron de inmediato, ni cortar, ni atravesar un paso. Difícil, si, pero las cosas a veces se hacen desde siempre, y uno no sabe a veces el porque, ni el como surgió, y no le molesta porque ya es parte de un ritual, de una forma de ser, que no daña y si ayuda a intentar ser, sin el miedo a reproducir.

Y me pasa que soy así, hoy justo hace treinta geniales años…

Realidad

09/03/2007

…solo tenemos que fijarnos un poco, a nuestro alrededor, mirar bien, despacio, hay que fijarse, esta ahí. Se esconde y se escabulle, muchos no la ven nunca, o intentan no verla, no les culpo, es desagradable, otros la viven cada día, otros solo la conocen de pasada, y quedan tan impresionados, que no desean verla nunca más. Tiene muchas caras, facetas, circunstancias, que la hacen diferente, pero cuando se muestra cruda, nadie la quiere, nadie la soporta, en ocasiones, muchas, se muestra dolorosa, dura, real… Real, sin duda no podía ser de otra manera que real, de donde podría proceder sino realidad, la cruda realidad.

Tiró la colilla del cigarrillo al suelo y lo pisó, aunque daba igual, estaba lloviendo y la colilla estaba empapada. Sus pasos le habían llevado a un callejón estrecho y oscuro, no sabía exactamente donde estaba, recordando las palabras de su amigo sobre la realidad, se había perdido. Tenía el traje empapado, y estaba algo nervioso, nunca se adentraba en ese laberinto de calles estrechas, demasiada realidad a la vista, demasiada humanidad sobre la que se podía sentir el fracaso. Al fondo del callejón se advertía un luz, quizás por fin había dado con lo que estaba buscando. Se ajusto la corbata negra, sobre la camisa blanca empapada para recobrar un poco de dignidad, y se dirigió hacia la luz con paso seguro y decidido. Al llegar a la altura de la luz, sus esperanzas se esfumaron tan rápido como un corredor de cien metros, lo que tenía delante, no era mas que una lavandería. Resguardado bajo un portal, delante de la lavandería, sopesaba opciones. Solo sabia que debía buscar un antro llamado Casa Morelli, donde allí le darían la dirección de la chica. Las opciones eran pocas, era tarde, llovía y estaba perdido, así que decidió entrar en el único local que tenia a la vista. Una mujer junto a un montón de ropa, era la única prueba de que aquel sitio no estaba abandonado, por lo demás, nadie habría jurado que eso era un negocio. Las lavadoras viejas y ruidosas, traqueteaban sobre un escalón de cemento, todas en fila, pegadas unas a otras, montones de ropa se acumulaban por todas partes, al parecer sin ningún orden concreto, un par de mesas viejas se adivinaban al fondo, en la primera, una antigua maquina de coser, llena de polvo, en la segunda, una jaula de pájaros vacía, las paredes estaban desnudas, sin pintar, y el olor a amoníaco impregnaba todo el lugar. Los ojos negros de la mujer lo sacaron de sus observaciones, era una mujer mayor, de unos setenta años mal llevados, arrugada y con gesto duro y resignado.
-¿conoce un bar llamado Morelli? preguntó el
–porque lo busca, es un mal sitio para usted, y para cualquiera.
–busco a una persona.
La vieja lo examino con la mirada de arriba a bajo, chasqueo la lengua y soltó:
– vuelva atrás hasta la esquina con Rubert, doble hacia la derecha y camine unos cien metros hasta que encuentre una gran puerta de madera negra, es lo que busca, que tenga suerte.
La vieja dio media vuelta y se marcho hacia uno de los montones de ropa que estaba cerca. Salió de la lavandería, y bajo la lluvia, siguió las indicaciones de la mujer de la lavandería, apenas 15 minutos después encontró lo que la vieja le había dicho, una gran puerta de madera negra, con la inscripción –Casa Morelli– pero eso mas que un bar, parecía de nuevo un lugar sin salida, estaba igual que antes. Su cabeza hervía pese a la lluvia, no entendía nada, estaba confuso. La vieja lo había mandado a este lugar, pero todo parecía una broma macabra. Ya desde el principio las cosas no habían sido normales, pero algo le había empujado a seguir adelante, quizás la inquietud que le provocaron las palabras de la chica, quizás el miedo, el temor de que le pasara algo, se pregunto si alguien se puede enamorar de una mirada, de unos ojos, de un fugaz segundo y de una sola palabra. Metió la mano en el bolsillo interior de la americana y saco la escueta nota que ella le había entregado, la leyó de nuevo, ¨bar morelli , hana¨ . Cuado ella le había tendido la nota, en plena calle, el solo la pudo mirar un segundo, no había tenido tiempo para mas, ella parecía tener prisa, y también parecía conocerle, porque solo le dijo una palabra, búscame. Todo era realmente extraño, y se empezaba a plantear si todo no era una encerrona de alguien que le odiaba. La nota era apenas legible cuando reparo en que la tenia en la mano, con un gesto rápido la plegó y la guardo en su lugar. Sin saber que hacer, confundido por la visión y el recuerdo de esa mujer, se sentó delante del portón de madera, justo en el momento en que este se abrió. Como si ocurriera muy despacio, a cámara lenta, vio como se abría el portón y del interior del local emergía un hombre grande, negro, y corpulento, que se le quedo mirando, se levanto, pero no supo que decir, y el negro como si le leyera la mente le dijo:
-¿buscas algo amigo?
-el Morelli
-estas sentado frente a el muchacho
-no creí que esto fuera…
-un bar- corto el negro.
-si, parece mas bien…
-una tienda- corto de nuevo el negro
-si
-¿quieres pasar, o te vas a quedar ahí toda la noche señor traje?
Con cautela, avanzo hasta el negro se planto delante y balbuceo:
-busco a una persona
El negro lo miro y le dijo: -tengo yo pinta de guía señor traje? Te parece que me importa lo que busques aquí dentro?
-es una chica, creo que se llama hana
el negro se quedo quieto, lo miro como si fuera a pegarle, amenazante:
-quien eres tu y porque preguntas por ella
-solo soy un amigo…
-puedo matarte ahora mismo señor traje
Tenia al negro justo delante, no le dejaba pasar, estaba empapado y tenía miedo, no sabia donde estaba y si podría salir, cuando ya estaba resignado a que el negro le rompiera la cara, una voz femenina se oyó por encima de todo lo demás, –déjalo Louis, se quien es….
El negro se apartó lento, con desgana se echo a un lado y apareció la esbelta figura de Hana, que lo miraba con confianza, con seguridad.
-hola Paul
Paul la miraba intensamente, era una mujer bella, pero no entendía nada, de pronto se vio desbordado por la situación y deseaba marcharse a toda prisa.
-no me reconoces Paul? Ha pasado muchos años verdad…
-no se quien eres
-si que lo sabes Paul, tu me mataste.
La voz de Hana era tranquila, sosegada, le hablaba como si fuera un niño pequeño, con tranquilidad, Paul podía percibir en ella los años de sufrimiento, de dolor, esa voz le decía algo, pero el no sabia que era.
-no se quien eres, no te he visto nunca
-vamos Paul, porque has venido, pregúntate eso
Paul sabia perfectamente la respuesta, amaba a esa mujer, incluso antes de verla, ya la amaba, desde hacia años amaba a una mujer que no conocía, que no había visto nunca, amaba a un fantasma…
-no es posible
-si Paul, es posible estoy aquí, tu me creaste y luego me destruiste, pero ahora estoy aquí, viva, delante de ti..
-tu nunca fuiste real, solo te imaginé, imagine una mujer a la que poder amar con todas mis fuerzas, una mujer perfecta, una mujer…
-me imaginaste a mi Paul.
-si..
-pero luego te volviste ambicioso Paul, y creaste mas mujeres y mas sueños, imaginaste grandes cosas nos es cierto Paul, creaste historias complejas verdad? Incluso mujeres mas bellas que yo, te pudo la ambición Paul, creciste, te hiciste famoso y luego me abandonaste… nos abandonaste a todos Paul..
-no es cierto, no os he abandonado
-cuanto hace que no escribes una sola línea Paul
-no lo se…
-yo si Paul 5 años en blanco, nos has abandonado…
-no es cierto estoy en algo, tengo una idea que quizás…
-no mientas Paul te conozco, tu me creaste recuerdas? Lo se todo de ti, tus miedos tus obsesiones, todo… no has vuelto a mi Paul.. porque? Ya no me amas?
-si claro que te quiero, es decir si se puede amar a alguien que no existe..
-si existo Paul estoy delante de ti
-pero tu, no puedes ser real! Que quieres de mi!
-solo quiero ser parte de ti otra vez, quiero que vuelvas a casa, te sientes delante de tu vieja Olympus, y escribas que me amas, que me des vida de nuevo, que me hagas el amor y que todo sea como antes Paul…queremos estar vivos de nuevo…queremos que escribas….

FIN
pd: para evitar confusiones, diré, aclarare, que este cuento lo escribí hace unos 2 años, evidentemente, antes de la publicacion de la ultima novela de Paul Auster.

Enrayuelado

06/03/2007

En un puro arranque del mas imparable fetichismo (cuanto daño hace Ebay) compre hace un tiempo una edición de Rayuela en alemán. Y es que ha alguien le escuche una vez, que coleccionaba ediciones de un mismo libro, diferentes idiomas, diferentes ediciones, etcétera, y la idea me sedujo hasta los huesos… así que un día vagando por Ebay, me ice con la edición alemana, ha un precio irrisorio y en un estado increíblemente bueno. Aquello no fue anécdota, si no todo lo contrario, y mi imparable apetito por conseguir ediciones de Rayuela en cualquier idioma, no había echo mas que empezar. Lamentablemente, he de decir que soy un pésimo buscador, y que solo he conseguido un par de ejemplares, una edición Americana, y una en español que viene desde argentina. Además mis amigos (ellos los muy…) hacen oídos sordos a mis peticiones (según ellos estrafalarias, extrañas y difíciles) de traerme una edición de Rayuela allá donde van de vacaciones, así he perdido ediciones de: Francia, Italia, Indonesia, Portugal…
Y es que Rayuela no es cualquier libro, no al menos para mí, y es que siento un cariño muy grande por esta novela, y aun más por Cortázar. De ahí que me guste amontonar, cual idólatra enloquecido, ediciones distintas de esa gran novela que es Rayuela
Os sobra alguna?