Archive for the ‘Thomas Pynchon’ Category

Vicio propio o como disfrutar de Thomas Pynchon

11/04/2011

Me prometí a mi mismo no hacer una reseña de este libro. Me lo prometí, básicamente, para no meterme en un jardín del que no pudiera salir dignamente. Y es que con Pynchon es fácil meterse en lugares de los que luego no puedes o no sabes salir.

Es la tercera novela que leo de Thomas Pynchon, seguramente el escritor mas complejo con el que me he enfrentado, el mas rico lingüísticamente y el que mas sabe de todo. Pynchon es uno de los grandes iconos de la literatura Americana, así que cuando uno compra un libro con ese pedigrí, los sudores fríos no son gratuitos. Como digo es la tercera novela de Pynchon que leo, aunque en casa hay todavía dos que han recibido su intento infructuoso de lectura. La primera que leí fue Vineland y la segunda La subasta del lote 49, ambas me fascinaron y confundieron por igual, aunque mas la segunda que la primera.

Vicio propio me ha parecido sin duda la mas fácil de las que he leído hasta el momento, y me atrevería ha decir, por toda la tinta que corre sobre Pynchon, que es la mas fácil de todas las que ha publicado. Decir que una novela de Pynchon es fácil es como decir que las guindillas no pican, así que, que ningún incauto se acerque a esta novela pensando que se va a encontrar un novela normal y corriente, con un lenguaje correcto y una trama aceptable, error. Por mucho que Pynchon quiera contenerse, porque por ahí hay teorías de que en esta novela se ha querido contener, Pynchon es el que es, y en esta novela, como en las demás que yo he leído, el conocimiento sobre todas las cosas sobre las que escribe es demoledor, el lenguaje que utiliza es como siempre arrollador, rico y majestuoso, y en eso hay que felicitar la traducción, que sin ser el original, nos acerca mucho al torrente que es la escritura del americano, y la trama, metiéndose Pynchon en un genero como el negro, es, de nuevo, original, surrealista, perfectamente trazada y si, algo confusa.

Aunque hay que ser justos y darle la razón a las voces que dicen que este Pynchon no es muy Pynchon. La trama de Vicio propio es la mas lineal de todas tramas de novelas de Pynchon; en el resto de novelas, al menos en las que he leído, los saltos en el tiempo, digamos en las épocas, son frecuentes, las ensoñaciones, las tramas paralelas, sub-tramas, etcétera son lo mas normal, son tantos los argumentos y personajes en algunas de sus novelas que irremediablemente acabas totalmente perdido. En Vicio propio solo hay una trama, siempre un personaje, nuestro detective fumeta Doc Sportello, y en casi ningún momento nos alejamos de el. Hay más personajes por supuesto, pero no hay un elenco tan voluminoso como para acabar perdidos o con una libreta junto a nosotros repasando nombres y parentescos. O sea que en eso parece que Pynchon ha aflojado. En cuanto a la trama, en eso si podemos decir que es un Pynchon absoluto, una historia digna de la mente mas surrealista posible y llena de esos detalles que te hacen absolutamente feliz, como el conocimiento perfecto de la época en que se desarrolla, enumerando marcas y modelos de motocicletas Harley Davidson de una panda de moteros nazis, los mejores restaurantes de Gordita Beach donde puede comer un drogata por poco dinero, los nombres de los mejores tipos de marihuana de la época, etcétera…

Siempre pienso que la trama de una novela se debe conocer leyéndola, no soy muy partidario de las contraportadas y las explicaciones detallistas. Con Pynchon no es una excepción, además de ser prácticamente imposible hablar de ello si meterse en ese famoso jardín del que hablaba. Solo necesitáis saber que leer a Pynchon es siempre un placer, y que en este caso, si además os gusta la novela negra, será, porque no decirlo, orgasmatico. Pynchon es un declarado admirador de Chandler, y aunque Sportello no se parece en nada a Marlowe, toda la novela de Pynchon se nota que esta escrita por alguien que ha leído muchas novelas de genero negro.

Hace poco en Twitter, hablando de Pynchon con Rafa Vázquez, un amigo 2.0 con el que es un placer hablar de literatura, llegamos a un conclusión, una conclusión con la que muchos no estarán de acuerdo desde luego, pero que a nosotros, a mi, me parece de lo mas esclarecedora; se puede disfrutar y ser feliz leyendo a Pynchon, aunque no entendamos nada, aunque todo nos confunda y estemos perdidos en un mar de personajes y tramas paralelas.  A esa conclusión, en parte llegamos gracias a ESTA magnifica anécdota ocurrida en Kosmopolis con un guardia de cementerio, no os la perdáis.

 

Espero no haberme metido en ningún jardín, y si me he metido, espero haber salido dignamente…

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Un nuevo Pynchon en marzo

24/02/2011

Aunque voy un poco tarde, ya me perdonareis, hace solo un par de días que me he enterado, me alegra (mucho) anunciaros que Tusquets va a publicar en marzo la última novela de Thomas Pynchon hasta el momento y que en España aún no había llegado: Inherent vice que aquí se llamara Vicio propio.

De la web de Tusquets:

Se llama Sportello, Doc Sportello, y es un detective privado un tanto peculiar en el colorista Los Ángeles de finales de los años sesenta. Hacía ya tiempo que Doc no veía a su ex, Shasta, seductora femme fatale, cuando ésta recurre a sus servicios porque ha desaparecido su nuevo amante, un magnate inmobiliario que había visto la luz del buen karma, un tanto distorsionada por el ácido, y quería devolver a la sociedad todo lo que había expoliado. Sportello se ve enredado entonces en una intriga en la que los escrúpulos chispean por su ausencia y cuya trama es casi la de una novela negra clásica.

A partir de ahí, Thomas Pynchon pergeña un retrato desbocado de una California poblada por surfistas embriagados de la mitología de las olas gigantes, combatientes de Vietnam o agentes del FBI reconvertidos en hippies, pandillas carcelarias, la escabrosa sombra de Charlie Manson y sus acólitas, una brutal organización secreta de dentistas, polis corruptos, una protointernet o bellas masajistas de sexualidad ambigua. Todo sazonado con diálogos y guiños hilarantes, al ritmo de una frenética banda sonora que sirve de réquiem psicodélico por una época que pudo ser y no fue.

 

Por cierto, he descubierto este gran blog sobre Thomas Pynchon, graciasgraciasgracias!

 

Deseando que llegue marzo lo antes posible.



Lujuria

12/05/2010

Pues ya esta aquí. Y es tan gordo como parece, 1337 paginas. Dios Mío. Si sobrevivo a esto seré un hombre nuevo.

¿Miedo? Naa….

Pynchon un poco más cerca

08/04/2010

Parece que ya tenemos fecha definitiva para la aparición de Contraluz, la esperada traducción de Against the day de Thomas Pynchon. Todo parece indicar que el libro vera la luz  en Mayo, junto a una edición en Catalán. La demora se debe precisamente a que las editoriales han esperado a tener ambas traducciones a punto para lanzarlas juntas al mercado, y eso ha hecho que su aparición en castellano para Febrero se haya deslizado hasta el próximo mes de Mayo. Creo que es la primera vez que Pynchon se traduce al catalán, veremos que tal la acogida.

La mejor noticia

16/01/2010

La mejor noticia para empezar el año, Tusquets por fin publica en febrero, la novela del 2006 de Thomas Pynchon Against the day. En España se llamara Contraluz.

Visto en Teoria del caos

La subasta del Lote 49 de Thomas Pynchon

19/12/2009

Quería volver a Pynchon antes de acabar el año, después de leer Vineland y quedar fascinado. La subasta del Lote 49 es la novela mas corta de Pynchon hasta el momento, 184 paginas, y mas difícil que Vineland.

Al decir difícil mas de uno y de dos se me echaran al cuello, lo voy a cambiar por densa, o la calificaremos de laberíntica, densa es injusto, súper informada, rara e inverosímil, y sensacional. En las apenas 200 paginas Pynchon juega a los espejismos y como en Vineland nos traslada a una América de personajes imposibles y situaciones inverosímiles.

Edipa Mass acaba de enterarse de la muerte de un antiguo amante del pasado, que además la ha nombrado albacea de su fortuna. A partir de ahí abandonara su cuidad y su marido, un hombre sin proyección, acosado por su antiguo trabajo como vendedor de coches de segunda mano e incapaz de engañar a nadie, para instalarse en San Narciso, un extraño pueblo capitaneado por una fabrica aeroespacial llamada Yoyodine S.A.

En San Narciso conocerá a su coalbacea, un tipo llamado Metzger, que la pondrá al día de las propiedades del antiguo amante. Es en San Narciso es donde Edipa ve por primera vez, en un lavabo de señoras, un símbolo que la obsesionara y será el hilo conductor del resto de la novela, una trompeta de correos con sordina, el símbolo de R.E.S.T.O.S.*

Las reflexiones de Edipa durante la novela son numerosas y extensas, cargadas de simbologías y metáforas; la búsqueda del significado del símbolo pintado en ese servicio nos llevara a través de una parte de la historia de los Estados Unidos, nos adentrara en una obra de teatro explicada y analizada al detalle, que, escrita y adaptada de un texto, o en este caso varios textos, todos el mismo, y mutados a trabes del tiempo, contiene claves importantes para seguir la pista del escurridizo símbolo. Las frases largas y los textos cargados de información son una constante en esta novela, un punto por encima de Vineland. La búsqueda ya no del significado del símbolo, sino de la certeza de toda una red de correo postal alterativa y secreta, llevan a Edipa a un estado de ensoñación y paranoia de grado superior, en el que los diálogos interiores son formidables y de un peso aplastante.

Como me paso con Vineland, me es difícil hacer una reseña sobre esta novela, una reseña clara, concisa y sencilla. La subasta del Lote 49 pese a ser corta se disfruta con intensidad y es de esas novelas que pagina a pagina nos enriquecen todos los sentidos.

Fantástica.

*El símbolo de R.E.S.T.O.S., la trompeta con sordina, es el que desde hace un tiempo, encabeza con una fotografía este blog.

Vineland de Thomas Pynchon (y II)

02/11/2009

Apuntes a la lectura de Vineland

Leer a Pynchon es como un mazazo, al menos leer Vineland es como un Gran mazazo. Hay que olvidar todo lo que uno ha leído hasta el momento y afrontar Vineland con la mente abierta, dispuesto a todo. O eso al menos es lo que he hecho, infiltrándome en las vidas de decenas de personajes con extraordinarias vidas, pasados imposibles, futuros impredecibles, pasiones atemporales.

Si alguien se acerca a Vineland con la única intención de conocer la historia de Zoyd, de Frenesí, de Praire, es posible que pasadas las cien paginas abandone toda intención de lectura. Vineland esconde sin duda algo más. Pero ese algo, que sin duda hay que encontrar, hay que descubrirlo apartando las capas una a una, abriendo las puertas de  las vidas de cada individuo, de cada sujeto, desplegando sus experiencias, sus historias enormes y ricas y desgraciadas, desmenuzando el enorme mundo de Vineland a trabes de los años, del pasado, escarbando en todos los errores y los sacrificios y luchas y guerras de cada uno de ellos, absorbiendo poco a poco la esencia de cada uno, los matices, las ideas, empapándonos de sus vidas, y entendiendo todo el conjunto como una gran historia de amor y de fracasos.

Sin duda Vineland es sorprendente, hipnótica. Mientras leía, estos días he caído en un pequeño letargo, embobado, insomne, incluso algo taciturno, sin tristeza, hipnotizado e impregnado de la fuerza Pynchoniana, abrumado, fascinado, encantado, hechizado. Deseando encontrar alguien con quien compartir la búsqueda de Praire, deseando encontrar alguien con quien compartir desazón por el fin de Vineland sin cruzar una palabra. Es imposible que todo  siga igual después de leer a Pynchon.

Puede que, leer que Zoyd atraviesa ventanales vestido de mujer una vez al año, para cobrar su cheque de incapacidad, suene divertido, o leer la historia de LD, que se convirtió en una experta ninja que domina la técnica de La Palma Vibrante, fue secuestrada para ser vendida como mujer objeto en un país oriental, y fue intima amiga de Frenesí, parezca complejo, o que Brock Vond, ¨perro loco Vond¨ se obsesione por amor y sin limites éticos ni presupuestarios, lo busque hasta en el ultimo de los escondites, movilizando toda la fuerza de la DEA disponible, parezca extremo. Nada de todo eso. Y todo eso, además de un sin fin de detalles y situaciones, escenarios, narraciones extraordinarias, contextos y ambientes perfectamente definidos, tramas inverosímiles tan perfectamente ajustadas, engranadas, que ha nadie se le ocurriría incurrir en la verosimilitud del texto, de la globalidad, de la historia, de Vineland.

Cuando uno lee Vineland; cuando he leído Vineland, Pynchon me ha dado una patada en el culo para sacarme del círculo vicioso de la literatura, y me ha enseñado, con la distancia que te da leer algo de este calibre, lo mucho que me queda por aprender, lo mucho que ya he aprendido, y sobre todo, lo capullo que he sido por no haberlo leído antes.

Imagino a Zoyd, con ese gracioso bigote y sus gafas de alambre, conduciendo la inestable camioneta de Trent, marca Datsun Li´l Hustler, con modulo vivienda, y no puedo mas que sonreír y compadecerme enormemente de su amor por Frenesí…

Vineland de Thomas Pynchon (I)

22/10/2009

Apuntes a la lectura de Vineland.

Es la primera vez que leo a Pynchon, peco de idólatra, de obsesivo.

Vineland es absorbente y  tan fascinante que mí alrededor se desmenuza en miles de  diminutos pedazos que se esparcen en todas direcciones. Uno a uno los he de volver a agrupar al cerrar el libro y mirando a mi alrededor, cerciorarme de quien soy.

No se si hay algo después de Vineland, después de Pynchon. Después de Pynchon solo hay Pynchon. Vivo obsesionado estos días, abducido por la vida de Zoyd y de Frenesí, por Hector Zuñiga, el agente de la DEA con un diagnostico alarmante de tele adicción y que vive obsesionado con las series de televisión y con Zoyd, como yo vivo obsesionado con Pynchon, como Zoyd vive obsesionado con Frenesí.

Preire, Isaías dos cuatro, Flash, Justin, hub, Sasha, Jess, Eula, en apenas cien paginas ya conozco tal elenco de protagonistas, de personajes, de vidas, que mirando hacia delante, hacia las mas de doscientas paginas que me quedan por leer, no puedo mas que sonreír y dejarme llevar.

Una vez leí en algún sitio, ¨si no te gusta Pynchon, no te gusta la literatura¨. Es una afirmación cruel y algo pretenciosa, pero esconde algo de verdad; Pynchon es literatura de fondo, gruesa, quizá no apta para todos los públicos, literatura enorme.