Archive for 27 noviembre 2013

Persecución a ciegas, de Jesús Roche

27/11/2013

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Una vez más, esta pequeña editorial de aire Pulp nos sorprende con una buena historia, con una buena trama y con un buen autor. Bien por Alrevés, que está haciéndose un buen hueco en las estanterías de los aficionados al género.

Pese a que Jesús Roche lleva más de treinta años escribiendo, para mí era un completo desconocido. De oficio dramaturgo, ha escrito numerosas obras de teatro, un libro de relatos y hasta un cómic. Persecución a ciegas es su primera novela negra.

Y que novela más peculiar.

Leyéndola no podía sacarme de la cabeza la palabra surrealismo. Y es que Persecución a ciegas es una historia un tanto atípica, tiene una trama donde se mezcla lo divertido e incluso lo absurdo, con el drama y la crudeza, la soledad y hasta la corrupción. Sobre todo la corrupción.

Dos hombres se encuentran en una celda; ambos han perdido la memoria, no se conocen, no saben que hacen ahí, no saben quiénes son, no saben nada, absolutamente nada de nada. No recuerdan ni su propio nombre. Como en la novela, los llamaremos Equis y Zeta. Estos dos tipos, uno muy grande y corpulento y con una fuerza abrumadora (Equis) y el otro más bien bajo, de gestos torpes y miedoso (Zeta) no recuerdan nada, ni de sí mismos, ni mucho menos de quien es el otro, sentados ahí, en una celda, en unas camas escuálidas y desahuciadas no pueden más que preguntarse del porqué de su encierro, fabular, desorientados y aturdidos, que demonios los ha llevado a esa situación, y temer que el tipo desconocido que tienen delante, no sea un asesino despiadado al que le han caído mal.

Así empieza Persecución a ciegas, esa situación en la celda es bastante delirante, las sospechas de que el otro o uno mismo es un asesino lleva a los dos inquilinos a comportarse de manera realmente divertida. Aunque esto solo abarca las treinta primeras páginas de la novela, después estos dos individuos se verán inmersos en una espiral de mentiras, sospechas, traiciones y jugarretas, que hará que todo cobre un cáliz más dramático y crudo. Nuestros dos amnésicos irán recuperando poco a poco sus memorias y con ello sus vidas, sus pasados, sus presentes y todo lo que con ello conlleva.

Vapuleados, manipulados y engañados, Equis y Zeta tendrán que buscar ayuda donde nadie lo espera, intentar moverse fuera del radio de acción de quien los busca, que no son pocos, y lo más importante, intentar, por todos los medios posibles, salvar el pellejo.

Persecución a ciegas, como he comentado más arriba, es una novela peculiar, tiene un ritmo espectacular, los diálogos son geniales, supongo que en eso Roche tiene mucha experiencia, y está llena de acción. La trama es en apariencia sencilla, se lleva bien, se entiende a la perfección, está trabajada, fluye y es redonda. La novela empieza de una manera casi delirante, realmente divertida, y conforme los amnésicos van recuperando la memoria, la novela se torna más dura y cruel. Es el único pero que tengo, la magnitud de lo trágico pasadas las cien páginas, contrasta mucho con el principio, mucho más benévolo y divertido, y rompe un poco la unidad de la novela. La trama está perfectamente cohesionada y uno no se encuentra de repente la desgracia encima, no. De hecho es muy posible que la sensación un poco de vértigo al terminar la novela, en comparación de como empieza, sea algo hecho a propósito por el propio autor, para reflexionar sobre nosotros, sobre quien somos, nuestro pasado, nuestras acciones…ahora que lo pienso, es muy posible.

De cualquier manera, Persecución a ciegas es un acierto más de este pequeño sello que cada día va ampliando más y mejor su catálogo, lleno, no lo olvidemos, enteramente de autores españoles.

Para echar un vistazo con más detalle a la novela o si queréis comprarla, podéis pasar por la recién estrenada tienda de la editorial, aquí.

Persecución a ciegas

Jesús Roche

Alrevés editorial 2013

220 páginas.

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Doctor Sueño, de Stephen King

20/11/2013

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A King lo leemos todos, da igual que admitamos o no en público que leemos best sellers, da igual que lo neguemos, da igual absolutamente todo, al maestro Stephen King se le lee en todas las casas. Estoy casi seguro que en la mayoría de casas o en casi todas ellas, hay un ejemplar de alguna novela de King, al menos en las que se lee, aunque sea poco. King es un tío querido, admirado, respetado. Muchos de nosotros hemos leído sus novelas desde la adolescencia, hemos crecido con ellas, sus novelas forman parte de nuestro pasado, presente y seguramente futuro, hemos visto las películas que se han adaptado de sus novelas, nos han formado el imaginario de terror, sus monstruos y sus cosas inciertas fue de las primeras cosas que nuestra imaginación creaba y temía. Por no olvidar lo payasos. Después de It nada volvió a ser lo mismo. A King le debemos mucho, le debo mucho.

Pero King es humano y como tal tiene novelas buenas, muy buenas y sobresalientes. Y algunas malas. Algunas. Dejemos clara una cosa, El resplandor es una novela espectacular, maravillosa, espeluznante, terrorífica y única. King la escribió con 28 años, lleno de furia y esperanza por ser alguien, por romper las reglas. Han pasado más de treinta años, King es claramente otro, esa furia juvenil ha desaparecido, ya no hay necesidad de romper las reglas, y King ha pasado lo suyo en la vida.

Lo mejor es entrar en Doctor Sueño sin esperar nada, sin pretender el enorme castillo de fuegos artificiales que es El resplandor, dejarse llevar simplemente, disfrutar de una historia sobrenatural, de una historia de superación, de alcoholismo y demonios interiores. De lo contrario el resultado puede ser desconcertante y nos podemos llevar un buen chasco.

King ha escrito una novela un tanto alejada, desviada de El resplandor, ni el escenario ni la intención de la novela es la de su predecesora, ni su alma, ni su psique son las mismas. Doctor Sueño bebe de otras fuentes del imaginario del terror, atrás han quedado los fantasmas, las voces y las apariciones de gemelas terroríficas, atrás queda la soledad de un niño pequeño frente al pánico de lo desconocido, de lo brutal, atrás queda un magnífico Jack Torrance persiguiendo a su familia con un hacha. En Doctor Sueño la maldad la encarnan personas de carne y hueso que se alimentan de niños con el resplandor, una suerte de vampiros del alma, seres con habilidades diversas (que poseen algún tipo de resplandor) y que vagan por el mundo sin más.

Es evidente que esa maldad primaria que King nos ofrecía en El resplandor ha desaparecido en Doctor Sueño, sustituida por una representación de la maldad mucho más light, mucho más llevadera, entendible. Recuerdo el sudor frío y el miedo que pasé leyendo El resplandor y que, en ningún momento, se ha dado mientras leía Doctor Sueño.

Danny ya no es un niño pequeño y desbordado por las visiones, ya no es el niño del triciclo. Ahora Danny Torrance está en los cuarenta, es alcohólico, lucha con su pasado; lo acalla a él y a sus visiones con alcohol. Aborda King aquí otra cara de la historia, una parte más íntima, más personal, King nos muestra un Danny que lucha con sus demonios, con un gran peso que lo aplasta desde hace años.

Es por esos motivos que no podemos acercarnos a Doctor Sueño buscando la secuela de El resplandor, porque no la vamos a encontrar; Doctor Sueño es una novela nueva, una novela con personajes nuevos, con escenarios nuevos, con protagonistas nuevos. El punto en común de estas dos historias se llama Danny Torrance, y salvo algunas menciones al Overlook, eso es todo.

Doctor Sueño está planteada como una historia complementaria a El resplandor, pero no como una continuación, como una secuela, puede que King se lo plantease así desde un principio o puede que no, pero la verdad es que funciona mejor si la entendemos como un complemento, como un spin off.

Y eso no es malo. King nos ofrece una historia sobrenatural donde la protagonista, junto a Danny, es una niña llamada Abra que también posee el resplandor. Pero Abra es mucho más poderosa que Danny y debido a su poder, corre cierto peligro. Conocemos ha Abra desde su nacimiento y junto a las vicisitudes de Danny, en paralelo en otro hilo argumental, vamos viendo cómo crece, como desarrolla ese poder, y como se pone en contacto con Danny. Hay tres hilos argumentales en la trama, uno en Abra y su entorno, otro en Danny y sus demonios y un tercero que representa la maldad, el elemento fantástico que le da a la novela casi su razón de ser, el Nudo Verdadero, los desalmados vampiros que buscan alimentarse de el resplandor.

Doctor Sueño no es una novela de terror, es una novela con tintes terroríficos, más sobrenatural que terrorífica, pero sobre todo, Doctor Sueño es una novela de superación, de derribar muros, de avanzar, de reinventarse. Danny es la pieza central de este gran collage, y es el protagonista absoluto de una lucha tanto interior con sus demonios, como exterior y física con el alcohol.

Doctor Sueño es una buena novela, pero con la que yo no he conectado, el argumento tiene altibajos y la narración es distante y fría. El principio, hasta que Danny se establece en un pueblecito, parece ir a trompicones, a saltos, con prisa, la narración es un poco confusa. Luego, una vez establecido Danny, parece que el argumento se estanca y se ralentiza, con pasajes no sé si demasiado necesarios y muchas (¿demasiadas?) referencias a Alcohólicos Anónimos. Y es al final donde recuperamos un poco al antiguo King, con algo más de acción y más mala leche.

No sé a qué se debe esa sensación de frialdad en el texto, a esa casi nula sensación de empatizar con los personajes; la narración en ocasiones está exenta de sustancia, le falta intensidad. Puede que sea por la traducción, o puede que King se haya relajado, que sea un nuevo enfoque o que le haya salido así, no lo sé.

De cualquier manera Doctor Sueño es una novela merecidísima de ser leída, puede que yo pecara justo de los errores de los que he hablado más arriba, llegar a ella pensando en una segunda parte y con el hype demasiado inflado, no lo hagáis, relajaos y simplemente disfrutad de una buena historia sobrenatural, la novela lo merece y a King se lo perdonamos todo.

Doctor Sueño

Stephen King

Plaza y Janés 2013

601 páginas

La última tumba, de Alexis Ravelo

13/11/2013

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¨Quizá uno comienza a convertirse en criminal en el momento en que ve a las demás personas como medios y no como fines; cuando comienza a pensar en que para conseguir lo que uno quiere (dinero, poder, satisfacción sexual o que te dejen dormir tranquilo) vale la pena hacerles daño.¨

Va a sonar a tópico, pero después del Pequinés, tenía ganas de más Alexis Ravelo. Pasa que te quedas con ganas de seguir leyendo cosas de un escritor cuando te ha gustado, eso no es nada nuevo, nos pasa a todos continuamente, lo sé. El caso es que apenas terminé La estrategia del pequines, nos enteramos de que Ravelo había ganado el XVII Premio de novela negra ciudad de Getafe 2013, con una novela que aún no había publicado, La última tumba. Menuda buena noticia, ya no me pude sacar La última tumba de la cabeza. En vez de buscar sus anteriores títulos para leerlos, se me metió entre ceja y ceja leer ésta última novela, la premiada.

Si algo me gusta de Ravelo, es que no da concesiones al lector, Ravelo no es un tío blando, y como tal, tampoco trata con indulgencia al lector; se lo da todo crudo, sin masticar, tal como él lo siente. Sus personajes son así, sin edulcorar, sus tramas también, crudas, próximas, dolientes, negras, llenas de rencores, de heridas abiertas. Eso me gusta y me duele. Me gusta porque (me)toca las teclas correctas al lector; la empatía, el desasosiego, la ternura, dispara la adrenalina, la voracidad, pone en funcionamiento mecanismos ocultos que nos hacen interiorizar la novela, la historia, surge el cosquilleo de estar disfrutando, del placer.

Y me duele porque no puede ser de otra manera, porque cómo he dicho Ravelo lo suelta todo en frío, no camufla nada, y todo el dolor que destila la novela nos salpica ineludiblemente, toda la mugre nos pringa, el odio nos nubla la razón, la injusticia se nos clava como uñas sucias y furiosas.

¨La crueldad más absoluta no existe, porque la crueldad es más una consecuencia que un motivo y, sobre todo, porque siempre se puede ser aún más cruel.¨

La última tumba es como un pura sangre, como un muscle car americano, como una enorme y bonita Magnum. La última tumba  es furia contenida, violencia futura, venganza fría y lenta y mortal. Adrián Miranda Gil, es condenado a más de veinte años de cárcel por un asesinato que no ha cometido, se ha comido un marrón que no es suyo. Drogadicto, chapero, ladrón, y extremadamente violento, Adrián es el asesino perfecto, el desahuciado ideal, el primo que estaba en el lugar correcto en el momento equivocado. Y esa fue su cruz.

La novela, escrita en primera persona, como si fuera una especie de apresurado diario personal, empieza justo en el momento en que Adrián es puesto en libertad. Ha pasado los últimos veinte años en prisión y está lleno de rabia y odio, de ganas de venganza hacia quien lo traicionó; porque si algo tiene claro es que alguien se la jugó, alguien lo vendió como sucia mercancía y por eso lo trincaron.

Es entonces cuando Ravelo nos pone en la piel de Adrián, nos hace ver su ira, su frustración, sus decisiones equivocadas, su violencia. Pero lo fascinante es la manera en que está construido el personaje de Adrián y por ende el resto de la trama; todo el conjunto es cómo he dicho furia contenida, una olla exprés silbando furiosa, apremiante, pero sin estallar, sin el más mínimo rastro de la virulencia que guarda en sus entrañas. Como Adrián. Ravelo nos muestra un Adrián tranquilo, trabajador, con una nueva vida, sin vicios, un hombre nuevo, lejos de aquel yonki violento, ahora tiene cuarenta años, se respeta a sí mismo, vive el presente, tiene rutinas, trabajo, algún ligue. Pero en su interior arde un fuego violento, un deseo irrefrenable de hacer justicia, su justicia.

Lo fascinante es como Ravelo ondula esas dos caras de Adrián, como es capaz de que sintamos una empatía cercana al amor con un personaje con una cara y un pasado ultra violento, con un ser a priori despreciable y altanero, vil, bruto y ruin. Porque nos debatimos, queremos justicia, nosotros queremos justicia, como Adrián, pero desde luego no compartimos sus métodos, ni su visión del mundo, ni su odio. Pero aun así entendemos su causa.

Me gusta cuando un autor no hace siempre lo mismo, cuando cambia de registro, cuando nos muestra que es capaz de ir más allá. Y Alexis lo hace en La última tumba, ha escrito una novela

El resultado es espectacular, La última tumba es redonda, apasionante, se nota que Alexis ha cuidado la trama, le ha dado vueltas, porque no sobra ni una sola línea, ni una letra, ni un punto; no hay efectos especiales, ni espejismos, ni conejos que salen de chisteras, la historia fluye viva, sin artificios, se alimenta de ti, cruda, fría y real.

Y un día, entre cervezas, Alexis Ravelo me va a contar por que de esos finales que te dejan con la mirada fija, el pecho hundido, herido.

La última tumba

Alexis Ravelo

Edaf 2013

253 páginas.

La cartera del cretino, de Kurt Vonnegut

08/11/2013

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Es bueno tener amigos con buen gusto para los libros, con gustos exquisitos. Y es aún mejor cuando lo comparten contigo. Y no solo lo comparten si no que no cejan en su empeño hasta que les has hecho caso en alguna recomendación. Tengo la gran suerte de estar rodeado de amigos así, pero en este caso Vonnegutiano que nos concierne, tengo que agradecer su empeño a mis queridos Laura y Jordi, ellos son los culpables absolutos de que Vonnegut entrara en mi vida.

Después de Matadero 5 y El desayuno de los campeones, éste último de la biblioteca porque no hay manera humana de conseguir un ejemplar, caí a los pies de Vonnegut, a esa manera especial de contar las cosas, a esa acidez, a esa calidez y envoltura que te transiten sus historias, así que cuando la editorial Malpaso sacó a la luz estos relatos inéditos, me faltaron segundos para engatusar a más de uno y lanzarnos a su lectura.

La edición de La cartera del cretino es algo peculiar, una faja extra grande, que yo prefiero conservar siempre, tapa dura, y los bordes del libro pintados de un color naranja totalmente delicioso que le dan un aspecto llamativo y desde luego diferente. Por no hablar de un olor muy peculiar que desprende el libro que a mí me recuerda un álbum de cromos de cuando contaba apenas 10 años de edad…lo importante, en todo caso, es el hecho diferencial que busca la editorial, y que creo que consiguen al cien por cien.

La cartera del cretino cuenta con seis relatos, un ensayo, y un séptimo relato inacabado de ciencia ficción. Creo, que este pequeño libro que nos ofrece Malpaso, es la mejor manera para descubrir a Vonnegut, desde mi humilde opinión; aquí tenemos representadas varias facetas de éste magnífico escritor, desde su cara más tierna y romántica, pasando por una más picante, socarrona e incluso irónica, para acabar con un potente, duro y muy crítico Vonnegut. Todas ellas magníficas y con una fuerza innegable.

El primer relato, Entre tibio y Tombuctú versa sobre el tiempo y el dolor, sobre el paso del tiempo, inevitable y doloroso y sobre la pérdida de un ser querido, dolorosa y a veces inevitable. Un relato que me impresiono mucho, por todo lo que representa, por la obsesión que Vonnegut le imprime al protagonista, por ese final colosal que te deja el pecho oprimido, pero con un punto de esperanza.

¨No se daba cuenta de que el tiempo (…) era la plaga más terrorífica y destructiva de la humanidad¨

En Roma, el segundo relato, que me ha gustado y divertido especialmente, una obra de teatro algo subida de tono es la excusa para que Vonnegut muestre su cara más irónica y socarrona, valiéndose de unos personajes extraordinarios y de unas situaciones más que comprometedoras, el escritor pone de manifiesto la hipocresía social, la educación, el egoísmo, pone en juicio la supuesta moral de algunos personajes…todo un relato magnífico con un final, éste, de sonrisa y aplauso absoluto.

¨No puedo hacerlo, señorita St. Coeur…Sobre todo, con público.

-Vaya- dijo Sally.

Papá dice que besarse en público es lo más asqueroso que hay.

El hombre que le había dicho eso estaba imputado por un timo de seis millones de dólares a sus vecinos y a su país.¨

El tercer relato Paraíso junto al río, es uno de esos donde nada es lo que parece, donde Vonnegut nos lleva por un camino lleno de espejismos y que solo si estamos muy atentos podremos ver qué hay de verdad y que no, sólo unas pequeñas señales nos advierten que lo que estamos leyendo puede que no sea lo que en verdad creemos estar leyendo…y de nuevo, el final del cuento nos arroja esa luz que nos ha faltado durante el camino, una luz directa y cegadora que nos aclara cómo un jarro de agua fría, toda la verdad.

La cartera del cretino, que le da título a éste volumen, es de un claro carácter protector, paternalista. El protagonista, un corredor de bolsa que mantiene la cartera de acciones de un chico que ha perdido a sus padres, se nos muestra cómo alguien decididamente preocupado por sus clientes, un hombre recto, justo y noble, y que yendo más allá de sus obligaciones, intentara averiguar porque éste cliente suyo en concreto quiere dilapidar la pequeña fortuna que sus padres habían reservado para él. Un relato que, por su carácter detectivesco y un poco de bajos fondos, me ha recordado a los relatos Pulp de la época y que he disfrutado muchísimo.

Señortita Snow, está usted despedida, quinto relato y una absoluta delicia de principio a fin. Lancé a Twitter una pequeña captura que, para mí, era un resumen de todo cuanto representa este relato, las ganas de vivir que al fin y al cabo es en lo que todo se resume, las ganas de dejar una vida gris y anodina; pero también el miedo a equivocarnos de nuevo, a enamorarnos de la persona equivocada, a la soledad, al ridículo, a temerse a uno mismo.

¨…alejándote de todo esto: del aguanieve, del frío, de los Wetzels de este mundo, de la Compañía General de Forjas y Fundiciones, de la hipocresía, del miedo, de la mojigatería , de las segundas intenciones, del conformismo, de los matones, de los compromisos, del no hacer jamás lo que realmente queremos hacer… -clamaba Fleming-. Arlene, eres lo más bonito que he visto en toda mi visa. No puedo soportar la idea de que te salgas de ella. Te amo. Quiero que te fugues conmigo esta misma noche.¨

El sexto, París, Francia es donde el amor, con mayúsculas es el protagonista. Desde el amor puro de una pareja joven, pasando por el amor deteriorado y destructor, teñido de odio de una pareja madura, hasta el amor incondicional y cariñoso de una pareja de ancianos. Tres parejas en un tren camino de París, tres enfoques diferentes, tres evoluciones diferentes. Un relato triste, evocador, duro.

Y llegamos al Vonnegut  más potente, más irreverente, al Vonnegut más crítico, llegamos a El último de Tasmania, donde Vonnegut pone en tela de juicio multitud de cosas, desde Colon hasta la televisión. Vemos aquí un Vonnegut preocupado por el futuro, por un futuro incierto donde no ve claro el destino de la humanidad, donde una persona ha de racionar su basura, basura de la que desconoce el destino, donde las personas son adoctrinadas por la televisión y moldeadas al gusto de ésta. Pero también preocupado por el pasado, por un pasado de sangre y destrucción, donde un Colon, héroe de nuestros tiempos, es alabado por arrasar una minoría e imponer su cultura. Un ensayo que levanta ampollas incluso ahora en nuestros tiempos y que fue escrito en 1992 con esa fanfarronería que destilaba Vonnegut y que lejos de ser mezquina, era de absoluta actualidad.

Y por último está La ciudad robot y el señor Caslow, un fantástico relato de ciencia ficción que por desgracia acaba abruptamente cuando uno ya se había dejado mecer por su narración, cuando ya estás metido de lleno ese extraño colegio del futuro, cuando ya estas enganchado a una acción que promete muchísimo, pero que por desgracia se queda en sólo una sospecha de algo mucho mejor, una autentica lástima…

La cartera del cretino dura apenas un día, dos, si cómo yo, queréis disfrutar de sus páginas con más calma, si queréis entreteneros en ellas y degustar los pasajes de sus relatos, si queréis tocar y oler y leer sus páginas con parsimonia, con deleite. Es un librito de esos que da gusto leer, de esos que regalas con una sonrisa contenida hasta ver la cara del que recibe tu obsequio, de esos de los que gusta hablar y discutir con amigos, cervezas y abrigos y tardes interminables.

Vonnegut después de todo.

La cartera del cretino

Kurt Vonnegut

Malpaso ediciones 2103

143 páginas.

Cien años de perdón, de Claudio Cerdán

04/11/2013

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 ¨Yo sí. Yo necesito dinero para escapar. Escapar de mí, de un trabajo anodino que me cansa y me quema y me impide soñar y hasta respirar. Escapar de una rutina tediosa, rodeada de gentuza, criminales, drogadictos y putas. Necesito escapar de la sordidez de mi familia, con una mujer que nuca me quiso y unos hijos a los que no conozco.¨

Que levante la mano el que nunca ha pensado eso. Con matices. La mayoría de nosotros ha estado o está hasta lo huevos de todo, de algo, de alguien, de uno mismo. Son tiempos difíciles, tristes, mediocres, tiempos de reinventarse, de avanzar.

¿Quién tiene los cojones de avanzar, de cumplir su deseo, su sueño, a toda costa?

Antonio Ramos

Y mucho más cuando tu vida es un engaño, una farsa, un bucle día tras día, un agujero más negro que el culo de un perro, sin salida, sin más motivación que putear a la escoria de la sociedad, a esos que te temen y te evitan, a los pobres parias que solo les queda traficar con su cuerpo, con sus almas, a esos, que, a todas luces, la vida no les parece mucho mejor que a ti.

¨La vida se divide en víctimas y verdugos, en presas y depredadores. Si no estás en un grupo, estás en el otro.¨

Claudio Cerdán ha escrito una buena novela de perdedores, joder, vaya que sí, de esos perdedores que juegan hasta su última carta, la que los deja sin nada, sin dignidad, sin alma, con solo una opción, la desesperación.

Ambientada en Alicante, Cien años de perdón nos muestra lo más oscuro de la ciudad, la parte oculta de la urbe, la que no está llena de turistas, de gente guapa, de luz. Cerdán nos enseña una Alicante podrido por la corrupción, por el dinero negro, las drogas, las putas, los chanchullos, la pobreza, los estragos del capitalismo exacerbado. Y lo hace de la mano de Antonio Ramos, inspector de la Policía Nacional, un tipo violento, machista, inseguro, deprimido y corrupto hasta la médula.

Ramos lleva una vida sórdida, gris, prácticamente se deja llevar por la corriente de los días, sus aficiones son joder a yonkis, putas, camellos y a todo aquel que se cruce en su camino, en comisaría nadie se fía de él, fuera de ella le temen, y en su casa lo odian; su mujer perdió la cabeza hace tiempo y se pasa los días bebiendo las palabras de un tipo llamado Zex que está al frente de una extraña secta de origen desconocido, su hija Leo lo culpa de su desgracia y lo desprecia con insultos,  mucho maquillaje y novios de edades cercanas a la suya, y su hijo Ernesto lo ignora a base de videojuegos y fríos monosílabos.

Y así los días.

Hasta que aparece un pobre diablo flotando en el puerto. Y Ramos tirará del hilo, más para cubrirse las espaldas que para resolver el caso, y es cuando se cruzara con un sueño, con un posible futuro mejor, con la llave que resuelve todos sus problemas, ahí, delante suyo, tan cerca que puede oler su aroma, que puede sentir su tacto, tan a mano, tan fácil, que… ¿Por qué no intentarlo?

¨He vendido el alma: ahora solo queda sacar tajada de ello.¨

Antonio Ramos es un verdadero hijo de puta. Pero no es culpa suya, la vida lo ha hecho así. Ramos me ha parecido un personaje EXTRAORDINARIO, en serio, un tipo con el que a priori no tenemos nada que ver; un tipo repulsivo, faltón, que cree estar por encima de todos, que impone su ley en la calle, pero que no es más que un pelele en casa, un fracaso como padre, como marido. Pues Cerdán consigue dotarlo de una empatía tal, tan cercano lo hace, tan real, que no podemos más que ponernos de su lado, comprenderlo, sentir su odio, su pena, su confusión, su deseo de un futuro diferente, de ser otro, de reconocerse en el espejo.

 ¨Mi familia es una piedra fraccionada por cuya grietas se introducen gusanos carnívoros dispuestos a devorar los restos de lo que fui. Esa piedra debía sostener nuestra vida, pero siento sus esquirlas clavándose bajo mi epidermis, creando heridas sangrantes imposibles de coser, astillando el hueso, perforando mi cerebro, consumiendo mi cordura, mi esperanza y mis ilusiones.¨

Ramos me ha seducido del todo.

Y no sólo Ramos, el elenco de secundarios es magnífico, desde los miembros de su familia, los compañeros de la comisaría o los malos, hasta las furcias, las camareras, los vagabundos y el magnífico Jesús.

Cien años de perdón es un tiro de novela; rápida, contundente, violenta, con un lenguaje claro, de calle, fácil, pero sin ser barriobajero ni vulgar, Cerdán escribe muy bien, de esa manera que parece que todo es fácil y que sale sólo, la novela fluye, todo encaja, no hay asperezas.

Ramos aguanta el peso de toda la historia sin desfallecer, todo orbita a su alrededor, es el pilar de la historia, la estrella, un antihéroe de verdad.

Ramos es la última opción, es la personificación de una sociedad enferma, asfixiada, avocada a la desesperación, Ramos es la justicia divina, el karma que viene a verte, un grano en el culo, el policía malo, el que saca tajada, un tiburón en una playa nudista y un montón de cipotes bailando bajo el agua…

Cien años de perdón

Claudio Cerdán

Ed. Versátil 2013

354 páginas.