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El reparador de biblias, de Tim Powers

19/09/2014

El reparador de biblias de Tim Powers

Tim Powers era uno de mis grandes pendientes, uno de esos autores que todos habéis leído y que levanta muchas pasiones. Con la expectación que levantó su visita a España y la reciente publicación por parte de Gigamesh de Ocúltame entre las tumbas, se está hablado mucho de él estas semanas, así que me he decidido a leerlo, no sea que me esté perdiendo algo bueno.

Tim Powers, uno de los chicos que le puso el nombre y fundó el Steampunk junto a K.W. Jeter y James Blaylock y sus novelas en aquel momento inclasificables derivadas del ciberpunk. Tim Powers y sus famosas Puertas de Anubis.

He querido empezar a leer a Powers por estos cuatro relatos con los que la editorial Gigamesh nos obsequió este pasado Sant Jordi de 2014. Es la manera más certera, creo, de saber si un autor te gusta o por el contrario no hay conexión alguna. Y la verdad es que no podría haber empezado mejor; me han entusiasmado los relatos, la imaginación de Powers me ha seducido por completo, y su manera de narrar me ha parecido espectacular, detallada pero sin florituras, con mucho ritmo, y con un uso de los diálogos muy dinámico y muy bueno.

Esta pequeña antología se compone de los relatos: Donde quiera que se oculten, Un alma embotellada, El camino de bajada y El reparador de biblias. Escritos entre 1982 y 2006.

El primero de ellos es Donde quiera que se oculten, un relato que aborda los viajes en el tiempo de una manera bastante peculiar…y un pelín confusa. Nuestro protagonista o protagonistas, saltan en el tiempo para visitar a su yo del pasado y guiarlo sobre la vida que tiene que llevar y el futuro que se avecina. Es un relato muy visual, lleno de imágenes que el autor nos describe con nitidez, un relato con varias dimensiones en un mismo momento, con el tiempo alterado, es de esos relatos (que me gustan) donde se reviven los acontecimientos desde varios puntos de vista y diferentes momentos temporales. Un relato donde no faltan los monstruos, la fantasía, las pinceladas de ciencia ficción, los personajes bien construidos y la acción bien dosificada.

El segundo relato, Un alma embotellada, es el más tierno por decirlo de alguna manera, es un relato mucho más pausado, el más pausado de los cuatro, con aire melancólico y un tanto lírico, con diversas referencias a la poesía y a la literatura. Gerorge Sydney conoce a una misteriosa chica pelirroja una tarde en el bulevar de Hollywood, él busca libros antiguos y raros para venderlos a coleccionistas, y esa tarde, como casi todas, ha pasado a dejar tres centavos en la losa en memoria de Jean Harlow. Es un relato magnífico, desarrollado con mucho gusto y delicadeza, que se disfruta, aunque tiene un aire triste y gris y se hace muy corto….

Sigue el relato que más he disfrutado, El camino de bajada, un relato espectacular donde los haya, me lo he pasado de miedo, disfrutado de la primera a la última página. La premisa es una reunión de seres inmortales, humanos con alma inmortal, vamos, unos tipos que van de cuerpo en cuerpo hasta el fin de los días. La manera en que Powers narra la reunión y lo que en ella acontece es fantástica, muy suelta, muy viva, con muchos diálogos y todos muy buenos. Estos seres inmortales tienen su moral y su manera de vivir, sus costumbres, su carácter, son una familia. El relato como digo me ha encantado, da para una buena novela, solo la manera en que Powers nos los presenta, un alma en cuerpo temporal, solo esa premisa ya vale oro. Tenemos a mujeres en cuerpos de hombres, hombres en cuerpos de mujeres, hombres en cuerpos de niños, ¿Veis por dónde voy? Los diálogos en la reunión para reconocerse son magníficos:

En el salón de techo alto me acerqué a un niño que estaba sirviéndose un vaso de Boodle´s.
-¿Dónde está el anfitrión? – le pregunté
-En la biblioteca. ¿Amelia?
-Soy Saúl. ¿Robin?- Robin siempre había sentido debilidad por la buena ginebra.
-Bingo. Nos vemos luego ¿vale?- Dijo, y se dirigió hacia el grupo congregado alrededor del piano.

Y por último El reparador de biblias, un relato también con una premisa muy original, pero que a mí no ha acabado de seducirme del todo. Nuestro protagonista es capaz de arreglar cosas mediante la magia, puede arreglar biblias al gusto de su dueño, quitando uno o varios pasajes para que cuadren con su filosofía, puede capturar las almas de los muertos en objetos; en peluches por ejemplo y luego hablar con los fallecidos. El problema es que a Torres, nuestro protagonista, le secuestraron el alma de su hija hace varios años -eso pasa a menudo ahora- y nunca ha pagado el rescate, un pedazo de su propia alma o sangre. Pero se encuentra en la tesitura de que alguien que necesita de su ayuda le devuelve el alma de su hija que tanto anhelaba… pero, ¿a cambio de qué?

Es un buen relato, pero algo confuso en la forma y al que le hubieran venido bien unas cuantas páginas más, algo así como seguir creciendo hasta una novela corta…

En definitiva, cuatro relatos muy buenos, con alguno sobresaliente, que han conseguido que corra a comprar La fuerza de su mirada y Las puertas de Anubis solo para empezar, y ya veremos después. Absolutamente recomendables.

 

 

El reparador de biblias
Tim Powers
Gigamesh 2009
96 páginas.

 

 

 

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