Archive for the ‘Ciencia Ficción’ Category

A la deriva en el mar de las lluvias y otros relatos.

19/11/2015

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Aunque no suelo leer mucha ciencia ficción, cosa que estoy enmendando últimamente, y mucho menos reseñarla, cosa que también quiero empezar a cambiar, me resisto a dejar pasar la oportunidad de hablaros de A la deriva en el mar de las lluvias y otros relatos, la nueva y fantástica antología que acaba de publicar el inquieto Mariano Villareal. 

Por aquí apenas han pasado algunas antologías de Fata Libelli, un par de Prosa Inmortal y las chicas de Alucinadas, ya veis me queda mucho por hacer.

La poca ciencia ficción que he leído hasta el momento, y lo que me viene a la mente cuando se habla en general del género, me lleva siempre a su parte más tradicional, a sus tramas más características o populares en mayor o menor medida. A una ciencia ficción clásica y, aunque modernizada, con unos patrones muy similares.

Pero de un tiempo aquí los vientos están cambiando y, sobre todo en el relato, los esquemas clásicos han quedado caducos y muchos autores y autoras están abordando la ciencia ficción desde perspectivas nuevas y muy alejadas de los cánones que se llevan repitiendo décadas. Un ejemplo clarísimo de esta nueva ciencia ficción es esta antología, donde todos los relatos tienen un claro aire intimista y donde se tocan temas que van más allá del género, dejando a éste como un mero decorado donde transcurre la acción.

Como buen neófito de la ciencia ficción, no había leído a ninguno de los autores que Mariano ha reunido para esta antología, aunque si había oído hablar de alguno de ellos, como Ken Liu o Ted Chiang, que gozan de la admiración de muchos de mis amigos, lectores incansables de género.

La antología se abre con La señora astronauta de Marte, de Mary Robinette Kowal. Una pequeña maravilla, una historia íntima y personal narrada con una delicadeza exquisita. Este relato, que habla sobre la vejez y la enfermedad en un contexto tan lejano y desconocido como es el colectivo de los astronautas, es un ejemplo de lo que os hablaba antes, una historia absolutamente humana donde la ciencia ficción no es más que un pretexto, un escenario, una excusa. El relato, sobre una astronauta veterana en la reserva que anhela volver al espacio, me dejó fascinado por su sencillez y su empatía, por la manera de Robinette de tocar un tema tan delicado con tanta elegancia.

Me gustó tanto Robinette que me lancé a leer sus dos otros relatos traducidos al castellano: Por falta de un clavo y Cerbo un Vitra ujo. Los ha traducido Marcheto para su blog Cuentos para Algeron; blog que sigo y que voy leyendo a ratos. Quería hacerme una idea más amplia de como escribe Robinette, y la verdad es que estos dos relatos me han gustado muchísimo también, el primero es del estilo de La señora astronauta en Marte, un relato que habla de la enfermedad y la vejez. El segundo es mucho más duro y brutal. Pero no me extiendo más, no es el momento, ya hablare de ellos más adelante. Leedlos.

El segundo relato de la antología es Algoritmos para el amor de ken Liu, un autor al que me moría por leer y que no me ha decepcionado en absoluto. El relato trata sobre las IAs y de cómo nuestra percepción de las mismas puede desencadenar la pérdida del juicio y de la razón de ser. Un relato turbador, inteligentísimo, rico, lleno de matices y, de nuevo, íntimo y reflexivo.

Una vez más después de leer este relato de Ken Liu me pasé por la web de Marcheto y leí dos (de los tres) relatos traducidos por ella: Quedarse atrás y Error de bit único y mi asombro fue aún mayor al leer estos dos relatos, Liu es un narrador inteligente, perspicaz y exigente.

El tercer lugar es para Frigonovia, de Will McIntosh, un relato de esencia triste y melancólica donde McIntosh especula sobre la posibilidad de resucitar a personas fallecidas. La trampa es que en un primer momento solo se puede despertar la cabeza, y si consigues el dinero suficiente puedes resucitar el resto del cuerpo… Frigonovia es a ratos asfixiante, opresivo, habla de la diferencia de clases, del paso del tiempo, del amor. El planteamiento es muy bueno y da para mucho más, de hecho el autor desarrolló una novela a partir de este relato.

El cuarto relato es para Mike Resnick y su Regreso a casa. Resnick nos habla de un chico que decide hacerse xenobiólogo (y cambiar su aspecto físico…hasta no parecer humano) y abandonar la tierra y a sus padres para marcharse a otro planeta, desoyendo los deseos de su progenitor. Años después vuelve, pero las cosas han cambiado tanto, que la antipatía y el odio se han apoderado de su padre, que no entiende el motivo de su marcha. La madre del chico padece alzhéimer y su padre, absolutamente enamorado de su mujer, se dedica a cuidarla con una devoción exquisita. Un relato de relaciones humanas, con una tristeza palpable y envolvente.

Por tercera vez me fui al blog de Marcheto, esta vez a buscar un relato de Resnik, y encontré El Emporio de las Maravillas de Alastair Baffle, un relato diferente a Regreso a casa pero igualmente de muchísima calidad.

El siguiente relato es La verdad de los hechos, la verdad del corazón de Ted Chiang. La premisa del relato versa sobre la hipótesis de que los seres humanos llevemos instalados en el cuerpo unos pequeños gadgets que nos permitan gravar todo cuanto acontece en nuestras vidas, en todo momento y a todas horas y almacenarlo para siempre. La novedad es la aparición de un nuevo y rapidísimo software con el que podríamos buscar cualquier momento del pasado al instante, incluso sin llegar a mediar palabra, de manera que cualquier recuerdo olvidado sería recordado y expuesto al momento. Chiang analiza mediante el relato las consecuencias de una tecnología así en la sociedad, como cambiarían los roles en una familia, en una pareja, como quedaríamos expuestos a los demás, como dudaríamos de nuestros propios recuerdos. Un relato brillante y turbador que da bastante miedo.

Después de Chiang viene Si fueras un dinosaurio, amor mío de Rachel Swirsky, y reconozco que al empezar a leer este relato arrugué la nariz y fruncí mucho el ceño. Leía y pensaba ¿pero qué coño…? Y seguro que no he sido el único. Un relato en tono lírico, poético, que nada tiene ver con… ¿nada? Pues sí. Pero conforme avanza el relato cada vez importa menos como está escrito, porque toda tu atención está en lo que cuenta Swirsky; una historia triste y melancólica donde el amor lo es todo. La verdad es que aplaudo la valentía de Mariano por incluir este relato, con el paso de los días se ha convertido en uno de mis favoritos.

El penúltimo relato es para La Amaryllis de Carrie Vaughn, y aunque sé que estoy en minoría, es otro de mis relatos favoritos. La Amaryllis es un cuento de mar, un subgénero que me gusta mucho, así que por ahí me ha ganado media manga. El relato nos sitúa en un futuro muy parecido a nuestro presente en un pequeño pueblo pesquero. Hay escasez de alimentos y una de las maneras de ayudar a la comunidad es tener un barco y salir a pescar. Pocos pueden hacerlo, puesto que es un privilegio y a la vez un orgullo para quien lo hace. El relato narra una situación de venganza que viene del pasado, los deseos de ser madre, la gestión de una comunidad pequeña…es un relato que pasa rozando el género, un relato tranquilo y pausado.

Y por último tenemos a Ian Sales y a su novela corta A la deriva en el mar de las Lluvias. Sales nos sitúa en una base lunar, donde un grupo de astronautas han quedado abandonados después de estallar la tercera guerra mundial y que la tierra haya sido arrasada. Este último relato me pilló un poco por sorpresa, me esperaba algo así como una Space opera, por como empieza y por el planteamiento (y porque siempre espero lo esperado), pero Sales se marca un relato tirando a ciencia ficción dura, con muchas explicaciones técnicas y teorías que a mí por momentos me dejaban fuera de combate. Además reconozco que en un momento del relato me perdí un dato importante y no entendí la resolución de la trama, el quid de a donde regresar. De todas maneras me lo pasé bien con mis limitaciones y disfruté mucho.

Como veis, estamos ante una antología diferente y, a mi parecer, de factura excelente, con relatos muy variados que le dan al conjunto una riqueza y un dinamismo difícil de encontrar en otras antologías ya publicadas. Creo que Mariano ha hecho un trabajo excelente de selección y ha reunido un elenco de relatos no solo de mucha calidad (muchos de ellos premiados y los que no, finalistas), sino que además todos ellos convergen en algún punto de sus temáticas y van más allá del género propiamente dicho.

No quiero terminar sin felicitar a Pilar san Román, Carlos Pavón, Manuel de los Reyes y Diego de los Santos por su excelente trabajo de traducción en estos relatos, que me juego una oreja a que no ha tenido que ser tarea fácil. ¡Buen trabajo chicos!

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La decisió de Manperel, de Jordi de Manuel

27/03/2014

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Que jo necessitava calma només ho sabia el meu subconscient. O potser ni ell. Jo no ho sabia. O ho sabia però no sabia com obtenir-ho. No tinc clar cap de les opcions. Nomes saps que necessites una cosa quan t´està passant, quan estàs sentint que allò que passa et fa bé. Que et calma, que et remou, que t´engresca. Que et dona el que necessites.

Potser si hagués buscat un petit refugi, un espai buit, un lloc on amagar-me, mai hagués escollit un llibre. I segurament no hagués escollit aquest llibre. No per res. Simplement no sabia del seu efecte.

Les coses que trobem pel camí, que tenim al cap i que un dia no sabem perquè duem a terme, les coses que sens creuen. A vegades no saps que necessites un refugi fins que hi ets a dins.

¨Aquella nit, amb un cel sense lluna ni núvols, Víktor Nikolàievitx va contemplar la seva primera aurora boreal des del porxo de la cabana. Durant molts minuts no va poder desviar la mirada de la cascada de colors que descendia descrivint immensos arcs paral•lels orientats d´est cap a oest.¨

Ara feia temps que no m´agafava tant a un llibre, com un flotador, com un petit sortint en una caiguda sobtada i descontrolada on les mans intenten aferrar-se a alguna cosa. M´he agafat una mica a aquesta historia intima i tranquil•la. Per no caure avall.

He llegit La decisió de Manperel en dues sentades, però crec que si les obligacions familiars no haguessin estat presents, l´hauria llegit d´una sola vegada, immers en l´ambientació de la tundra de la petita illa de Kolgúyev. No es una novel.la per llegir-la amb pressa però, tot i que es mes aviat curta, unes dos centes sis pàgines. Però es llegeix bé i amb delit, cosa que fa que no vulguis deixar-la de banda mai.

La primera tanda va ser a casa, amb un cafè acabat de fer, i comença a ser basic per a mi llegir sempre amb un cafè a prop, on vaig començar a endinsar-me en la vida d´en Víktor Nikolàievitx Manperel, personatge inspirat en el matemàtic Grigori Perelman, i que en aquesta novel.la transmuta el nom per ser un personatge fictici amb punts en comú amb el matemàtic guanyador de la medalla Fields. Aquest primera va ser una lectura absorbidora, hipnòtica, vaig conèixer en Manperel i la seua mare, la Marfa Kereixova, una dona amb un estat de salut delicat i a la que en Viktor cuida amb una tendresa admirable, el Grisha, un gos que acompanya al Víktor allà on va i que es amb ell des de sempre, i també vaig conèixer en Kiril Botonov, un dels pocs habitants de l´illa i que s´encarrega de portar el correu a les poques cases on hi viu algú.

Vaig saber el passat d´en Víktor, el perquè es allà, allunyat de tot i de tots, vaig saber el trasbals que va suposar començar a rebre un paquet cada setmana, puntualment , amb una veu i unes explicacions que van fer trontollar la pau i la calma de la vida d´en Víktor Manperel.

La segona lectura la vaig fer a la biblioteca, la del centre del poble, hi vaig sovint a llegir, hi ha un racó, entre dues estanteries, al segon pis, es una finestra gran, deu fer un metre i mig d´ample i uns tres metres d´alçada, i està nomes a mig metre del terra, tota de fusta i fa com un banc per seure, tota ella esta com dimensionada cap a dintre, jo no he vist mai seure a ningú allà, però jo m´hi assec, amb un cafè, de la maquina del primer pis, i em sento com en una petita cova, refugiat, amagat de la resta. Allà ajagut, amb mig cos escalfat per la calefacció de la biblioteca i l´atre mig tocant la finestra, freda i una mica aspre, vaig seguir llegint La decisió de Manperel.

Descobreixo el perquè del passat d´en Víktor i d´algunes coses que han marcat la seua vida, descobreixo el perquè d´alguns objectes que porten amb ell des de fa molt de temps, veig com empren viatges a l´interior de l´illa i a l´interior de si mateix, veig com segueix cuidant a la mare, com segueix escoltant la veu que li va narrant coses inverosímils, impossibles, coses que no pot creure. Gaudeixo de l´entorn de la tundra blanca, dels llacs, de les aurores boreals, de les nits de dues hores i dels dies eterns, del ocells, del fred que envaeix l´illa, del passeigs d´en Víktor

A moments tenia la sensació de que algú m’observava, però en aixecar el cap del llibre no hi ha ningú, potser esperava veure en Grisha, omnipresent a la novel.la, amb aquella mirada fixa, responent preguntes sense parlar, amb aquell posat elegant que li suposo, fastuós.

Allà ajagut vaig arribar a les últimes pàgines, amb mig cafè fred, quan tot conflueix en un final delicat, perfecte, entre la realitat del matemàtic i la fantasia de la veu que li ha estat parlant des del passat, on tot convergeix en un una sensació clara: Quant de veritat hi ha en tot allò que ha dictat la veu?

Em quedo orfe. Un minuts. Amb un vaixell que marxa, una mirada que torna a la vida i la calma i serenitat del que he llegit.

Jordi de Manuel ha escrit una novel.la del tot deliciosa, una petita bola d´oxigen entre tanta novel.la amb ritme trepidant, entre tanta immediatesa. A mi, que soc gairebé multitasca, que últimament llegeixo i a més faig tuits, contesto correus, em quedo embadalit… La decisió de Manperel m´ha posat fre a tot això, no per sempre, ja m´agradaria, però m´ha donat temps a la reflexió, a gaudir d´una historia intima, propera, tranquil•la, amb un ritme diferent. Ha estat una sensació embriagadora llegir sense pressa, dolça, sense temps.

La decisió den Manperel
Jordi de Manuel
Columna edicions 2013
206 pàgines.