Archive for the ‘James M.Cain’ Category

American Noir, VVAA

17/11/2014

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Tenía muchas ganas de leer por fin, aunque parezca increíble, relatos de la mayoría de los autores de esta antología. Y digo que parece increíble porque en este país se publica mucho y bastante mal, y se descuida mucho a los clásicos. Y no solo a los clásicos de género, si no a los clásicos en general.

El ejemplo es esta antología, de los autores que salen en ella, la gran mayoría tiene inéditos sus relatos en nuestro país. A un pilar del género negro como es Jim Thompson, solo se le conocen dos relatos traducidos al castellano, y de eso hace más de quince años, en las revistas de Alfred Hitchcock, de James M. Cain he localizado un relato traducido en otra antología de tema didáctico de la editorial Vicens Vives, solo uno, de Mike Spillane ninguno, así como de David Goodis, James Ellroy, Lawrence Block, Lehane o Elmore Leonard, nada, y si corre alguno debe ser una traducción amateur o de alguna revista online.

Y no alcanzo a entenderlo. Todos y cada uno de ellos son autores de gran calidad, y todos –salvo Oates– son considerados clásicos del género negro y del Pulp, se han traducido la mayoría de sus novelas a nuestro país –con mayor o menor suerte- y la mayoría del público los conoce. ¿Entonces por que no se han traducido sus relatos? Nadie lo sabe. Es especialmente cruel en el caso de nombres como Thompson, Goodis, M.Cain o Spillane que han sido traducidos y editados varias veces y en diferentes épocas y siempre se han dejado de lado sus relatos, aquellos relatos con los que empezaron y donde se forjaron como escritores. Y si alguien pone en duda la calidad de aquellos primeros escritos, solo tiene que leer los relatos que hay en esta antología y se le quitaran las manías tan rápido como una bala alcanza el pecho del insensato que se interponga en su camino.

Pero hablemos un poco de estos relatos.

Navona ha cogido la antología The Best American Noir of the Century que se publicó en 2010 en USA, de la mano de James Ellroy y Otto Penzel como antólogos, y la ha publicado en España, un poco recortada eso sí. Básicamente la ha partido por la mitad. No me parece mal del todo, teniendo en cuenta que la edición original son más de seiscientas páginas, y ya sabemos que pasa en España con los relatos, me remito al principio de esta entrada. Así que como toma de contacto para los lectores, y para los editores, esta edición un poco de prueba no está nada mal. Además, tenemos la palabra de la editorial que si se vende bien esta primera parte, editarán el resto de la antología en un segundo volumen. BIEN.

Las buenas antologías destacan por su uniformidad de calidad, algo muy difícil de conseguir en la mayoría de los casos, dar con un conjunto de relatos sobresalientes –cuando se trata de varios autores- es casi una utopía. Cuando uno ve el nombre de los dos antólogos de esta selección, cualquier duda queda despejada, son dos pesos pesados del género, los dos tipos con el mejor criterio sobre género negro que corren por el mundo editorial.

Los amantes del Hardboiled disfrutaran de esta antología una barbaridad, que es lo que he disfrutado yo, con tanto autor Pulp, tanto relato visceral, tanto cliché en tan pocas páginas. Pero si os gusta lo negro más frío y pausado, más psicológico, más cruel, también disfrutaréis mucho, pues hay un buen puñado de relatos de ese estilo.

Desde Pastorale, de James M. Cain que es un relato pulp de manual; rápido, contundente, sin florituras, directo al grano, donde una mujer y su amante deciden matar al marido de ésta para poder vivir su amor juntos y cobrar el dinero del seguro de vida del marido. Un tema tratado millones de veces y visto de mil maneras diferentes, pero esta vez con el sello de M.Cain. Pasando por el relato de Spillane, uno de mis favoritos, también absolutamente Pulp, donde el amor vuelve a ser el hilo conductor, donde la venganza tiene una presencia brutal, con un Spillane que hace gala de una inteligencia asombrosa al urdir en pocas páginas una jugarreta brillante, sencilla y pulpera, pero brillante. O el brutal relato de David Goodis, sin duda el más oscuro y cruel de la antología, el más doloroso y que me dejo absolutamente KO. Un relato con un desarrollo lento y meticuloso, detallista, un relato casi susurrado al oído. Durísimo, feroz.

O el de Thompson, por fin, si hay un ejemplo de relato de revista Pulp, aún más que el de M.Cain, es éste, otro relato con el amor de trasfondo, con el adulterio como trama, rapidísimo, contundente y de esos que te desvelan toda su magia justo en la última frase del último párrafo del relato. Los relatos de Patricia Highsmith, y de Joyce Carol Oates se engloban en ese tipo de relatos con desarrollos más largos, donde se presta más importancia a los personajes y sus psicologías que a la acción, que queda relegada casi al final de todo, relatos de final contundente. Los de Ellroy, Block, Lehane y Leonard están a medio camino entre el hardboiled y los relatos más psicológicos. El de Lawrence Block por ejemplo es un relato retorcido, vengativo, con un desarrollo tranquilo, pero que al final se torna brutal y tiene esa dosis pulpera que nos gusta tanto. O el de Lehane, una historia de amistad que se enturbia y se torna oscura por culpa del amor, una vez más.

Os habréis dado cuenta de que prácticamente todos los relatos tiene que ver con el amor, de hecho solo hay uno que no tiene como hilo conductor el amor, todos están relacionados con él de una u otra manera; con el amor entre amigos, con el amor de una mujer, de un hombre, con el desamor, con los celos, con la envidia. Eso nos demuestra que en el fondo, somos seres muy primarios, y que la violencia es en sí primaria, humana, visceral, el amor es el gran recurso del género, de los géneros, es el gran tema universal.

Para mí, la prueba de que esta antología funciona perfectamente es el hecho de que, si lees los relatos sin saber cual pertenece a cada autor, son perfectamente identificables. Todos son la muestra exacta de quien los ha escrito, todos tienen la esencia de su autor, Goodis es exactamente Goodis, es inequívoco, Lehane es puro Lehane, y así todo y cada uno de ellos. Creo que eso es lo que se buscaba desde el principio, y se ha conseguido con creces.

Ojalá esta antología sirva para empezar a abrir un poco el mercado y que más editoriales se animen a traducir relatos de autores clásicos del género negro, ojalá más gente valiente.

American Noir
VVAA
Ed. Navona Negra.
331 páginas

La camarera, de James M. Cain

27/09/2013

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M. Cain es un poco cabronazo, un poco más que el resto de su generación, a saber; Chandler, Mc Donald, Hammett, y alguno más de esa tan prolífica generación Pulp.

Lo digo porque ninguno de ellos es capaz de transmitir el desasosiego y asfixia que destilan las novelas de M.Cain, ninguno, y mira que eran buenos. M.Cain tiene ese toque oscuro, tramposo, que te hace sentir mal, que te hace removerte en el asiento, angustiarte; esa mirada más alejada de las novelas hardboilded de sus congéneres. Aunque cien por cien Pulp.

La camarera es una buena muestra de esa asfixia de la que hablo, un excelente ejemplo de cómo jugar con el lector, de cómo verlo sufrir, marearlo, desconcertarlo, confundirlo; y todo sin verter una sola gota de sangre, sin asesinatos, sin persecuciones, sin un solo disparo, sólo con una pobre y desalmada y preciosa viuda con un hijo…

¿Lo vais pillando?

Lo increíble de ésta novela es que retrata la esencia de la maldad humana, pero no la maldad con la máscara virulenta y sanguinaria que podemos esperar de una novela Pulp, con todas esas venganzas, disparos, ajustes de cuentas y demás…no, nada de eso, M.Cain nos enseña la maldad sutil y fría que todo ser humano incuba en su interior, un maldad aún más peligrosa que la que vomitamos en caliente, una maldad silenciosa, tranquila; esa malicia de miradas reprobatorias, de llamadas incriminatorias, de silencios acusatorios, de comentarios hostiles, de maniobras tramposas para quitarnos lo que más queremos…esa perversidad de aplastarnos por pura envidia y regocijo silencioso.

Joan Medford se acaba de quedar viuda, su marido acaba de estrellarse en coche contra una pared de hormigón. No era ningún santo, desde luego, pero Joan se ha quedado con el pequeño Tad de tres años, una casa que pagar, un montón de deudas y por lo pronto, sin agua, luz, gas ni teléfono. Por si fuera poco, su cuñada Ethel que cuida temporalmente de Tad, se ha propuesto quedarse al pequeño para siempre, arguyendo que Joan es una madre pésima y de malas compañías…

Joan encuentra trabajo en una coctelería no muy lejos de su casa, y aunque puede ganarse la vida, este trabajo no hace más que complicarle aún más la vida…

La camarera es una buenísima novela, y cómo he dicho explora muy bien el alma humana;  Joan es una personaje extraordinario, increíble, que nunca sabes si está diciendo la verdad o nos está engañando a todos, si es tan ingenua como parece o tiene un lado absolutamente perverso que no muestra. Los secundarios también son fantásticos, Ethel con su inquina y su maldad silenciosa, el agente Church, ciego (o no) de su verdad y con ganas de ascender, de pasar por encima de cuantos necesite, el señor Earl, tan enamorado y soñador…

Todo el elenco de personajes es muy bueno, M.Cain es un maestro, un experto en crear vidas, en moldearlas, en hacernos creer aquello que a él se le antoja, en jugar con nosotros.

Y todo sin un solo disparo.

Ya aviso que esta novela no es para los que disfruta(mos) con los hardbolieds más crudos, o con las novelas más perversas y retorcidas, no, La camarera es, a su manera, una novela asfixiante, si, potente, si, diabólica, también, pero desde la perspectiva silenciosa,  cómo he dicho antes,  La camarera es una novela tranquila, con un ritmo pausado, unos acontecimientos mundanos, rutinas, prácticamente parece un folletín. Y lo bueno de todo eso es el trasfondo que refleja, las segundas lecturas, los segundos significados, las dobles moralidades, la ambición que esconden las acciones, la crueldad del relato en sí mismo, la fuerza de intentar salir a delante pese a todo.

M.Cain escribió esta novela con prácticamente ochenta y tres años (murió dos años después), hizo innumerables manuscritos de la novela, con diferentes pasajes y diferentes desarrollos y no estaba corregida cuando murió. El manuscrito (o todos ellos) desaparecieron durante años (desde el 77 si no me equivoco) y se recuperaron hace poco, los encontró el editor de Hard Case Crime, que la editó y publicó en su sello en 2012. Cuenta Charles Ardai,  el editor de Hard Case Crime, en un fantástico epílogo a la novela, cómo se las arregló para editar un novela que estaba sin corregir por el autor y que estaba repartida en unas decenas de manuscritos, un trabajo de auténtico cirujano…vale la pena que le echéis un vistazo.

Una novela enorme, un M.Cain maduro y potente, una historia de reflejos y dobles intenciones, joder, no está nada mal para escribirla con 83 años, ¿eh, EH?

La camarera

James M.Cain

RBA Serie Negra 2013

301 páginas.

El cartero siempre llama dos veces, de James M.Cain

27/07/2013

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¨Entonces la vi. Hasta ese momento debía de haber estado en la cocina, pero en ese momento entró en el comedor para recoger la mesa. Salvo el cuerpo, no era una gran belleza, pero tenía una mirada enfurruñada y los labios tan carnosos que me dieron ganas de fundirlos con los míos¨

Prometí leerla, y me encanta cuando hago estas promesas conmigo mismo, joder, me encanta hacerme caso a mí mismo, estoy encantado de conocerme. No buscaba esta novela hace un par de días cuando fui a la biblioteca con uno de los enanos, no buscaba nada, estaba leyendo plácidamente a Miéville en una de las mesas. Pero ya sabéis, hay una fuerza oculta que hace que te levantes y ojees todos y cada uno de los libros de la biblioteca, uno a uno. Y M.Cain salto a mi mano, sin más, iba mirando y de pronto M.Cain estaba ahí. ¿Qué iba a hacer?

Amo a James Mallahan Cain.

Y vosotros lo amareis también. Estoy seguro. Leed esta novela, o Pacto de sangre, o cualquier otra, da lo mismo, M.Cain es un maestro del Pulp, con un estilo precioso y un ritmo increíble, es un clásico imprescindible.

El cartero siempre llama dos veces es uno de los grandes clásicos de la novela negra de la historia, con dos adaptaciones de cine a sus espaldas y millones de ejemplares vendidos, es difícil que no hayáis oído hablar de él, o que no hayáis visto alguna de las películas. Yo lo conocía, pero ni  había leído esta novela ni había visto ninguna de las películas. Para mí eso ha sido perfecto, pues he llegado al libro sin saber absolutamente nada, ni siquiera algo del famoso Frank y nuestra querida Cora.

El argumento de El cartero siempre llama dos veces es sobradamente conocido; Frank Chambers, un semi vagabundo, un buscavidas seductor y bastante vago, llega a una pequeña cafetería de carretera regentada por el griego Nick Papadakis. Chambers está de paso, ha llegado a bordo de un camión y solo quiere comer algo y seguir su camino. Pero esta no sería una novela Pulp en toda regla si en esa cafetería Chambers no se cruzara con una mujer que le hiciera perder el juicio en el mismo instante de verla. Esa mujer es Cora, la mujer de Nick Papadakis.

¿No es eso lo que queremos, Cora, ser un par de vagabundos, como en realidad somos?

A partir de ahí sucede lo obvio en una novela de este tipo, que no cuento por si no soléis ser lectores de Pulp. La trama por supuesto en estos tiempos no es la más original, claro, en estos tiempos, pero cuando M.cain  escribió esta novela fue toda una revolución y se vendieron un buen montón de ejemplares, incluso en Boston fue prohibida.

El estilo de M.Cain es buenísimo, claro, conciso, rápido, directo, frases cortas, diálogos sin florituras, un punto de surrealistas, veloces. Flota en toda la trama un aire de misterio que crece conforme la novela va avanzando, un desenlace apremiante, pero que M.Cain va retardando, va atrasando magistralmente con toda clase de trucos perfectos. El estilo Pulp cien por cien de la novela la hace deliciosa y endiabladamente rápida, yo me leí las apenas 120 páginas en un solo día.

El cartero siempre llama dos veces es una excelente novela, una de las mejores expresiones del Pulp americano, una lectura imprescindible para entender el movimiento. Un novela que se empieza y no se suelta hasta la última página, puro entretenimiento, pura adrenalina, una historia de amor violenta, cínica, cruel y maravillosa.

El cartero siempre llama dos veces

James M.Cain

RBA Serie Negra 2010

125 páginas.

Pacto de sangre, de James M. Cain

11/06/2012

AMOR.

De la RAE:

(Del lat. amor, -ōris).

1. m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.

2. m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.

3. m. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.

4. m. Tendencia a la unión sexual.

Las mujeres pueden ser malas. Fatales.

Y los hombres muy obtusos.

O lo que es lo mismo,

Amor.

Y en las novelas Pulp amor y mujeres fatales hay a puñados. Y esta es una de ellas. Y que una.

Voy a confesar una cosa vergonzosa; no había leído a M.Cain hasta esta novela. No he leído El cartero siempre llama dos veces. Eso tiene una cosa buena, ahora la leeré seguro, M.Cain me ha encantado.

En el Pulp la gran mayoría de veces el protagonista es un detective duro y mujeriego con métodos poco ortodoxos. En la gran mayoría. En Pacto de sangre no hay detective duro ni métodos poco ortodoxos, lo que tenemos es un agente de seguros, el agente de seguros Walter Huff, un tipo inteligente, trabajador, con buen olfato para descubrir estafas y una reputación intachable.

¿Qué pasa si juntamos a un hombre así con una mujer ambiciosa?

¿Y además casada?

¿Qué pasa si juntamos honorabilidad y codicia?

¿Qué pasa si mezclamos trabajo, deseo y dinero?

Pues seguramente que alguien va a ir a criar malvas.

Pero no todo es tan sencillo. Ni tan claro. Ni tan fácil.

Que se lo digan Huff.

Narrada en primera persona, el estilo es directo y seco, preciso. Con un Walter Huff perdido entre las curvas de una mujer, asomándose al precipicio, mirando al fondo y, sabiendo las consecuencias, saltando a el; mostrándonos una tragedia anunciada, una desdicha palpable, futura, que los protagonistas se empeñan en perseguir, en completar, asumiéndola, como si no conocieran las consecuencias de tan horribles acciones.

Unos protagonistas fríos, calculadores, ambiciosos, mas preocupados por escapar de la justicia que por los horrores que han cometido, más inquietos por atar cabos y sembrar pistas, que por redimirse, más impacientes por cobrar que por pagar por sus pecados…

Si contara toda la historia; los giros, las situaciones, las andanzas y la resolución, pensaríais que la novela tiene cerca de las consabidas 400 páginas que toda novela negra tiene últimamente. Pacto de sangre tiene 137 maravillosas páginas. Perfectas, calculadas y exactas. Con el ritmo adecuado, los diálogos precisos y la acción justa.

Es una pequeña bomba de mano.

Es una historia corriente, es una 2+2=4 que te estalla en la cara y te demuestra que a veces da 5, es una novela Pulp de manual, en toda regla, de pe a pa y por eso es extraordinaria y asombrosa.

Y con una resolución, una escena final, una imagen; onírica, romántica uno de los cierres mas demoledores que he leído, de los mejores, sin discusión posible.

Absoluto.

Una muestra más del fantástico universo Pulp, una más a tener muy en cuenta.

Pacto de sangre

James M.Cain

Serie Negra 2012

137 páginas.