Archive for 31 octubre 2011

El lamento de las sirenas de Michael Koryta

31/10/2011

Es difícil innovar en el género negro, casi imposible, muy pocos autores han sabido redefinir la novela negra, reinventarla, ser originales. Si obviamos a los precursores del género, y a los clásicos, hay pocos nombres que se identifiquen con un cambio de rumbo del género.

¿Pero eso importa?

No demasiado.

Y en Michael Koryta no importa. Da igual que no venga a sacudir el panorama de género negro de este país o de cualquier otro donde se publique, da igual que se mantenga fiel a los esquemas de los clásicos, a las historias de detectives que tan bien conocemos, no importa, en serio, porque lo que hace, lo hace realmente bien.

Michel Koryta (Bloomington, Indiana) publicó su primera novela con 21 años, Esta noche digo adiós, y ganó el St Martin´s press/Private EyeWriters de América y el premio Great Lakes a la mejor novela de misterio, además fue finalista del prestigioso y respetado premio Edgar de novela negra.  Y ahora Roja y Negra publica su segunda novela El lamento de las sirenas.

Y lo hace bien, lo repito, que te premien con tu primera novela y a la edad de 21 años no es cualquier cosa, además, mi s fuentes me han confesado que Koryta es el protegido de Lehane  y que son muy amigos, y Lehane es bueno, ya lo creo, de los mejores, con un maestro así y el potencial que demuestra, Koryta tiene todos los números para hacer carrera en esto.

Mystery News dice de El lamento de las sirenas: ¨Digna de Raymond Chandler o (mejor quizás) de Ross Mcdonald.¨  Bueno, como siempre, las comparaciones son odiosas y esta no iba a ser menos, Chandler es Chandler y se acabó, cuanto antes entiendan esto los editores mejor, porque es irrepetible, inimitable y está muerto, así que ya vale. En cuanto a Mcdonald, no va a ser menos, en cuanto algún escritor hace reflexionar a su detective ¡zas! Clavado a Lew Archer, bueno, vale, pues no. Koryta es bueno, lo hace bien, pero tiene su propio estilo que por supuesto,  nace de todos los grandes clásicos, no le comparemos, disfrutémoslo.

Y El lamento de las sirenas es una buena oportunidad para hacerlo. Koryta tiene un buen par de detectives,  Lincon Perry y su compañero Joe Pritchard, ex policías de Cleveland  reconvertidos en detectives privados. Perry es un tipo duro, lo echaron de la policía por darle su merecido a un famoso abogado de la ciudad y escandalizar un poco a la población, es terco, leal y honesto,  contestón irremediable y tiende a poner su vida en peligro. Pritchard, por el contrario, es un tipo calmado, educado y reflexivo, salió de la policía con honores y es respetado por sus ex compañeros, es toda una leyenda y tiene infinitos contactos. Perry y Pritchard hacen una excelente pareja, aunque en esta novela toda la atención se centra en Lincon Perry y Pritchard es un complemento de calidad.

Ed Gradduk, el que fue el mejor amigo de la infancia de Perry, es acusado de asesinato y de quemar una casa para encubrir el asesinato. En cuanto Perry se entera de la acusación decide ayudar a su amigo a quedar libre de la acusación. La mala noticia es que hace ocho años que Perry no ve a Gradduk, ya que este pasó algunos de aquellos años en la cárcel, por culpa de Perry. Todo el mundo lo sabe en el barrio y todo el mundo odia a Perry por aquello y ahora él quiere ayudar a su amigo. La cosa esta fea.

Y se pone peor cuando Gradduk muere. Perry encuentra a Ed, pero este esta tan borracho que habla sin demasiado sentido y parece inmerso en un mundo que solo el comprende. Antes de morir, Ed solo consigue transmitir a su amigo que es inocente. Así, con la convicción de que su amigo no ha cometido el asesinato, Perry empieza una investigación por su cuenta a la que se suma su socio Pritchard, una investigación que desenterrara el pasado del barrio donde se criaron Perry y Ed Gradduk, una investigación que destapara las feas costumbres de aquella época de policías, abogados, políticos, delincuentes, mafiosos con aires de grandeza y desgraciados con deudas imposibles.

La novela empieza algo lenta, con calma para mi gusto, pero sobrepasada la página cien, el ritmo cambia con sutileza, la novela se agiliza y se mantiene fuerte hasta el final. Koryta escribe muy bien, con claridad, sin demasiados detalles sobre fechas y lugares, ni épocas, aunque está claro que la novela transcurre en la actualidad, sin entretenerse demasiado en descripciones, un estilo ágil, fuerte, con buenos personajes, bien definidos. La trama es redonda, no demasiado original quizás, amigo que necesita ayuda, amigo que se siente culpable lo ayuda, pero está perfectamente resuelta y hasta llegar al culpable las variables son muchas, creíbles y certeras.

Michael Koryta igual no va a revolucionar nada, aunque nunca se sabe, pero lo que es casi seguro es que se va a hacer un buen lugar en el panorama negro criminal, de este país y de cualquiera donde lo publiquen.

¿Un tío tan joven y con este currículum?

¿Qué hacéis ahí sentados?

El lamento de las sirenas

Michael Koryta

Editorial Mondadori (Roja y Negra) 2011

332 páginas

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Ejército enemigo de Alberto Olmos

25/10/2011

Dice Patricio Pron de Ejercito Enemigo: Ejército enemigo es técnicamente pobre y argumentalmente fallida, lo que demuestra que (desafortunadamente) entre las opiniones y la literatura, entre ser un francotirador y un escritor a tener en cuenta, existe un abismo que para muchos es infranqueable.

Joder.

Vaya con Patricio.

Lo de francotirador, por si alguien anda despistado, es por el alter ego de Olmos, ese  lector Mal-herido, que tanto daño ha hecho a tantos con su blog de crítica literaria tan incendiario. Y del que tanto va a recibir Olmos estos meses.

Empecé la novela con muchas ganas, muchas, tanto oír hablar de Olmos, tanto oír hablar de mal-herido, tanto leer las puyas constantes entre Olmos y numerosos blogs, tantos en su defensa (de Olmos) tanto más en su contra, tanto odio, Olmos desde su blog contra un ejército invisible, defendiéndose, explicándose, calentándose.

Y va, y saca nueva novela. Con Mondadori.

Sorpresa de la buena.

Indudablemente (y algunos, imagino, al margen de la calidad de la novela) se le han echado encima, se lo están comiendo.

Está pagando por sus pecados.

Redención de los denostados.

Y lo que le queda.

Seguí leyendo la novela. Evite leer las reseñas que había hasta el momento de Ejercito enemigo, las buenas y las malas, leí, mucho. Y todo iba bien, la novela me gustaba, empecé a creer en Olmos, en su novela, me gustaba, hasta me sentía único, ¡me gusta Olmos! ¡Y no soy uno de sus amigos! Estoy disfrutando pensaba, joder, eso es lo que busco, ¡esto es lo que busco!

Y entonces llego el sexo. Explícito.

Pollas, coños, y a follar y masturbarse como si se acabara el mundo. Y eso  vulgariza la novela, aburre, cansa y hasta carga. Puede que me cargue la manera de contar de Olmos, porque novelas con sexo explícito he leído ya unas cuantas. Pero sigo leyendo, Santiago es un tipo solitario, antisocial, que trabaja en publicidad, en esa publicidad decadente de anuncios de detergentes, un tío cínico, que se masturba compulsivamente y que odia el barrio donde vive  ¨Mi barrio era una puta mierda. La gente de mi barrio era una puta mierda.¨  Daniel, un amigo de Santiago muere inesperadamente y lega a Santiago un sobre con una palabra, un mensaje que permitirá a Santiago conocer realmente la vida oculta de su amigo. Porque la cosa es que su amigo, Daniel, es (era) un tipo solidario, que trabajaba en proyectos humanitarios, que creía en la solidaridad y bla,bla,bla…

Y Santiago es totalmente lo contrario, un tipo al que le encanta el capitalismo, que no cree en los discursos solidarios y que cree que ¨…la solidaridad es una forma de ocio, una ficción para el puro entretenimiento de personas con mucho tiempo libre¨

Y este planteamiento es cojonudo, pero choca con el desarrollo que Olmos le da a la novela, convirtiéndola en una especie de eterna reflexión del protagonista, un monologo sobre la masturbación, el sexo, el sexo en internet, el correo electrónico y demás simplerías.  La lástima es que uno se engancha a la novela, disfruta, pero poco a poco cae en el aburrimiento, el ritmo se rompe y ya no remonta, acabando con un final descafeinado y nada sugerente. Mierda.

Olmos dibuja una sociedad en decadencia, una sociedad deprimida, sucia, y lo hace a través de Santiago, es el protagonista el que siente que la sociedad es así, lo dice, lo piensa, pero al lector eso le llega diluido, Olmos no consigue transmitir la fuerza de ese pensamiento, como si hace por ejemplo Cristina Fallarás en Las niñas perdidas, donde palpamos la miseria del barrio. A Olmos le falta eso, credibilidad, fuerza, parece que esa aura de prepotencia que planea sobre su persona se ha transmitido a su escritura, a su novela, y que, con crear una historia y desarrollarla sea para el suficiente, sin prestar demasiada atención a esa parte en que hay que darle alma a lo escrito, a lo contado, para que los lectores, después,  podamos disfrutar, gozar, sufrir o lo que haga cada uno cuando tiene una novela en la mano, hasta masturbarse.

Y esta es solo mi opinión, la de un lector que ha pagado por esta novela el precio marcado por la editorial, ni soy de los amigos de Olmos, ni soy de los que lo quieren ver caer hasta perderse, solo un lector y mediocre bloguero, sin más.

Ejército enemigo

Alberto Olmos

Ed. Mondadori 2011

279 paginas.

Mooch de Dan Fante

06/10/2011

Un nuevo Fante. Un mismo Fante. Un crudo Fante.

Joder con Dan Fante. Después de Chump Change, uno ya sabe lo que le espera al comprar un libro del norteamericano, uno ya intuye el alcohol, el sexo, las drogas, ya intuye los temblores, las náuseas, los días en blanco, intuye las reuniones de Alcohólicos anónimos, los gritos, la suciedad, intuye la crueldad, el desprecio y el fracaso. Y lo aceptas. Compras el maldito libro. Te vas a casa, lo abres y ¡PUM! Tu bonita vida estalla en mil pedazos.

¨Una vez en la calle sofocante, quité una nueva multa de debajo del limpiaparabrisas de mi viejo Chrysler, la rompí en cuantos pedazos pude y la lancé al aire. Odiaba estar de nuevo en Los Ángeles. Odiaba no haber bebido en meses. Odiaba estar quedándome calvo. Odiaba mi trabajo. Odiaba los cigarrillos con filtros, el rap y los estúpidos dientazos blancos de Tom Cruise. Y odiaba a la puta Dirección General de Tráfico.¨

Es inevitable. Dan Fante hace que lo normal sea miserable, y lo miserable demencial, tiene la capacidad de teñir el mundo con una pátina sucia, cruel y miserable. Pero con un fino hilo de esperanza. Un hilo de esperanza que se manifiesta en mil y una formas, en mil y un momentos; en un exjefe que después de expulsarte del trabajo te da una segunda oportunidad, aun estando sucio, bebido y en la cárcel, en una mujer (siempre hay una mujer) que, siendo de la peor influencia, de la peor compañía y sabiendo de antemano que será tu perdición, despierta en ti lo mejor de tu persona, el mejor tú, el más sobrio tú.

Esperanza, lucha, motivación, superación.

AMOR.

Fante nos da una magistral lección de amor en Mooch, y de superación. Bruno Dante, a quien ya conocimos en Chump Change , sigue queriendo ser escritor, sigue queriendo parecerse a su padre. Pero no es capaz de escribir una sola línea, y no es capaz de mantenerse sobrio demasiado tiempo. En ese contexto Bruno pierde su trabajo como vendedor de aspiradoras y la desesperación llega con más fuerza, las ganas de beber aumentan y su vida se va de lleno al garete. Pero siempre hay esperanza. Bruno consigue un nuevo trabajo, un trabajo que se le da bien, donde gana dinero y puede empezar de nuevo. Y entonces conoce a Jimmi. Y su vida se va a la mierda. Otra vez.

Es así, arriba y abajo, cuando más alto estas más fuerte caes, una y otra vez, una y otra vez. Y Bruno cae y cae, una y otra vez, una y otra vez, pero siempre se levanta, se quita el polvo y sigue su camino. Lección número uno de Dan Fante: siempre hay esperanza. Lección número dos de Dan Fante: un perdedor puede ser un ganador y un ganador gilipollas puede ser un bonito perdedor.

Y es que Fante lo sabe bien, ha pasado por ello y plasma en sus libros esa crueldad, esa soledad en la que se ha sumergido, sus libros emanan directamente del realismo sucio que tan bien conocía Bukowski y del que seguro, gracias a su padre, tan cerca estuvo. Mooch es más sucio que Chump Change, más sexual, más explícito. En Chump Change el padre de Bruno era el eje de la novela, el AMOR, y era bastante dura, reflexiva. En Mooch el eje de la novela es Jimmi, el AMOR, y Bruno es más impulsivo que reflexivo, mas apasionado. Se nota el cambio en Bruno.

Mooch es una novela increíble sobre la naturaleza del hombre y sobre sus grandes debilidades, es una novela de amor dañino y alcohol, de superación y de momentos vergonzosos. Bruno Dante es deudor directo o indirecto de Chinasky, pero tiene carácter propio, personalidad, fuerza, Dan Fante es un gran escritor, sin complejos, sin filtros, sin anestesia.

¡Eso sí que es verdadera protección de precio!

Mooch

Dan Fante

Sajalin Editores 2011

217 paginas.