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Poesía cruel, de Vicki Hendricks

29/10/2012

Reconozco que Es Pop ediciones es una pequeña debilidad, reconozco que todo lo que publica esta pequeña editorial me suscita un interés inmenso  y que, salvo en una ocasión, he acabado comprando y leyendo todas sus novelas de ficción.

Así que imaginad mi cara cuando Óscar Palmer anuncia que pone en marcha un proyecto para publicar una de sus novedades mediante el Crowdfunding.

Casi me caigo de la silla joder.

El proyecto gracias a dios salió adelante, fue este, y si no fui el primero en apuntarme fui el segundo.  Realmente me ha gustado ser parte de este proyecto, creo que es una muy buena manera de poder editar y publicar cosas que de otra manera quizás no verían la luz, hace que los lectores nos sintamos involucrados en todo el proceso y joder, te sientes un poco metido en el ajo y eso mola.

Además sale tu nombre en el libro, que sirve de poco, pero he, ¿A que no puedes dejar de mirarlo?

¿Y Poesía cruel que, mola?

Joder.

Os juro que nunca me he excitado tanto con una novela. TANTO.

¿Qué? ¿Qué pasa?  ¿Es que no se os pone dura con una película?  ¿No veis porno? Con lo sano que es. No me seáis hermanitas de la caridad, venga.

En serio, esta novela es sexual, mucho, pero también es otras muchas cosas, de ahí su grandeza.

Vicki Hendricks escribe bien; crea buenísimos personajes,  un escenario impecable y una trama redonda.

Poesía cruel es una historia de obsesiones. De obsesiones brutales, de instintos primarios, de pérdidas de la realidad, de autodestrucción consciente. Del amor llevado a sus últimas consecuencias.

Un foco de deseo y tres imposibles pretendientes que lo ansían.

Renata, o Rennie como la llaman en su entorno, como la llaman los que la desean, los que la aman, es una prostituta de escasa moral, una mujer con un encanto feroz, con una personalidad y un cuerpo que hechizan, que hipnotizan,  y que vive en la habitación de un sórdido hotel de Miami Beach.

Jules, es una tímida e insegura chica que vive justo en la habitación de al lado en el mismo sórdido hotel que Renata, lo dejó todo para ser escritora, para escribir una novela que impresionara a su padre. Es amiga de Rennie, confidente.

Richard, poeta, profesor en una universidad, casado y con dos hijos, lo tiene todo, TODO, y esta loco por Renata

Pepe la omnipresente pitón birmana que vive con Rennie y que equipara, a mi ver, la figura de Renata con la de Eva en el paraíso…

Francisco, cubano, es la pareja de Rennnie para hacer algunos trabajos sexuales, además del que se la folla sin pagar, el que la protege y lo más parecido a un compañero. ¿Ama a Rennie? Que me parta un rayo si lo sé.

Con estos  personajes, a estas horas aún no se cual me gusta más, aunque estoy entre Rennie y Richard, para mí los más extremos, Hendricks se monta un argumento al más puro estilo noir; hoteles desahuciados, mucho sexo, drogas, alcohol y un buen montón de sangre.

Siempre me ha fascinado la capacidad que tienen algunas mujeres para ejercer un poder absoluto sobre los hombres o sobre algunas mujeres, un poder que, voluntaria o involuntariamente, hace que los demás lo dejen todo por estar a su lado, sus trabajos, sus parejas o sus vidas enteras, hasta las últimas consecuencias.  Esta novela es un claro ejemplo de eso. Lo hemos visto antes, leí hace un tiempo una maravillosa novela de Chester Himes que se llama Por amor a Imabelle en la que el protagonista estaba totalmente obcecado con una mujer que no hacía más que aprovecharse de él. En Poesía cruel el grado de obsesión es mucho más feroz.

La novela fluye desde la primera página, el sexo hace que las páginas se sucedan sin demasiada tensión, con calma, los personajes vienen y van, se presentas sus cartas, sus obsesiones, sus prioridades. Hasta que alguien le clava unas tijeras en el cuello a un abogado gordo, sudoroso y con la polla pequeña.

A tomar por culo.

Y entonces no es que la novela cambie, no es que se convierta e un best seller de aeropuerto, es que coge aún mas fuerza sin perder suavidad, el ritmo sube un peldaño y entonces entramos de lleno en el terreno mas negro. Entonces tenemos más sexo, más alcohol y más sangre.

Joder, eso es lo que me gusta.

¨Su lengua tiembla, cercana al agotamiento, mientras ella se restriega contra su boca  durante minutos que se funden en la eternidad. Finalmente, Renata deja escapar un prolongado y dulce gemido, suave e infantil. ¨

Alguna vez he dicho aquí que el sexo en las novelas no es que me guste demasiado. El problema es que la mayoría de las veces se utiliza el sexo de una forma soez, efectista, de relleno. En Poesía cruel cada escena de sexo esta en su justo lugar, cada polvo, cada mamada, cada desnudo, cada teta, cada polla y cada chochito esta donde tiene que estar, aparece en el momento que tiene que aparecer, ninguna de esas imágenes da la sensación de relleno ni de ordinariez, no sobra ni molesta.

GRACIAS.

En fin, creo sinceramente que deberías mover el culo hasta vuestra librería  y comprar este libro, es negro, es bueno y os va a dar momentazos de placer que ni el Playboy.

Eso si, ojo al leerlo, los cambios físicos al leerlo pueden ser evidentes si sois tíos, avisados estáis.

Ellas, a todo trapo, viento a favor y que lo disfrutéis queridas.

Poesía cruel

Vicki Hendricks

Es Pop Ediciones 2012

341 páginas.

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