Archive for 21 diciembre 2011

Concurso Libros y Literatura de Microrreseñas 2011

21/12/2011

Libros y literatura vuelve a tirar la casa por la ventana.

La madre que los parió. Como me gustaría que me ficharan para hacer reseñas (guiño, guiño, codazo, codazo). Pero como eso no pasa, siempre puedo intentar impresionarlos participando en sus concursos. Que mis reseñas son  especiales  buenovaledeacuerdo.

Así que eso he hecho. El año pasado ya organizaron un concursazo, y este año repiten.

El concurso consiste en hacer una reseña de menos de 500 caracteres sobre un libro que te haya impresionado, gustado y subirla a su perfil de Facebook, en el lugar habilitado para el concurso. Y hay cuatro premios. OJO.

1-La microrreseña que más votos tenga, ganará un cheque de 100€ para canjear en Fnac.es, y un lote de libros de la Editorial Impedimenta.

2-Un jurado de expertos elegirá la mejor reseña. La microrreseña elegida por el jurado obtendrá otro cheque de 100€ para canjear en Fnac.es y un lote de libros de la Editorial Impedimenta.

3-Animamos a otros blogs a ayudarnos a difundir el concurso. Entre los que publiquen esta información en su blog y se pongan en contacto con nosotros en concursos@librosyliteratura.es sorteamos otro cheque de 100€ para canjear en Fnac.es y un lote de libros de la Editorial Impedimenta.

4-Uno de los votantes de Facebook se llevara otro premio a través de un sorteo.

El concurso está abierto hasta el 25 de diciembre a las 23.59 horas. A partir del día 26 a las 00.01 comenzarán las votaciones en Facebook.

Solo tenéis que haceros fans de Libros y Literatura en Facebook para participar y ala a ver hay suerte.

Tenéis las bases aquí.

1984, de George Orwell

19/12/2011

¨El objeto de la persecución no es más que la persecución misma. La tortura solo tiene como finalidad la misma tortura. Y el objeto del poder no es más que el poder.¨

 1984 es jodidamente demoledor.

Y es triste y oscura y deprimente. Y acojona un huevo.

Nadie que lea este libro puede apartar de su mente ciertos países en los que la situación aquí contada se reproduce en gran parte.

Un, dos tres responda otra vez, países chungos con represión:

¡República popular China!

¡Rusia!

Y hay unos cuantos más, que sin llegar a hacer una Revolución cultural  y arrasar con todo, también esconden su parte totalitaria, ya sea mediante la religión, el dinero…

Porque en 1984 Orwell nos pinta una sociedad sometida, obligada, borrada. Nuestro querido protagonista, Winston  Smith, vive en Londres, en un Londres ficticio, y trabaja en el ministerio de la Verdad. Allí se encarga de cambiar el pasado a petición de El Partido, cambiar el pasado para que coincida con las predicciones que ha hecho El Gran Hermano. Cambiar cifras de producción, cifras de fabricación, en fin, borra el pasado para que nunca se pueda discutir la veracidad de las palabras de El Gran Hermano.

Porque Oceanía está gobernada por El Partido, a la cabeza del cual está la figura de El Gran hermano, un siniestro personaje que está en todas partes, del que hay imágenes gigantes en todos los lugares, y bajo el que todo el mundo debe arrodillarse. El Partido  somete a su población a estrictas reglas de convivencia (o más concretamente de supervivencia). Toda la población está vigilada 24 horas mediante las telepantallas, unos funestos aparatos instalados en todas las casas, cafeterías, lugares de trabajo, calles y en cualquier lugar de paso o donde sea susceptible el paso o la reunión de personas. Además también hay instalados micrófonos allí donde no llegan las telepantallas. Por si eso fuera poco existe la Policía del Pensamiento, un horrible grupo policíaco que parece leer los malos pensamientos en contra del partido, una policía que te detecta aunque tu pensamiento en contra del partido haya tenido lugar hace mucho tiempo…

Hay que vivir bajo las reglas de El Partido, no hay otra posibilidad, cualquier otra cosa es castigada con la tortura o la vaporización, o sea la muerte.  El Partido raciona la comida, raciona los zapatos, raciona los cigarrillos, los pijamas, lo raciona absolutamente  todo, no hay alcohol, solo se puede beber un derivado de la ginebra, algo que pretende ser ginebra. De hecho todo es un derivado de algo, beben un sucedáneo de café, comen sucedáneo de carne, sucedáneo de chocolate…

Todo, todo, todo está bajo supervisión de El partido. Los únicos a los que se deja a su aire es a los llamados proles. Los proles constituyen el ochenta por ciento de la población y están considerados por El Partido algo más que animales. Representan para El Partido lo más bajo del ser humano, no les tienen en cuenta para nada y les otorgan una mentalidad simple y llana, les permiten la prostitución, la bebida y las drogas, consideran que son tan simples que nunca se revelaran contra El Partido y les dejan margen para la convivencia.

Nuestro amigo Winston Smith vive solo, es un buen afiliado del partido, un buen ciudadano, pero por mucho que te intenten educar, uno acaba teniendo inquietudes, se hace preguntas, las cosas no le cuadran…

1984 es una novela dura, que, quieras o no, te remueve la conciencia, es de esas novelas toca pelotas que te hacen sentir incómodo. No os descubro nada, la mayoría la debéis saber, pero es una novela prácticamente obligatoria. Y en los tiempos que corren esta novela asusta, por su familiaridad, por su aura, por su resolución…

No es una historia esperanzadora.

Violetas de marzo, de Philip Kerr

11/12/2011

Nunca he sentido demasiada pasión por la segunda guerra mundial, ni por el período justo anterior, la victoria  de Hitler en Alemania. No había leído ningún libro ambientado en la época, y mucho menos de novela negra. La razón es bien simple, estoy cansado de películas y novelas sobre campos de concentración y sobre el sufrimiento humano que allí tuvo lugar.

Son demasiado duros para mí, y nunca me acercaré a ellos. Cuando decidí leer Violetas de Marzo no las tenía todas conmigo, pero, ¿novela negra ambientada en el Berlín nazi, con un detective privado como protagonista? Era demasiado tentador.

Y todo el mundo me la recomendaba, por supuesto. Y cuando digo todo el mundo es todo el mundo. Así que, hace más o menos un mes, anuncie en Twitter que tenía ganas de leer Violetas de Marzo,  y que todo aquel que también tenía ganas de leerlo, se podía unir a la lectura; vamos, una lectura conjunta como la que ya hicimos en El mapa y el territorio. Mucha gente se unió a la lectura que empezó el lunes día 5 de diciembre y que durara siempre que alguien lea de nuevo el libro.Ttodos hemos leído bajo el hashtag #violetasdemarzo y podéis hacer una búsqueda en twitter para leer las impresiones de todos nosotros y de los futuros lectores.

Pero hablemos de las novela.

 1936, Hitler está en el poder y Alemania celebra los polémicos Juegos Olímpicos que tuvieron lugar ese verano, parece que el ambiente se ha relajado para que los turistas no tengan la impresión  que Alemania vive bajo un régimen dictatorial; los libros prohibidos han vuelto a la librerías, los carteles más feroces a favor del régimen han desparecido de las paredes…

En ese escenario conocemos a Bernie Gunther, ex miembro de la policía criminal Alemana (la Kripo) que abandonó para ser detective privado de un lujoso hotel, el Adlon.  En el Adlon se forjo como detective para luego seguir por libre y montar su propio despacho, tal y como lo conocemos ahora.  Bernie investiga sobre todo gente desaparecida, que en una época como esa y con la Gestapo y las SS husmeando en todas partes y haciendo de las suyas, es trabajo seguro. Una noche, Bernie es abordado en la puerta de su casa por un misterioso hombre que le asegura que ganara un buen dinero con solo acompañarlo a ver a alguien. Ese alguien, resulta ser un millonario magnate del acero que quiere contratar a Bernie para que encuentre a una persona y recupere un valioso objeto que ha sido robado.

Y ya no nos podemos despegar de las páginas de Violetas de Marzo. Como me gusta Bernie Gunther. Vale, cumple todos los requisitos de detective Pulp: cínico, bocazas, valiente, contestón y con una enorme dosis de humor negro. Pero eso no lo hace menos genial, al contrario, creo que después de Marlowe es de mis detectives favoritos. Gunther investiga el robo del valioso objeto mientras se enfrenta a una sociedad sumida en el miedo, la cual tiene dos maneras de actuar; o  callando por miedo a ser detenido y enviado a un campo de concentración o con un énfasis patriótico difícil de cuestionar  y descubriendo a todos los que no están de parte del Partido y confabulan contra él. En la Alemania de Hitler no había sitio para medias tintas. Salvo para Gunther, que lejos de estar de parte del Führer, está igualmente lejos de los bolcheviques. Bernie es Bernie.

Y ese Berlín nazi, Olímpico, a las puertas de la segunda guerra mundial es tan grande, es tan autentico. Kerr no solo coloca a Gunther en un escenario y una época, como cualquier otro escritor, Kerr hace de Berlín y del nazismo parte imprescindible de la novela,  me ha encantado conocer los entresijos de las SS, de la Gestapo y de un montón de asociaciones alemanas dependientes del régimen de Hitler.

Violetas de Marzo es redonda de principio a fin, con una trama fuerte, bien hilada, consistente, con un Bernie Gunther excelso, rodeado de mujeres guapas y con la lengua siempre muy larga.

 ¨Podéis llamarme anticuado, pero nunca me han gustado los secretarios masculinos. La vanidad de un hombre resulta un obstáculo para que atienda las necesidades de otro hombre…¨

 ¨Siempre digo que no hay nada como rozarse con la Parca para renovar el gusto por la vida.    –Le sonreí y añadí- : Eso y una buena mujer.¨

Violetas de Marzo es la primera de las tres novelas que componen la serie Berlin Noir que continúa con Pálido criminal y Réquiem alemán. Con los años, Kerr he dilatado la serie y mantiene como protagonista a Bernie Gunther,  aunque la acción ya no se centra en Berlín. Los títulos siguientes son: Unos por otros, Una llamada misteriosa, Si los muertos no resucitan y Gris de campaña.

Una buena novela.

 Joder, una novela cojonuda.

Violetas de Marzo

Philip Kerr

RBA Serie Negra 2007

383 Páginas.