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Los que hemos amado de Willy Uribe

14/03/2011

Si sois asiduos a este blog, o si al menos lo seguís de manera algo regular, ya conoceréis a Willy Uribe, magnifico escritor y  excelente persona

Willy se ha dedicado casi toda su vida a compaginar su pasión por el surf con su pasión por la fotografía, era y sigue siendo, uno de los mejores fotógrafos de surf que jamás he visto, y mis diez años de tragar salitre así lo creen. Willy también escribía muy buenos artículos para diferentes revistas de surf, pero lo bueno llegó allá por el 86, cuando sacó su primer libro de relatos, Cuentos revueltos. Lejos de dejarlo ahí, siguió con Ciudad Bilboa, un pequeño homenaje a la ciudad donde vive que se publico en el 98 y siguió en 2003 con Crónicas del salitre, un conjunto de relatos sobre el surf. Ya por fin en 2006 se lanzo a sacar su primera novela, Nanga, una extraordinaria novela sobre la huida, el surf, los secretos y la condición humana, tenéis la reseña en el blog.

Después de Nanga Willy ha publicado cinco novelas mas, Se que mi padre decía (El Anden 2008), Revancha (Ámbar 2008), Doce poemas de Amor en Zicatela (La Circular, 2010. ed. limitada), Cuadrante las planas (Tusquets 2010) y Los que hemos amado (Libros del Lince 2011), dos libros de relatos, Surf stimulator (La circular ediciones 2009) y A vueltas con la marea (La circular ediciones 2010) y un cuento corto Más allá de Al Ganzug (La Circular, 2010. ed. limitada). Como veis Willy es un tío que hace los deberes, tiene dedicación, le pone empeño y además lo hace muy bien, pero solo tiene un problema, le persigue la mala suerte. Muchas de las editoriales que sacaron sus primero libros han cerrado y es muy difícil encontrar sus libros, además casi todas ellas fueron mal gestionadas y enfocadas mas como lucro que otra cosa, olvidándose por completo de sus escritores y de su promoción.

Yo empecé a leer a Willy cuando se autoedito Crónicas del salitre, la compre en su web o en su blog, no recuerdo entonces que utilizaba, luego compre Nanga, y ya nos fuimos conociendo, luego lo perdí de vista, y para cuando descubrí Se que mi padre decía y Revancha y las pude comprar, no sin esfuerzos, ya éramos amigos.

Y ahora ha publicado Los que hemos amado. Cien por cien Willy, un derechazo en toda la cara.

Los que hemos amado ha vuelto a crearme esa sensación que me envuelve cada vez que leo un libro de Willy, una sensación que se repite una y otra vez cada vez que me asomo a uno de sus libros, una sensación fuerte, densa, oscura, una sensación asfixiante, una sensación casi opresiva, extraña, pero muy familiar. Esa sensación de presenciar algo peligroso desde la seguridad de la lejanía, esa sensación de inquietud que se mezcla con la adrenalina, que casi desemboca en miedo. Siempre digo que los libros de Willy son tremendamente cercanos, sus tramas, sus personajes, son tan próximos que podrían ser nuestros vecinos, nosotros mismos, y eso siempre me ha creado una turbación brutal.

Los que hemos amado sigue con esa pequeña obsesión que trae de cabeza a Willy y que plasma en todas sus novelas de maneras muy diferentes y cada vez mejor, la huida. Por que Los que hemos amado es muchas cosas y es una novela de fugas, de viajes, de retiradas en plena noche. Willy vuelve al género negro, pero lo hace, como siempre, a su manera, sin detectives, policías, ni nada de todo lo que una novela de género se nutre, ningún cliché, ninguna regla, solo un aura asfixiante y oscura que te recuerda a cada instante que eso te podría pasar a ti.

Tan simple como dos amigos, dos amigos que son amantes del surf. El gusano del surf te entra tan hondo bajo la piel que ya no se marcha nunca, puede que remita su presencia, pero nunca se marcha. Sergio y Eder son dos amigos de veinte y diecinueve años respectivamente, Sergio de familia humilde y Eder de cuna adinerada, una amistad cimentada en el surf, en la playa. Tanto les gusta coger olas, que deciden largarse juntos en un viaje hasta Marruecos para disfrutar de una de las mejores olas que existen, o al menos eso les han contado, y por las fotos, eso parece. Estamos en los años ochenta, el golpe de estado de Tejero esta a punto de suceder, y dos chicos muy jóvenes y demasiado listos se van a pillar olas a Marruecos. Juntad las piezas. Aunque creo que solo os acercareis un poco al argumento. Sergio es humilde y tiene poco empuje, es un poco taciturno y esta lleno de autocompasión, pero es una maquina haciendo surf, en cambio Eder es un engreído, un señorito y un pedante y no le da tan bien a la tabla. La novela empieza con una extraña tragedia; estando los dos amigos sentados en un acantilado, ven a lo lejos como una conocida chica de la ciudad se arroja por el barranco en un claro acto de suicidio. Aún con el suceso bien fresco en sus mentes, los dos amigos junto a un cuatro latas furgoneta, emprenden su viaje hacia la felicidad azul, uno lleno de dudas, otro lleno de seguridad y secretos, pero los dos llenos de ganas de olas, sexo y hachís.

Una historia, como en todos los libros de Willy, que siempre es mucho mas de lo que parece, una historia que se despliega, que explota en direcciones inimaginables, una aventura marcada por la sospecha constante, por el recelo, que poco a poco se va oprimiendo a si misma para dejar solo una dirección, una salida, la huida.

Me encanta como da forma Willy a sus personajes, siempre tan oscuros, llenos de secretos, casi invencibles, Supervillanos que te persiguen hasta el ultimo aliento, pero si la etiqueta graciosa, gente de a pie llena de odio, resentimiento y maldad, o parias desafortunados, fracasados que tropiezan siempre con su debilidad…

Una grandísima novela, como lo fueron las anteriores, Willy es un gran escritor que nunca me cansare de reivindicar y una gran persona.

 

 

 

Los que hemos amado

Editorial Libros del Lince 2011

225 Paginas

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Cuadrante Las Planas de Willy Uribe

20/04/2010

Prácticamente el mismo día en que se puso a la venta esta novela, ya estaba en mis manos. Fue casi por casualidad, mi librera me contesto por mail que ya tenia un libro que le había encargado, entonces yo pase a encargarle este de Willy, a lo que me contesto, –me ha llegado hoy, como ya estaba advertida te lo pedí, aquí lo tengo-. ¿No es fantástica mi librera?

Cuadrante Las Planas es una de esas geniales novelas con las que te cruzas muy de vez en cuando, una de esas novelas en las que las neuronas trabajan duro y velozmente. Ya nos tiene acostumbrados Willy a las tramas nada convencionales, y en esta novela, la cosa no iba a ser diferente.

Sera Idókiliz Gandiaga es el protagonista de una huida. Afincado en Las Planas, territorio inhóspito, desértico, caluroso y abandonado de cualquier forma de vida, Sera vive la vida sin más molestias que el paso del tiempo. Un contrato verbal de dos años lo mantiene a salvo en un chamizo en medio de la nada. Sera, mitad vasco y mitad gallego, y criado en Bilbao, cree que su vida corre peligro por haber salvado quizás la vida a un policía. Cuando el dueño de la chabola viene a romper el contrato verbal antes de tiempo, Sera huye através del desierto enfrentándose al polvo y al calor, a todo tipo de personajes extraños y a un sinfín de situaciones limite que mezclaran realidad con delirio. Cuadrante Las Planas es un lugar incierto en el espacio tiempo, un lugar que enfrenta a Sera con sus demonios más íntimos, un lugar áspero y caluroso plagado de imágenes subjetivas donde el lector ha de estar atento a cualquier movimiento.

Sera huye porque de donde viene un acto como el suyo puede costarte la vida, porque de donde viene, la visión de la vida para muchos es solo una, la suya. Muchos son los que han marchado como Sera por expresar su opinión en voz alta o por su valentía. Willy nos muestra en esta novela las visiones de una sociedad como la vasca, los prismas con los que son mirados los hechos según quien los mire. Willy ya nos enseñó en Se que mi padre decía una sociedad asfixiante y arraigada, en Cuadrante, va un paso mas allá y nos enseña las consecuencias de enfrentarse a ese mundo tan cerrado y hostil.

Cuadrante es una novela de múltiples lecturas y un duro trasfondo, donde muchas cosas no son lo que parecen, igual que en la vida real.

Que Willy haya publicado en Tusquets nos demuestra la calidad que ya venía deslizando en sus anteriores novelas; sin embargo, en Cuadrante ya se concluye como un gran narrador de historias redondas, increíbles, extraordinarias, abriendo múltiples caminos y manteniendo la fuerza de la narración.

Cuando acabé el libro, al pasar la ultima pagina y cerrar el libro me dije – ostia! me cago en la  put..! A los diez minutos mi cerebro chisporroteaba y mis neuronas unían hechos, palabras y situaciones. Entonces llamé a mi amiga L que también se estaba leyendo el libro. Después de una acalorada conversación de casi una hora llegamos a convergentes opiniones sobre la trama, el final y el conjunto del libro. Solo así pude dormir.

Cuadrante Las Planas recuerda a tiempos a las increíbles novelas de Cormac McCarthy por su belleza en las descripciones de los inhóspitos parajes y por la dureza a la que se ven sometidos sus personajes.

Revancha de Willy Uribe

26/03/2010

Cotidiano: (del latín quotidiānus, de quotidĭe, diariamente) puede referirse a:Un suceso de la vida cotidiana, habitual, diario,  propio de todos los días.

Que se pueda leer una novela negra y colocarle el adjetivo cotidiano delante, da unos escalofríos increíbles, creedme. A la ultima novela publicada de Willy (hasta el momento, ya que en abril Tusquets publica Cuadrante Las Planas) lo de cotidiano le va al pelo. Revancha, con la solvente firma de Uribe, es tan cruel como lo fue su Se que mi padre decía, pero de un modo menos oscuro y mas cercano, mucho mas cercano.

La novela parte de uno de los argumentos más originales que he visto en los últimos tiempos:

Un grupo de propietarios de chalets decide jugar un partido de fútbol a modo de revancha contra los empleados de la urbanización, unos latinoamericanos que les habían derrotado fácilmente. Pero en torno a este inocente pasatiempo se van acumulando elementos que harán crecer una tensión inusitada.

Uno puede pensar al leer eso, que la novela no puede ir mas allá, y no podría estar mas equivocado. Uribe teje en torno a cuatro amigos, Miguel, Juan, Ricardo y Anselmo y un partido de futbol contra los trabajadores de la urbanización de lujo donde viven, una trama de deslealtades, deshonras, engaños y secretos que ninguno de los propietarios de los chalets de lujo podría llegar a imaginar, un perfecto microcosmos como es una urbanización cercada y vigilada, exclusiva y privada que Uribe se encarga, a base  de buena trama, de hacer saltar por los aires.

Los trabajadores que sirven a los engreídos dueños de los chales son de origen latino, indios y que nadie se me ofenda por favor, no lo digo yo, lo dicen ellos, concretamente Don Demetrio, suegro de Ricardo, y dueño de Las Encinas, la urbanización donde viven todos ellos. Uribe sabe hacer aflorar sentimientos en esta novela, sabe denunciar de manera sutil lo que muchos llaman la otra España, una España cargada de resentimiento y odio hacia lo que no es español. Dejando a parte al franquista Don Demetrio, uno no puede dejar de ver en ese partido, indios contra españoles, una clara alusión a una realidad demasiado silenciada en los círculos donde el dinero es la base de la reputación, del respeto, del poder. La novela refleja muy bien las clases sociales y sus lugares respectivos en una urbanización de esta índole.

Pero el partido, las clases sociales, los indios, Don Demetrio y la urbanización, son solo una pequeña parte de todo lo que compone Revancha. En esta novela Uribe muestra una vez mas la condición humana mas extrema, si en su anterior novela Se que mi padre…nos mostraba la desesperanza, la supervivencia y la muerte de saldo, en Revancha nos enseña una condición humana sin asfixias, sin presiones, nos enseña que el valor de la vida sigue siendo ínfimo, casi nulo, pero que por el contrario produce grandes beneficios, grandes placeres. Esto no trata de supervivencia y desesperanza, si no que trata de negocio y placer, la muerte como parte de un trato, de un negocio. Y no hay peor asesino que el que asesina por placer. O por dinero.

Me ha gustado el trato que Uribe le da a la novela, muy coloquial, sin grandes  florituras, concisa y directa (no diré fresca, por que es horroroso, una lechuga esta fresca una novela no, por dios.) Los diálogos, las situaciones, descripciones, todo al perfecto nivel para no patinar por ningún lado, todo regido y gobernado con mano maestra por Uribe. Ciento ochenta y nueve paginas que se absorben de buena gana, y sin respiro.

En la negrura a la que nos tiene acostumbrados Willy Uribe; esa negrura lejos de tópicos y conocidos argumentos, lejos de detectives y antihéroes, encontraremos Revancha; uno de los mejores motivos que se me ocurren hoy en día para sentarse a perder unas cuantas horas.

Willy Uribe

04/12/2009

Hace unos pocos días, leyendo El periódico de Catalunya, me lleve una muy grata sorpresa justo al legar a la pagina 72. En un breve, anunciaban el fallo del V Premio Tusquets Editores de Novela. En ese caso me intereso poco el ganador, me quede con el finalista, Willy Uribe. Esta semana ya se puede leer en la pagina de Tusquets la noticia, y en el blog de Willy también.

Os hable hace muy poquito de Willy y de su novela Sé que mi padre decía, y de paso también de Nanga, anterior novela. Dentro de poco os hablare de Revancha, la novela siguiente a Sé que mi padre decía. Que Willy haya quedado finalista de este premio es un salto cualitativo en su carrera, pero también un reconocimiento a su narrativa, a su estilo, a su obra y al escritor. Un reconocimiento que no es gratuito puesto que la calidad de Uribe salta a la vista en cualquiera de sus novelas. Tusquets es una editorial de las grandes, así a grandes rasgos me vienen a la cabeza algunos escritores del sello como mi admiradísimo Pynchon, Murakami, Leonardo Padura, Henning Mankell, Petros Markaris, Ramiro Pinilla y un largo etcétera.

La novela finalista de Willy se titula Cuadrante Las Planas y estará disponible a principios de Abril:

Sera Idókiliz Gandiaga, hijo de vascos emigrados a El Ferrol, vive desde hace año y medio en Cuadrante Las Planas, un lugar perdido en los desiertos de Suramérica. Allí ha alquilado una chabola ruinosa que con el tiempo ha conseguido adaptar a sus necesidades, hasta que el dueño de la casa y de los terrenos que la rodean, le reclama un día la propiedad, y precipita los acontecimientos. Lo que sigue es una huida caótica a través de pistas polvorientas en las que resulta imposible orientarse, una marcha sin rumbo conocido en la que descubrirá los extraños personajes que habitan el territorio: un descendiente de venecianos que posee el mapa de un tesoro mítico y oculto, unos granjeros enloquecidos que lo querrán aparear con su hija para que tenga descendencia o unos mexicanos caza-tesoros en busca de aventuras. Lo que comenzó como una huida improvisada es ahora una vuelta al principio, al Bilbao de sus orígenes y a la Galicia en la que vive su familia, lugares en los que, más allá de los territorios borrosos del Cuadrante, aún le esperan para rendir cuentas.

Desde que leí Crónicas del salitre, me convertí en incondicional de Willy, y esta noticia me alegra muchísimo y me demuestra que todavía quedan premios en los que realmente vale la pena creer.

Y para celebrar esta buena noticia, desde este humilde blog voy a organizar un pequeño concurso en el que podréis ganar un  lote con dos novelas de Willy Uribe. En próximos días os daré mas información y las novelas a ganar, estad atentos!

Desde este viaje infinito y algo absurdo, Felicidades Willy.

Sé que mi padre decía de Willy Uribe

26/11/2009

1.Desasosiego 1 m. Inquietud, intranquilidad:

Sé que mi padre decía, me ha producido, sobre todo, eso, desasosiego, inquietud, miedo. Willy Uribe, ganó con esta novela el Premio Silverio Cañada de la XXII Semana Negra de Gijón de 2009 y el Farolillo de papel de la Cámara del Libro de Bilbao.

Ya os hable de Willy y de Nanga hace un tiempo, y os hable de las sensaciones que me produjo esa novela, fuertes. Con Sé que mi padre decía, Willy da una vuelta de tuerca al genero negro, le da una patada en el culo al genero negro. Es imposible respirar ante semejante asfixia, ante semejante crueldad, dureza. Las novelas negras americanas, griegas, cubanas, francesas, o incluso las suecas, tan de moda ahora, no han conseguido transmitirme la proximidad y por ende la inquietud y el desasosiego de la que hace gala esta novela, esta historia es tan cotidiana, que se te mete en los pulmones y te ahoga en cada página. Esta historia de fracaso prácticamente intencionado, de frustración permanente y salidas fáciles, esta historia de rebeldía en una sociedad opresiva y costumbrista.

Ismael, un hombre que a ojos de muchos ha traicionado a su pueblo, a su padre y a su ex mujer, vuelve del pasado y la lejanía, dispuesto a intentar ganar dinero de la única manera que ha sabido hacerlo desde que se marcho, mintiendo y chantajeando, intentando no dejarse la piel en ello. Huyendo de su último destino, llegara a un pequeño pueblo cerca de Bilbao donde nadie parece haberse olvidado de el ni de su pasado. Tiene un plan, un plan sencillo y cojonudo.

No es una novela negra de policías, ni de detectives, ni de periodistas, ni de forenses. Willy se coloca al otro lado, en el lado difícil, en la mirada desesperada, en la parte que oprime por sobrevivir, se coloca justo bajo la piel de la desesperanza y el dinero no siempre fácil, en el bando de la muerte de saldo en el maletero de un coche y las palizas en las callejuelas. La sinceridad que desprende la narración, la trama, es la que nos hace mirar hacia atrás mientras andamos por la calle, la maldad de estos personajes, desarraigados y fríos y tan reales como nosotros mismos, es la que nos hace desconfiar de esas sombras nocturnas a la luz de las farolas, cuando paseamos a nuestros perros en las noches tranquilas de nuestras vidas. Todos conocemos o vemos por nuestras calles un Ismael, o un Jon, que nada tiene que perder por unos cuantos billetes, por que entienden la vida, solo con el sentimiento de la codicia. Willy nos muestra una sociedad cerrada en unos ideales, en unas creencias, donde los que no siguen sus doctrinas, serán repudiados públicamente y  pagados con la moneda de la indiferencia y el silencio.

No os voy a engañar, es una novela dura, marca de la casa Willy Uribe, con golpes y palizas y mucha maldad. Esto no es una agradable novela de Chandler donde los golpes los sentimos a miles de kilómetros, mientras nos deleitamos con el sarcasmo de Marlow a salvo en nuestro sofá, esto no es una novela de Petros Markaris donde soltaremos carcajadas acomodados en nuestra cama cuando nuestro querido Jaritos este una vez mas atascado en el infernal trafico de la capital de Grecia; y por supuesto, esta novela no es una simplona aventura de policías y ladrones y algún muerto aparecido en alguna cuneta cerca del desierto.

Sea quien fuere quien invento la etiqueta de novela negra, sin duda pensó en novelas como esta, en novelas humanas y próximas, donde los ultimas consecuencias son actos cotidianos y donde la vida se mide por la calderilla de tu bolsillo, novelas donde hay que llevar a hasta el final tus decisiones y vivir con ello. Una novela para los amantes de lo negro, de las buenas historias, de las tramas duras, una novela con la que he disfrutado cada pagina y cada parrafo, cada mentira, cada tormenta y cada centimetro de cinta americana. Novela negra, sin duda.

Willy Uribe publicó esta novela con la editorial El Anden en 2008, pero lamentablemente la editorial cerró hace unos meses, eso pone en situación complicada encontrar ejemplares de esta novela. Por suerte, de momento y esperemos que tengan muchos, la podéis comprar sin problemas en la librería Negra y Criminal, que esta en Barcelona en el C/ de la Sal del barrio de la Barceloneta. O si no os pilla cerca, la podéis comprar en su pagina Web, aquí.

Nanga de Willy Uribe

03/04/2007

Nanga es cruel. Nanga es dura. Nanga de Willy Uribe es una novela de las que te golpean. Nanga no es un best seller al uso, Nanga no es una novela de aventuras (aunque mucho tiene). Nanga no es una novela de surf. Nanga es la muestra de llevar los sueños y los propósitos hasta el último aliento,
Nanga cuenta, muestra, el propósito infinito del ser humano por romper con sus demonios del pasado y luchar por un ideal, un ideal tan simple como vivir la vida. Willy Uribe, fotógrafo profesional de surf y escritor, nos cuenta la historia de Tim, un tipo aficionado al surf, que vive en algún punto de Indonesia, disfrutando de las mejores olas del mundo. La vida de Tim es simple, en aquel remoto lugar pocas cosas se pueden hacer que no sean surfear o pescar. Un día (siempre llega el día…) algo irrumpe de forma irremediable en la serena vida de Tim, algo que ha venido a por el, a por su paz, a por su vida.

Ese el punto de partida de esta magnifica novela que te va a dejar con el culo pegado a la silla una pagina detrás de otra, un capitulo tras otro. Creo que esta es la novela en la que mas veces he exclamado joder! Después de una pagina joder! Después de cada capitulo joder, joder, joder! Y es que el bueno de Willy nos las hace pasar bien putas… Yo he soñado infinidad de veces en ir a Indonesia (claro coño soy surfista) ahora ya podré decir que HE estado en Indonesia. Y es que realmente uno se siente transportado a cientos de kilómetros de aquí, bajo esa humedad que nos aplasta, bajo esa inmensa vegetación, en sus aguas cristalinas, en sus bares, en sus calles, entre las piernas de sus putas…
En esta novela sentirás el aliento del pasado en tu nuca, el pasado que viene a por ti, a por tu alma, sentirás la inmensidad del mal reflejada en las miradas, en los silencios, sentirás angustia, sed, miedo y cansancio, sentirás el sudor y el olor de ser Nanga…
Lo único que tengo que reprocharle al bueno de Willy, es que la novela se hace corta, cortisima, un suspiro.
Si después de degustar este Nanga queréis mas, queréis mas Willy, podéis pasaros por aquí, donde nuestro polifacético escritor nos recompensa casi diariamente con algún que otro texto.

Además me han chivado, que Willy, tiene en el horno una nueva novela que esperemos pronto vea la luz…