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Noche salvaje, de Jim Thompson

18/09/2015

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En 1953 Thompson vive una de sus épocas más prolíficas como escritor y también unas de las de mayor estabilidad económica. Desde su llegada a Lion Books sus novelas se venden bien y sus editores le compran prácticamente todas sus historias.

Antes de escribir esta Noche salvaje de la que os hablo hoy, Thompson había publicado (seguidas) dos novelas un poco irregulares para mi gusto: Libertad condicional y Los alcohólicos, dos historias que no estaban a la altura de sus buenísimas Una cabaña en el sur, El asesino dentro de mí o Sólo un asesinato, que eran justo anteriores. Parece que Thompson estuvo haciendo algunos experimentos con sus dos últimas historias; hacerlas más accesibles para el público general, más comerciales, más comedidas. Pero esas historias no parecían venderse bien, o al menos no mostraban todo el ADN de Thompson. Pero Jim, lejos de dejar de experimentar, le sugirió a su editor Arnold Hano un experimento más: escribir una novela de tipo mafioso con solo 500 palabras, no solo eso, 500 palabras básicas.

Thompson se había propuesto escribir una novela austera, quería demostrar que se podía escribir una buena historia utilizando un vocabulario básico, una estructura sencilla. Pero en el último momento, las 500 palabras se desbordaron y acabo escribiendo una novela de longitud normal. Eso sí, mantuvo la idea de la austeridad y la sencillez, y lo que acabó escribiendo fue una brillante novela sobre la condición humana, el odio, las apariencias, el miedo y el asco sobre uno mismo. Thompson había impregnado la historia de su ADN, había vuelto la oscuridad, la maldad, la locura, los personajes extremos, volvía a ser cien por cien Jim Thompson.

Carl Bigelow, un simpático y jovial joven llega a Peardale, un pueblo feo y perdido a más de cien kilómetros de Nueva York. Bigelow llega para estudiar en la universidad de pediatría y trabajar a tiempo parcial mientras estudia. Al menos eso es lo que cree todo el mundo, porque la realidad es muy distinta. Carl Bigelow es en realidad Charlie Bigger, un asesino a sueldo frío y despiadado buscado en todo el país, no es joven ni jovial, y ha llegado a Peardale para matar a Jake Winroy, testigo clave en un juicio contra la mafia.

Bigger se alojará en casa del matrimonio Winroy para tener controlada a su víctima, pero como cabe esperar, nada sale como tiene previsto. Empezando por el mismo Jake, un tipo hundido, huidizo, alcohólico y trastornado, por el que Bigger siente incluso compasión. La señora Winroy tampoco dejara de sorprenderlo, una mujer que anhela el lujo y que se echa en brazos del primero que pasa, para crear un juego de tira y afloja de seducción altamente confuso. El señor Kendall, el otro inquilino de la casa, es aún más extraño y sospechoso, un hombre mayor que a todas luces siente devoción por Bigger y que incluso le proporciona trabajo en la panadería que él regenta. A Bigger le hace sentir incomodo su amabilidad y sospecha que lo está vigilando. Por último está Ruthie, otra estudiante que vive en la casa y que ayuda en las tareas del hogar. Pero Ruthie es una tullida, anda en muletas, puesto que una de sus piernas solo llega hasta la rodilla…además es increíblemente tímida, no habla, la ropa le sienta mal, tiene una mano paralizada en forma de garra…

Ese es el dibujo de esta historia, una novela que, como he dicho al principio, busca la sencillez. Y uno al leerla puede verla, pero sin duda hay un trasfondo increíble en esta novela. La trama empieza con la normalidad de una historia cotidiana (si obviamos el hecho del asesino), para ir volviéndose cada vez más extraña y oscura. Thompson nos demuestra que debajo de esa sencillez aparente se esconde el drama humano.

Si el elenco de personajes (principales) es un catálogo de miseria humana, entenderéis mejor a que me refiero con el drama humano cuando os describa a Bigger. A todas luces es un tipo apuesto, algo bajito, pero de carácter afable y educado, zalamero con las mujeres y trabajador. Pero la realidad es que Bigger es un farsante, si se quita las alzas es un hombre con estatura de niño, lleva lentes de contacto, dentadura postiza, el pelo teñido y está enfermo de tuberculosis. Bigger es además un compendio de ansiedad y angustia constante y un trabajador inestable y perezoso. Por no hablar de que es un asesino.

Eso se refleja en su carácter inseguro y paranoico, un carácter dual que a veces muestra a un hombre amigable y educado y otras un violento y trastornado individuo que no sabe en quien confiar.

Como he dicho antes, Thompson empieza la novela de manera cotidiana, un hombre que llega a un pequeño pueblo y se establece en él. Pero poco a poco, y de manera escalofriante, Thompson nos va mostrando como Bigger empieza a dudar de todo cuanto le rodea, incluso de él mismo, de su misión, de su capacidad. Nos muestra el interior de su mente (como ya hizo en El asesino dentro de mí) para que veamos como cae poco a poco en un pozo de negrura, como se desconecta de cuanto le rodea. Thompson le da una vuelta de tuerca a las novelas de mafiosos y se burla de ellas, escribiendo una historia anti-mafia donde el protagonista está lejos de ser un asesino frío y meticuloso, un ser prácticamente intocable. Thompson nos ofrece un perdedor de la manera más cruel, de la manera más vil, mostrándonos todas sus miserias, todos sus miedos, incluso le quita su razón de ser, el valor para asesinar, su leitmotiv, como bien se ve en la novela.

Poco a poco la historia se vuelve oscura, extraña, el mundo real se difumina y las acciones se confunden, para acabar en un final tan extraordinario y genial como psicodélico, un final poético y oscuro que se queda clavado en el cerebro largo tiempo. Por el momento es de las novelas más extrañas que he leído de Thompson, pero al parecer después de ésta vinieron más donde llevo su narrativa experimental al límite.

Y una vez más, Thompson se valió de su experiencia vital para escribir esta novela, la tuberculosis que padece Bigger la sufrió el mientras trabajó como botones en el Hotel Texas, el trabajo del señor Kendall y del mismo Bigger en la panadería sale de su experiencia en la Butter-nut Bread Company, y las clases a las que asiste Bigger en la universidad de Peardale, están sacadas de su experiencia en la Universidad de Nebraska.

Noche salvaje vuelve a darnos un Thompson oscuro y reflexivo, vuelve a ofrecernos esa narrativa seca y afilada tan característica, vuelve a darnos una trama sencilla pero contundente y cargada de mensaje. No deja de sorprenderme, aún ahora, después de leer unas cuantas novelas de Thompson, de lo que este hombre era capaz, la manera en que en aquella época y acuciado por su alcoholismo, su falta de dinero, su carácter imprevisible y su tozudez llegaba a crear, la lucidez de sus tramas, escondidas en libros de bolsillo a pocos centavos.

Noche salvaje
Jim Thompson
RBA Serie Negra 2012
226 páginas.

Libertad condicional, de Jim Thompson

13/02/2015

9788490065822

El 11 de febrero de 1949, Thompson fue despedido del diario Los Ángeles Mirror por alcohólico, no pudo soportar la presión que los plazos de entrega de los artículos ejercían sobre él y su alcoholismo de desmadró. Pero volvió a San Diego, donde estaba viviendo su familia, con la feliz noticia de que su novela Sólo un asesinato sería publicada en Francia y en Australia. Una vez en casa, se puso a trabajar en una nueva novela al instante, una reescritura de Sólo un asesinato pero más suavizada y con un aire algo más comercial.

En octubre, Thompson viajó de nuevo a Los Ángeles para trabajar como profesor de escritura creativa en la Universidad de California del Sur durante tres meses. De nuevo en Los Ángeles, termino su nueva novela a principios de 1950, trabajando en ella los fines de semana. Fue en esa época cuando Thompson dijo una de sus frases que más se recuerdan dirigida a los escritores noveles; entrevistado en el programa Recortes de San Diego en la emisora KGB, le pidieron a Thompson un consejo para los escritores que estaban empezando, a lo que Jim contestó, ¨Que aprendan fontanería¨.

Por desgracia, la nueva agente de Thompson no pudo vender la novela a ninguna editorial de tapa dura de aquel momento, y Libertad condicional acabó en un cajón del que salió tres años después, en 1953, cuando Thompson ya estaba en nómina de Lion Books.

Para escribir esta novela, Thompson se basa de nuevo en cosas que ha vivido y en personas que ha conocido, mezclando una vez más realidad y ficción, cosa que haría en prácticamente todas sus novelas. Para Libertad condicional se valió sin duda de sus múltiples detenciones por embriaguez y vagancia tan frecuentes en los años treinta y cuarenta, donde conoció personajes tan singulares como el Doctor Roland Luther.

Libertad condicional es sin duda la novela criminal más floja que Thompson escribe en ese momento, después de Sólo un asesinato, Tierra sucia, y la brutal El asesino dentro de mí, Thompson quiere escribir algo más comercial y para todos los públicos, y desde luego escribe una novela algo descafeinada. No me sorprende que, en aquel momento, después de lo que había escrito, Thompson no encontrara comprador para la novela, puesto que ya se empezaba a asociar su nombre con un tipo de novelas pulp muy concretas.

Pero desde luego, Libertad condicional, en el conjunto de la obra de Thompson tiene su espacio y su porqué, y no hay que menospreciarla. Lo que me fascina de leer todas sus novelas ahora, después de leer Arte salvaje, es ponerlas en situación y contexto y ver qué motivó a Thompson a escribir cada una de ellas. En la mayoría de los casos fue la obsesión por ganar dinero para mantener a su familia, pero también hay mucho de una mente que no paraba nunca de tejer historias, de una inquietud innata por viajar, moverse y por escribir incansablemente.

En Libertad condicional conocemos a Pat ¨Airplane Red¨ Cosgrove, ¨Pat¨ para los amigos. Pat lleva quince años recluido en Standstone, la penitenciaría estatal de Capital city por robar un banco empuñando una escopeta a los 17 años. Sin familia ni amigos, Pat está condenado a cumplir una condena de por vida y sin derecho a libertad condicional. Pero Pat no se resigna, así que decide escribir cientos de cartas a las personas más influyentes de Capital city, -abogados, médicos, empresarios- por si aparece un ángel de la guarda. Y ese ángel de la guarda es el doctor Roland Luther.

A nadie se le escapa que Luther tiene un motivo para hacer lo que hace; sacar a Pat de la cárcel, darle un techo donde dormir –y no cualquier sitio-, pagarle la ropa, darle un trabajo, incluso él mismo Pat se pregunta el porqué de tantas atenciones. Y ese es el juego al que nos hace jugar Thompson en esta historia, al juego de la ambigüedad, del desconocimiento, a ofrecernos multitud de pistas y de señales para que intentemos adivinar qué hay detrás de los intereses no solo de Luther, sino de todo un abanico de personajes que acompañan al doctor en esta aventura. No faltan las mujeres sugerentes, provocativas o como dice el mismo Pat a colación de una de las mujeres protagonistas: ¨…muchos hombres se volverían locos por ella. Seguramente conoce el tipo. Alta, rubia, guapa. Y un poco pelandusca.¨

Libertad condicional parece desde luego un intento de acercar la novela criminal a todos los públicos, el argumento, algo confuso a veces, es más político que otra cosa, y está basado en una trama que se teje a espaldas del protagonista y que el lector tiene que ir intuyendo y desentramando. Sorprende, y más para la época, que Thompson dejara a un lado la oscuridad de sus tramas, la violencia y la visceralidad que tanto nos gustan de él y se encaminara hacia algo tan descafeinado como lo que al final resulta ser Libertad condicional.

Uno de los principales males que le veo es el protagonista, Pat, un hombre recién salido de la cárcel que a la postre resulta un personaje un tanto anodino y plano, sin demasiada sangre y plegado a las órdenes de todo el mundo. He echado en falta algo de iniciativa propia por su parte, un poco de juego. Aunque entiendo por dónde nos lleva Thompson con la actitud de Pat, creo que sus ganas de llegar al gran público le hacen crear un personaje tan honrado como aburrido, un personaje que ha pagado su pena y se ha revalidado – ¿moralina? – pero que para el lector de hardboiled es un tanto insustancial.

En cualquier caso, Libertad condicional no deja de ser una buena novela de un maravilloso escritor, una novela con sus más y con sus menos, porque todos tenemos días buenos y días de mierda, una novela que sirvió a Thompson para probar algo, para intentar abrirse camino por otro lado. Quien va a culparlo por intentar llegar a más gente, por intentar ganar más dinero, por intentar vivir mejor. Yo no desde luego.

Y menos viendo lo que escribió después.

Libertad condicional
Jim Thompson
RBA Serie Negra 2003
188 páginas.

Tierra sucia, de Jim Thompson

09/12/2014

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 ¨Se crece deprisa en las tierras algodoneras, o no se crece. Deja uno de ser un niño casi en cuanto sale de la cuna. A uno le preocupan el pan de maíz y no las galletas, la cama y no los cuentos que se explican en ella. Se es parte de algo que siempre lleva un carga un poco más pesada de la que se puede soportar, que siempre ha de arrimar más el hombro de lo que llega a recoger. Así que o se sujeta un bien a su porción, o se le cae encima. Y no hay que arrastrar los pies, si no quiere uno quedarse rezagado.¨

En los años cincuenta, Estados Unidos estaba en pleno Boom de los libros de bolsillo. Una vez pasada la época dorada de las revistas Pulp de los años treinta y cuarenta, los lectores empezaron a demandar un formato más pequeño y manejable pero prácticamente con los mismos contenidos que consumían en las revistas. Así que los editores empezaron a editar libros de bolsillo con prácticamente las mismas temáticas que habían tenido tanto éxito en las revistas Pulp; ciencia ficción, western, novela negra, etcétera.

 Libros pequeños y baratos que contenían el mismo tipo de relatos que las revistas pero alargados hasta hacerlos novelas, el éxito fue abrumador. Una de las editoriales que a principios de los años cincuenta editaba libro de bolsillo y con mucho éxito fue la editorial Lion Books, a la que Thompson llego a principios de los cincuenta y donde publicaría la mayoría de sus novelas. Thompson producía tanto, que para no saturar a sus lectores, Lion Books hubo de entregar algunos manuscritos para que los publicaran otras editoriales, como por ejemplo Dell, una editorial amiga, de manera que las novelas de Thompson se diversificaran un poco. Hay que tener en cuenta que el ritmo de publicación de estas editoriales era prácticamente semanal. Un buen ejemplo extrapolado a nuestro país son los famosos Bolsilibros.

En la mayoría de estas editoriales, y por supuesto en Lion Books, se ponía en práctica una manera muy peculiar de trabajar, se hacía venir a los escritores y se les daban unas cuantas tramas escritas desde las que ellos desarrollaban la novela. La primera novela que escribió Thompson para Lion Books fue El asesino dentro de mí, y la idea se la dieron sus editores a partir de una trama que habían escrito ellos mismo. Tierra sucia fue la segunda novela que escribió para Lion Books y la trama fue sugerida por sus editores a partir de un pastiche de las novelas de Erskine Caldwell.

Publicada en 1952, apenas dos meses después que El asesino dentro de mí, Tierra sucia es la tercera novela criminal que escribió Thompson, y se refleja en ella mucho de la difícil relación que tenía con su padre.

Tommy Carver es un chico de diecinueve años que vive junto a su padre -y una emblemática mujer que le ha servido las veces de madre- en una pequeña cabaña de cultivador. La cabaña y los diez acres que la rodean, están al mismo tiempo rodeados por los terrenos de una hacienda donde los Carver trabajan la tierra para el dueño, ya que sus diez acres no son suficientes para darles de comer. El problema es que esas tierras están encima de un yacimiento petrolífero, y el dueño de la hacienda, rico, se niega a extraer el petróleo que hay debajo de sus tierras además de prohibir a los Carver extraer el que hay bajo las suyas, porque se echaría a perder el terreno para el cultivo. Añadamos a eso que el dueño de la hacienda es indio y que el padre de Tommy es un racista confeso…

Alguien va a acabar muerto de unas cuantas puñaladas, y el principal sospechoso es el chico de los Carver.

Tierra sucia está ambientanda en el sur de Estados Unidos, concretamente en Oklahoma, y  Thompson consigue crear un ambiente ciertamente opresivo, tanto si la acción transcurre en grandes parajes como si es en la pequeña cabaña. Cualquier lugar desprende un aurea de malignidad, de oscuridad, es algo que me ha fascinado, el tono que utiliza, la manera en que envuelve al lector. Además los personajes son realmente impresionantes, unos personajes muy fuertes, con mucha personalidad; Tommy es un ejemplo de hombre sometido, traicionado y vilipendiado que aún con todo conserva la cierta cordura; Mister Carver un hombre religioso, recto y también violento que no duda en pegar y maltratar a su hijo por no cumplir sus normas; y Mary, una mujer tímida y miedosa que llegó a la casa a los catorce años y que ha ejercido de madre y amiga de Tommy.

Thompson escribió una novela realmente oscura y sórdida, con unos personajes llevados bastante al extremo, una novela cargada de racismo y lucha de clases, con relaciones paterno filiales duras. Estas primeras novelas de Thompson me parecen impresionantes, están llenas de una virulencia que más tarde si diluyo un poco, parecen querer marcar territorio, Thompson estaba creando su sello de identidad por el cual sería reconocido y reconocible el resto de su vida.

 Y aunque Tierra sucia no es una novela perfecta ni mucho menos, tiene ese tono un poco apresurado con el que se escribían los Pulps de la época, un poco impaciente por pasar de una escena a otra, una trama en apariencia sencilla y un poco trillada, es una novela potentísima y está llena de reflexiones sobre el racismo, el amor, el abandono, la relaciones entre padre e hijo, sobre el inicio de la vida y hacerse mayor, la soledad…

La edición que yo tengo es la de Club del Misterio, el número 142, que editó Bruguera en los años ochenta y que imitaba un poco a las revistas Pulp que tan famosas se hicieron en Estados Unidos, por desgracia un poco difícil de encontrar hoy en día. Y la traducción, bueno, de la época.

Tierra sucia
Jim Thompson
Club del Misterio, Bruguera 1984
80 páginas a doble columna.

American Noir, VVAA

17/11/2014

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Tenía muchas ganas de leer por fin, aunque parezca increíble, relatos de la mayoría de los autores de esta antología. Y digo que parece increíble porque en este país se publica mucho y bastante mal, y se descuida mucho a los clásicos. Y no solo a los clásicos de género, si no a los clásicos en general.

El ejemplo es esta antología, de los autores que salen en ella, la gran mayoría tiene inéditos sus relatos en nuestro país. A un pilar del género negro como es Jim Thompson, solo se le conocen dos relatos traducidos al castellano, y de eso hace más de quince años, en las revistas de Alfred Hitchcock, de James M. Cain he localizado un relato traducido en otra antología de tema didáctico de la editorial Vicens Vives, solo uno, de Mike Spillane ninguno, así como de David Goodis, James Ellroy, Lawrence Block, Lehane o Elmore Leonard, nada, y si corre alguno debe ser una traducción amateur o de alguna revista online.

Y no alcanzo a entenderlo. Todos y cada uno de ellos son autores de gran calidad, y todos –salvo Oates– son considerados clásicos del género negro y del Pulp, se han traducido la mayoría de sus novelas a nuestro país –con mayor o menor suerte- y la mayoría del público los conoce. ¿Entonces por que no se han traducido sus relatos? Nadie lo sabe. Es especialmente cruel en el caso de nombres como Thompson, Goodis, M.Cain o Spillane que han sido traducidos y editados varias veces y en diferentes épocas y siempre se han dejado de lado sus relatos, aquellos relatos con los que empezaron y donde se forjaron como escritores. Y si alguien pone en duda la calidad de aquellos primeros escritos, solo tiene que leer los relatos que hay en esta antología y se le quitaran las manías tan rápido como una bala alcanza el pecho del insensato que se interponga en su camino.

Pero hablemos un poco de estos relatos.

Navona ha cogido la antología The Best American Noir of the Century que se publicó en 2010 en USA, de la mano de James Ellroy y Otto Penzel como antólogos, y la ha publicado en España, un poco recortada eso sí. Básicamente la ha partido por la mitad. No me parece mal del todo, teniendo en cuenta que la edición original son más de seiscientas páginas, y ya sabemos que pasa en España con los relatos, me remito al principio de esta entrada. Así que como toma de contacto para los lectores, y para los editores, esta edición un poco de prueba no está nada mal. Además, tenemos la palabra de la editorial que si se vende bien esta primera parte, editarán el resto de la antología en un segundo volumen. BIEN.

Las buenas antologías destacan por su uniformidad de calidad, algo muy difícil de conseguir en la mayoría de los casos, dar con un conjunto de relatos sobresalientes –cuando se trata de varios autores- es casi una utopía. Cuando uno ve el nombre de los dos antólogos de esta selección, cualquier duda queda despejada, son dos pesos pesados del género, los dos tipos con el mejor criterio sobre género negro que corren por el mundo editorial.

Los amantes del Hardboiled disfrutaran de esta antología una barbaridad, que es lo que he disfrutado yo, con tanto autor Pulp, tanto relato visceral, tanto cliché en tan pocas páginas. Pero si os gusta lo negro más frío y pausado, más psicológico, más cruel, también disfrutaréis mucho, pues hay un buen puñado de relatos de ese estilo.

Desde Pastorale, de James M. Cain que es un relato pulp de manual; rápido, contundente, sin florituras, directo al grano, donde una mujer y su amante deciden matar al marido de ésta para poder vivir su amor juntos y cobrar el dinero del seguro de vida del marido. Un tema tratado millones de veces y visto de mil maneras diferentes, pero esta vez con el sello de M.Cain. Pasando por el relato de Spillane, uno de mis favoritos, también absolutamente Pulp, donde el amor vuelve a ser el hilo conductor, donde la venganza tiene una presencia brutal, con un Spillane que hace gala de una inteligencia asombrosa al urdir en pocas páginas una jugarreta brillante, sencilla y pulpera, pero brillante. O el brutal relato de David Goodis, sin duda el más oscuro y cruel de la antología, el más doloroso y que me dejo absolutamente KO. Un relato con un desarrollo lento y meticuloso, detallista, un relato casi susurrado al oído. Durísimo, feroz.

O el de Thompson, por fin, si hay un ejemplo de relato de revista Pulp, aún más que el de M.Cain, es éste, otro relato con el amor de trasfondo, con el adulterio como trama, rapidísimo, contundente y de esos que te desvelan toda su magia justo en la última frase del último párrafo del relato. Los relatos de Patricia Highsmith, y de Joyce Carol Oates se engloban en ese tipo de relatos con desarrollos más largos, donde se presta más importancia a los personajes y sus psicologías que a la acción, que queda relegada casi al final de todo, relatos de final contundente. Los de Ellroy, Block, Lehane y Leonard están a medio camino entre el hardboiled y los relatos más psicológicos. El de Lawrence Block por ejemplo es un relato retorcido, vengativo, con un desarrollo tranquilo, pero que al final se torna brutal y tiene esa dosis pulpera que nos gusta tanto. O el de Lehane, una historia de amistad que se enturbia y se torna oscura por culpa del amor, una vez más.

Os habréis dado cuenta de que prácticamente todos los relatos tiene que ver con el amor, de hecho solo hay uno que no tiene como hilo conductor el amor, todos están relacionados con él de una u otra manera; con el amor entre amigos, con el amor de una mujer, de un hombre, con el desamor, con los celos, con la envidia. Eso nos demuestra que en el fondo, somos seres muy primarios, y que la violencia es en sí primaria, humana, visceral, el amor es el gran recurso del género, de los géneros, es el gran tema universal.

Para mí, la prueba de que esta antología funciona perfectamente es el hecho de que, si lees los relatos sin saber cual pertenece a cada autor, son perfectamente identificables. Todos son la muestra exacta de quien los ha escrito, todos tienen la esencia de su autor, Goodis es exactamente Goodis, es inequívoco, Lehane es puro Lehane, y así todo y cada uno de ellos. Creo que eso es lo que se buscaba desde el principio, y se ha conseguido con creces.

Ojalá esta antología sirva para empezar a abrir un poco el mercado y que más editoriales se animen a traducir relatos de autores clásicos del género negro, ojalá más gente valiente.

American Noir
VVAA
Ed. Navona Negra.
331 páginas

Sólo un asesinato, de Jim Thompson

05/11/2014

índice

 Hace unos días terminé Arte salvaje, la biografía de Jim Thompson que escribió Robert Polito hace algunos años, y que Es pop nos acaba de traer traducida. Ha sido, sin duda y rotundamente, una de las mejores lecturas de este año; me ha fascinado la vida durísima que tuvo Thompson, la mala suerte que lo persiguió siempre, su carácter entre infantil y cabezota por salir siempre del charco, por vencer todos y cada uno de los obstáculos, la relación con su mujer, nada idílica como yo creía, más bien todo lo contrario, la relación con su padre, un hombre distante, un estafador, un farsante, la relación con sus tres hijos, igualmente distante, difícil. Todos los problemas de su alcoholismo, que lo arrastrarían a una perpetua mala salud y con los años a la muerte, su empeño por publicar y publicar y publicar, convencido de la calidad de sus relatos y sus novelas. Los cientos de viajes dejando a su familia atrás, los trabajos sin cualificación que lo hundían en la tristeza y lo deprimían, su carácter asocial, su soledad. Todo en ese libro es absolutamente increíble, tanto la figura de uno de los mayores iconos del género negro que jamás ha existido, como la descripción de la época y del escenario generacional de autores, publicaciones, editores y cultura pulp de aquellos años.

Al terminar Arte salvaje lo que uno quiere hacer, si no lo ha hecho ya, es leer todas y cada una de las novelas de Jim Thompson, leerlas –o releerlas- sabiendo el contexto exacto en que fueron escritas, viendo, leyendo los matices que le dan sentido, descubriendo de primera mano cómo fueron concebidas por su autor. Y si es en orden mucho mejor.

Sólo un asesinato no es la primera novela que escribió Jim Thompson, es la tercera, pero sí que es la primera de género de su carrera, las dos anteriores; Aquí y ahora y El trueno son novelas más autobiográficas y exentas de rastro criminal. He preferido empezar por ésta por esa razón.

Sólo un asesinato fue en un principio una novela muy diferente llamada The Unholy Grail, que Thompson empezó a escribir en 1932 y que no conseguía terminar. Gracias al tesón de su mujer Alberta y a la siempre falta de dinero, Thompson la retomó y consiguió terminarla en 1943. Se la envió a su agente en Nueva York, pero no hubo manera de vender la novela, nadie la quiso. Después de reescribirla hasta ocho veces y cambiarle el nombre por Sólo un asesinato, consiguió publicarla –con un agente diferente- el 16 de febrero de 1949, con cuarenta y dos años.

Escrita en primera persona, Sólo un asesinato tiene un argumento realmente retorcido, que va en una dirección, la más coherente, la más fácil, para, en apenas unas páginas, cambiar totalmente, presentando argumentos nuevos en contra de unos y a favor de otros. Y cuando ya has hecho esa teoría totalmente tuya, Thompson vuelve a dar un giro y a ponerlo todo patas arriba. Hasta la última página ira jugando con el lector, dando pistas aquí y allá, desorientándolo, jugando con él.

Sólo un asesinato nos sitúa en Stoneville, un pequeño pueblo estadounidense de apenas 7.500 habitantes, donde Joe Wilmot y su mujer Elizabeth Barclay, regentan la magnífica sala de proyección Cine Barclay. Propiedad de Elizabeth desde los inicios, pero hundida hasta el punto de cierre, la sala resurgirá cuando Elizabeth conozca y se case con Joe, repartidor de una de las distribuidoras de películas. Con Joe al mando, el cine incrementara los espectadores y los pases hasta hacer del Cine Barclay un negocio casi millonario, eliminando la poca competencia de un plumazo y alguna mala arte, hasta ser la única sala del pequeño pueblo y hacerse con todo el negocio. Pero el matrimonio de Joe y Elizabeth no funciona, apenas se dirigen la palabra, se odian. Y es entonces cuando aparece Carol Farmer, una estudiante de empresariales que lo desbaratara todo.

Carol se traslada a vivir a la residencia de los Wilmot, e indudablemente surgen los problemas. Más allá del triángulo amoroso que amenaza con surgir en esa casa, más allá del monopolio que ha tejido Joe con la sala de cine, Thompson construye una novela de almas perdidas, de individuos necesitados; algunos de dinero, otros de amor, de futuro, de oportunidades, cada uno persiguiendo lo que anhelan sin reparar en cómo hacerlo, sin importar el daño que infligen a su alrededor. Sólo un asesinato es toda ella como un gran grito para llamar la atención, un conjunto de vidas desesperadas intentando salir adelante.

Thompson escribió esta novela valiéndose de su experiencia como administrador de un cine de Big Springs donde trabajo en 1932, cuando la publicó, su agente se temía un alud de demandas por difamación parte de toda la industria del cine del país. No fue así.

Con el ya conocido estilo directo y contundente de Thompson, Sólo un asesinato es la muestra que ya desde sus inicios tenía claro por donde quería llevar sus novelas, cuál era su manera de escribir y contar las cosas. Esta novela es la primera de género negro que escribió y la que marcó un punto de inflexión en como orientar su carrera. Aunque aún le quedaban innumerables dificultades que superar en su vida, Thompson llego a vender 750.000 ejemplares de Sólo un asesinato en la siguiente década desde su publicación, todo un logro al que aferrarse los siguientes años.

Sólo un asesinato
Jim Thompson
Ediciones B
252 páginas.

El exterminio, de Jim Thompson

28/10/2013

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¨Pensé: la culpa es de ella, de él, de ellos, mía, la de todo el condenado mundo… ¿Y qué carajo importaba de quién fuera la culpa? Solo estaba clara una cosa: uno viene al mundo para que todos le den por saco. Y solo le queda una salida.¨

Siempre, siempre, siempre, es un placer leer a Thompson. Siempre.

Y cuando el bueno de Thompson ha urdido una novela que le da una vuelta de tuerca al género negro, cuando se ha sacado de la manga una novela retorcida, cruel y condenadamente atrevida…pues joder, el mundo es un lugar mucho mejor.

Que os creéis que Thompson es un sanguinario. Y no.

O al menos no siempre. En El exterminio, Thompson nos plantea unas reglas del juego diferentes; una novela sin protagonista, sin investigación, una novela que es un juego, un pequeño rompecabezas, un misterio con multitud de sospechosos; donde lo importante no es quien es el asesino, sino quien lo va a ser.

Sin duda, algo novedoso para mí en cuanto a Thompson se refiere, acostumbrado a sus novelas más violentas y frías, más potentes y primarias. El exterminio no es de ese tipo, no es 1280 almas, no es El asesino dentro de mí, nada de eso. Pero aun así ésta novela sí que mantiene ese juego psicológico al que nos tiene acostumbrados Thompson, esa sensación de confusión que nos surge con sus personajes, esa impresión de no saber si nos mienten o por el contrario son del todo sinceros. Creemos que nos esconden algo, lo intuimos, pero no estamos seguros. Eso es uno de los sellos de la casa, y en esta novela Thompson lo lleva al límite.

Luane Devore tiene la sensación de que alguien quiere matarla, está prácticamente segura de ello, y la verdad es que se lo ha ganado a pulso. Desde su habitación, donde vive encerrada por decisión propia hace ya mucho tiempo, ha sembrado por medio de su inseparable teléfono, toda clase de rumores y habladurías que conciernen a la mitad de Manduwoc. La gente que ha visto empañada su reputación, su orgullo o su carrera gracias a su enfermiza pasión es tanta, que sólo es cuestión de tiempo que alguien decida cerrarle la boca para siempre.

Thompson nos plantea un esquema de novela diferente, nada de un solo protagonista y unos cuantos secundarios a su alrededor, no, es verdad que sí que hay una supuesta protagonista, Luane, pero solo lo es de manera figurada, es de ella de quien se habla, sobre la que planean las amenazas, las venganzas, pero no es un personaje central de la novela, no hay ninguno. Digo que es diferente porque la novela está estructurada en doce capítulos, y cada uno de ellos es de un personaje distinto. En cada uno de los doce capítulos, veremos los motivos por los que estos personajes tienen  algo en contra de Luane, porqué desean que desaparezca, que los deje en paz. De esta manera, Thompson pone a nuestro alcance las herramientas para intentar averiguar quién va a matar a Luane, dándonos las claves para que nosotros seamos quien resolvamos el crimen antes de que ocurra.

Es un juego divertido, la verdad, me recuerda un poco a la última novela que leí de Maluenda, sólo que ésta es más directa, con más personajes y con el sello de Thompson.

No esperaba un Thompson así, más sosegado, más reflexivo, más encaminado a la novela de intriga que al Pulp que nos tiene acostumbrados. Eso demuestra cómo de bien manejaba los registros Thompson, que poco le costaba mudarse de piel, cambiar de tercio, irse de un extremo a otro y aun así conservar su sello indisoluble. Era un genio.

Sin duda en El exterminio os encontrareis un Thompson diferente, pero que conserva toda su esencia, no tengáis miedo, es una novela que está a la altura del resto de su universo, cínica, social, con personajes desangelados, con personajes más extremos, con esa facilidad de crearnos una opinión sobre sus personajes en ocasión equivocada, engañosa, falsa…

De Thompson hay que leerlo todo, TODO.

El exterminio

Jim Thompson

RBA Serie Negra 2013

230 páginas.

El asesino dentro de mí de Jim Thompson

12/03/2010

Jim Thompson no tubo una vida nada fácil, ni su infancia, ni su vida de adulto fueron un camino de rosas. Apostaría un dedo de la mano izquierda, a que es por eso que esta novela, y seguramente el resto que escribió, es tan dura y tan negra.

Jim esta considerado uno de los grandes junto con Chandler, Hammett y Macdonald, aunque su estilo nada tiene que ver con ellos.

En El asesino dentro de mi, Thompson nos hace espectadores directos de la mente de Lou Ford, adjunto del Sheriff. Lou nos habla directamente a nosotros, en primera persona, de todas sus tribulaciones y maquinaciones, preocupaciones, alegrías y sospechas. Eso no seria nada del otro mundo, si Lou no fuera un pequeño psicópata.

Lou Ford es un hombre tranquilo, que goza del reconocimiento de Central City, un pequeño pueblo de Texas que ha crecido mucho gracias al petróleo. Trabaja como adjunto del sheriff. Su padre, medico del pueblo, murió años atrás, igual que su hermano Mike. Vive una vida tranquila haciendo cumplir la ley y sermoneando a los habitantes de Central City a los que nos les quita el ojo de encima. Tiene una relación con Amy Stanton, amiga desde la infancia y con la que algún día tendrá que casarse.

Todo es normal, hasta que su enfermedad parece querer domiralo de nuevo.

La novela esta narrada de una forma magnífica; Lou nos cuenta las cosas en apariencia normales para el; se considera una buena persona, hace buenas acciones, cumple con la ley, cosas así, pero toda su persona no puede ser mas desconcertante. Thompson no nos presenta un psicópata de buenas a primeras, si no que el personaje va tomando forma durante la novela, durante las acciones. Así, estando dentro de su cabeza, no sabemos lo que pasa en el resto de la historia, solo tenemos una versión de todos los hechos, su versión, y ahí es donde esta lo fantástico de la novela, porque Lou es un tipo normal, al que le parecen normales sus acciones, y nosotros, meros espectadores, no sabemos nada de lo que pasa fuera de su mente. No sabemos si alguien persigue a Lou, porque el no lo sabe, no sabemos si lo consideran culpable de algo, por que el lo desconoce. De esa manera Thompson consigue un clima de asfixia  y perturbación en la novela asombroso.

¨ Cualquiera. Amy. Joice. Cualquier mujer que, aun por un instante, se transformase en ella.

Las mataría.

No me daría por vencido. Lo intentaría una y otra vez, hasta matarlas.¨

Y el personaje de Lou no puede dejar de trasmitirnos durante toda la novela la lucha interna de todo individuo por la normalidad; por superar, en el caso de Lou, la enfermedad:

¨ Todos nosotros que debutamos en la vida con una tara irremediable, que deseábamos tanto y habíamos obtenido tan poco, que con tan buena intenciones, tan mal acabamos…¨

Una novela negra fuera de los modelos convencionales, una vista a la maldad desde su interior, una lectura extraña y absorbente. Te chutas la novela en dos días, garantizado.

Se ha rodado una película de El asesino dentro de mí, que no tardara mucho en llegar a España, ansioso estoy por verla, a ver como han resuelto unas cuantas cosas…