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La verdadera historia de la nariz de Pinocho, de Leif GW Persson

25/02/2015

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Los personajes extremos siempre me han atraído, mucho más cuando son policías o detectives. Me gustan los personajes que cruzan líneas rojas, en todos los sentidos. De gente anodina y sosa está la literatura llena, y la novela negra no es una excepción. Así que cuando me dijeron que Evert Bäckström se salía bastante de la norma, que era un granuja tirando a marrullero, no me lo pensé dos veces.

Pero ojo porque hay muchos tipos de marrullero.

La verdadera historia de la nariz de Pinocho, un título largo y nada atractivo para mi gusto, es una entretenida novela de procedimiento policial, de puro procedimiento policial. Con todo lo bueno y todo lo malo que tiene eso. No es una novela de comisaría, pero casi. Leif GW Persson, desarrolla una trama un tanto enmarañada al principio, que a lo largo de sus excesivas seiscientas treinta páginas se encarga de ir despejando. Con tres frentes abiertos sin ningún tipo de relación, Persson despliega todos sus efectivos para intentar resolver dos misterios menores y un asesinato. Entre medio, un par de clases un tanto tediosas, sobre historia y arte Ruso que nos ponen en situación en cuanto a una de las subtramas que conjuntan todo el misterio.

Thomas Ericksson, un conocido abogado que tiene como clientes a los peces gordos de la mafia y a los peces no tan gordos pero igualmente de dudosa reputación, aparece asesinado en su lujosa casa en Estocolmo. Enemigo declarado de la policía por dejar libres a quien ellos quieren encerrar y sin demasiado amigos tampoco del otro bando, por no poder cumplir siempre con su cometido, Ericksson no era un personaje muy querido. Su casa era un auténtico bunker infranqueable. Además era enemigo directo de Bäckström por un caso ocurrido en el pasado.

Empecé la novela con cierta sorpresa, descubriendo a un Bäckström que desde luego es un tipo diferente; enamorado de sí mismo y de su supersalami, machista, racista, homófobo, vago, chanchullero, borde y unas cuantas cosas más.

Un auténtico hijo de puta.

Porque a Bäckström cuesta tragarlo, y aunque todo lo que leo sobre él en la red es bastante políticamente correcto, lo cierto es que es un personaje tan bien construido como odioso.

Persson nos pone delante a un tipo que no se molesta en investigar; se pasa el día comiendo en restaurantes, escaqueándose de la comisaría para ir a dormir la siesta, para follar con una masajista prostituta, para comer más y finalmente para irse a casa al final del día a tomarse una copa. Delega constantemente el trabajo en su segunda, Annika Carlsson, la bollera combativa, como el la llama, que si hace su trabajo, y muy bien. Bäckström es poco más que un decorado de la comisaría, salvo algún interrogatorio y las reuniones con su equipo no hace mucho más, y a cambio se lleva todos y cada uno de los méritos.

Cuesta empatizar con alguien así, si es que llegas a hacerlo alguna vez, y supongo que el sector femenino debe fruncir el ceño constantemente ante un tío tan misógino.

Supongo que Persson quiere poner en relevancia la sociedad actual; la situación de la mujer en el trabajo al verse rodeada de tipos como Bäckström, los estamentos de poder, la homofóbia, la sexualidad. Bäckström no deja de ser una amalgama de personalidades comunes, de clichés masculinos reunidos en un solo hombre para hacernos reflexionar, madurar, avergonzarnos si nos vemos levemente reflejados, ponernos en guardia.

Pero si Persson no necesitara más de seiscientas páginas para contar una historia todo iría mejor también. La novela tiene ritmo, es innegable, pero para mi gusto podían haber sido menos páginas, a veces tanto Bäckström y tanto de su vida personal, innecesaria para la trama, acaban por atragantarse. Y es que Bäckström llega a empequeñecer una trama interesante y unos secundarios realmente buenos, él solito acapara tanto protagonismo que al final el lector tiene la sensación de avanzar en la trama a marchas forzadas entre pensamiento misógino, insulto homófobo y alabanza de su miembro viril.

Pero a otro nivel, dejando a la estrella del sexo a un lado, La verdadera historia… funciona muy bien. Como he dicho, tiene secundarios muy buenos, diálogos afilados, buen ritmo y un estilo directo y claro que hacen que la novela sea muy dinámica y sencilla de leeer.

No es una novela para recomendar a ciegas, ni siquiera para recomendar a alguien a quien conoces del club de lectura y tiene los mismos gustos que tú. Te pueden llover un par de insultos. O una mirada airada. Bäckström es un tipo especial, mucho, y en los tiempos que corren, solo nombrarlo es un acto de valentía.

La verdadera historia de la nariz de Pinocho
Leif GW Persson
Grijalbo 2015
635 páginas.

La piedad del Primero, de Pablo Bueno

19/02/2015

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Dios santo, debo llevar veinte años sin leer fantasía épica. Leerla de manera un poco continuada quiero decir. Desde que leí El Hobbit y sus obligatorias continuaciones, a la tierna edad de 16 años, solo me he asomado a la fantasía épica en contadas ocasiones, y tampoco es que nos hayamos hecho muy amigos. Veamos: Juego de tronos, el primero de la más famosa saga de fantasía me gustó, pero no lo suficiente como para seguir con Martin. Con el estallido de la fiebre Rothfuss intenté leer el soporífero El nombre del viento, pero no lo llegue a terminar y lo regalé en cuanto tuve ocasión. Finalmente el gran Joe Abercrombie, del que leí la mitad de Los Héroes y que aun gustándome mucho, dejé para una ocasión mejor y (sobre todo) con más tiempo.

Como El Hombre Del Sombrero no entra en los cánones de lo que se entiende por fantasía épica, ni lo voy a nombrar. Que de ese si he leído mucho.

Menudo desastre.

Pero es que a mí la fantasía épica no me ha llamado la atención más allá de algún que otro fenómeno puntual como los que he indicado arriba, pobre de mí. Ya sabéis que a mí lo que me gusta es lo policíaco y derivados. Además soy un lector impaciente, y la fantasía suele ser muy lenta.

Entonces, ¿Por qué demonios me meto entre pecho y espalda una novela de fantasía épica de casi seiscientas páginas de un autor más bien desconocido? Pues no tengo la menor idea. Bueno, algo hay de salir de la zona de confort, de leer cosas diferentes y todo eso. Pero no estoy muy seguro.

Aunque mucha culpa la tienen Alexander y su presentación de la novela en la MIRcon.

La piedad del primero es épica de principio a fin, no hay duda, desde el inicio encontramos un ambiente duro, oscuro, hermético, que nos dispara la imaginación en todas direcciones; en la de los protagonistas, en la de la trama, y en la de ese lugar enigmático donde arranca la novela. Todo en consonancia con nuestro héroe, un personaje central que, como nosotros, va agrandándose, mejorando, volviéndose más épico a cada página.

Para mí, después de tanto tiempo sin leer fantasía de manera intencionada, sin una razón más allá de disfrutar de la aventura que nos propone el autor, La piedad del primero ha sido la puerta de entrada perfecta para volver al género, para volver a alimentar el gusto por estas aventuras, por volver a sumergirme en novelas de largo recorrido, para leer con calma.

La piedad es la primera novela de Pablo Bueno, un debut ambicioso y a largo plazo, puesto que esta novela es la primera de una trilogía. Es bueno saber que uno se enfrenta a una trilogía, yo iba sobre aviso, porque el libro queda abierto y me consta que no a todo el mundo le hizo gracia enterarse a posteriori.

En el territorio de las cuatro provincias, los niños que, apenas empiezan a andar, demuestran aptitudes fuera de lo normal, son reclutados por un siniestro séquito de hombres que los separa de sus padres y los recluye en un monasterio donde serán entrenados, adiestrados y ejercitados a conciencia hasta cumplir con los requisitos necesarios. Este entrenamiento exhaustivo y mortal suele durar desde los cuatro años hasta cumplidos los veinte, y es tan extremo que la mayoría de los niños reclutados suelen perecer en el camino. Solo los más duros sobreviven y llegan a cumplir los objetivos de los captores.

Una vez terminado el adoctrinamiento, se les revela el motivo por el que han sido tratados con tanta dureza y se les asigna una misión.

La novela esta dividida en tres partes muy diferenciadas. La primera gira en torno al adiestramiento de los niños en el monasterio, desde que entran con apenas cuatro años, hasta que salen cerca de los veinte. En esta primera parte conocemos muchos de los niños, pero Bueno se centra en un reducido grupo de cinco y muy concretamente en un niño llamado Marc, que será nuestro épico héroe en esta novela. Esta primera parte es de las que necesitan lentitud y desarrollo, en ella conocemos a los cinco protagonistas, sus personalidades, sus habilidades, sus afinidades. Vemos como los cinco chicos crecen juntos, beben juntos, luchan juntos, como se forja una amistad que ha de ser para toda la vida. También vemos como Marc se distingue de los demás, como sus gustos son algo más refinados, siente una pasión especial por la música, como algo en él se perfila y se agranda para estar por encima de sus compañeros.

En la segunda parte de la novela, ya con todos fuera del monasterio, veremos cómo los cinco chicos cumplen distintas misiones que les han sido encargadas, veremos cómo es Marc fuera de las protectoras murallas que lo han guardado. En esta segunda parte, cada uno se mostrara tal como es, con su brutalidad, su destreza para esconderse, su magnetismo, su habilidad para la conciliación o su sentido de la justicia. Se forjaran como personas en una sociedad que los teme y alaga al mismo tiempo y que no les deja espacio para la vacilación.

Esta segunda parte se me ha hecho un poco cuesta arriba, Bueno aprovecha sus personajes para mostrarnos las cuatro provincias, hace una suerte de worldbuilding mientras cabalgamos, navegamos o luchamos de la mano de sus personajes. Esta segunda parte es pura aventura y desarrollo de un mundo que vamos conociendo a través de ellos. A mí me ha costado, ya que estoy poco acostumbrado a la épica fantástica, a las aventuras de espada y brujería y a tanto mundo repleto de campesinos, posadas y nobles.

La tercera y última parte es el clímax, una tercera parte emocionante y extraña a partes iguales. En este último tramo de la novela el argumento cambia por completo, da un giro para cambiar la perspectiva de la historia. Por desgracia no se puede contar demasiado, o reventaría una parte crucial de la historia. En esta última parte, veremos en todo su esplendor la parta mágica de la novela. La Voluntad, es un tipo de poder mental que va desde mover sencillos objetos hasta donde el individuo que la controle pueda llegar, cuanto más poderoso es alguien con la voluntad, más poder podrá esgrimir contra los demás. Aunque está presente durante toda la novela, es en esta última parte donde cobra más protagonismo y sabemos más sobre ella.

Esta última parte, como digo, es algo extraña, pues nuestro protagonista cambia casi por completo en algunos aspectos y creo que no le acaba de sentar demasiado bien. El personaje de Marc esta algo sobreactuado, forzado, siempre alerta y siempre atento. Quizá algo menos de heroicidad le hubiese sentado mejor y ser algo más humilde lo habría hecho más creíble. Aunque paradójicamente esta tercera parte es la que más he disfrutado. Mi demanda de sangre ha quedado satisfecha, mi sed de venganza también, mi pequeña dosis de romance…

Esta tercera parte es crucial en la novela, es donde nace el germen de las siguientes entregas, es donde todo arranca, y aunque me ha gustado muchísimo, yo le habría dado más páginas, al menos para darle más chance al lector, un poco más de desarrollo, porque viendo el final tan abierto que deja el autor, se queda uno muy desamparado, el corte es algo brusco y los que no estamos muy acostumbrados a las sagas nos entra (al menos a mí) un poco de desesperación

Pero de la buena eh Pablo.

En conjunto, La piedad del primero me parece una magnífica primera novela, si es verdad que el argumento recuerda a los clásicos de la fantasía y que su esquema es muy cerrado, pero escribir algo así de potente en un debut es para quitarse el sombrero. Los personajes tienen profundidad y están muy bien construidos, hay secundarios espectaculares, como Phillipe, Aurore o Melquior, la ambientación es magnífica, pese a mis reticencias con tanta posada, y el estilo de Pablo es fuerte y claro, directo y con un vocabulario especialmente cuidado.

Espero ansioso la siguiente novela de Pablo, que diría que ya está escrita y está en proceso de corrección, y espero poder leer a otros tantos autores de aquí, a ver si doy un poco de ejemplo por una vez en la vida…

La piedad del Primero
Pablo Bueno
Sportula 2014
566 páginas.

Libertad condicional, de Jim Thompson

13/02/2015

9788490065822

El 11 de febrero de 1949, Thompson fue despedido del diario Los Ángeles Mirror por alcohólico, no pudo soportar la presión que los plazos de entrega de los artículos ejercían sobre él y su alcoholismo de desmadró. Pero volvió a San Diego, donde estaba viviendo su familia, con la feliz noticia de que su novela Sólo un asesinato sería publicada en Francia y en Australia. Una vez en casa, se puso a trabajar en una nueva novela al instante, una reescritura de Sólo un asesinato pero más suavizada y con un aire algo más comercial.

En octubre, Thompson viajó de nuevo a Los Ángeles para trabajar como profesor de escritura creativa en la Universidad de California del Sur durante tres meses. De nuevo en Los Ángeles, termino su nueva novela a principios de 1950, trabajando en ella los fines de semana. Fue en esa época cuando Thompson dijo una de sus frases que más se recuerdan dirigida a los escritores noveles; entrevistado en el programa Recortes de San Diego en la emisora KGB, le pidieron a Thompson un consejo para los escritores que estaban empezando, a lo que Jim contestó, ¨Que aprendan fontanería¨.

Por desgracia, la nueva agente de Thompson no pudo vender la novela a ninguna editorial de tapa dura de aquel momento, y Libertad condicional acabó en un cajón del que salió tres años después, en 1953, cuando Thompson ya estaba en nómina de Lion Books.

Para escribir esta novela, Thompson se basa de nuevo en cosas que ha vivido y en personas que ha conocido, mezclando una vez más realidad y ficción, cosa que haría en prácticamente todas sus novelas. Para Libertad condicional se valió sin duda de sus múltiples detenciones por embriaguez y vagancia tan frecuentes en los años treinta y cuarenta, donde conoció personajes tan singulares como el Doctor Roland Luther.

Libertad condicional es sin duda la novela criminal más floja que Thompson escribe en ese momento, después de Sólo un asesinato, Tierra sucia, y la brutal El asesino dentro de mí, Thompson quiere escribir algo más comercial y para todos los públicos, y desde luego escribe una novela algo descafeinada. No me sorprende que, en aquel momento, después de lo que había escrito, Thompson no encontrara comprador para la novela, puesto que ya se empezaba a asociar su nombre con un tipo de novelas pulp muy concretas.

Pero desde luego, Libertad condicional, en el conjunto de la obra de Thompson tiene su espacio y su porqué, y no hay que menospreciarla. Lo que me fascina de leer todas sus novelas ahora, después de leer Arte salvaje, es ponerlas en situación y contexto y ver qué motivó a Thompson a escribir cada una de ellas. En la mayoría de los casos fue la obsesión por ganar dinero para mantener a su familia, pero también hay mucho de una mente que no paraba nunca de tejer historias, de una inquietud innata por viajar, moverse y por escribir incansablemente.

En Libertad condicional conocemos a Pat ¨Airplane Red¨ Cosgrove, ¨Pat¨ para los amigos. Pat lleva quince años recluido en Standstone, la penitenciaría estatal de Capital city por robar un banco empuñando una escopeta a los 17 años. Sin familia ni amigos, Pat está condenado a cumplir una condena de por vida y sin derecho a libertad condicional. Pero Pat no se resigna, así que decide escribir cientos de cartas a las personas más influyentes de Capital city, -abogados, médicos, empresarios- por si aparece un ángel de la guarda. Y ese ángel de la guarda es el doctor Roland Luther.

A nadie se le escapa que Luther tiene un motivo para hacer lo que hace; sacar a Pat de la cárcel, darle un techo donde dormir –y no cualquier sitio-, pagarle la ropa, darle un trabajo, incluso él mismo Pat se pregunta el porqué de tantas atenciones. Y ese es el juego al que nos hace jugar Thompson en esta historia, al juego de la ambigüedad, del desconocimiento, a ofrecernos multitud de pistas y de señales para que intentemos adivinar qué hay detrás de los intereses no solo de Luther, sino de todo un abanico de personajes que acompañan al doctor en esta aventura. No faltan las mujeres sugerentes, provocativas o como dice el mismo Pat a colación de una de las mujeres protagonistas: ¨…muchos hombres se volverían locos por ella. Seguramente conoce el tipo. Alta, rubia, guapa. Y un poco pelandusca.¨

Libertad condicional parece desde luego un intento de acercar la novela criminal a todos los públicos, el argumento, algo confuso a veces, es más político que otra cosa, y está basado en una trama que se teje a espaldas del protagonista y que el lector tiene que ir intuyendo y desentramando. Sorprende, y más para la época, que Thompson dejara a un lado la oscuridad de sus tramas, la violencia y la visceralidad que tanto nos gustan de él y se encaminara hacia algo tan descafeinado como lo que al final resulta ser Libertad condicional.

Uno de los principales males que le veo es el protagonista, Pat, un hombre recién salido de la cárcel que a la postre resulta un personaje un tanto anodino y plano, sin demasiada sangre y plegado a las órdenes de todo el mundo. He echado en falta algo de iniciativa propia por su parte, un poco de juego. Aunque entiendo por dónde nos lleva Thompson con la actitud de Pat, creo que sus ganas de llegar al gran público le hacen crear un personaje tan honrado como aburrido, un personaje que ha pagado su pena y se ha revalidado – ¿moralina? – pero que para el lector de hardboiled es un tanto insustancial.

En cualquier caso, Libertad condicional no deja de ser una buena novela de un maravilloso escritor, una novela con sus más y con sus menos, porque todos tenemos días buenos y días de mierda, una novela que sirvió a Thompson para probar algo, para intentar abrirse camino por otro lado. Quien va a culparlo por intentar llegar a más gente, por intentar ganar más dinero, por intentar vivir mejor. Yo no desde luego.

Y menos viendo lo que escribió después.

Libertad condicional
Jim Thompson
RBA Serie Negra 2003
188 páginas.

La tierra larga, Terry Pratchett y Stephen Baxter

03/02/2015

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A estas alturas de la película no os tengo que presentar Al Hombre Del Sombrero, uno de mis escritores favoritos, del que ya hemos hablado bastante por aquí y del que he leído más de treinta novelas. Pratchett es una institución en el mundo de la fantasía, un cachondo mental y el antídoto perfecto para este mundo gris en el que a veces caemos con el devenir de los días monótonos. Vamos que no es cualquiera.

Baxter ya es otra historia, prácticamente no lo conocía y no he leído nada de él hasta esta Tierra larga. Pero me dicen que es un tío tirando a serio, licenciado en matemáticas e ingeniería y exprofesor de física y tecnologías de la información. Y por si fuera poco, escribe ciencia ficción dura.

Pues no sé yo.

Allá por los años ochenta, justo después de escribir el primer libro de la serie del Mundodisco, Pratchett se lanzó a probar con la ciencia ficción más seria. Por si El color de la magia no tenía demasiada buena acogida, Pratchehtt escribió un borrador de algo más serio, el embrión de lo que sería más tarde La tierra larga. Pero resulto que El color de la magia fue un éxito rotundo, y Practhett continuo con la serie dejando en el cajón su proyecto de ciencia ficción seria. Un montón de años después, en una reunión donde casualmente estaba presente Baxter, el agente de Practhett sacó a la luz ese borrador de ciencia ficción que llevaba veinte años en un cajón, con la suerte de que a Baxter le entusiasmó la idea y decidió sumarse al proyecto.

Así suceden las cosas entre tíos con mentes privilegiadas.

La premisa de La tierra larga es sencilla y a la vez compleja, me explico; todos conocemos la tierra tal y como la percibimos, como nos lo han contado, una tierra, un mundo, una civilización. Pero qué pasa si resulta que no hay una sola tierra, ¿sino que hay infinidad de ellas? Una al lado de la otra y de otra y de otra ¿hasta no se sabe cuántas? El concepto es sencillo, ¿Pero os dais cuenta de la complejidad de un multiverso? ¿Y del potencial que tiene? A mí me fascina la idea. ¿Y cómo funciona este multiverso? ¿Cómo nos desplazamos de una tierra a otra? Con una Cruzadora. Un aparato del que aparecieron los planos colgados en internet. Desde ese día, El día del cruce, cualquiera que se construyera una Cruzadora podía viajar a lo largo y ancho de La tierra larga. Basta con seguir las instrucciones al detalle de los planos de la Cruzadora, que no es más que unos cuantos cables de cobre, unos circuitos, un par de tornillos y…una patata.

Cruzadora

La Cruzadora dispone de un interruptor Este/Oeste totalmente aleatorio, pues la tierra larga es un mundo virgen, sin descubrir, sin puntos cardinales, el interruptor es orientativo para que el cruzador viaje hacia delante o hacia atrás. De esta manera tenemos a la tierra que conocemos, la nuestra, a la que se llama Tierra Datum que podría ser la tierra 0, a partir de ahí hay millones de tierras por explorar. El choque es tal, que la gente empieza a viajar por toda la tierra larga, abandona trabajos, casas e incluso hijos, pues hay personas que no pueden viajar… Los países se afanan en establecer leyes para colonizar los países espejo en otras tierras, la tierra larga se inunda de colonos con ganas de vivir como hace cien años, puesto que no se puede cruzar con nada de metal y allá donde se establezca un asentamiento hay que empezar de cero. Imaginad los Amish y tendréis una buena imagen de lo que son estos nuevos colonos.

Poder cruzar a otra tierra es un concepto fascinante, y cuantas más tierras te alejes menos gente hay y más difiere de la tierra Datum, ¿nuevas especies? ¿Parajes inhóspitos? Para explorar la tierra larga tenemos a Joshua Valienté, un chico que se ha criado en un centro rodeado de monjas y que tiene un par de habilidades especiales, y a Lobsang, un ente que se aloja en una máquina de refrescos, en un dirigible o en un robot de apariencia humana. Lobsang jura que es un humano, que antes era un mecánico tibetano y que cuando murió su alma se refugió en un circuito de gel o algo por el estilo. A petición de Lobsang, Joshua y el tibetano viajaran a través de la tierra larga con la idea de cartografiar y descubrir qué demonios se esconde en esa multitud de tierras que se suceden al parecer, hasta el infinito y más allá.

Me lo he pasado tan bien leyendo esta historia que deseaba que no terminara, me ha gustado tanto el concepto de la tierra larga que me he quedado totalmente enganchado. Por momentos me acordaba de Viaje al centro de la tierra, por ese espíritu de aventura, por esos mundos vírgenes, inhóspitos, llenos de especies extrañas, con esa sensación de meterse en la historia y descubrir junto a los exploradores todo cuanto nos rodeaba. La mezcla de aventura y ciencia ficción casa tan bien que hacen de La tierra larga un libro fascinante, lleno de sensaciones nuevas, de curiosidad, de expectativa.

Aunque esto no es el Mundodisco. ¿Eso es malo? Ni mucho menos. Hay que tener claro que La tierra larga no tiene la locura y la chispa de las entregas del Mundodisco, La tierra larga es un concepto diferente, mucho más pausado, más reflexivo. Se nota que Baxter está presente, de su mano salen muchos conceptos cuánticos y duros, pero ahí está Practhett para darle un toque y poner su sello irreverente, haciendo que la novela esté perfectamente compensada entre los dos autores. Si es verdad que la narración se inclina un poco más hacia Baxter, pero no tanto como para aburrir o ser plana o pesada, Terry hace constantes incursiones para aflojar la seriedad de su colega y vemos su huella en todas partes y en todo momento.

La tierra larga es una Caja de Pandora, es y será lo que este par de genios quieren que sea, las opciones son casi infinitas, el concepto es brutal y el potencial ilimitado, de momento ya hay tres novelas escritas, y nos prometen cinco, así que no puede pintar mejor, me froto las manos solo de pensar en el segundo libro, puesto que La tierra larga acaba con un cliffhanger tan brutal que es imposible resistirse a seguir con la saga…

No sé vosotros pero a mí…    ¡ploff!

La tierra larga
Terry Pratchett y Stephen Baxter
Fantascy 2014
457 páginas.