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El padre muerto, de Donald Barthelme

08/05/2014

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Donald Barthelme ha llegado a mi vida como un huracán, como un ciclón, como una tormenta, ha pasado por encima de mí, me ha sacudido y me ha dado un bofetón para decirme: oye imbécil quieres hacer el favor de abrir los ojos, estás hecho una mierda, te va a dar un infarto de tomarte las cosas tan en serio.

Dios.

Barthelme y yo nos conocimos en Las enseñanzas de don B, donde ya os dije que lo amaba profundamente y que quería leer todos sus libros, sin excepción. Bien. En este tiempo además de este que tenemos aquí hoy, he conseguido su libro de relatos 40 relatos. La vida me sonríe. La búsqueda de libros descatalogados es la otra cara de querer leer a tipos como Barthelme.

Leer los relatos de Las enseñanzas de don B puede que me haya servido de preparación; una muestra de un Barthelme condensado, unas píldoras de lo absurdo hecho relato, hecho literatura, un ejemplo de los mundos en los que se mueve y vive y funciona la mente arrolladora de este post modernista y rey de lo ilógico más entrañable y feroz. Porque enfrentarse a El padre muerto en frío, sin haber entrado antes en las posibilidades y capacidades de este escritor, puede ser como adentrarse en un desierto árido y caluroso, sin agua y sin guía.

Bueno igual exagero.

¿Nos gusta lo irracional? ¿Lo absurdo, lo imposible, lo ilógico, lo inverosímil? Si, si, si, si y SI. Por supuesto. Es una de mis grandes pasiones, es uno de mis motivos predilectos a la hora de leer. ¿Cuánto aguantas, cuánto aguantamos? Ah. Pregunta irrelevante. Lo que haga falta. Me pliego, me genuflexiono a todo argumento-trama-historia escrita con la valentía, el poder, la capacidad, la destreza, y/o la poca vergüenza de atreverse a retorcer la realidad, de hacerla imposible, inviable, sumamente falsa y, al mismo tiempo, perfectamente creíble y normal.

¡Toma ya!

¿Cuánto de imposible hay en un padre –un hombre, pero que ante todo es padre, hay que tenerlo claro- que mide tres mil doscientas brazadas? ¿O lo que es lo mismo, unos seis kilómetros? Un padre al que arrastran tumbado, con unas cuerdas, apenas un grupo de hombres. Un padre que no deja de dar discursos mientras va tumbado, un padre que cada vez que se ofende sale corriendo y perpetra una matanza, un padre que, por cierto, está muerto.

¨Muerto, pero todavía con nosotros, todavía con nosotros, pero muerto.¨

Barthelme es igual de bueno en novela que en relato, o en novelle, ya que El padre muerto es corta, no llega a doscientas páginas. Y una vez más hace aquello que lo convierte en un escritor increíble y mágico; poner una situación imposible a su disposición y tratarla con total normalidad, despojar del absurdo a la circunstancia, mostrarse indiferente, mostrarnos la normalidad de lo que sucede y que, en ningún caso, es algo extraordinario. Así arrastrar a un hombre de unos seis kilómetros, que está muerto pero habla, que tiene un humor cáustico adorable, que tiene un fuerte deseo sexual, que en una de sus piernas, que es ortopédica, alberga unas oficinas, y que dice ser, a veces, el padre de todos los madres, se convierte en una situación surrealista e hilarante para nosotros, pero absolutamente normal para Barthelme y sus personajes.

Y el estilo de Barthelme, mucho más contenido en los relatos, está aquí totalmente desatado, desaforado, rozando lo críptico a veces –mención, MENCIÓN para la traducción de Catalina Martínez Muñoz que es extraordinaria– así que a veces hay que enfrentarse al texto, un poco –igual exagero- pero aun así la narración es deliciosa y te lleva por caminos llenos de curvas, de elevaciones, te hace elevarte y te suelta de golpe, te da velocidad, para después pedirte calma, da vueltas, da giros, saltos, es extraña y extraordinaria.

A Barthelme hay que volver, una y otra vez, una y otra vez, siempre. Sobre todo cuando uno se toma la vida demasiado en serio, y demasiado en serio a sí mismo.

El padre muerto
Donald Barthelme
Ed. Sexto Piso 2009
187 páginas.

Las enseñanzas de Don B, Donald Barthelme

14/01/2014

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¨La expansión se produjo durante la mañana, un leve e imperceptible susurro de gas a través de las válvulas. El globo cubría entonces cuarenta y cinco manzanas en dirección norte-sur y un área irregular en sentido oeste-este, hasta seis manzanas a cada lado de las avenidas en algunos lugares.¨ (El globo)

Este año os voy a dar el coñazo con los relatos. No es algo que tuviera en mente, ni es algo premeditado, pero miro lo que tengo por leer, lo que he comprado últimamente y lo que quiero comprar, y me salen relatos por todas partes…ya reseñé hace poco un libro de relatos inéditos de Vonnegut que salió editado de la mano de Malpaso, eso fue el principio, me gustó la sensación, y quiero más. Ya lo iréis viendo por aquí; ciencia ficción, fantasía, narrativa, terror…

Hoy le toca a Barthelme, que GRANDE es Barthelme, es imperdonable no haberle conocido antes, haberle leído antes…es lo de siempre, autores que pasan sin hacer demasiado ruido y quedan relegados al olvido. Suerte que las pequeñas editoriales están haciendo un trabajo impresionante recuperando a autores imprescindibles (Gaddis, Barth, Saunders, Barthelme) para ponerlos de nuevo en circulación y así todos aquellos que en otro tiempo estábamos distraídos con otras cosas, podamos descubrirlos por fin. Es mi caso, no conocía a Donald Barthelme (ni a la mayoría de los que he citado antes) y gracias a Automática y a unos cuantos insurrectos culturales de Twitter he podido disfrutar de él, disfrutar mucho.

Barthelme es de esos escritores, como Robert Coover, que distorsiona la realidad para ponerla a su servicio, que la moldea sin pensar en las consecuencias, sin pararse ni un segundo a pensar en si lo que está haciendo es creíble o no, rompiendo las reglas de lo cotidiano, añadiendo elementos distorsionantes, absurdos, increíbles; Un globo que se hincha sin parar para ocupar todo Manhattan, armas absolutamente absurdas (telegramas que destruyen testículos, una palabra secreta que produce múltiples fracturas si se dice en voz alta), una bruja que da a luz una esmeralda gigante que tiene vida y habla y que todo el mundo quiere, amigos que deciden colgar de un árbol a uno de ellos, con su consentimiento, porque se ha pasado de la raya…

En muchos de estos relatos, Barthelme  se vale de esa premisa para jugar con el lector, o para hacerlo jugar con él, en sus mundos particulares, en sus dosis de realidad alterada, absurda, juguetona. Pero no en todos es así, hay otros tantos relatos donde Barthelme simplemente muestra la realidad tal y como es, muchas veces, casi todas en esta antología, para mostrar una cara amarga de la vida; soledad, enfermedad, incomprensión, vejez. Pero aun así, estos relatos tiene el sello inconfundible que los hace reconocibles de la misma mano, parientes de los otros (los ilógicos) y parece que en cualquier momento todo vaya a saltar por los aires, o que algo se vaya a salir de madre, conservan esa magia que Barthleme imprime a sus historias, sean irracionales o no.

Las enseñanzas de don B se compone de treinta y cuatro relatos, extraídos de tres recopilaciones;  40 relatos, 60 relatos (publicadas en España) y Las enseñanzas de don B (sólo en inglés) y que yo haya podido ver, sólo se repiten cuatro relatos en ésta antología que ya habían sido publicados antes. No está mal

No entraré a valorar cuales me han gustado más, me podría alargar demasiado, ni tampoco cual me ha gustado menos, o simplemente cual no me ha gustado, que los hay, cada uno que elija sus preferidos, que se identifique con ellos, que entre en el juego, que se deje llevar. Sí que os diré que yo tengo una debilidad por lo absurdo y lo imposible, con las cosas sacadas de quicio, con lo trillado y lo único. No os será muy difícil identificar los relatos que más me han gustado…

Solo un una cosa más. La excelente cubierta del libro, magnífica, de las que más me han gustado éste año; la exquisita edición de Automática, muy cuidada, demuestra una vez más como están haciendo las cosas las editoriales pequeñas, increíblemente bien, pensando en el lector siempre, gracias.

De camino a casa está El padre muerto, en la pila ya tengo El rey, y como veo que es muy difícil de conseguir, en la biblioteca me espera Paraíso. El resto los sigo buscando, porque prometo leer todo lo que encuentre del señor Donald Barthelme. Al menos mientras me queden ganas de pasármelo bien.

Las enseñanzas de Don B

Donald Barthelme

Automática Ed. 2013

282 páginas.