Archive for 31 diciembre 2014

John muere al final, David Wong

31/12/2014

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Creo que la colección Insomnia de Valdemar está hecha justo para mí. Aunque no he leído aún todos los títulos que han sacado, viendo la temática de los que me quedan por leer y de los que ya he leído, no me cabe duda de que cuando alguna mente perversa en la editorial tuvo la idea de esta colección, estaba pensando en lectores como el que aquí escribe; lectores cañeros y bastante gamberros a los que nos gustan las emociones fuertes.

John muere al final es seguramente la novela más bruta, gamberra y monstruosa que he leído en estos últimos años, de verdad, menuda locura.

El señor Jason Pargin A.K.A David Wong para los amigos, tuvo un sueño bastante macabro allá por el año 2000. Un sueño extraño y chungo que fue la raíz de lo que hoy en día es John muere al final. Para dar salida a ese sueño Wong decidió escribirlo en su blog, empezó en el año 2000 con una primera parte, y fue colgando las siguientes partes de la historia una vez al año coincidiendo con el día de Halloween. La cosa se fue alargando y a mediados del año 2006 Wong ya tenía una buena historia escrita. Hasta ese momento la cosa no había pasado de anécdota, pero ese mismo año una editorial se fijó en lo que contaba ese perturbado en su blog, y les gustó. Tanto, que lo corrigieron vehementemente y lo editaron.

 Y fue un éxito. Incluso un tío aún más perturbado que Wong pensó que sería una buena película. Y la hizo.

David y John son dos amigos que viven o más bien sobreviven a los días entre trabajos insustanciales, fiestas y borracheras. Hasta que un día todo se vuelve más, digamos, sobrenatural, absurdo, loco y peligroso. La culpa la tiene una droga llamada salsa de soja, que viene a ser un líquido negro y espeso con poderes bastante excepcionales, entre ellos abrirte la puerta a otras dimensiones o hacerte ver cosas que nadie más ve, ese tipo de emociones. Así que, entre intentar salvar el culo que alguien se empeña en patearles, ayudar a gente que ha perdido el juicio viendo criaturas extrañas e intentar convencer al resto de la humanidad que no están locos, nuestros dos héroes de medio pelo van pasando los días y las noches como buenamente pueden.

Y viviendo aventuras, claro.

Con un tono de humor igualmente sinvergüenza, Wong ha escrito una novela que es el paradigma de novela para Freaks -llenándola no solo de aventuras disparatadas, acción, sangre, sudor y lágrimas- sino que también ha plagado la historia de referencias a la cultura pop de los ochenta; desde las películas de serie B, pasando por la música, los videojuegos o la literatura, toda la novela tiene ese aura un poco retro, un poco decadente, qué los que vivimos los años ochenta y noventa reconoceremos en menos de lo que canta un gallo.

Así que imaginad: dos tipos bastante pasados de vueltas, una droga bastante chunga y potente que, o te hace flipar bastante o te hace explotar, en serio, no bromeo, un montón de monstruos a cual más RARO, EXTRAÑO, IMPOSIBLE O directamente ATROZ, un perro que…yo que sé, un PERRO MUY RARO JODER, una chica pelirroja, tierna, un poco oscura y que solo tiene una mano, bichos, MUCHOS BICHOS y de muchos tipos, y… una sensación… constante de peligro en toda la novela, de susto, de acoso. De paranoia.

El coctel es brutal.

Y aunque la trama suene (y sea) una absoluta locura, Wong se las ingenia para darle al mismo tiempo mucha cordura a la historia, para hacerla serena y legible. En eso creo que ha ayudado haberla escrito durante tanto tiempo y con espacios tan largos, se nota que la novela respira, se abre, avanza a diferentes velocidades dependiendo de la acción, no es atropellada ni alocada, ni lenta o plomiza. Está perfectamente acompasada, tiene el ritmo justo en cada acción y en global es una novela ajustada al milímetro. No es, aunque pueda parecerlo, un speech atolondrado de casi seiscientas páginas sin demasiado sentido, no, es más bien un viaje en una montaña rusa, con sus momentos de adrenalina desaforada, sus pausadas subidas y sus serenas rectas. Porque la historia tiene momentos para todo; desde ser perseguidos por monstruos de muchas patas y peluca rubia, pasando porque alguien nos dispare al pecho, o que una marabunta de bichos nos corretee por la piel y por debajo de ella. O para algo tan trivial y tranquilo como esperar en un coche una gélida noche de invierno a que lleguen los malos para ser abducirnos. Como he dicho, una novela encajada y ajustada como un reloj.

El estilo de Wong también suma a la hora de darle cierta cordura a todo esto, huyendo de los histrionismos, lo recargado o lo trillado. Wong es un tío sencillo y directo, claro y conciso, la novela es fácil, llevadera, cercana y tiene un tono coloquial perfecto sin llegar a esa horrible cantinela de colegueo que muchos autores se empeñan en imprimir en sus historias para hacerlas más auténticas. Sus personajes son fuertes, muy bien construidos, con mucha personalidad y muy diferentes entre ellos, con sellos de identidad muy marcados, vivos, expresivos, no nos cuesta demasiado empezar a sentirnos como David, entre perdido, trastornado, a ratos eufórico, o simplemente un fracasado. Un compendio de personajes bastante extremos que son una delicia del primero al último. Monstruos incluidos.

Y como he dicho al principio, Wong llena la novela de un humor negro absolutamente genial y marca de la casa; chistes en los momentos más absurdos o peligrosos, situaciones surrealistas en cualquier momento, diálogos pasados de vueltas o directamente absurdos, monstruos que, más que invitarte a salir corriendo, hacen que te quedes mirando con los ojos entrecerrados para ver qué demonios es eso que hay ahí delante…y que tiene TODA la pinta de querer COMERME.

Así que, bueno, ¿Qué puede ser mejor? O sea, Wong ha metido aquí un montón de monstruos, gente que explota, tíos a los que se les caen partes del cuerpo, ciervos con cuernos que son pinzas de langosta y que cuando los acribillas a tiros aparece una cajita con munición, perros que hablan, salchichas teléfono, policías desquiciados, medusas que practican sexo con lámparas de pared…

¿Hace falta algo más?

Wong se ha marcado la novela que a todos nos gustaría escribir para impresionar a nuestras novias del instituto, una mezcla de testosterona, adrenalina, violencia y monstruos extraños, esa historia que todos llevamos dentro pero que es demasiado loca para contársela a nadie si sentirnos estúpidos. Wong es el portavoz de la generación que creció con el heavy metal, los salones de video juegos, las primeras consolas, los comics de superhéroes y esa sensación constante de que nuestras vidas tenían que ser mejor que las de nuestros padres.

Wong, Wong, Wong…la que has liado colega.

John muere al final
David Wong
Valdemas colección Insomnia 2014.
568 páginas.

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El cantante de gospel, de Harry Crews

22/12/2014

PORTADA-GOSPEL

¨Un mar de carne femenina, húmedo, violentamente tumultuoso, de olor ligeramente salado, que le rodearía en el altar tras cesar los cánticos, olas calientes que le apretujarían y se arremolinarían a su alrededor, un aire colectivo con olor a aliento y amor.¨

Tenía que volver a Crews antes de acabar el año, no he conseguido quitarme de la cabeza Cuerpo y todo cuanto representa, no he podido quitarme de la cabeza al mismo Crews. Se ha quedado ahí en un rincón, con esa mirada un poco torva y algo parecido a una sonrisa en los labios, sentado en un sillón, un poco desafiante, esperando.

El cantante de Gospel es un auténtico mazazo, brutal, sin anestesia. Un golpe a cámara lenta que se acerca despacio, describiendo un amplio arco, una curva en la que ves la potencia de lo que te va a golpear. Y te golpea. Aun sabiendo la velocidad y potencia de lo que se acerca, eres incapaz de mover un músculo para apartarte, estás hipnotizado, como un conejo ante los faros de un coche, esperando que el daño no sea mucho, intentando mantener el tipo.

Porque al final se trata de eso, de mantener el tipo ante Crews mientras desgrana la esencia del alma humana, mientras te muestra lo bajos que son los instintos, mientras te cuenta cómo un paleto se convierte en el icono de todo un pueblo, de todo un estado, de todo un país, cómo se le eleva a símbolo religioso, cómo se hace Dios.

¨El cantante de Gospel abrió la boca y la carpa entera se inclinó hacia delante y dejó de respirar¨

El cantante de Gospel es la primera novela que publicó Harry Crews. Lo hizo en 1968, después de una vida llena de duros golpes, después de haberse casado y divorciado dos veces con la misma mujer y después de haber perdido uno de sus dos hijos ahogado en la piscina de su vecino con solo cuatro años. La primera después de intentar dedicar toda su vida a la literatura; toda su vida hasta ese momento, su matrimonio y su salud. Todo. Lo que quiero decir es que Crews estaba obsesionado con escribir. Lo que intento decir es que Crews estaba lleno de miles de experiencias bastante duras, que creció en un lugar que endureció su corazón y que, básicamente, no supo hacer otra cosa en su vida que escribir.

Y su primera novela es tan extraordinaria, oscura, dura, ácida y turbadora, que a la mierda todo, en serio, a la mierda con el resto de la literatura, a la mierda la gente que no escribe desde las tripas, a la mierda los que no lo dan todo, a la mierda los que dan vueltas y más vueltas y no van directos al hígado, a la mierda.

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Crews nos sitúa en Enigma, un pueblo al sur de los Estados Unidos donde está a punto de llegar El cantante de Gospel, su ciudadano más emblemático, más famoso, el hijo prodigo del pueblo, y de América. El cantante de Gospel nació y se crio en Enigma hasta que descubrió que tenía el don de cantar como los ángeles, de sanar las conciencias y de convertir a la gente con la palabra de Dios. Vuelve a casa para cantarle a su pueblo, y lo hace justo cuando su novia ha sido cosida a puñaladas por un negro. Y al parecer, el circo de freaks que lo sigue a todas partes allá donde va de gira, también ha acampado a las afueras de Enigma. Cosa que asusta de veras al chico de melena rubia y cara angelical.

Desde el minuto uno, en esa asfixiante celda donde está el responsable de la muerte de MaryBell, Crews empieza a moldear, a dar forma, a una historia tremendamente épica, a un episodio oscuro y violento en la historia de Enigma que se nutre de toda una sucesión de acciones encadenadas, alimentadas, por la cultura sureña, por las creencias, por las necesidades –apoyadas en la superchería, en la miseria, en la desgracia- que empiezan a generar cierta energía en torno a El cantante de Gospel. Una energía que se vuelve densa y pegajosa y que sofoca y oprime al pequeño pueblo y al cantante de Gospel.

Una energía que se propaga como la pólvora y se adueña de todo, una energía que el cantante de Gospel conoce y teme y desprecia y aborrece.

Una energía a la que podemos darle infinidad de nombres.

Y lo apabullante, es ver cómo Crews construye esta historia desde la nada, desde la soledad de una celda, desde el rumor de una visita, ver cómo se va haciendo cada vez más y más grande, más grotesca, más violenta, más oscura, más demente. Hasta que se alinean todos los factores y estalla toda esa energía generada, se da rienda suelta a los instintos, se da prioridad a las creencias por encima de la realidad, la fe ciega y la rabia toman el control, y lo humano queda al descubierto. La fealdad, la pobreza de espíritu, el alienamiento.

Espero no estar poniéndome demasiado melodramático.

Pero es que Crews reúne en ésta novela una serie de factores que la hacen tan atractiva como brutal, oscura y triste. Un pueblo del sur lleno de paletos, míseros y estúpidos, un semidiós de carne y hueso hijo del pueblo, al que atribuyen poderes curativos, sanadores y no sé cuántas cosas más, un circo de freaks lleno deformes, feos, tullidos y esperpénticos seres, un manager acérrimo creyente en la palabra de Dios, y con un pasado oscuro y feroz que desprecia la mentira y la falsedad; sexo iniciático, culpa, racismo, odio, sangre, cerdos, mugre y mucha religión.

¨….olfateó el aire. El olor a agua sucia, barro y mierda de cerdo estaba tan impregnado por los años acumulados que rezumaba por el suelo, la hierba, el forraje y hasta parecía que lo transpirasen las mismas piedras y ladrillos de la casa.¨

Así como Cuerpo es una novela más estática, casi como una sitcom, El cantante de Gospel es una historia viva, una historia que va in crescendo, mucho más oscura, sexual, violenta y decadente, una primera novela tan impresionante que os va a joder el resto de lecturas a partir de este momento.

Harry Crews, mi jodido Cantante de Gospel.

El cantante de Gospel
Harry Crews
Acuarela-Machado Ed. 2012
318 páginas.

Todos muertos, de Chester Himes

15/12/2014

TODOS MUERTOS CHESTER HIMES

Chester, Chester, Chester. Lo que me llega a gustar este hombre. Poco me acuerdo de lo diferente que es al resto, de su manera loca de tejer novelas, de sus buenos personajes, de sus dos Hombres duros. Con lo que disfruté leyendo Por amor a Imabelle.

No voy a poner la excusa de siempre, si no leo más a Himes es porque soy un capullo, aunque a partir de hoy tengo una excusa nueva y de mucho peso, luego os la cuento.

Todos muertos es la quinta novela de La serie de Harlem, que como ya sabéis tiene como protagonistas a Ataúd Ed Johnson y Sepulturero Jones, los dos detectives negros más duros y bestias del hardboiled.

Se supone que después de Por amor a Imabelle debería haber continuado con La banda de los musulmanes, que es la segunda, pero a saber en qué estaba pensando cuando compré Todos muertos y no La banda de los musulmanes. Bueno, sí que lo sé, Todos muertos me costó apenas dos euros, y venía aún con el film original de fábrica, está tan nueva que parece que se imprimió ayer. Así que ya que la tenía en casa, me decidí a leerla antes que la otra. Sobre todo porque la serie de Harlem se puede leer suelta, no importa demasiado, salvo un pequeño incidente en la cara de uno de los detectives en la que aterrizó un poco de ácido…

Por lo demás es una serie que admite leerla alternando títulos, además de que la podéis encontrar toda de segunda mano a precios muy, muy populares.

Pero hablemos de Todos muertos.

Harlem en plena noche, las calles vacías, alguien roba las ruedas de un coche y presencia lo que a todas luces es un atropello. El ladrón, escondido tras el avistamiento y a la espera de seguir con su faena, ve, incrédulo, como la victima del atropello se levanta y, justo cuando lo ha conseguido, es atropellado de nuevo, y esta vez mucho más violentamente, tanto, que la pobre víctima sale volando y es empalada por una cañería y se incrusta en la pared. Nuestro ladrón emprende la huida como si un demonio lo persiguiera. Al mismo tiempo, los integrantes del primero vehículo son interceptados por la policía que ha presenciado el atropello…

Pero como cada noche, parece que Harlem ha enloquecido, la policía recibe avisos sin parar; al parecer alguien está torturando un perro, un hombre ha llamado porque afirma que las monjas han organizado una orgía, una mujer asegura que han matado y violado a una mujer en plena calle y dos patrulleros llaman desde una cabina porque dicen haber sido atacados y pisoteados por un platillo volante que está recorriendo el barrio.

Una noche como todas. Hasta que llama el camarero de un bar en la calle París, dice haber sido testigo de un doble asesinato en plena calle y que un tercer hombre está también en el suelo inconsciente…y allá que van nuestro dos detectives.

Himes ha construido una novela bastante loca, como va siendo un la norma, llena de humor negro, diálogos afilados, culturas contrapuestas, violencia y una fina ironía impresa en cada párrafo. En Todos muertos, Himes alude al mundo político y a su potencial como estructura sobornable, a los cientos de tentáculo que despliega para llegar a todas partes. Aunque lo hace de manera muy suave y no centra la novela en eso ni de lejos. Himes se centra más en el momento, sus novelas parecen estar escritas para disfrutar de la acción misma que está sucediendo, sin importar demasiado lo que vendrá después. Tiene un punto de algarabía, de enredo, de folletín que no va más allá de unas cuantas páginas. Es precisamente eso lo que a mí me seduce tanto, esa aparente falta de previsión en la trama que hace que leer a Himes sea como montar en una montaña rusa en la que vas dando bandazos, en la que subes lentamente para luego bajar a toda velocidad en una alocada y surrealista persecución, en la que giras hacia la derecha, luego hacia la izquierda, vuelves a bajar en otra persecución donde ¡hay un motorista sin cabeza!, para llegar al final y parar con un golpe seco donde la cabeza da un par de bandazos antes de saber dónde demonios está.

Así es leer a Himes.

Siempre con ese estilo directo y duro, con esa construcción de ambientes tan sólida y un poco lírica y oscura, con esas segundas intenciones siempre impresas en sus tramas, esas lecturas entre líneas. Y esa acción tan brutal y tan intensa siempre, que apenas te deja respirar, que te lleva de un sitio a otro con un humor tan fantástico como excéntrico; lleno de homosexuales, travestis, policías, negros, blancos, y toda una fauna de gente extraña, loca y al límite de todo.

Pero no todo es bueno. Al principio os comentaba una excusa de peso por la que me planteo elegir con más cuidado las lecturas de Himes, o básicamente, autores editados en los setenta en Bruguera. La traducción. Me gusta comentar cuando una traducción es buena, me encanta decirlo, es un trabajo que admiro y que si no se hace bien te destroza totalmente un libro. Cuando es regular no suelo decir nada, y cuando es mala lo digo bajito. Pero esta vez tengo que advertir a los futuros lectores de esta edición de Todos muertos en Libro amigo de Bruguera, la traducción es muy mala, pésima, hasta el punto que la trama es difusa, cuesta entenderla, muchos diálogos no tienen sentido, algunas acciones tampoco, es un auténtico despropósito. Cuesta seguir la lectura hasta la desesperación.

No imagino las condiciones de trabajo en 1977, que es la fecha de esta traducción, ni la carga de trabajo que estos traductores debían soportar, pero me puedo hacer una idea. Por eso no diré el nombre de la traductora, mi advertencia es para los que os acerquéis a esta edición, para que vayáis preparados, en ningún caso me quiero cargar a la traductora que en aquellos años y en estos libros de tirada semanal, bastante tendría ya la pobre.

Pero que la traducción no os haga pasar de Himes, es un autor brutal y al que hay que leer sí o sí, podéis empezar por las tres primeras de la serie que están editadas en Akal y tienen traducción nueva y muy buena, no hay excusa.

Todos muertos
Chester Himes
Libro amigo-Bruguera 1985
217 páginas.

Tierra sucia, de Jim Thompson

09/12/2014

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 ¨Se crece deprisa en las tierras algodoneras, o no se crece. Deja uno de ser un niño casi en cuanto sale de la cuna. A uno le preocupan el pan de maíz y no las galletas, la cama y no los cuentos que se explican en ella. Se es parte de algo que siempre lleva un carga un poco más pesada de la que se puede soportar, que siempre ha de arrimar más el hombro de lo que llega a recoger. Así que o se sujeta un bien a su porción, o se le cae encima. Y no hay que arrastrar los pies, si no quiere uno quedarse rezagado.¨

En los años cincuenta, Estados Unidos estaba en pleno Boom de los libros de bolsillo. Una vez pasada la época dorada de las revistas Pulp de los años treinta y cuarenta, los lectores empezaron a demandar un formato más pequeño y manejable pero prácticamente con los mismos contenidos que consumían en las revistas. Así que los editores empezaron a editar libros de bolsillo con prácticamente las mismas temáticas que habían tenido tanto éxito en las revistas Pulp; ciencia ficción, western, novela negra, etcétera.

 Libros pequeños y baratos que contenían el mismo tipo de relatos que las revistas pero alargados hasta hacerlos novelas, el éxito fue abrumador. Una de las editoriales que a principios de los años cincuenta editaba libro de bolsillo y con mucho éxito fue la editorial Lion Books, a la que Thompson llego a principios de los cincuenta y donde publicaría la mayoría de sus novelas. Thompson producía tanto, que para no saturar a sus lectores, Lion Books hubo de entregar algunos manuscritos para que los publicaran otras editoriales, como por ejemplo Dell, una editorial amiga, de manera que las novelas de Thompson se diversificaran un poco. Hay que tener en cuenta que el ritmo de publicación de estas editoriales era prácticamente semanal. Un buen ejemplo extrapolado a nuestro país son los famosos Bolsilibros.

En la mayoría de estas editoriales, y por supuesto en Lion Books, se ponía en práctica una manera muy peculiar de trabajar, se hacía venir a los escritores y se les daban unas cuantas tramas escritas desde las que ellos desarrollaban la novela. La primera novela que escribió Thompson para Lion Books fue El asesino dentro de mí, y la idea se la dieron sus editores a partir de una trama que habían escrito ellos mismo. Tierra sucia fue la segunda novela que escribió para Lion Books y la trama fue sugerida por sus editores a partir de un pastiche de las novelas de Erskine Caldwell.

Publicada en 1952, apenas dos meses después que El asesino dentro de mí, Tierra sucia es la tercera novela criminal que escribió Thompson, y se refleja en ella mucho de la difícil relación que tenía con su padre.

Tommy Carver es un chico de diecinueve años que vive junto a su padre -y una emblemática mujer que le ha servido las veces de madre- en una pequeña cabaña de cultivador. La cabaña y los diez acres que la rodean, están al mismo tiempo rodeados por los terrenos de una hacienda donde los Carver trabajan la tierra para el dueño, ya que sus diez acres no son suficientes para darles de comer. El problema es que esas tierras están encima de un yacimiento petrolífero, y el dueño de la hacienda, rico, se niega a extraer el petróleo que hay debajo de sus tierras además de prohibir a los Carver extraer el que hay bajo las suyas, porque se echaría a perder el terreno para el cultivo. Añadamos a eso que el dueño de la hacienda es indio y que el padre de Tommy es un racista confeso…

Alguien va a acabar muerto de unas cuantas puñaladas, y el principal sospechoso es el chico de los Carver.

Tierra sucia está ambientanda en el sur de Estados Unidos, concretamente en Oklahoma, y  Thompson consigue crear un ambiente ciertamente opresivo, tanto si la acción transcurre en grandes parajes como si es en la pequeña cabaña. Cualquier lugar desprende un aurea de malignidad, de oscuridad, es algo que me ha fascinado, el tono que utiliza, la manera en que envuelve al lector. Además los personajes son realmente impresionantes, unos personajes muy fuertes, con mucha personalidad; Tommy es un ejemplo de hombre sometido, traicionado y vilipendiado que aún con todo conserva la cierta cordura; Mister Carver un hombre religioso, recto y también violento que no duda en pegar y maltratar a su hijo por no cumplir sus normas; y Mary, una mujer tímida y miedosa que llegó a la casa a los catorce años y que ha ejercido de madre y amiga de Tommy.

Thompson escribió una novela realmente oscura y sórdida, con unos personajes llevados bastante al extremo, una novela cargada de racismo y lucha de clases, con relaciones paterno filiales duras. Estas primeras novelas de Thompson me parecen impresionantes, están llenas de una virulencia que más tarde si diluyo un poco, parecen querer marcar territorio, Thompson estaba creando su sello de identidad por el cual sería reconocido y reconocible el resto de su vida.

 Y aunque Tierra sucia no es una novela perfecta ni mucho menos, tiene ese tono un poco apresurado con el que se escribían los Pulps de la época, un poco impaciente por pasar de una escena a otra, una trama en apariencia sencilla y un poco trillada, es una novela potentísima y está llena de reflexiones sobre el racismo, el amor, el abandono, la relaciones entre padre e hijo, sobre el inicio de la vida y hacerse mayor, la soledad…

La edición que yo tengo es la de Club del Misterio, el número 142, que editó Bruguera en los años ochenta y que imitaba un poco a las revistas Pulp que tan famosas se hicieron en Estados Unidos, por desgracia un poco difícil de encontrar hoy en día. Y la traducción, bueno, de la época.

Tierra sucia
Jim Thompson
Club del Misterio, Bruguera 1984
80 páginas a doble columna.

En el corazón del corazón del país, William Gass

05/12/2014

la foto

Me siento un poco como quien aprende a nadar a los cuarenta. O a conducir. O a montar en bicicleta. Experimentar algo que muchos ya han vivido antes. Aunque no me avergüenzo, ni por un segundo, ojala libros así cada día. A Wiliam Gass lo he conocido a través de otros autores, en concreto por ser quien ha escrito el prólogo de dos novedades que acaban de salir y que algún día espero poder leer. La reedición de Los reconocimientos de Gaddis y la nueva edición de La hoguera pública, de Robert Coover. Aunque en este último no se ha incluido el prólogo de Gass, lo podéis encontrar en la web de Pálido Fuego.

Interesado en esas novedades, investigué quién era Gass, aunque ya suponía que sería uno de la panda.

De William Gass sólo hay un libro publicado en España (¡sorpresa!) y es prácticamente imposible encontrarlo. Lo editó Alfaguara (¡otra sorpresa!) a principios de los ochenta, y se vendieron tan pocos, creo yo, que el mercado de segunda mano es prácticamente inexistente. Y en las bibliotecas catalanas el panorama no es mucho mejor, sólo hay UN ejemplar para el préstamo.

En fin.

No voy a hacer una reseña de En el corazón del corazón del país, prefiero que lo leáis, porque es apabullante y espectacular. Este pequeño libro contiene cinco relatos, o igual cuatro relatos y una novela corta, que retratan de manera desoladora, y en ocasiones sórdida y gris, la condición humana. En cada uno de los relatos el ser humano es expuesto a condiciones casi extremas; tanto en el sentido físico como en el mental. Los relatos, todos ellos de ambientación rural, son exquisitos y exigentes, con un estilo rico y en ocasiones difícil, y que puede ondear entre el relato gótico y la narración costumbrista casi poética. Cinco narraciones tan diferentes y a la vez con tantos puntos en común. Desde la turbadora El chico de Pedersen que abre el libro, pasando por la no menos oscura, y una de mis favoritas, Del orden de los insectos, hasta la que da nombre al libro y cierra la antología, En el corazón del corazón del país, un texto de tono poético y que es una auténtica maravilla.

Como prefiero que leáis a Gass antes que a mí, os copio una pequeña parte de En el corazón del corazón del país, una párrafo que me fascinó y me dejo rendido a este hombre por siempre jamás.

Si ninguna editorial se decide a traducir a Gass, ¿Será éste mi primer y último Gass? Ojalá no.

¨Tengo que organizarme. Tengo que, según dicen, ponerme en marcha, ahuyentar a este gato de mi regazo –sí tomar resoluciones, moverme, hacer. Más ¿qué hacer? Mi voluntad es como la luz rosada y polvorienta de esta habitación: suave, difusa y levemente reconfortante. Me permite hacer cualquier cosa…nada. Mis oídos oyen como por casualidad. Me alimento de lo que me dan. Mis ojos ven lo que se les pone delante. Mis pensamientos no son pensamientos, son dueños. Esto vacío o lleno…depende. Y yo no puedo elegir. Hundo mis garras en la piel de Tic y le rasco los huesos del lomo hasta que se despereza mimosamente. Señor Tic, murmuro, tengo que organizarme. Tengo que ponerme en marcha. Y el señor Tic gira sobre su barriga y se marcha.
El señor Tic se marcha cuando le rasco la tripa. Fu. Se aleja lentamente siguiendo con la cola el ritmo de sus pasos. Qué hermoso es cuando se mueve, pienso. De qué forma tan hermosa pide, como tú, amor, de qué forma tan hermosa lo acepta. Así me levanto y deambulo de habitación en habitación, de arriba abajo mirando por casi todas mis cuarenta y una ventanas. De qué forma tan hermosa recibe también esta casa su amor. Huyendo, como el señor Tic, se hunden mis ojos en los arbustos. No estoy aquí. He atravesado el cristal, los espacios del segundo piso, he volado entre las ramas, entre brillantes bayas, hasta el suelo, alta hierba cargada de semillas y follaje en cada estación. Y es igual que cuando sobre ti pasé con mi cuerpo envejecido y ardiente. En resumen, es una clase de amor. Y yo estoy aprendiendo a restaurarme a mí mismo, a mi casa, a mi cuerpo, haciendo la corte a los jardines, a los gatos, al agua corriente, y en compañía de los vecinos.¨

Alucinadas, VVAA

03/12/2014

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Desde que supe de este proyecto, a través de sus editoras en las redes sociales, me entraron ganas de leerlo. Me gustó casi automáticamente. La idea, las personas implicadas, el proyecto en sí. Me suele pasar con proyectos pequeños, hechos con mucho mimo, con ilusión, de lectores para lectores. Últimamente hay un florecimiento de este tipo de antologías, prácticamente locales, pequeñas, sin ánimo de lucro, que dan a conocer escritores noveles, escritores de otros países, incluso escritores consagrados que se suman al proyecto como acto de buena fe y apoyo. Y quién dice antologías, dice pequeños libros auto editados con sumo cariño, a través del crowdfounding, en pequeñas editoriales Pulp

Total, que me moría por leerlo.

Así que en cuanto salió, hace apenas unos días y al estupendo precio de cero euros, pues allá que me fui. Edición electrónica estupenda editada por el sello Palabristas y alojada en la plataforma Lektu.

Después de un pequeño prólogo, en el que Cristina Jurado, una de las dos editoras junto a Leticia Lara, nos pone un poco en antecedentes de como se ha gestado la antología y nos habla un poco de cada autora, nos encontramos el primero de los once relatos de la antología, La Tepsícore, de Teresa P. Mira de Echeverría. Y la cosa empieza dura, La Tepsícore es un relato de ciencia ficción dura, la vertiente más científica de la ciencia ficción, con unos cuantos adeptos, y no pocos a los que nos asusta bastante. Pero el relato Echeverría es accesible, leíble, entendible y todo lo ible que queráis. Un relato que habla de otras realidades paralelas posibles, donde otros nosotros las habitan, con diferentes versiones de cada yo en cada una de ellas, y lo que pasaría si nos enfrentáramos a nuestras diferentes versiones cara a cara y todas a la vez. Un relato un pelín complejo, interesante, extraño y turbador. Echeverría fue la ganadora de la convocatoria que se realizó para la antología en que el relato ganador sería publicado.

El siguiente relato es La plaga, de Felicidad Martínez, una autora a la que no había leído y a la que me temo que le seguiré la pista de cerca. La plaga es de los relatos que más me han gustado, un relato socarrón, lleno de humor negro, bruto y un poco políticamente incorrecto. Ya sabéis que me puede cuando hay armas y sangre de por medio. En La plaga, un grupo de militares llegan a un planeta colonizado por el ser humano, los científicos llevan años establecidos en colonias y haciendo investigaciones, pero un virulento ataque a uno de los asentamientos hace necesaria la presencia del grupo militar…Más intimista es La tormenta, de Laura Ponce, un relato sobre la vida y la muerte, un relato tranquilo, un poco onírico, que nos hace reflexionar sobre la perdida, sobre el amor, las relaciones humanas. De nuevo un grupo militar llega a un asentamiento, pero en este caso de otra civilización parecida a la nuestra. Una vez allí algunas cosas no parecen ser lo que parecen…

El cuarto y claustrofóbico relato es El método Schiwoll, de Yolanda Espiñeira, una historia con bofetada final, llena de sensaciones, de conjeturas, con dos visiones de la realidad. Un relato que se plantea los límites morales y legales de la investigación, la implicación de nosotros y de nuestro entorno más cercano para alcanzar nuestro beneficio. Otro que me ha entusiasmado es Casas Rojas, de Nieves Delgado, por gamberro, por salirse un poco de madre, por pícaro, por lo que cuenta y por como lo cuenta. Delgado reflexiona en su relato sobre las Inteligencias Artificiales, en como el ser humano, tan depredador, inventa y somete a estos robots de apariencia humana para sus…más bajos instintos. Pero estas IA aprenden…

Y llegamos al que No. Mares que cambian, de Lola Robles es el único relato que me no me ha seducido de toda la antología. Y es que el tema que toca no me ha interesado nada, desde ningún punto de vista. Y está muy bien escrito, pero mi interés no va por esos derroteros. Y tenía muchas dudas con Sofía Rhei, leí otro relato suyo de temática fantástica y no me gustó demasiado, claro que a mí la fantasía…Pero Techt me ha gustado mucho, un relato que habla del lenguaje, de las sociedades totalitarias, del recuerdo, del aprendizaje, de los sacrificios. Un relato romántico e intimista.

El octavo relato es Bienvenidos a Croatoan, de Layla Martínez, un relato oscuro y asfixiante, donde los viajes en el tiempo son los protagonistas, un relato que va adelante y atrás y de atrás adelante, donde las drogas son protagonistas, el miedo, la culpa, el amor, la destrucción de uno mismo. Una historia oscura donde un atraco falla y en el que uno de sus protagonistas no ceja en el intento de saber que paso realmente. Totalmente distinto es Black Isle, de Marian Womack, un relato también con una profunda reflexión, esta vez sobre el medioambiente y los efectos que el ser humano tiene sobre ella, tanto al destruirla como al intentar reparar su colonización. Un relato con una aurea también oscura, lleno de sospechas, donde los protagonistas son unas réplicas anímales de diferentes especies con las que el hombre ha sembrado los parajes ingleses.

Y los dos últimos son Memoria de equipo de Carme Torras, donde los integrantes de un antiguo equipo de baloncesto universitario se reúnen de nuevo para intentar ayudar a un integrante del equipo acusado de asesinato y A la luz de la casta luna electrónica¸ de Angélica Gorodischer un relato humorístico de las ya consagradas aventuras del mercader Trafalgar ¨Traf¨ Medrano.

Estos dos últimos relatos son de dos escritoras ya consagradas con varias novelas a sus espaldas; en el caso de Torras, su relato es una reflexión sobre la mente humana y sus diferentes planos en los recuerdos, y en como la tecnología puede actuar en ellos, manipulándolos, para así obtener un fin. O…puede que no. Y el relato de Angélica Gorodischer es una divertida aventura contada por el simpático y atolondrado ¨Traf¨ que nos cuenta su visita a un planeta donde reinan Las Mil, un grupo de mujeres despiadadas y ricas con las que nuestro aventurero tiene un… encontronazo.

Como veis, la mayoría de los relatos de esta antología tienen como trasfondo la preocupación por el ser humano, el futuro de nuestro planeta, la fauna, la flora, la especie humana, algo que se lee entre líneas en el conjunto de relatos.

En definitiva, Alucinadas es una antología con peso, con buenos relatos, reflexivos y al tiempo cañeros y entretenidos, una selección que da una buena muestra de que las chicas lo saben hacer muy bien.

Aunque, bueno, eso ya lo sabíamos.

Alucinadas, VVAA
Ed, Palabristas 2014.