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Esta noche arderá el cielo, de Emilio Bueso

14/10/2013

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¨La Trans-taiga es una línea recta que atraviesa con sus seiscientos sesenta y seis kilómetros de grava el Territorio Deshabitado de Caniapiscau, para ir a morir vacía y cortada, en medio de ninguna parte, junto a un embalse construido por Hydro-Quebec en el centro de un vasto desierto boreal. En el fin del mundo. En el puto fin del mundo.¨

Joder con Bueso.

Sabía yo que la novela me iba a impactar, venía recomendada por amigos de confianza, pero vamos, que lo que me he encontrado aquí…aún me tiene mareado.

 Aturdido

Bueso es un descerebrado, cuanto antes lo sepáis mejor, así no os pilla en frío como a mí, al menos veréis venir alguno de los golpes. Alguno.

No es fácil clasificar Esta noche arderá el cielo, tampoco es necesario, pero como somos todos un poco borregos os diré que, para mí, es una mezcla de road movie, western¸y novela de terror con toques fantásticos. Ahí es nada. Desde luego Bueso ha puesto toda la carne en esta novela, toda su imaginación, toda su locura y toda su alma. El resultado es demoledor, arrollador, una novela que te agarra y te engulle hacia lo oscuro, que te hipnotiza con sus fuegos, con sus giros, con sus armas pesadas, con sus monstruos; una novela que te deja ensimismado como un imbécil, leyendo una y otra vez ese párrafo imposible producto de una mente pervertida.

Porque esto es serio. Esta novela entronca directamente con lo imposible, con aquello que se mueve en nuestras pesadillas, con lo que nos quita el sueño. Con algo que solo podemos imaginar. Al menos una parte de la novela. Porque hay mucha otra que tiene que ver con lo de tener miedo, las fobias, con la dificultad de relacionarse, con uno mismo y con los demás, con el resto del mundo, con todo, con anestesiarse el alma y la mente para vivir, con quedarse en las zonas de confort, con aislarse. Y con huir. Una, dos, tres veces, reinventarse cada una de ellas, vivir nuevas oportunidades, intentarlo una vez más. Todo ello se da y de manera extrema, en esta novela.

Mac es un motero, al que, como decía Gregorovius, le duele el mundo. Mac vive entre las cuatro paredes de su taller de motos del que no sale nunca más que para las cosas básicas. Siente ansiedad, fobia social, miedo. Mac mira su pasado con anhelo de motero fracasado, su incapacidad ya no le permite salir a devorar kilómetros como antes, sus miedos lo tienen amarrado a una vida anodina y solitaria donde la rutina lo va enterrando día a día. Carburadores, tubos de escape, manillares, esa es su vida, la que repite de la mañana a la noche y la que tarde o temprano acabara con él.

Pero la oportunidad de salir de ahí, de romper esa brutal cadena de montaje que es su vida, se presenta un día sin más. Después de tanto tiempo. Sentirse vivo otra vez. Sentir la moto entre las piernas.

Bueso ha creado uno de esos personajes con mil matices, tan completos y complejos que es casi imposible no sentirse uno mismo Mac en algún momento. Un tipo perdido, solitario, que no sabe ni espera nada de nadie, porque nunca ha sido parte de nada, y si alguna vez lo fue sus miedos se encargaron de que saliera huyendo. Un tipo al que se le brinda una segunda oportunidad de vivir aquello que tanto anhela, una oportunidad de enfrentarse al mundo. Una historia de evolución por cojones, de sobreponerse a las circunstancias, de vencer esos miedos que lo mantienen prisionero, de tomar sus propias decisiones, de ser consciente del presente que le rodea, de plantarle cara, de ser valiente.

Terror, ciencia ficción, road movie. No importa demasiado. No es una novela de género, es una novela de personajes, de supervivencia, de salvar el culo cuando todo a tú alrededor se está haciendo añicos. La Trans-taiga cómo símbolo. La Trans-taiga cómo un Dios que señala el camino a la vida; cómo tótem. A su alrededor todo; la vida, la muerte, el contrabando, el amor, la amistad, la supervivencia, la inmensidad, lo desconocido, los indios, los monstruos, las auroras, los fuegos.

Y Mac perdiendo el culo por salvar su todo, su única razón, luchando contra sí mismo, engrandeciéndose, encontrando la llave, superando momentos, estadios, para ser uno de los héroes de esta historia, un héroe personal, un héroe único, Su Héroe.

Y Bueso, cómo escribe Bueso, que mala leche gasta Emilio Bueso, sin concesiones, con una prosa fría, seca, árida, directa, furiosa, descarnada, ese estilo oscuro que te corta un poco la respiración, que te hace temer la siguiente frase, el siguiente párrafo, que duele. Sencillo pero metódico, poético. Y que es la que más me gusta. Cómo un pequeño McCarthy, uno pequeño, pero que aprende muy rápido. Mucho.

Pero a Bueso hay que darle concesiones, hay que entrar en su juego, tenemos que entrar a ciegas, con la vaselina en la mano y los pantalones en los tobillos. Uno empieza a leer una novela sobre un motero triste y solitario y acaba viendo desfilar al ejército, a tipos con trajes anticontaminación, a unos narcos muy cabrones, a un par de astrónomos y alguna cosa más que da mucho, mucho miedo. Y todo ello en una carretera que va hasta el fin del mundo, el auténtico, puñetero e infernal fin del mundo.

Salir de la zona de confort y entregarse a Bueso.

Y cuando ya esté todo claro, ligado, superado, llegará esa fría e inesperada puñalada. Trapera y por la espalda.

El último giro.

A tomar por culo.

¨Lo mismo un día descubres que lo que queda de tu calvo al mundo es una foto grosera y  borrosa de tu culo, para toda la posteridad.¨

 

Esta noche arderá el cielo

Emilio Bueso

Salto de página 2013

266 páginas.

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