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Un buen invierno para Garrapata, de Leo Coyote.

13/02/2014

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Reconozco que el año pasado acabe absolutamente saturado de novela negra. Hubo un momento en que las tramas se me mezclaban en la cabeza, todo me parecía igual, se esfumó la capacidad de sorpresa. De ahí que éste año en el blog estéis viendo poco género negro, y aunque leeré bastante, soy un animal de costumbres, será mucho menos que el año anterior.

Joder, es que hasta he empezado a fumar, tanto leer gente encendiéndose cigarrillos.

Entre Ciencia Ficción, Steampunk, Terror, y algún que otro género indeterminado, ha caído en mis manos una pequeña historia de perdedores, una historia sencilla, entre amarga y amable, un pequeño capítulo en la vida de unos cantos con ganas de salir del charco, de cambiar la ropa descolorida y gastada por una hecha a medida, de corte perfecto, de esa que sienta tan bien, se la ponga quien se la ponga.

Una historia así no está muy lejos de nuestra realidad, es más, qué demonios, seguramente se le ha ocurrido a más de uno y de dos, en estos tiempos difíciles en los que vivimos, en estos tiempos interesantes, en estas circunstancias en las que la sociedad se está dividiendo cada vez más, en la que las clases desaparecen, en la que solo queda quien sobrevive o quien vive holgadamente, muchas veces a costa de los que estamos abajo, aguantando todo este castillo de naipes imposible.

¿Quién va a culpar a dos pobres desgraciados de querer saber lo que es tener otra vida? ¿De querer tener la nevera llena? Y más si solo es a costa de un perro. Un trabajo sencillo y limpio, nadie sale herido, como aquellos que uno siempre se imagina en momentos de máxima frustración, de hundimiento  extremo, un momento de aquellos en que ya no se tiene nada salvo el odio y las ganas de salir a flote, teñidos con esa ingenuidad que da la poca cultura y la vida difícil y un corazón todavía no demasiado negro, uno que aún cree en las segundas oportunidades, en hacerse rico robándole el perro a un millonario y pidiendo un rescate. Un corazón así de cándido.

Partiendo de la base de que nada es lo que parece, ¿Por qué habría de salirle bien a nuestros amigos la jugada? ¿No es siempre la vida una autentica zorra? ¿No te pone siempre en tu lugar? No es nada nuevo que a los que menos tienen todo les sale mal. Y por ende, a los que más tienen más les llega.

Pero puede que en esta historia las cosas no sean como la buena filosofía de saldo no ha enseñado, puede que algunos protagonistas de este cuento si encuentren un final a medida de sus acciones, el Karma y todo eso. Y quizás los que más se merezcan un final feliz, o un buen final, solo lo obtengan a medias, o no, depende, quizás para ellos es más de lo que nunca soñaron, quizás es menos de lo que tenían planeado en un principio pero más de lo que, dadas las circunstancias y como han ido las cosas, esperaban obtener.

Todo es cuestión de cómo vive uno la vida, de las esperanzas, de los sueños, de los deseos. Algunos se conforman con un nuevo amigo, aunque éste sea solo un perro dormilón, peludo y que te huele la entrepierna. Otros ya no esperan nada, han obtenido su recompensa fugaz y exenta de sentimientos, pero que les hace inmensamente feliz en su vida sencilla y anodina y a salto de mata. Cada uno se conforma con lo que trae la vida; un cartero y una vida nueva a la vuelta de la esquina, un intento frustrado y confuso de negocio, un montón de gente muerta… o nada, simple y llanamente nada, un día más en el que sobrevivir sin perder la cordura.