La verdadera historia de la nariz de Pinocho, de Leif GW Persson

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Los personajes extremos siempre me han atraído, mucho más cuando son policías o detectives. Me gustan los personajes que cruzan líneas rojas, en todos los sentidos. De gente anodina y sosa está la literatura llena, y la novela negra no es una excepción. Así que cuando me dijeron que Evert Bäckström se salía bastante de la norma, que era un granuja tirando a marrullero, no me lo pensé dos veces.

Pero ojo porque hay muchos tipos de marrullero.

La verdadera historia de la nariz de Pinocho, un título largo y nada atractivo para mi gusto, es una entretenida novela de procedimiento policial, de puro procedimiento policial. Con todo lo bueno y todo lo malo que tiene eso. No es una novela de comisaría, pero casi. Leif GW Persson, desarrolla una trama un tanto enmarañada al principio, que a lo largo de sus excesivas seiscientas treinta páginas se encarga de ir despejando. Con tres frentes abiertos sin ningún tipo de relación, Persson despliega todos sus efectivos para intentar resolver dos misterios menores y un asesinato. Entre medio, un par de clases un tanto tediosas, sobre historia y arte Ruso que nos ponen en situación en cuanto a una de las subtramas que conjuntan todo el misterio.

Thomas Ericksson, un conocido abogado que tiene como clientes a los peces gordos de la mafia y a los peces no tan gordos pero igualmente de dudosa reputación, aparece asesinado en su lujosa casa en Estocolmo. Enemigo declarado de la policía por dejar libres a quien ellos quieren encerrar y sin demasiado amigos tampoco del otro bando, por no poder cumplir siempre con su cometido, Ericksson no era un personaje muy querido. Su casa era un auténtico bunker infranqueable. Además era enemigo directo de Bäckström por un caso ocurrido en el pasado.

Empecé la novela con cierta sorpresa, descubriendo a un Bäckström que desde luego es un tipo diferente; enamorado de sí mismo y de su supersalami, machista, racista, homófobo, vago, chanchullero, borde y unas cuantas cosas más.

Un auténtico hijo de puta.

Porque a Bäckström cuesta tragarlo, y aunque todo lo que leo sobre él en la red es bastante políticamente correcto, lo cierto es que es un personaje tan bien construido como odioso.

Persson nos pone delante a un tipo que no se molesta en investigar; se pasa el día comiendo en restaurantes, escaqueándose de la comisaría para ir a dormir la siesta, para follar con una masajista prostituta, para comer más y finalmente para irse a casa al final del día a tomarse una copa. Delega constantemente el trabajo en su segunda, Annika Carlsson, la bollera combativa, como el la llama, que si hace su trabajo, y muy bien. Bäckström es poco más que un decorado de la comisaría, salvo algún interrogatorio y las reuniones con su equipo no hace mucho más, y a cambio se lleva todos y cada uno de los méritos.

Cuesta empatizar con alguien así, si es que llegas a hacerlo alguna vez, y supongo que el sector femenino debe fruncir el ceño constantemente ante un tío tan misógino.

Supongo que Persson quiere poner en relevancia la sociedad actual; la situación de la mujer en el trabajo al verse rodeada de tipos como Bäckström, los estamentos de poder, la homofóbia, la sexualidad. Bäckström no deja de ser una amalgama de personalidades comunes, de clichés masculinos reunidos en un solo hombre para hacernos reflexionar, madurar, avergonzarnos si nos vemos levemente reflejados, ponernos en guardia.

Pero si Persson no necesitara más de seiscientas páginas para contar una historia todo iría mejor también. La novela tiene ritmo, es innegable, pero para mi gusto podían haber sido menos páginas, a veces tanto Bäckström y tanto de su vida personal, innecesaria para la trama, acaban por atragantarse. Y es que Bäckström llega a empequeñecer una trama interesante y unos secundarios realmente buenos, él solito acapara tanto protagonismo que al final el lector tiene la sensación de avanzar en la trama a marchas forzadas entre pensamiento misógino, insulto homófobo y alabanza de su miembro viril.

Pero a otro nivel, dejando a la estrella del sexo a un lado, La verdadera historia… funciona muy bien. Como he dicho, tiene secundarios muy buenos, diálogos afilados, buen ritmo y un estilo directo y claro que hacen que la novela sea muy dinámica y sencilla de leeer.

No es una novela para recomendar a ciegas, ni siquiera para recomendar a alguien a quien conoces del club de lectura y tiene los mismos gustos que tú. Te pueden llover un par de insultos. O una mirada airada. Bäckström es un tipo especial, mucho, y en los tiempos que corren, solo nombrarlo es un acto de valentía.

La verdadera historia de la nariz de Pinocho
Leif GW Persson
Grijalbo 2015
635 páginas.

2 comentarios to “La verdadera historia de la nariz de Pinocho, de Leif GW Persson”

  1. David Says:

    Que decir, me quedan 200 páginas para acabar y estoy totalmente de acuerdo con lo que nos explicas, punto por punto. Casi que corto y pego tu reseña y listo.
    A mí me está costando tragalo y sobre todo cuando pone la mano o cuando se mete con los homosexuales/lesbianas. Que tipos así hay, claro, pero no sé si tenía ganas de leer sobre ellos.
    Y la clase de historia, pufff, la acabo de pasar y un poco más y dejo de leer.
    Gran reseña, como siempre compañero.
    Un abrazo.

  2. El gran arresto, de Ken Bruen | Says:

    […] soeces, lo que queráis. Pero molan un huevo. Entendedme, no son desagradables al nivel de Evert Bäckström, estos son así porque la vida los ha hecho así, son unos capullos, pero en el fondo son buenos […]

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