Sólo un asesinato, de Jim Thompson

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 Hace unos días terminé Arte salvaje, la biografía de Jim Thompson que escribió Robert Polito hace algunos años, y que Es pop nos acaba de traer traducida. Ha sido, sin duda y rotundamente, una de las mejores lecturas de este año; me ha fascinado la vida durísima que tuvo Thompson, la mala suerte que lo persiguió siempre, su carácter entre infantil y cabezota por salir siempre del charco, por vencer todos y cada uno de los obstáculos, la relación con su mujer, nada idílica como yo creía, más bien todo lo contrario, la relación con su padre, un hombre distante, un estafador, un farsante, la relación con sus tres hijos, igualmente distante, difícil. Todos los problemas de su alcoholismo, que lo arrastrarían a una perpetua mala salud y con los años a la muerte, su empeño por publicar y publicar y publicar, convencido de la calidad de sus relatos y sus novelas. Los cientos de viajes dejando a su familia atrás, los trabajos sin cualificación que lo hundían en la tristeza y lo deprimían, su carácter asocial, su soledad. Todo en ese libro es absolutamente increíble, tanto la figura de uno de los mayores iconos del género negro que jamás ha existido, como la descripción de la época y del escenario generacional de autores, publicaciones, editores y cultura pulp de aquellos años.

Al terminar Arte salvaje lo que uno quiere hacer, si no lo ha hecho ya, es leer todas y cada una de las novelas de Jim Thompson, leerlas –o releerlas- sabiendo el contexto exacto en que fueron escritas, viendo, leyendo los matices que le dan sentido, descubriendo de primera mano cómo fueron concebidas por su autor. Y si es en orden mucho mejor.

Sólo un asesinato no es la primera novela que escribió Jim Thompson, es la tercera, pero sí que es la primera de género de su carrera, las dos anteriores; Aquí y ahora y El trueno son novelas más autobiográficas y exentas de rastro criminal. He preferido empezar por ésta por esa razón.

Sólo un asesinato fue en un principio una novela muy diferente llamada The Unholy Grail, que Thompson empezó a escribir en 1932 y que no conseguía terminar. Gracias al tesón de su mujer Alberta y a la siempre falta de dinero, Thompson la retomó y consiguió terminarla en 1943. Se la envió a su agente en Nueva York, pero no hubo manera de vender la novela, nadie la quiso. Después de reescribirla hasta ocho veces y cambiarle el nombre por Sólo un asesinato, consiguió publicarla –con un agente diferente- el 16 de febrero de 1949, con cuarenta y dos años.

Escrita en primera persona, Sólo un asesinato tiene un argumento realmente retorcido, que va en una dirección, la más coherente, la más fácil, para, en apenas unas páginas, cambiar totalmente, presentando argumentos nuevos en contra de unos y a favor de otros. Y cuando ya has hecho esa teoría totalmente tuya, Thompson vuelve a dar un giro y a ponerlo todo patas arriba. Hasta la última página ira jugando con el lector, dando pistas aquí y allá, desorientándolo, jugando con él.

Sólo un asesinato nos sitúa en Stoneville, un pequeño pueblo estadounidense de apenas 7.500 habitantes, donde Joe Wilmot y su mujer Elizabeth Barclay, regentan la magnífica sala de proyección Cine Barclay. Propiedad de Elizabeth desde los inicios, pero hundida hasta el punto de cierre, la sala resurgirá cuando Elizabeth conozca y se case con Joe, repartidor de una de las distribuidoras de películas. Con Joe al mando, el cine incrementara los espectadores y los pases hasta hacer del Cine Barclay un negocio casi millonario, eliminando la poca competencia de un plumazo y alguna mala arte, hasta ser la única sala del pequeño pueblo y hacerse con todo el negocio. Pero el matrimonio de Joe y Elizabeth no funciona, apenas se dirigen la palabra, se odian. Y es entonces cuando aparece Carol Farmer, una estudiante de empresariales que lo desbaratara todo.

Carol se traslada a vivir a la residencia de los Wilmot, e indudablemente surgen los problemas. Más allá del triángulo amoroso que amenaza con surgir en esa casa, más allá del monopolio que ha tejido Joe con la sala de cine, Thompson construye una novela de almas perdidas, de individuos necesitados; algunos de dinero, otros de amor, de futuro, de oportunidades, cada uno persiguiendo lo que anhelan sin reparar en cómo hacerlo, sin importar el daño que infligen a su alrededor. Sólo un asesinato es toda ella como un gran grito para llamar la atención, un conjunto de vidas desesperadas intentando salir adelante.

Thompson escribió esta novela valiéndose de su experiencia como administrador de un cine de Big Springs donde trabajo en 1932, cuando la publicó, su agente se temía un alud de demandas por difamación parte de toda la industria del cine del país. No fue así.

Con el ya conocido estilo directo y contundente de Thompson, Sólo un asesinato es la muestra que ya desde sus inicios tenía claro por donde quería llevar sus novelas, cuál era su manera de escribir y contar las cosas. Esta novela es la primera de género negro que escribió y la que marcó un punto de inflexión en como orientar su carrera. Aunque aún le quedaban innumerables dificultades que superar en su vida, Thompson llego a vender 750.000 ejemplares de Sólo un asesinato en la siguiente década desde su publicación, todo un logro al que aferrarse los siguientes años.

Sólo un asesinato
Jim Thompson
Ediciones B
252 páginas.

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Una respuesta to “Sólo un asesinato, de Jim Thompson”

  1. dsdmona Says:

    Apuntada para próximas lecturas… Que bien sienta una buena lectura de esas que te dejan plenamente satisfecho!!

    D.

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