Dulce jueves, de John Steinbeck



Vuelvo a la editorial NAVONA, no deja de impresionarme el fantástico trabajo que están haciendo con sus ediciones, con la elección de los autores publicados (fantásticos) y con sus diseños en formato y portadas, (para alguien como yo que tiene muy en cuenta este último dato, es una autentica alegría). Y vuelvo a Steinbeck. He devorado este Dulce jueves, segunda parte (si se quiere) de Cannery Row, de la que ya os hable aquí. Si se quiere porque las novelas pueden leerse independientemente, aunque yo recomiendo leer primero Cannery Row, no solo porque sea fantástica, si no porque estaremos mas familiarizados con hechos y personajes anteriores y nos será mucho mas fácil entender parte de la trama de esta novela.



En Dulce jueves, Cannery Row, el arrabal conservero de Monterrey, se recupera después de la guerra. Algunas personas ya no están, como Lee Chong que regentaba la tienda de comestibles, que ahora regenta José y Maria Ribas, un delincuente vocacional, que trafica con inmigrantes, o Flora, la dueña del burdel el Bandera del oso, que ha dejado paso a su hermana Fauna, una madame muy preocupada en enseñar bueno modales a sus putas. En esta segunda parte Doc vuelve de la guerra sin ilusión por la vida, deprimido sin remedio, y como no, Mack y los muchachos deciden devolverle ese animo que tanto lo caracteriza. Están dispuestos a buscarle una mujer a Doc. Entre tanto llega al arrabal una chica nueva, Suzy, desengañada y mal hablada, caerá sin remedio en las manos de Fauna y sus chicas. También aparecen el viejo Jinglebellicks, un millonario con mucha cara dura que traerá a Doc de cabeza en mas de una ocasión, o Joe Elegant, el cocinero del Bandera del oso, un escritor metafísico un tanto disparatado.



Esta segunda parte, me ha parecido algo mas áspera que la primera, no se si es debido a la traducción, pero algunos diálogos pierden algo de sentido, en conjunto esta algo menos encajada que Cannery Row. He disfrutado a lo grande, aunque es algo menos graciosa que su antecesora, en esta hay mas crueldad y es mas dura en conjunto, hay mas sentimientos, como por ejemplo en Doc, al que vemos sufrir irremediablemente hasta prácticamente la ultima pagina. De todas maneras, Steinbeck, nos sigue dibujando una arrabal maravilloso y pintoresco, donde la vida se vive en pausadas jornadas y meditadas reflexiones, un arrabal pendiente esta vez y mas que nunca de Doc. Se nos dibujara un arrabal en confabulación para alegrar la vida de nuestro científico, sumido en una profunda crisis, de la que no tiene manera de salir. Tendremos la sensación, he tenido la sensación, de pasear por las calles de Cannery Row, de entrar en la tienda de José y Maria, de ver a Doc en el laboratorio, de pasear por el Palacio de la cabaña, he tenido la sensación al ir leyendo de ser uno mas en el arrabal de Monterrey.



Dulce jueves se divide en 40 capítulos, a diferencia de Cannery Row, que era todo un conjunto y carecía de ellos. Los títulos de los capítulos son deliciosos enunciados, partes de famosos poemas, o hasta alguna frase que Jesús dijo clavado en la cruz.



El libro esta plagado de deliciosa lírica norteamericana de los años cincuenta, lleno de símbolos de una época, lleno de historia:



Cierto día, una chica llamada suzy se bajo del autobús de Greyhound, miró calle arriba y calle abajo, se pintó los labios, recogió su maltratada maleta y se dirigió al restaurante Amapola Dorada. Suzy era una bonita chica con la nariz respingona y la boca ancha. Tenia buen tipo, veintiún años, cinco pies con cinco pulgadas de estatura, pelo probablemente castaño ( teñido rubio), chaqueta de tela marrón, cuello de piel de conejo, vestido de algodón estampado, , zapatos marrones de piel, (las tapas de los tapones algo gastadas), un callo en el dedo gordo derecho. Cojeaba levemente del pie derecho. Antes de recoger su maleta, abrió su bolso marrón de cuero falso. En el había un espejo, un peine al que le faltaban dos púas, un paquete de Lucky Strike, una caja de cerillas que decía ¨Hotel Rosaline¨ medio paquete de Life Savers de menta, ochenta y cinco centavos de plata, ningún billete, barra de labios pero no polvos, un bote de aspirinas, ninguna lave.



Un placer volver a Cannery Row.







Una respuesta to “Dulce jueves, de John Steinbeck”

  1. Lala_a.secas Says:

    otro para la lista.

    Besitos

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