Faithful Place, de Tana French

24/04/2014

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Tana French rebotaba en mi cabeza desde hace tiempo, de un lado a otro, como algo importante que he olvidado, ahora aquí, ahora allí, un día me acuerdo de ella, al siguiente ya no. Esto me pasa más de lo que me gustaría.

Creo que no os lo he contado nunca, estoy enormemente enamorado de tres cosas, tres nimiedades que hacen que mí emocionante vida de clase media- baja tenga sentido; Irlanda, la cerveza Guinness y las mujeres rubias. Rubias, pelirrojas, con el pelo azul, verde, rojo, rosa. Y con muchos tatuajes.

Por eso un día me escape con un amigo a Irlanda. A la Guinness Store House. Y a ver focas. Y a beber en todos los pubs posibles hasta decir basta. Y allí la Guinness está más buena.

A santo de qué una confesión estúpida como esa, bueno, veamos, en Faithful Place se dan dos de esas pasiones; Irlanda, con toda su cultura, paisajes y sinergias y la cerveza Guinness, omnipresente en toda la novela.

Dos de tres. No está mal.

Por no hablar del simple gusto de leer a esta autora, de que es novela negra, de que está en Serie Negra, de que la trama me apetecía muchísimo, y de que salen chicas muy guapas. Pues a leerla se ha dicho. Soy bastante simplón, que queréis.

Frank Mackey y Rose Daly planean escaparse de casa juntos e irse a vivir a Inglaterra, acaban de llegar a la mayoría de edad y son novios en secreto desde hace algún tiempo. Viven en Faithful place, una calle de casas bajas en un barrio obrero del centro de Dublín. La noche del encuentro para huir y dejar atrás unas vidas llenas de vacío y sin futuro ha llegado, y en la cita, a las doce de la noche, está Frank que ha salido a hurtadillas de casa sin ser visto. Pero Rose no llega, no aparece, y las horas pasan, y no hay rastro de la chica y FrankFrank decide seguir su camino y huir sin ella, convencido de que la chica ha cambiado de opinión.

Y veinte años después Frank tiene la vida que fue a buscar, es inspector de policía, tiene una hija, y no ha vuelto a su casa en todo ese tiempo. Aunque el recuerdo de Rose sigue dentro de él. Por eso cuando alguien le llama y le dice que cerca de su antigua casa han encontrado una maleta vieja, que estaba escondida, su corazón se altera, pero cuando le dicen que todo parece indicar que es la maleta de Rose Daly, Frank Mackey se viene abajo, sabe que su pasado ha venido a morderle el culo, a pasar cuentas, sabe que ha llegado ese momento, lleva veinte años sin ver a su familia, y todo parece indicar que ha llegado el momento de encarar la situación.

Se me ocurre que Faithful Place es una novela de la Irlanda profunda, un poco; barrios obreros, lucha de clases, disputas familiares, vecinales, odio, resentimiento, amor, su toque de pasión religiosa. Lo tenemos todo. French crea una trama consistente, bien cimentada, que se desarrolla prácticamente sola, que rueda y que te lleva, con personajes muy bien definidos, mucho, la verdad es que eso me gusta, y con una historia llena de odio, de familias, de venganzas, French crea un microcosmos alrededor de la familia de Frank donde orbitan vecinos y conocidos, donde orbita el barrio, donde orbita el pasado, donde orbita Dublín.

Todo se mueve alrededor de la esa familia, ese es el eje principal, pero la trama tiene ramificaciones. Por un lado tenemos la principal, Frank con su familia a la que hace veinte años que no ve, con todo lo que supone eso. Tenemos un hilo sobre la investigación de esa maleta y sus consecuencias. Y tenemos un tercer hilo argumental con la vida que se ha construido Frank en la actualidad lejos de su familia. Por supuesto los tres argumentos convergen a lo largo de la novela de diferentes maneras hasta formar uno solo y principal.

French sabe retratar muy bien la sociedad irlandesa, sobre todo la de pocos recursos, la de los barrios obreros, la de los hombres que vuelven a casa hasta las cejas de pintas y descargan su frustración a golpes con los miembros de su familia, la de las dificultades para encontrar hasta un trabajo no cualificado con el que alimentar a los tuyos, la de las rencillas vecinales por un puesto en una próspera fabrica frustrado por cosas del pasado. French despliega toda la paleta de lugares y paisajes dublineses, sus ambientes oscuros y lluviosos, sus olores a malta cerca de la fábrica Guinness, sus olores a mar, a gasoil, a lluvia. Ambientes, sensaciones.

Tengo un problema con las novelas de género negro de más de trescientas-cuatrocientas páginas, me aburren, soy de los que creen que se puede contar una historia excelente en trescientas páginas. El resto es relleno. Faithful Place tiene casi seiscientas. Bien. Como viene siendo habitual volveré a contradecirme, Faithful Place tiene las páginas correctas que necesita la trama, creo que esta calibrada y yo le quitaría pocas páginas, muy pocas. Y aunque no soy amante de que los autores se alarguen tanto, reconozco que Frech ha sabido hacerlo de manera que el lector no tenga la sensación de estar en una travesía inacabable.

Tana French me ha gustado, lo suficiente para volver a ella de vez en cuando y visitar esa Irlanda que tanto echo de menos, su estilo es sencillo, claro y sin pretensiones y sus tramas son negras pero no oscuras, están lejos del hardboiled, no son demasiado escabrosas y sus muertos no hacen apartar la vista. Está dentro de la zona de confort.

Faithful Place

Tana French

RBA Serie Negra 2013

544 páginas.

Invasores de Mundos – Crónicas del Cosmos vol. 1 VVAA

20/04/2014

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¨Ojalá pudieran vernos ahora. Mónica transformada en un vegetal, Matt y Linda compartiendo tetera con una criatura marciana de aspecto grotesco, que consiguió separar al grupo para siempre, y yo convertido en un maldito alcohólico que combate el aburrimiento metiéndose por el culo rollos hechos con gasas sanitarias, empapadas en alcohol isopoprílico. ¨

Pequeñas antologías Pulp en formato de revista, el otro día comentaba que me gustaban mucho -no recuerdo si aquí o en otra parte- este tipo de iniciativas, antologías como Presencia Humana, Prosa Inmortal o la presente Invasores de Mundos, formatos que rezuman Pulp, llenos de relatos extraños, historias de ciencia ficción, de terror, misterio…

No recuerdo muy bien como descubrí Invasores de Mundos, creo que llegue a ella por un tuit perdido, pero en cuanto la mire con calma la compré, de hecho, la pillé en pre-venta. De los cuatro nombres protagonistas de la antología, Darío Vilas, Javier Martos, Álvaro de la Riba y Tony Jiménez, sólo había leído a Vilas en su genial El hombre que no sacrificaba a las gallinas viejas, que me gustó tanto que para mí la antología ya merecía una buena lectura.

La premisa de la antología es clara, relatos en torno a seres invasores, extraterrestres, vengan de donde vengan y sin importar sus intenciones. Aunque claro, lo más probable es que sean malas, si no esto no seria divertido…

La antología consta de cuatro relatos, uno por escritor, y es cortita, 128 páginas que leeréis de una sentada. Los cuatro relatos son muy diferentes entre sí, cada uno con su originalidad y su ritmo, cada uno con su sello de identidad. La verdad es que los he disfrutado muchísimo, cada uno a su nivel, cada uno con su descarga de adrenalina, porque eso sí, se suelta adrenalina, cada uno con su misterio, con su ambiente, con sus malos.

La antología se abre con un prólogo de Luis Rueda que nos pone un poco en situación de por dónde van a ir los tiros, un prólogo que nos habla de la cifi clásica, la más Pulp, que es un poco por donde tira esta antología.

El primer relato, La pena y la nada bajo un cielo color caramelo de Darío Vilas es de los más potentes, si no el más, un relato oscuro y asfixiante, con una ambientación excelente que hace que se te pongan los pelos de punta y te recorra un sudor frío por la espalda, un relato cien por cien de la factoría Vilas. La pena y la nada nos cuenta el hipotético destino que pueden sufrir los primeros pobladores de Marte, unos pobladores elegidos entre miles en un sorteo y lanzados al espacio como pioneros de algo más que la colonización del planeta rojo. Allí vivirán en unos módulos de los que no podrán salir más que para dar unos cortos paseos; dos hombres, dos mujeres y el resto de sus vidas. Me esperaba un buen relato -Darío tiene un estilo directo y duro, contundente de los que me gustan (y mucho)- y me he encontrado un relato excelente, con una fuerza aplastante, con una ambientación asfixiante, oscura, turbadora, una historia demoledora de soledad y aislamiento. Expectativas superadas.

Sigue la antología con ¿Nosotros o ellos? De Javier Martos, un relato de formato y ambientación más clásica, de desarrollo más lineal, o eso me ha parecido a mí, vaya. Una pareja y sus tres hijos se esconden en una cabaña en el bosque para huir de una invasión alienígena que está asolando su ciudad, allí intentaran aguantar todo lo posible o enfrentarse –si se diera el caso- a los invasores. Un relato más sencillo para mi gusto, bien escrito y bastante pulpero, pero no por ello flojo o malo, simplemente diferente, con su toque de misterio y de incertidumbre y de final épico…

Halley de Álvaro de la Riva me sorprendió, no me lo esperaba, después de dos relatos –uno oscuro y el otro más bien de acción-, Riva nos propone un relato intimista y reflexivo, con toques filosóficos, un relato tranquilo, pausado, con un poso eso sí, potente. Un tipo y su fiel compañero, un perro, esperan en una cabaña al borde de un lago, el paso del cometa Halley. Esperan grandes cosas del cometa, lo llevan esperando toda su vida. No puedo contar más sin desvelar la trama. Un relato como digo tranquilo, con un final potente que te deja pensativo, un muy buen relato que contrasta con el resto de sus compañeros de antología. Para bien.

Y por último nos enfrentamos a Lo que escupió el cielo de Toni Jiménez. Y digo nos enfrentamos porque este es otro relato potentísimo y lleno de acción y bastante oscuro. Y a quien nos enfrentamos es a uno de sus protagonistas, un mocoso que la quiere liar bien gorda. En un pequeño pueblo de Estados Unidos, apacible y tranquilo, cae sin previo aviso una extraña piedra en el patio del colegio. Una piedra que enseguida capta la atención de alguno de los alumnos y de una de sus profesoras, una piedra que destila misterio y que hipnotiza con su presencia. Lo que escupió el cielo me ha gustado muchísimo, en la línea del relato de Darío, a mí me gusta lo duro y sangriento y este relato lo tiene a raudales, es un relato deudor del cine de serie B, de los relatos más Pulp, un relato lleno de guiños a películas de terror de los ochenta, un relato lleno de mala leche y con un final de esos de no-puede-ser que me ha encantado. Sangre, vísceras y extraterrestres.

Como veis los cuatro relatos son bien diferentes, forman una antología con un punto en común pero visto desde puntos de vista muy diferentes -y lo veréis más claro si leéis los relatos-. Yo he disfrutado mucho de los cuatro -un poco más de los más bestias- pero es que yo soy un pelín bruto. Es curioso que los relatos que abren y cierran la antología sean los más duros, los que llevan las tintas más cargadas, mientras que los otros dos son más bien pausados, es un planteamiento que no le va nada mal a la antología.

Esperamos que la pequeña editorial Corazón literario se anime a sacar el segundo volumen de Crónicas del Cosmos y podamos pasárnoslo tan increíblemente bien como con este primer volumen. En sus manos queda, que si es por mí, que lo saquen ya.

Si queréis comprar este Invasores de Mundos podéis hacerlo aquí.

 

Invasores de Mundos Crónicas del cosmos vol. 1
Ed. Corazón literario 2014
128 páginas

 

Trilogía de Southern Reach

09/04/2014

Para hacer la espera más amena hasta el 6 de mayo, día en que se pone a la venta Aniquilación, el primero de los tres volúmenes de la Trilogía de Southern Reach de Jeff Vandeermer, los chicos de Destino se han descolgado con el este book trailer bastante prometedor…

Hay ganas, hay muchas GANAS.

 

El hombre sin rostro, solvencia científica, narrativa y aventurera.

08/04/2014

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Cuando sea mayor quiero escribir una novela -al menos una – en que se mezclen la ciencia, la aventura y el misterio. Como esas aventuras que escribía H.G.Wells que nos mantienen pegados a sus páginas. O Como esas aventuras de Julio Verne que nos excitan los sentidos y nos hacen volar la imaginación. O como esos misterios que escribía Arthur Conan Doyle y que nos hacen devorar páginas mientras un escalofrío nos recorre el cuerpo intentando saber quién hizo qué. Quiero una mezcla, quiero conseguirlo todo en una sola historia.

Me gustaría que uno de los protagonistas fuera un científico, uno de los mejores en Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, un tipo despistado, al que le gustaran mucho los dulces, que hubiera consagrado su vida a la investigación, un tipo un poco arrogante pero simpático, como un Papa Noel increíblemente listo y que a veces corrige a todo el mundo ¡Y con un mayordomo vampírico!, de doscientos años, servicial, callado y oscuro ¡Sí! Y que tuviera una hija, una hija igual de inteligente que él, no, más, insultantemente lista y esta sí, arrogante de una manera altanera y fría, como si el resto del mundo fuera algo con lo que tuviera que convivir porque no le queda otro remedio, y que fuera increíblemente guapa, delgada, con unos ojos en los que perderse y dar vueltas y vueltas sin remedio. Y que le gustara el boxeo, por qué no, y que no fuera consciente de su belleza, de su atracción.

Y pondría un protagonista más, un periodista, un chico joven, un novato que ha logrado su puesto por una sucesión de casualidades y que quiere demostrar a toda la redacción –que se ríe de él- que es uno más, que tiene el ADN necesario para ser un reportero de los mejores, que tiene agallas. Me gustaría ponerlos a los tres juntos por ejemplo a resolver un misterio relacionado con la ciencia, algo que incluyera a otros compañeros de mi eminente científico, algo relacionado con sus pasados, alguna investigación secreta, oscura, que ponga en jaque sus vidas, es más, que algunos de ellos estuvieran siendo asesinados, uno a uno y que nuestro querido científico fuera uno de los siguientes.

Y para darle un toque romántico lo ambientaría en un Madrid de 1908, con ese toque sepia y esa niebla tan Victoriana, con esa mezcla de coches de caballos y los primeros bólidos a motor, como los Mercedes Simplex de ocho válvulas –y haría que la hija del profesor condujera uno a toda velocidad para disgusto de mi joven periodista-. Podría basar parte de la acción en el Museo de Historia Natural de Madrid, tan grande, tan silencioso, tan enigmático, lleno de esqueletos de dinosaurios, de animales disecados, de esos cuerpos extraños bañados en formol, de minerales, de geodas, todo iluminado con lámparas de gas, con esos grandes ventanales, los pasillos enormes, incluso podría escenificar un asesinato en una de las salas…

Y le daría a la novela un tono de ironía, de humor negro, con escenas divertidas y llenas de desparpajo, intentaría hacerla compacta y escribirla con una prosa fuerte, dinámica, con toques científicos pero sin apabullar al lector, buscaría el equilibrio perfecto entre una buena e interesante historia y una historia entretenida divertida y misteriosa, la mezcla podría ser espectacular, si, dinámica, llena de aventuras, pero sosegada y escrita con fruición, inteligente, alejada del Pulp, pero cercana y con un toque gamberro…

Me gustaría hacerlo, incluso tengo el nombre para esa novela, se llamará El hombre sin rostro, es un nombre perfecto, no puede ser otro.

Mezclar ciencia y misterio, asesinatos, aventuras, viajes, mujeres al volante de bólidos, periodistas miedosos, y un Madrid de 1908, podría ser algo así como misterio, aventuras y ciencias puras, que me decís ¿Os gusta la idea?

Y podrá empezar…

En mitad de la noche, el único sonido que recorría las galerías del Museo de Historia Natural era los pasos de un hombre que huía. Para no extraviarse en la inmensidad de las salas, el hombre debía detenerse boqueando, aproximarse a la pared con el fin de encontrar la rodela del gas, aplicar la cerilla y aguardar un poco hasta que la oscuridad volvía a convertirse en vitrinas, aparatos y láminas…

Jagannath, de Karin Tidbeck

01/04/2014

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Me sucede pocas veces que un libro me deje sin saber qué decir de él, no saber por dónde entrar.

Jagannath me ha dejado prácticamente sin palabras. Un poco con cara de bobo. Más de la que tengo. Pero con una gran sensación de gozo. De…de…satisfacción.

Jagannath me ha entusiasmado y ha superado mis expectativas, pero pasa que no sé cómo definirlo. Las reseñas que leo de Jagannath lo tratan de extraño, raro, y es una definición del todo acertada, los relatos de este libro son sin duda extraños y raros, alguno perturbador, pero al mismo tiempo son tiernos y delicados, hay relatos con toques mágicos que brillan como una luciérnaga en un mundo oscuro, hay otros tristes, pero sin la tristeza desamparante de la tragedia, hay otros simplemente extraños o indefinibles que rozan el horror, los hay íntimos e introspectivos, poéticos o melancólicos.

Pero si hay algo que la mayoría de ellos comparte es que son en gran medida inquietantes.

No sé de qué dota Tidbeck a sus relatos, esa es la dificultad al describirlos, pero parece que emanan una calidez en la que nos sentimos seguros, en la que el miedo es algo que se supone, o que lo extraño se da por hecho, pero que no se teme, es como si paseáramos por la galería de los horrores protegidos por un grueso cristal que impide que alguna de esas bestias nos inflijan algún daño.

Son los hechos cotidianos que se vuelven fantásticos o extraños a nuestro alrededor, son pequeñas cosas que se salen de lo común y viajan de nuestro imaginario a la realidad.

Ya el primer relato, Beatrice, nos da muestra del extraño imaginario de Tidbeck. Un hombre que se enamora de un pequeño dirigible, que lo venera, le habla, lo cuida, establece una relación con la máquina. Pero no es el único. Hay en el relato una mujer que también se enamora de un objeto mecánico, una bomba de vapor. Éste es un relato con un marcado aire Steampunk pero con toques fantásticos, empieza siendo muy tierno para virar a un final más bien oscuro.

No es el único relato oscuro, hay bastantes más. Como Rebecka, donde una adolescente intenta una y otra vez suicidarse sin éxito, tal cual y tan crudo como frustrante, ni pastillas -que vienen seguidas de un oportuno vómito – ni lanzarse al metro – donde el maquinista para el convoy metros antes iluminado por una ocurrente intuición- . Además de su llamada al todopoderoso para finar su vida, nuestra adolescente atormentada requiere la ayuda de su mejor amiga que, ante los desaguisados y la sospecha de los falsos intentos, no le queda otra que ayudar a su amiga una y otra vez a limpiar las escenas de los intentos de sangre, vómitos y demás desatinos. Un relato turbador y lleno de humor negro.

¨Vine a parar aquí porque era la única amiga de Rebecka. Yo era la que venía a limpiar después de sus intentos de suicidio desganados: la sangre de los cortes superficiales de las muñecas, los vómitos de vozka mezclado con tranquis, ganchos de lámparas y marcos de puertas que habían cedido bajo su peso.¨

O ¿Quién es Arvd Pekon?, uno de mis relatos favoritos, un relato con tintes fantásticos donde un teleoperador contesta llamadas de abonados haciéndose pasar por las personas con las que éstos quieren hablar, un relato –este si- extraño, a medio camino entre un relato de posesión, costumbrista o mágico. Y con un final totalmente desconcertante.

Oscuros y extraños y perturbadores e incluso truculentos son Tías y Augusta Prima, dos relatos conectados por un mundo extraño donde el tiempo no corre y donde –en el primero- la premisa de tres mujeres es engordar hasta morir para luego ser canibalizadas por sus sucesoras y así una y otra vez, y en el segundo, Augusta Prima es un ser que vive en ese mundo sin tiempo, donde las normas de conducta son inexistentes, donde el libre albedrío, la violencia o el sexo son comunes, pero… ¿qué pasa si en ese vacío temporal alguien encuentra un reloj?

Los hay que rayan la normalidad, como Cartas a Ove Linström – otro de los que más me ha gustado-, es pura narrativa, primera persona y epistolar. El relato son las cartas que Viveka le escribe a su padre que ha muerto recientemente, cartas donde le cuenta más el presente que el pasado, más lo que está sintiendo con su perdida que lo que ha sentido durante años de separación. Es un relato triste, evocador, íntimo, una pequeña maravilla sobre la relación padre-hijo, sobre las oportunidades de la vida, sobre los perdedores.

Un relato que es buen ejemplo de esos donde la realidad se mezcla con la ficción, donde no se sabe qué es cierto y qué no, donde no sabemos si estamos ante un hecho real o parte de un sueño es El complejo de vacaciones de Brita, donde el escenario es un pequeño camping de doce bungalows cerrado por temporada baja, y donde una joven escritora ha ido a pasar unas vacaciones en busca de la inspiración. Una vez allí y pasados unos días, nuestra escritora tiene sueños extraños que coinciden con la crecida de una raras plantas al borde de los bungalows de las que cuelgan unos bulbos blanquecinos. Al poco, una extraña familia numerosa ocupa todas las casetas e invitan a nuestra protagonista a una gran fiesta…

Hay más relatos, como Pyret, una suerte de ensayo-relato sobre seres fantásticos que se mimetizan entre los animales, unos seres que adoptan la forma de animales comunes y traen la suerte y la abundancia de allá donde aparecen, o Mermelada de mora ártica y La señorita Nyberg y yo dos relatos con la maternidad como tema común, una maternidad entendida desde el punto fantástico y en ningún caso algo convencional o La montaña de los renos que es el más folclórico de todos los relatos y el que nos habla de los vittra, unas personas o seres que bajan de las montañas para vivir entre nosotros, para ser uno más de nosotros, un relato también íntimo, donde dos niñas son las protagonistas y en el que las decisiones tienen un peso más que crucial.

Y por último y cerrando la antología esta Jagannah, relato que bebe directamente de la ciencia ficción, un relato excelente que se hace increíblemente corto y del que bien saldría una buena novela. Un relato que choca con el resto, que rompe con la globalidad de la antología y que nos muestra que Tidbeck es capaz de dominar cualquier género que se proponga. Un gran ser –Madre- entre humano y mecánico alberga en su interior otros seres que en perfecta comunión con ella viven y hacen vivir a Madre, de ella se alimentan y a ella hacen vivir. Una simbiosis extraña y cruda que Tidbeck apenas esboza y que nos deja con una sensación de desolación tremenda.

¨Dentro, iluminado de un suave color rojo, estaba en cerebro de Madre: un espacio muy pequeño inundado de cables que se metían por la carne. Las paredes palpitaban con un pulso lento.¨

Cuando uno lee el conjunto de relatos, establece rápido las conexiones entre la mayoría de ellos; sobre la pérdida, la familia, la vida, el paso del tiempo, todos están finamente conectados, sutilmente unidos por escenarios, personajes, situaciones o acciones, son al fin y al cabio un todo dividido en pequeñas porciones, en pequeñas escenas que nos muestran el mundo o los mundos que habita karin Tidbeck, su potencial, su extrañeza, sus ganas de salirse de lo habitual, de ir contra corriente, de escribir lo que le gusta sin etiquetarse, sin ser parte de nada más que de ella misma, de hacer su voluntad y reivindicarse.

Con una prosa en apariencia sencilla pero experta, donde cada palabra es la exacta, con una fuerza narrativa escandalosa escondida bajo un lirismo y una suavidad deliciosos, y donde la sensibilidad del texto hace irremediable la conexión íntima con sus protagonistas, Tidbeck nos ofrece unos relatos sorprendentes, diferentes, increíblemente originales, extraños, intensos, unas historias a veces terribles y desgarradoras, otras dulces e íntimas, un conjunto ecuánime y redondo, que fluye sin darnos cuenta entre seres diminutos, máquinas de vapor, hombres abejorro, mundos paralelos, extraños oficios y un montón de fantásticas e inexplicables cosas más.

 

Jagannath

Karin Tidbeck

Sello Fábulas de Albión, Ed. Nevsky Prospects 2014

166 páginas.

 

 

 

 

 

La decisió de Manperel, de Jordi de Manuel

27/03/2014

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Que jo necessitava calma només ho sabia el meu subconscient. O potser ni ell. Jo no ho sabia. O ho sabia però no sabia com obtenir-ho. No tinc clar cap de les opcions. Nomes saps que necessites una cosa quan t´està passant, quan estàs sentint que allò que passa et fa bé. Que et calma, que et remou, que t´engresca. Que et dona el que necessites.

Potser si hagués buscat un petit refugi, un espai buit, un lloc on amagar-me, mai hagués escollit un llibre. I segurament no hagués escollit aquest llibre. No per res. Simplement no sabia del seu efecte.

Les coses que trobem pel camí, que tenim al cap i que un dia no sabem perquè duem a terme, les coses que sens creuen. A vegades no saps que necessites un refugi fins que hi ets a dins.

¨Aquella nit, amb un cel sense lluna ni núvols, Víktor Nikolàievitx va contemplar la seva primera aurora boreal des del porxo de la cabana. Durant molts minuts no va poder desviar la mirada de la cascada de colors que descendia descrivint immensos arcs paral•lels orientats d´est cap a oest.¨

Ara feia temps que no m´agafava tant a un llibre, com un flotador, com un petit sortint en una caiguda sobtada i descontrolada on les mans intenten aferrar-se a alguna cosa. M´he agafat una mica a aquesta historia intima i tranquil•la. Per no caure avall.

He llegit La decisió de Manperel en dues sentades, però crec que si les obligacions familiars no haguessin estat presents, l´hauria llegit d´una sola vegada, immers en l´ambientació de la tundra de la petita illa de Kolgúyev. No es una novel.la per llegir-la amb pressa però, tot i que es mes aviat curta, unes dos centes sis pàgines. Però es llegeix bé i amb delit, cosa que fa que no vulguis deixar-la de banda mai.

La primera tanda va ser a casa, amb un cafè acabat de fer, i comença a ser basic per a mi llegir sempre amb un cafè a prop, on vaig començar a endinsar-me en la vida d´en Víktor Nikolàievitx Manperel, personatge inspirat en el matemàtic Grigori Perelman, i que en aquesta novel.la transmuta el nom per ser un personatge fictici amb punts en comú amb el matemàtic guanyador de la medalla Fields. Aquest primera va ser una lectura absorbidora, hipnòtica, vaig conèixer en Manperel i la seua mare, la Marfa Kereixova, una dona amb un estat de salut delicat i a la que en Viktor cuida amb una tendresa admirable, el Grisha, un gos que acompanya al Víktor allà on va i que es amb ell des de sempre, i també vaig conèixer en Kiril Botonov, un dels pocs habitants de l´illa i que s´encarrega de portar el correu a les poques cases on hi viu algú.

Vaig saber el passat d´en Víktor, el perquè es allà, allunyat de tot i de tots, vaig saber el trasbals que va suposar començar a rebre un paquet cada setmana, puntualment , amb una veu i unes explicacions que van fer trontollar la pau i la calma de la vida d´en Víktor Manperel.

La segona lectura la vaig fer a la biblioteca, la del centre del poble, hi vaig sovint a llegir, hi ha un racó, entre dues estanteries, al segon pis, es una finestra gran, deu fer un metre i mig d´ample i uns tres metres d´alçada, i està nomes a mig metre del terra, tota de fusta i fa com un banc per seure, tota ella esta com dimensionada cap a dintre, jo no he vist mai seure a ningú allà, però jo m´hi assec, amb un cafè, de la maquina del primer pis, i em sento com en una petita cova, refugiat, amagat de la resta. Allà ajagut, amb mig cos escalfat per la calefacció de la biblioteca i l´atre mig tocant la finestra, freda i una mica aspre, vaig seguir llegint La decisió de Manperel.

Descobreixo el perquè del passat d´en Víktor i d´algunes coses que han marcat la seua vida, descobreixo el perquè d´alguns objectes que porten amb ell des de fa molt de temps, veig com empren viatges a l´interior de l´illa i a l´interior de si mateix, veig com segueix cuidant a la mare, com segueix escoltant la veu que li va narrant coses inverosímils, impossibles, coses que no pot creure. Gaudeixo de l´entorn de la tundra blanca, dels llacs, de les aurores boreals, de les nits de dues hores i dels dies eterns, del ocells, del fred que envaeix l´illa, del passeigs d´en Víktor

A moments tenia la sensació de que algú m’observava, però en aixecar el cap del llibre no hi ha ningú, potser esperava veure en Grisha, omnipresent a la novel.la, amb aquella mirada fixa, responent preguntes sense parlar, amb aquell posat elegant que li suposo, fastuós.

Allà ajagut vaig arribar a les últimes pàgines, amb mig cafè fred, quan tot conflueix en un final delicat, perfecte, entre la realitat del matemàtic i la fantasia de la veu que li ha estat parlant des del passat, on tot convergeix en un una sensació clara: Quant de veritat hi ha en tot allò que ha dictat la veu?

Em quedo orfe. Un minuts. Amb un vaixell que marxa, una mirada que torna a la vida i la calma i serenitat del que he llegit.

Jordi de Manuel ha escrit una novel.la del tot deliciosa, una petita bola d´oxigen entre tanta novel.la amb ritme trepidant, entre tanta immediatesa. A mi, que soc gairebé multitasca, que últimament llegeixo i a més faig tuits, contesto correus, em quedo embadalit… La decisió de Manperel m´ha posat fre a tot això, no per sempre, ja m´agradaria, però m´ha donat temps a la reflexió, a gaudir d´una historia intima, propera, tranquil•la, amb un ritme diferent. Ha estat una sensació embriagadora llegir sense pressa, dolça, sense temps.

La decisió den Manperel
Jordi de Manuel
Columna edicions 2013
206 pàgines.

 

Periferia Negra, de Luis Arribas Sandonís

19/03/2014

portada

¨Para ella solo existía ese montador de la Pegaso que la dejaba reinar de nueve a seis. En su cabeza deteriorada por el dolor no existía memoria para sus hijos. La quebrada acera de los pares de Muñoz Grandes, el perrito marrón caoba y un brazalete, eran las últimas fronteras de su mundo.¨

Creo en el trabajo editorial. Creo en las editoriales. Y últimamente sobre todo en las pequeñas. Nunca leo autores auto publicados, y perdón si parezco pedante, pero creo firmemente en el trabajo editorial, en sus filtros, su trabajo de corrección, etcétera. La auto publicación me parece genial y muy respetable y hay cosas muy buenas, seguro, pero suficiente tengo con la pila y todo lo que se publica.

Pero lo divertido es contradecirse. Y quedar como un idiota. Porque hemos venidos a jugar.

Periferia Negra es una novela auto publicada. Por supuesto.

Luis Arribas aparte de corredor y escritor, es reportero freelance para Runner’s World y Planeta Running. Y es conocido por su famoso blog Runstorming en el diario 20minutos. Como escritor se ha alzado ganador del Microcrímenes 2012 y ha participado en las  antologías: Boxing Day (Ed Lck15), Relatos 2.0 (Imprimátur) y Un Cúmulo de Circunstancias (Ed Marlex)

Periferia Negra son once relatos en torno al ser humano, en torno al alma humana, en todas sus vertientes, en todos sus aspectos, que circunvalan, envuelven, rodean y ciñen a las personas, a sus pequeñas historias cotidianas, a sus dramas, sus sueños, sus recuerdos. Once miradas entre la piedad y el poder, entre la confusión y la esperanza, entre el miedo y la sorpresa.

Una vida agarrada a los recuerdos después de despertar de un coma de treinta años, una vida atrapada en una relación dañina y subordinada a un déspota y maltratador compañero, la reflexión de un corredor que durante veinticuatro horas da vueltas y más vueltas a un circuito cerrado como si de un pequeño roedor se tratara, un día en la vida del más alto cargo de la iglesia católica, su poder, y las situaciones más extrañas que puedas imaginar o el extraño suceso que se da en un pueblo de Tarragona, donde los gatos, uno tras otro, se lanzan cual suicidas a las vías del tren, son algunos de los relatos que nos encontramos en Periferia Negra.

Me gustan mucho dos cosas de Arribas. Su fuerza y claridad narrativa y la manera de acercarnos a sus personajes, tan normal y cercana, sin artificios, sin trucos, cristalina.

Vale son tres cosas.

Arribas escribe con esa fuerza clara que no se nota. A ver si logro explicarme. Su estilo es nítido, es rico sin ser pretensioso, no presume, tiene un punto lírico y la fuerza de lo cotidiano bien contado, bien expresado, que le da una credibilidad irrefutable a lo que cuenta.

Por eso mismo sus personajes son tan cercanos, tan normales, tan nuestros vecinos, nuestros padres; como ese hombre que baja la basura cada día y que se distrae en eternos monólogos consigo mismo a pie de portal, dejando correr los minutos, acrecentando minuto a minuto, día a día la cólera de su señora, o esa otra mujer que, poniendo en peligro su vida y la del resto de conductores, aparca su coche gris barato en la cunetas de las autopistas para buscar pequeños objetos que ha perdido, acompañada de un pequeño perro salchicha, bajo el infernal calor de una Madrid bochornosa y solitaria. Confieso que ese relato es de mis favoritos, tierno, triste, implacable.

¨Con veinticuatro se habían hipotecado por cuarenta y dos años y habían comprado su puerta al infierno, dos plantas y ático. Cuidadora de ancianos en el mercado ilegal de las asistencias del hogar, la perspectiva de Mónica era una anónima sección de pasajeras de transporte interurbano. Un desolladero que sólo colgaba de su realidad por aquella tarjeta de transporte con los bordes mordidos y de plástico desgajado.¨

Los mundos, los escenarios, que nos cuenta Arribas son cercanos y cotidianos, aunque hable de los Estados Unidos, o Ámsterdam, o Praga, logra que empaticemos con el mundo que nos describe, con las sensaciones que viven sus personajes, con las sensaciones de perdida, de miedo, de confusión, de engaño. Hay un relato magnífico, el  más largo, que hace un retrato tan brutal de esta sociedad española, tan egoísta, tan dañina, crédula y falsa que al leerlo uno siente verdadero pánico de estar rodeado de gente como la que allí se describe, teme uno ser parte de eso, de comportarse así, de ser parte del circo del engaño y el autoengaño, de la marea que se deja llevar, del artificio social. Sin beso un uno de junio. Y ya me diréis.

Lo bueno es darse de vez en cuando en los morros con algo en lo que no creías. Darte bien fuerte, salir del camino que nos trazamos. Que sea Periferia Negra ese saliente del camino, esa bifurcación que nos haga ver un poco de lo que hay en ese otro lado, más allá, en otra parte.

Periferia negra

Luis Arribas Sandonís

Ed Falsaria-auto publicado  2013

105 páginas.

Ánima, de Wajdi Mouawad

11/03/2014

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*Wajdi Mouawad viste una camiseta verde manzana muy sencilla, la he visto después de que se quitara un polar de color azul oscuro, también muy sencillo y con pinta de usado, con muchos lavados. Al cuello un pañuelo de colores vistosos, también gastado. Lleva unos pantalones verdes de tela, de un verde apagado, con bolsillos en los muslos, de aspecto militar. En los pies, unas zapatillas de tela, sobrias. Todo su aspecto es anodino, trivial, desentona entre todos nosotros, vestidos de colores oscuros, con ropa ceñida, de aspecto de habitante de una gran ciudad. Wajdi tiene aspecto de ausente, con sus gafas, su mirada perdida, es tímido, de actitud distante, habla en voz muy baja.

Estoy a apenas un metro de él.

Ánima es extraña, es rara, es una novela arriesgada, es dura, estomacal, fiera. Es una novela que por mucho que te hablen de ella, por mucho que te cuenten, nunca se alcanza a expresar las sensaciones que te transmite, la suciedad y crueldad y tristeza que rezuma de su trama, de sus personajes. Ánima hay que digerirla poco a poco, por lo que cuenta y por como lo cuenta, por lo que es.

Me separa de Wajdi su intérprete, una mujer madura que apunta febrilmente en una libreta todo lo que Wajdi dice, que ahora, una vez sentado y con la charla en marcha, se muestra increíblemente elocuente y hablador. Estamos en Gracia, un barrio de Barcelona, en un piso antiguo habilitado como espacio cultural. Wajdi va a mantener una charla con Clara Segura, actriz catalana sobradamente conocida aquí. Creo que la  mayoría de la gente que está aquí conoce a Wajdi por su faceta de dramaturgo, ha estrenado dos obras en Barcelona, una de las cuales se estrenó el día antes a esta charla.

Yo no conozco de nada a Wajdi.

La trama de Ánima no es diferente a otras, en esencia la hemos visto muchas veces; venganza, curiosidad sádica, querer saber, redención. Lo diferente de Ánima es todo lo demás. Despojemos a Ánima de la trama básica y quedémonos con el cómo lo hace Wajdi, quedémonos con sus personajes, con sus tragedias. Sabemos que nuestro personaje va a ir de A a B, veamos como lo hace. Sufrámoslo.

Nuestro billete al infierno se llama Wahhch Debch, y un día, al volver a casa, encuentra a su mujer brutalmente asesinada. La esencia de la trama es la búsqueda del asesino por parte de  Wahhch, no para vengarse, si no para verle la cara, para ver al hombre que ha destrozado su vida. Esa es la esencia de la novela, de muchas novelas diría, la otra cara es lo que rodea esa búsqueda, cómo un deseo íntimo de curiosidad feroz se agranda como un monstruo y se vuelve imparable, cómo las heridas del pasado despiertan y se abren sin remedio, sin vuelta atrás, cómo Wajdi narra la entrada en la oscuridad y la caída al infierno de Wahhch.

Wajdi lleva tatuado un escarabajo enorme en la mano derecha, cerca del pulgar, parece totalmente fuera de lugar.

La charla empieza hablando de teatro, aunque enseguida se abre a temas más difusos como el sentido del lenguaje, su infancia o el poder que ejerce en nosotros el querer saber de nuestros antepasados. Wajdi habla sobre su madre y de cómo le hablaba a una velocidad vertiginosa siempre, eso lo ha vivido durante casi toda su vida, y se ve reflejado en sus textos, que son una mezcla de relato y novela, muy puntuados, secos, rápidos y con mucho ritmo. Dice que cuando era pequeño veía, oía las ametralladoras RATATATATATA secas, duras, habla del pasado, de porque hay que preguntar a nuestros padres y abuelos quien son ellos, que han hecho, para saber quién somos nosotros.

Lo más arriesgado de esta novela es la narración, algo que yo no tenía demasiado claro, hacer algo así parece fácil, pero hacerlo como lo ha hecho Wajdi es una auténtica pasada. La historia, o la gran mayoría al menos (salvo un tramo final semejante a un epílogo), está narrada por animales; mamíferos, reptiles, insectos, bichos, de todo. Desde un gato o un perro, hasta una ardilla, un cerdo, un caballo, una mariposa, hormigas, arañas, búhos, ratas, mofetas, gusanos, cuervos, moscas…

Si, puede parecer extraño, es extraño, pero Wajdi ha sabido darle a la narración de los animales el punto exacto, la voz exacta. Lo más sorprendente, lo mejor, lo magnífico, es cómo Wajdi traslada la oscuridad y la tristeza del personaje, del suceso, a la voz de los animales, cómo ellos nos narran lo que ven, lo que sienten, lo que creen que siente  Wahhch, con una cadencia y una oscuridad en sintonía con los sucesos. Es difícil de explicar. Los animales ven en colores los estados de ánimo de los humanos, perciben su maldad o su bondad, ven los peligros, sienten más allá de las imágenes y las palabras, de los gestos, intuyen. Todo eso nos es narrado de una manera excelsa, Wajdi mezcla la cotidianidad de sus ser, como animales que son, sus gestos y emociones, con la trama, con los sucesos, así tenemos, por ejemplo, un caballo que es llevado al matadero en un remolque junto a unos cuantos más, y nos cuenta el  miedo brutal que tiene en ese remolque, el pánico de saber a dónde lo llevan, los golpes, el calor, la asfixia de ser transportado, mezclado con lo que ve, que es a nuestro protagonista escondido en un cajón, lo que intuye, lo que le dice el hombre, lo que percibe. Es un ejercicio estilístico para quitarse el sombrero, de verdad, trasladad eso a cualquier animal, una rata, una araña, cualquiera, en todos y cada uno narra parte de su idiosincrasia, de su mundo, mezclado con la parte de la trama, narrando los sucesos.

Le pregunta Clara si escribir la novela poniendo de narradores a los animales, le ha facilitado la redacción de la misma y que ha qué es debido. Wajdi comenta que le marcó mucho la lectura de un libro de Faulkner, ¨Mientras agonizo¨, y que siempre ha querido escribir una novela con diferentes puntos de vista como hizo Faulkner en esa novela, así que utilizó animales para darle esa visión coral a la novela y esos puntos de vista de diferentes seres, en este caso animales.

Wajdi se quita el jersey polar, yo escribo en mi libreta, a lápiz, mucho, no entiendo la mitad de lo que escribo.

Ánima es un constante viaje, es una road movie o road novel, Wahhch viaja durante toda la novela, buscando. Los escenarios semejantes a un western le dan un aire turbador, violento a la novela, brutal por ella misma. Una sensación de deja vu que no conseguía identificar me rondaba durante la lectura, hasta que he dado con la causa. Cormac McCarthy. Salvando las distancias, que tampoco son muchas, la trama violenta, la narración seca y dura, el estilo crudo y muy puntuado, los personajes extremos, la redención, todo ello me remite a mí querido McCarthy, son estilos parecidos, excesos parecidos, puntos en común.

Siempre escribo un inicio de novela, espero que sea una cosa, y luego se convierte en otra. Dice Wajdi. Escribí el primer capítulo donde él entra y descubre a su mujer muerta. Me quedé ese capítulo en la cabeza, pero no me salía nada más. Yo tengo un gato, sigue contando Wajdi, el típico gato gordo de autor, así que hice que lo contara mi gato, pensé que nunca funcionaria. Escribí tres capítulos más, pero luego no me atreví a releerlos. Lo dejé en un cajón. Dos años.

La violencia que impregna toda la trama no es gratuita, hay excesos, sí, porque el ser humano es excesivo, brutal. Wahhch pasa de ser un feliz marido, educado y sensible, a convertirse en un ser huidizo, introvertido y violento, sufre una transformación sin vuelta atrás, un cambio atroz. Y para ello se necesita de la violencia, de la crudeza. Se narra en la novela, como parte del pasado de Wahhch, un episodio tremendamente brutal, la matanza de Sabra y Chatila, un episodio de la historia que me era desconocido y que me ha encogido el corazón, como lo hace con nuestro protagonista. Como puede que lo haga contigo.

Después de dos años, en un viaje de diez días que hice a Barcelona, decidí releer los tres capítulos que había escrito de la novela. Entonces decidí que la novela la narrarían animales, en ese hotel, en Barcelona. Escribí la trama y un guion y reescribí algunas partes, así construí Ánima.

Se acaba el tiempo. Se ha hablado de alguna cosa más, antes, pero no he podido apuntarlo todo. La gente se levanta, algunas personas se acercan a Wajdi a que les firme un ejemplar de la novela, yo no, algo me lo impide, no le he leído y su mirada me dice que no es amigo de estas cosas. Me levanto y salgo, me despido de M que me ha invitado al evento, bajo unas escaleras, salgo a la calle, camino hacia el coche, llego al parking, pago, subo a mi monovolumen y me voy.

Ánima es inclasificable. Es demoledora, es negra, es dura. Es una novela que hay que ir absorbiendo, despacio, que se lee con gesto de dolor. Es una historia desgarradora y brutal, pero también una historia de redención y de encuentro, de salvación. Quizás no para todo el mundo, porque hay que tener el estómago duro, pero si para los que disfrutan con las historias secas, áridas, con las historias negras como el alma del demonio, para los que les gustan las tramas con espinas y con finales épicos y brutales. Para todos esos y algunos más, esta historia es perfecta.

Ánima

Wajdi Mouawad

Ed. Destino 2014

443 páginas.

*Visita de Wajdi a Barcelona, febrero 2014.

Deshielo y ascensión, de Álvaro Crotina Urdampilleta

05/03/2014

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¨Abrí los ojos con el delirio encima. Me sacudí las manos como si fueran dos manoplas infecciosas. En este desabrido amanecer que relato, me poseyó la insospechada amenaza de ser una prolongación de aquel enjambre. Me saqué (berreando) los guantes esperando ver mis dedos convertidos en queso agujereado o fruta podrida. Veía (antes de ver) minúsculos e innumerables agujeritos plagando toda la superficie de mi epidermis. No vi nada. Con brusquedad, me desabroché el traje y quise ver el pecho (que también esperaba roído y acolmenado), pero era la pesadilla, sólo la pesadilla.¨

Lo quise desde que lo vi. No recuerdo donde. Pero cuando me crucé con esa magnífica cubierta se me encendió la alarma. El deseo. La contraportada. El miedo. El deseo.

Me lo imagine difícil, denso, críptico. Pero lo quería. Sin referencias, en una editorial pequeña y al parecer con una trama extraña, ¨una novela irrealista polar ártica¨. Leí una reseña. Dos.

Y me lancé al vacío. Pasando por caja. Ay.

¨Pero Dios estaba ahí, terrible, ajeno, sanguinario, cruel, benévolo, monstruoso, bello y reflejado. Y yo comencé a adorarlo, en aquellas sangres en aquella naturaleza exaltada. No era oro, no era plata, no era piedra: era la sangre, era el mar, era el sol.¨

Tengo. Tenía que aprender a leer. Joyce me dio una buena lección al respecto y me enseño a frenar en seco, a leer, a prestar atención, a concentrarme. Soy un tío disperso. Hay novelas que te recuerdan la necesidad de prestar atención, que te abofetean como una madre para que estés atento. Deshielo y ascensión quiere que estés por ella, es una relación quid pro quo, aunque sin exigencias, tú me quieres y yo te quiero, té me das y yo te doy mucho más, yo te lo doy todo y tú me das un poco, estoy aquí para ti, solo y exclusivamente para ti.

Tengo la sensación de que se ha formado un aura de dificilismo en torno a ésta novela, que la gente no le presta atención porque la temen. Esas cosas pasan. Ahora es cuando os digo que eso son chorradas. Y que es una novela de género. Una-novela-de-género-oh-Dios-mío.

Deshielo y ascensión es sobre todo poder narrativo, fuerza, estilo desmesurado, poderío. Realmente no importa mucho, porque te envuelve y te transporta de tal manera que uno se deja llevar te cuente lo que te cuente. Es como ir encima de una balsa sobre una enorme y desmesurada superficie de agua. Rio, mar, océano, no importa, importa que navegamos, nos movemos, avanzamos.

Dividida en cuatro partes bien marcadas, bien distintas, (Deshielo 1-Hommstadt 2- La base de Furth/Isoko Lithium 300 y Ascensión 1-Sitka 2- Abadía de Isenheim) Deshielo y ascensión orbita entre la ciencia ficción, el terror gótico, la novela polar de aventuras, la narración biográfica pura y lo que se os ocurra. Porque como digo, da lo mismo.

Álvaro Cortina es un genio, un auténtico experto en esto de narrar, de crear ambientes, personajes. Las cuatro partes o cuatro relatos en que se divide la novela son prácticamente independientes, cada uno cuenta una historia, cada uno tiene su voz que viene dada por el protagonista; más pausada, mas autoritaria, mas alucinada, en eso Cortina está superior, en serio, son brutales los cambios de registro. Hiladas las cuatro partes por un pequeño suceso o por un personaje que, del anterior relato nos acompaña, como un residuo que nos recuerda lo anterior, pasamos de escenario casi sin darnos cuenta, nos despegamos con cuidado y nos vamos adentrando en el siguiente relato con delicadeza, con una exquisitez abrumadora.

¨La piel negra, muy negra. Y tentáculos que se extendían, si vida, por debajo de donde la gente tiene la cintura.¨

Deshielo y ascensión tiene mucho de apocalíptica, de novela de personajes perdidos, de fatalidades. Los cuatro personajes que protagonizan las historias, en mayor o menor medida son personas perdidas, con destinos fatales, con vidas oscuras, vidas vacías, mentes sombrías, que, mediante sus actos, algunos voluntarios y algunos involuntarios, predestinados, se ven abocados a grandes desgracias, a fines extraños o absurdos, a existencias penosas para el resto de sus días. Paisaje extremo, actos extremos.

Deshielo 1-Hommstadt

Este relato o primera parte es absolutamente turbador, recuerda a Lovecraft de una manera increíble, por los escenarios, por el miedo de nuestro protagonista, por los sucesos que se dan, por la ambientación, por lo exquisito del miedo que pasamos. Dos cazadores están un una cabaña en medio de la tundra blanca, en algún lugar muy alejado de todo. Cubiertos de nieve, con frío extremo. Tienen órdenes de no salir nunca, bajo ningún concepto de la cabaña. Pero claro, el ser humano, lo de hacer caso a las reglas no lo lleva muy bien. Es este un relato con aire de terror gótico, de novela polar, con un poco de ciencia ficción, con seres extraños, aventura, alucinación, un relato brutal e hipnótico, narrado de manera magnífica desde la perspectiva alucinatoria y sobrecogedora del protagonista.

Deshielo 2- La base de Furth/Isoko Lithium-3000

De la mano de uno de los protagonistas del primer relato, pasamos a esta segunda aventura. Aquí conservamos un vínculo muy marcado y vivo con el primer relato, un vínculo que se conserva hasta el final. Pero el escenario y el protagonista cambian. Estamos en la base polar de operaciones de una multinacional que hace prospecciones en la zona; unos cuantos contenedores en medio de la nada (no muy lejos de la cabaña de los cazadores). Ahí tenemos al ingeniero jefe, que es nuestro protagonista, un hombre altanero, serio, creído, mandón, melómano. Un hombre excesivamente trabajador, obsesionado por la educación de sus hijos (que viven en la base con él y su mujer), a los que él mismo imparte la formación, que el mismo ha diseñado y de la que está realmente orgulloso. Un relato con partes educacionales y con un gran relato de aventura en el mismo que es un claro homenaje a las novelas de aventuras polares, de descubridores, a Jules Verne, un relato que tiene de todo, que te hace vibrar y disfrutar y también, pasar un poco de miedo y asfixia. Y que está narrado con la voz del ingeniero que es autoritaria, altanera, distante y fría.

Ascensión 1-Sitka

El relato más largo, el que hay que tomarse con un poco más de calma. Mucho arte, una mezcla de sumisión y de amor, de locura de artista. Protagonizado, de nuevo, por un personaje que viene del capítulo anterior y que nos traslada a Sikta, la única ciudad en medio de la tundra blanca. Un capítulo que va de menos a más, donde las acciones van in crescendo hasta un final bastante épico y apoteósico. Este relato es de carácter biográfico, una mujer nos relata la vida de un pintor, su pasado, su presente, su vida con él, como digo es más lento, pero no es farragoso ni pesado, tiene ritmo y suceden cosas…que nos llevan al cuarto y último relato. Este relato está narrado con admiración, sobre todo al principio, luego con cierto desencanto, para pasar al miedo y al desconcierto al final…

Ascensión 2- La abadía de Isenheim

En el último relato parece que Cortina se ha guardado todo el género condensado, toda la acción pura, toda la diversión. Esta última historia es de ciencia ficción pura y dura, la acción se sitúa en una abadía sita en el espacio, orbitando cerca del sol. Allí unos simpáticos monjes pasan sus días rezando y reflexionando. El protagonista de nuestro relato ha sido contratado para ir a la abadía a recuperar un objeto, pero al llegar allí…las cosas se tuercen y se precipitan. La abadía de Isenheim es un relato que se lee de una sentada, con la sensación de vértigo que dan los anteriores relatos, con la sensación de cerrar el círculo de cuatro vidas, de cuatro historias, con la admiración del imaginativo que tiene Cortina, un relato redondo para cerrar una novela increíble. Soprende La voz narrativa de éste relato, que a diferencia de los otros tres, es mucho más seca, más telegráfica, frases cortas, puntuación abundante, dureza.

¨También vi una especia de arañas delgadísimas, grandes como terneros, que andaban por los fértiles fondos de las hectáreas de inmenso acuario, como un gran valle sin viento.¨

Llama la atención como Cortina juega con los espacios. Los dos primeros relatos, Deshielo, están ambientados en grandes espacios abiertos, tundras blancas, lo desconocido, la inmensidad, los viajes, espacios donde sus personajes se enfrentan a cosas desconocidas, seres extraños, o a ellos mismos. En la segunda parte, los dos siguientes relatos, Ascensión, en contraposición, la acción sucede en espacios cerrados, casas, naves espaciales, estaciones en el espacio, abadías (que aunque increíblemente grandes son un espacio cerrado y opresivo), pero los enemigos siguen siendo extraños, desconocidos. Espacios diferentes, contrapuestos, pero los mismos miedos. Aún con esas diferencias territoriales, Cortina imprime todos sus espacios de un ambiente asfixiante y oscuro, como…de locura.

Podría seguir sacando matices a esta novela, exprimiéndola, pero creo que nadie va a leer tanto, y mi admiración por ella creo que ya ha quedado clara. Deshielo no es una novela filosófica, ni es una novela new age, no es un invento ni un experimento de metaliteratura, no es un texto indescifrable, soso, farragoso y altanero. Deshielo y ascensión es solo una novela de una calidad excepcional, excelsa, original, apabullante. Una novela de narración y ambientes oníricos, brutales, fascinantes. Una novela con ecos de Poe, Lovecraft, Verne, Wells y con un mundo imaginado arrollador.

Deshielo y ascensión

Álvaro Cortina Urdampilleta

Jekyll and Jill editores 2013

326 páginas.

Hic Sunt Dracones: cuentos imposibles, de Tim Pratt

28/02/2014

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Hay reseñas innecesarias. Reseñas sobre libros ya reseñados decenas, cientos de veces. Reseñas innecesarias de libros que ya todo el mundo conoce. Del que ya todo el mundo se ha formado una opinión. De libros que el fandom supone buenos y de los que ya no hay más que hablar. Y menos para decir más de lo mismo, aunque sea bueno.

Y luego están las pequeñas opiniones, un poco de la felicidad que te supuso leer a ese autor. La necesidad de compartir un poco de la alegría y el cosquilleo que te produjo estar inmerso en esos mundos, conocer a ciertas criaturas, sufrir, vibrar, esas cosas.

Sin profundizar (aquí nunca se hace, no sabemos), como llamar a un amigo por teléfono y decirle: has leído a Tim Pratt tío ¿no? No jodas, léelo, venga, te va a encantar, en serio, ¡En serio! ¡EN SERIO JODER!

Algo así.

El drama de todo esto es que después de Hic Sunt Dracones ya no hay nada. Nada si eres como yo, un poco analfabeto, y el inglés es para ti un verano intentando montártelo con las guiris facilonas y de cuerpos esculturales que alimentaban tu lívido desaforada e incontenible entre el calor, la arena, el sol y la timidez que da la pubertad, los granos, la delgadez y una torpeza absoluta.

Pero si sabes inglés, eres afortunado y envidiado. Y ahora deja de leer esto y lárgate a otra parte.

Los relatos que componen este Hic Sunt Dracones son unas pequeñas joyitas (Hola Miquel), cada uno a su manera, con sus mundos, sus ambientaciones, cada uno con su cadencia y su tremendo e inmenso imaginario. Tim Pratt es un espectáculo, en serio, hay relatos de pura fantasía como Vida petrificada o El sótano del mundo, otros más realistas con toques fantásticos o de ciencia ficción como el maravilloso Sueños imposibles o el oscuro Vida con una arpía o el extraño El pez limpiafondos, hasta hay un espectacular Western fantástico que se llama Hart y Boot.

Todos me han fascinado, pero para hacerme un poco el interesante diré que he disfrutado muchísimo con Sueños imposibles, tan posible, tan tierno, una historia de amor, que no lo ha dicho nadie, con un punto fantástico y a la vez realista y tan bien contada que da para una novela entera. O mi otro favorito, El sótano del mundo, que también da para una buena novela, una historia trepidante de aventuras, tan inverosímil, tan genial que no puedes dejar de leer.

¨Morgan me llevó a un pasillo de cajas marrones y montones de piezas sueltas, y nos fuimos adentrando en un laberinto con muros de trastos. El pasillo de cajas apiladas giró varias veces en ángulo recto hasta que empecé a sorprenderme de lo grandísimo que era aquel sótano: se extendía claramente por algún lugar que sobrepasaba los límites de la casa que tenía encima. Las bombillas finalmente se apagaron y Morgan me alcanzó en silencio una linterna que sacó de entre una pila en un estante. Encendió la suya y siguió avanzando por la penumbra.

-¿Has leído los libros de Narnia?

Bueno, había visto la película al fin y al cabo.

-Claro, unos chicos entran en un armario y se encuentran con un león que habla, ¿no?

-Exacto. Aquí no hay armario, y lo que hay al otro lado no es Narnia, pero verás por qué te lo digo.¨

(El sótano del mundo)

Pero no todo iba a ser bonito. Los finales. Los finales de Tim Pratt. Maldito. No sé si Pratt no sabe darle finales a sus cuentos o, por el contrario, es tan mamón que te da unos finales absolutamente rompedores y te deja ahí, sin más, para que sigas un poco tú, en tu cabeza, te deja vía libre. La manera de cerrar sus cuentos me ha cabreado tanto como me ha fascinado.

Me ha encantado Tim Pratt. Y nadie lo publica en español. Es un drama. Por suerte, a parte de las maravillosas chicas de Fata Libelli que nos traen esta traducción, tenemos a Marcheto, del fantástico blog Cuentos para Algernon que nos va traduciendo algún cuento más de Pratt. Ya publicó uno en una buena antología que vio la luz hace unos meses, y acaba de traducir y publicar otro en su blog: Resultados inesperados (Unexpected Outcomes) que lo tenéis  AQUÍ. Perfecto para que os pique el gusano Prattiano.

No me iré sin hacer una genuflexión a la excelente edición y prólogo de Fata Libelli, por su culpa ahora todo lo demás me parece sumamente mediocre.

Hic Sunt Dracones: cuentos imposibles

Tim Pratt

Ed. Fata Libelli 2013

4,90€


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